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Pico Cebolleda
Cumbre del Cebolleda © Amando Represa

ASCENSIÓN AL PICO CEBOLLEDA
DESDE POSADA DE VALDEÓN

Os proponemos una ruta que combina el senderismo con la observación de aves y mamíferos. Dado el importante desnivel a superar (de 939 m.en Posada de Valdeón a los 2.050 m en la cumbre del Cebolleda) y teniendo en cuenta las paradas que efectuaremos para observar la fauna, calcularemos unas 10 horas en total para ida y vuelta. Conviene ir provistos de agua y chubasquero así como de fuertes botas. Estaciones recomendadas son el final de primavera, verano y otoño. Si hay mucha nieve en la primavera temprana se recomienda llegar solo a Freñana si no se tiene mucha experiencia en montaña.

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Bosques Valdeón © Amando Represa

Salimos de Posada de Valdeón, en dirección a Soto de Valdeón por un camino que encontraremos a la derecha a unos 500 metros del pueblo, con una señal que indica el CTR Picos de Europa. Esta zona de praderías rodeadas de setos y arboledas es muy interesante para observar paseriformes como la tarabilla, el mirlo común o la lavandera blanca. En algunos tramos el camino se acerca al río Cares, donde si tenemos suerte podremos deleitarnos con las evoluciones de los mirlos acuáticos, unos curiosos pájaros que se zambullen en las rápidas aguas del río en busca de las larvas e invertebrados que constituyen su alimento. Otras veces los veremos posados en piedras muy batidas por el agua descansando mientras efectúan movimientos espasmódicos con el cuerpo. También son muy querenciosas de las limpias aguas del Cares las gráciles lavanderas cascadeñas, fáciles de distinguir de sus primas las lavanderas blancas por sus tonos amarillos y su larga cola que sacuden sin cesar cuando se posan. Quizás nos sorprenda una pareja de ánades reales que levanta el vuelo asustada por nuestra presencia. Durante el invierno también es habitual observar un ejemplar solitario de garza real que aprovecha la abundancia de truchas para darse un festín. Bordeando el río nos encontramos espléndidas formaciones de árboles y arbustos con fresnos, sauces de varias especies, saúcos, chopos y álamos, zarzas y en las cercanías también tilos, cerezos, avellanos y gigantescos nogales. Estos bosques de ribera dan refugio y alimento a un variado y cromático plantel de especies de aves, entre las que destacan por su abundancia los pinzones comunes y los petirrojos. También observaremos en estas zonas otras especies como el pito real, de explosivo reclamo que recuerda el relincho de un caballo, su primo el pico picapinos y paseriformes como el colirrojo tizón o el escribano cerillo de preciosa tonalidad amarilla. En verano aumenta considerablemente el número de especies que se pueden ver y no será difícil detectar pájaros como los papamoscas gris y cerrojillo, zarceros y currucas carrasqueñas.

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... en los meses de Marzo y Abril cuando empiezan a llegar, procedentes de Africa, las golondinas, los aviones comunes, los vencejos y otras especies como el escribano hortelano o el esquivo torcecuello, ...
 

Nuestra ruta continúa y pasando Soto de Valdeón nos detendremos a observar la gran cantidad de pardillos, jilgueros, verdecillos y verderones que pululan por las huertas y pradosaledaños al pueblo. En invierno y primavera temprana abundan los bisbitas ribereños alpinos que descienden de las inhospitas alturas cubiertas de nieve y también sus primos los bisbitas comunes que a partir del mes de Abril son sustituidos por los estivales bisbitas arbóreos. Es precisamente en los meses de Marzo y Abril cuando empiezan a llegar, procedentes de Africa, las golondinas, los aviones comunes, los vencejos y otras especies como el escribano hortelano o el esquivo torcecuello, un extraño pájaro carpintero de recatadas costumbres y críptico plumaje, que se dedica a comer insectos y larvas en los troncos de los árboles. Dejando atrás Soto de Valdeón iremos a buscar el siguiente pueblo del valle: Caldevilla de Valdeón donde encontraremos variadas muestras de arquitectura popular con hórreos a cuatro aguas y casas con balconadas muy interesantes. Saliendo por una calle de marcada pendiente nos dirigiremos a un camino que discurre entre inmensos prados de siega por donde evolucionan los grupos de cornejas, muy abundantes en el valle. En estas praderías podremos observar los vuelos de una pareja de ratoneros que tienen su nido en los bosques próximos. En primavera y verano pasan por esta zona otras rapaces estivales como el abejero europeo, muy similar al ratonero y el blanquinegro alimoche, pequeño buitre estival que mantiene una pequeña población nidificante en Valdeón. Tras seguir el camino anteriormente indicado saldremos a la carretera del Puerto de Panderruedas que cruzaremos para iniciar una pista que en fuerte pendiente nos llevará al camino forestal que desciende de Panderruedas a Posada de Valdeón. Una vez en este camino, que discurre entre robledales con ejemplares centenarios tendremos múltiples oportunidades de sorprenderrnos con la variada avifauna forestal: dos especies de reyezuelos: sencillo y listado, carboneros común, garrapinos y palustre, herrerillos común y capuchino, dos especies de agateadores, los garrúlos arrendajos, zorzales comunes y en invierno zorzales alirrojos y reales. Muy curioso resulta el comportamiento de los llamativos trepadores azules, ya que son capaces de bajar por los troncos verticales cabeza abajo. En general los pájaros forestales son bastante confiados y si permanecemos quietos y en silencio podremos hacer observaciones muy próximas. A medida que ascendemos los robles van dando paso a las hayas, árboles que forman bosques muy cerrados en los que prácticamente no crece sotobosque alguno, si acaso algún acebo aislado que en otoño se cubrirá de frutos rojos. La conservación de estos acebos es de vital importancia pues en su interior se refugian muchas aves forestales, entre ellas el mítico urogallo, ya que la temperatura puede ser hasta 4º superior a la exterior. Asimismo los frutos, presentes durante todo el invierno, dan alimento en época de escasez no solo a las aves sino también a mamíferos y roedores. En estos hayedos deberemos ir muy atentos ya que las oportunidades de ver corzos y venados serán innumerables. Pero sin duda la gran estrella del bosque caducifolio es el imponente pito negro, un pájaro carpintero del tamaño de una corneja, que deja oir su primitivo reclamo en las espesuras. Otras aves observables en la foresta son el rapidísmo azor, una espectacular rapaz que vuela con veloces quiebros entre los árboles en pos de las palomas torcaces, su pariente el gavilán y al atardecer oíremos el canto de rapaces nocturnas como el cárabo. Ocasionalmente se pueden ver sobrevolando el valle a las dos especies de milano, el real y el negro, aves muy veleras que dominan a la perfección las corrientes térmicas. Continuando nuestra ascensión dejaremos la pista principal para coger tro camino que nos sale a la izquierda por las lomas de Brañarredonda. En este punto comenzamos a ascender hacia los puertos de Freñana y al poco de iniciar la subida salimos del dosel forestal y entramos en reino del matorral de escobas , piornos y brezos. En estas landas debemos estar atentos al cielo pues se suelen avistar buitres leonados y otras rapaces como el águila culebrera que cual inmenso cernícalo se queda suspendida en el aire mientras otea a sus posibles presas. Esta preciosa ave de presa se comienza a ver a principios de Abril y nos abandona al finalizar el verano.

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Chova piquirroja © Carlos Sanz

Durante el invierno se ven por estas áreas de matorral a los ágiles aguiluchos pálidos que volando a baja altura esperan sorprender a algún ratón o topillo. Más difícil será observar a la mágnifica águila real ya que suelen volar muy alto. Otras aves de estas soledades son los mirlos capiblancos, los escribanos montesinos, los mosquiteros, los acentores comunes, las collabas grises (a partir de primavera) y córvidos como las gregarias chovas piquirrojas o los imponentes cuervos. Estos paseriformes son unos auténticos acróbatas del aire y su observación es un puro deleite para los sentidos. Llegando a Freñana encontraremos una caseta –refugio donde haremos un alto para reponer fuerzas y contemplar las panorámicas que sobre el macizo occidental de los Picos de Europa desde allí se nos ofrecen. Una vez repuestos iniciaremos el último tramo de nuestra excursión. A partir de este punto nos guiaremos un poco de nuestra intuición montañera ya que no existen caminos ni senderos. La configuración del terreno nos irá indicando por donde debemos dirigir nuestros pasos hasta alcanzar la cresta que nos conducirá a la cumbre del Cebolleda meta final de nuestra ascensión. En esta zona de cumbres ya solo encontraremos matas rastreras adapatadas a los fuertes vientos que suelen soplar en altitud. Estamos en el reino de las aves alpinas: acentores y gorriones alpinos se acercarán confiados a distancias inusuales en otras aves, mientras las chovas piquigualdas huyen espantadas ante la presencia de una hembra de halcón peregrino que rasga el cielo en un picado vertiginoso. Desde la cumbre del Cebolleda se tienen unas vistas excepcionales de un amplio sector de la solana de la cordillera Cantábrica y de parte de los macizos central y occidental. Si tenemos ganas nos podemos acercar en una media hora a la cumbre del Gildar de 2.078 m otro balcón inigualable sobre Valdeón. El descenso lo haremos por el mismo itinerario de subida y no será difícil toparnos con algún rebeco por las campas de Freñana o incluso en los bosques aledaños. Por fin tras unas dos horas de bajada continuada llegaremos de nuevo a Posada de Valeón tras haber disfrutado con la increíble riqueza natural de la montaña cantábrica.

© Amando Represa Fernández octubre 2002


Glosario

Paseriformes: Orden de la clase aves:Los pájaros en el sentido estricto del término.
Córvidos. Familia de paseriformes que comprende el cuervo, la urraca y otras especies comunes

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