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Alto Tormes / productos de la tierra
 

No mencionar las judias de Barco por sobradamente conocidas dejaría "coja" esta página.
Hay quien piensa que son grandes, y no siempre es así, de hecho, los judiones no se plantaban hace veinte años.
Las judias de Barco se han hecho famosas por su calidad, no por su tamaño, y las que se se sembraban en mayor abundancia, los pipos blancos, son un ovoide que puede no medir más de un centímetro.
En la actualidad las variedades más cultivadas son los "pipos blancos", los "pipos morados" (de parecida hechura pero color morado), la "riojana" (blanca y alargada), la "morada alargada", y los "judiones". Todas ellas de excelente calidad, y los pipos blancos -los de toda la vida- bastante más baratos.
Pero debéis tener en cuenta que no significa necesariamente lo mismo judias cultivadas en Barco y su comarca, que judias compradas, o envasadas allí. En la calle Mayor, de Barco, está el Consejo Regulador de la Denominación de Origen, si tenéis dudas acudid a ellos.


Las truchas del Tormes tienen merecida fama.
La de gran calidad es la trucha común -salpicada de pintas rojas con una aureola amarilla- las arco iris -más apagadas de colorido, pese al nombre- proceden, casi siempre, de piscifactoria. No hay porque hacer ascos a la segunda; pero la diferencia entre una y otra es notable.
La comercialización de la trucha común está prohibida, pero si por alguna razón (sois pescadores, tenéis algún amigo que lo sea, etc.) quedan a vuestra disposición, nuestra recomendación es que las cocinéis con la mayor sencillez; fritas con un buen aceite no demasiado acido, es quizá como mejor se les saca el sabor.
Añadir una loncha de panceta o jamón, a nuestro criterio, no las mejora en absoluto; son simples ganas de enredar. Si son muy grandes también se pueden escabechar.

Las patatas revolconas (también llamadas revueltas, machadas, y una serie de calificativos similares) son un plato bastante apreciado en la zona, además económico y sencillo de preparar: se ponen a cocer las patatas troceadas con sal y una hoja de laurel, por otro lado se frien unos torreznos, y en la grasa resultante se sofrie pimentón. Cuando las patatas están cocidas se vuelca sobre ellas el sofrito y se remueve con una cuchara de madera hasta deshacerlas, obteniendo el pure rojizo que se sirve a la mesa.
Lo más habitual es presentar los torreznos en otro plato, para que los comensales se los sirvan a discreción, pero hay quien los vuelca, junto con la grasa, sobre las patatas, en ese caso es mejor que sean pequeñitos. (Antes de volcar la grasa, si se ve que las patatas están caldosas en exceso, se retira un poco de agua, que luego se puede añadir, mientras se revuelve, si se considera que están quedando demasiado secas. Hay posibilidades de corregir y un principiante, si se esmera y cuenta con patatas, aceite, tocino y pimentón, de calidad puede conseguir un sabroso plato),

En la zona se cultiva un tipo de patata, "la fina" (pequeña y con muchos hoyuelos); que no es adecuada para utilizar en la receta anterior. Con un precio muy superior al de las patatas normales, es la ideal para hacer con arroz y bacalao. Se debe cortar primero en lonchas y luego en pequeños trozos, con un tajo limpio y completo -sin hacer palanca al final con el cuchillo (*)

Las manzanas (peros) reineta son sabrosas y abundantes en la zona, las verde doncella sabrosas y escasas, y otras variedades como los "peros tortilleros" que se comian fritos, prácticamente desparecidas, sin embargo. ahora, se cultiban otras nuevas como la "golden" y la "estarqui".
Escasas son también las guindas, de las que en tiempos eran famosas las "garrafales" de Bohoyo.

En los últimos años se han creado una serie de granjas -sobre todo en la zona de Horcajo de la Ribera- en las que las gallinas no están enjauladas, y es posible comprar "huevos de corral".
Y dentro la producción avícola, en Barco de Ávila han instalado una granja de avestruces. Aunque el consumo de su carne no se ha generalizado, si se puede degustar en el restaurante El Casino, de la plaza mayor de Barco..


Muy conocido y apreciado en la zona es el chololate El Canario, que en los últimos años ha remozado sus instalaciones y aumentado considerablemente el número de sus variedades, hasta no hace mucho reducidas a "para hacer".

(*) Es habitual que, en otros guisos de patatas, no se complete el corte, tirando con el cuchillo hacia arriba en el tramo final, para dejar ciertas irregularidades, destinadas a desprenderse durante el proceso de cocción y espesar ligeramente el caldo. En este caso la trabazón del caldo vendrá dada por la fécula del arroz.

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andarines diciembre 2000

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