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Valle del Tiétar
 

 

El valle del Tiétar es una comarca natural que se extiende al sur de la cordillera de Gredos, en las provincias de Avila, Toledo y Cáceres. La parte superior del valle se inicia casi en el vértice suroccidental de la provincia de Madrid. La inferior se adentra en la provincia de Cáceres, formando la comarca de La Vera. Por consiguiente, ésta última es la prolongación de una misma región natural, existiendo entre la parte abulense y la parte cacereña grandes similitudes. Por otro lado, algunas poblaciones (Iglesuela, Almendral, Navalcán, etc. ) del extremo norte de la provincia de Toledo también forman parte de la cuenca del Tiétar.

Fuera del valle en sentido estricto, pero dentro de su cuenca, y en la provincia de Ávila, se encuentran dos subcomarcas: el valle de El Barranco (o de las Cinco Villas), al que se accede por Ramacastañas, surcado por el río de este mismo nombre. Por él se asciende al puerto del Pico, que comunica la cuenca del Tiétar con la parte central de Gredos y ha sido históricamente el principal lugar de paso entre el norte y el sur de Castilla. Y algo más al suroeste se encuentra otra subcomarca, la de Arenas de San Pedro, la principal ciudad de la región, situada en la confluencia de cuatro pequeños valles. Al extremo suroccidental se asienta Candeleda.

Fenómeno característico del Tiétar es la existencia de gargantas en las laderas (de su orilla derecha), por donde discurren aguas torrenciales, especialmente abundantes en primavera. En algunos lugares estas aguas se remansan, formando pozas.

El clima y la vegetación de esta cuenca son muy variados, pues existen grandes diferencias de altitud entre las cumbres, a más de 2.000 m. y el fondo del valle, a menos de 500. Con todo, se puede decir que , en general, es una región de clima mediterráneo con influencia atlántica, y bastante húmeda, pero con veranos secos y calurosos. La nieve cubre las alturas en invierno, pero rara vez la fosa del Tiétar. La sierra de Gredos la protege de los vientos fríos del norte. En cambio, está abierta a los vientos del oeste que, a menudo, traen lluvias a la comarca.

La humedad y el sol favorecen una vegetación abundante, que se escalona en las laderas y que varía con la altitud ; encinas y alcornoques en las partes más bajas; castaños y pinos en las altas; diversas matas en todas partes, y sobre todo en las mayores alturas.Aunque se dan aglomeraciones en determinadas épocas del año, sigue siendo un lugar ideal para el descanso, para practicar el senderismo (existen numerosos caminos y pistas forestales), el montañismo, el turismo ecuestre, le natación y la pesca.

Por otra parte, los interesados por el arte encontrarán sin duda motivos para visitarlo, como son los templos parroquiales de Arenas, Mombeltrán, Candeleda y otros, las numerosas ermitas, la calzada y los puentes romanos y lo que queda de la arquitectura popular. A ello hay que añadir los castillos (Arenas de San Pedro, Mombeltrán, La Adrada) y las cuevas del Águila (Ramacastañas).

Extraido del libro inédito de José Mª Haro Sabater "El valle del Tiétar" (Ávila) con autorización del autor.

© José Mª Haro Sabater octubre 2000


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