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DESCENSO DEL BARRANCO DEL REY
IFONCHE (T. M. ADEJE)
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Arriba el grupo con el Roque Imoque al fondo.
A la izquierda salto principal del barranco, de unos 120 metros de altura.

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DESCENSO DEL BARRANCO DEL REY
IFONCHE (T. M. ADEJE)

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Casa con huerta de "papas"

Domingo 19 de septiembre de 2004, es un día claro sin nubes en el cielo y con una temperatura de bastante calor, quedé con José Luis, Israel y Manolo en la subida hacia el casco urbano de Arona a las 10 de la mañana, es un poco tarde, pero tampoco es cuestión de madrugar mucho un domingo; más tarde llegaron Carmen, Fran y Mauro. Después de los saludos correspondientes y comentar un poco lo que íbamos a hacer, cogimos los coches y comenzamos a subir por la carretera dorsal C-822 hacia Arona, después de cruzar la urbanización San Eugenio y luego el barrio de La Camella, para luego tomar hacia la izquierda por el cruce de Vilaflor, justo antes de entrar en el propio casco urbano de Arona. Siguiendo esa carretera nos encontramos otra bifurcación con la indicación de Ifonche, es una carretera local estrecha pero muy pintoresca con un paisaje árido y rural de casas dispersas que va dirección al Paisaje Protegido de Ifonche de 775 hectáreas, cuyo principal atractivo son caseríos dispersos de arquitectura típica canaria con bancales dispuestos para la agricultura y que limita al norte con el Parque Natural de Corona Forestal y al oeste con el Barranco del Infierno, también declarado Reserva Natural Especial y que será motivo de otro espectacular descenso.

Nos vamos acercando al cauce del barranco, antes de llegar a una pista de tierra que baja a la izquierda hay una pequeña ermita con un entorno bien cuidado y varios restaurantes pequeños que bien merecen una visita en un día con más tranquilidad. La pista está señalizada con un letrero de Restaurante El Refugio; por su localización es un sitio perfecto ya que está solitario y debe ser muy tranquilo comer aquí, la pista no está en muy estado, pero yendo con cuidado se llega sin ningún problema hasta otra casa bien conservada de arquitectura típica canaria, aquí es donde dejaremos los coches ya que hay suficiente espacio y no es terreno particular. Me ha llamado la atención durante el camino la cantidad de parcelas plantadas de papas, es la época ideal para ello y se nota que por esta zona se dan perfectamente. Llegados a este punto y después de la foto de rigor de todo el grupo con el Roque Imoque de fondo, nos toca comentar un poco la ruta de hoy y equiparnos con el material para la ocasión; bajaremos al cauce por un pequeño salto de unos 20 metros para ir entrando en materia y evitaremos así tomar el sendero que nos llevará al fondo del barranco, los anclajes de este primer rápel los colocaremos en un pino canario que se ve muy resistente, la bajada es sencilla porque la pared es parcialmente vertical.

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José Luis preparando el rapel hacia la poza
 
 
Cauce del barranco

Este barranco es límite natural de los municipios de Adeje y Arona y es de uso restringido dentro del Paisaje Protegido de Ifonche, así que tenemos que ir con cuidado de proteger la flora y la fauna del lugar, puedo observar, en primer término y antes de bajar al cauce, muchas jaras (Cistus symphytifolius) junto con la vegetación clásica de estas zonas áridas con tabaibas (Euphorbia broussonetii) y cardones (Euphorbia canariensis). Cuando estamos en el cauce propiamente dicho, a su margen izquierdo hay una zona con higueras y alguna vinagrera (Rumex lunaria), ésta es común en comunidades de euphorbias. El cauce es arenoso y con grandes piedras erosionadas por el paso del agua en época de lluvias, las grandes paredes de roca basáltica en forma de prismas se hacen notar en este tramo, el cauce sigue su curso formando una gran curva a la derecha y estrechándose gradualmente hasta llegar a una zona donde el firme está formado solamente por grandes piedras completamente llanas, puedo observar como algunos cardoncillos (Ceropegia fusca) sobreviven entre las rocas de las paredes mas altas. Después de otra pequeña curva a la izquierda encuentro a José Luis preparando los anclajes para el gran salto que nos espera, dice que abajo hay agua, es una gran poza de unos 20 metros cuadrados después de un rápel de 30 metros, la cuerda apenas llega a la pequeña cornisa resbaladiza que rodea el charco, hay que hacer un pasamanos en la pared para no caernos al agua, aunque no tiene mucha profundidad, pero no nos apetece mojarnos las botas.

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Segundo rapel, desde la poza de agua
 
Drago
 
 
Francis encordado

Rodeamos la poza por la derecha asegurándonos en el pasamanos y llegamos a una repisa muy estrecha, donde apenas caben dos personas, ahí están los anclajes para el segundo y último rápel. Desde aquí se ve un panorama estupendo, además de la considerable altura de la cascada cortada a pico de unos 90 metros, un drago joven (Dracaena draco), parece que hace equilibrios para no caer al vacío, es un ejemplar raro de ver en la naturaleza, sólo pueden verse en riscos verticales como éste de difícil acceso, los ejemplares mas grandes son cultivados en parques y jardines de toda la Isla. Atamos dos cuerdas de 60 metros para bajar en simple por parejas, abajo, a unos 50 metros de aquí, hay una reunión bastante incómoda, ya que la repisa que hay no es muy grande y no es llana pero hay espacio suficiente para todos y estamos bien asegurados, el último en bajar hasta aquí es Israel que ha ido recogiendo los anclajes de arriba, teníamos que estar todos en este reunión para recoger la cuerda y utilizarla para el último rápel, éste ha sido muy bonito ya que es una pared completamente lisa y vertical y se disfruta bajándola.

A partir de aquí y después de colocar otra vez las dos cuerdas para bajar en simple, nos espera otro salto de unos 45 metros de las mismas características que el anterior; puedo observar, mientras bajo, las diferentes capas de tipos de piedra que han dejado las distintas erupciones volcánicas a lo largo de los miles de años que han ido formando estos barrancos de la Isla. He disfrutado como un niño bajando por aquí, cuando llego al suelo firme parece que todas las tensiones que he tenido en la pared se han esfumado, la adrenalina ha contribuido a ello. Seguimos en el cauce y estamos en una poza seca y muy arenosa donde podemos observar como unos taginastes picantes (Echium auberianum) han nacido por casualidad en este terreno, es muy raro ver como crecen aquí, ya que sólo se dan en la zona subalpina de las Cañadas del Teide en el Parque Nacional, pero se ve que de alguna manera han llegado aquí las semillas y han encontrado las condiciones ideales para sobrevivir. En los márgenes de esta parte del barranco abundan las vinagreras (Rumex lunaria) y en los riscos mas inaccesibles los pencones o tuneras, asociados a la flora característica de lugares secos como éste.

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Montaña de Guaza
 
 
Al fondo el Roque del Conde

Esta gran depresión sigue su curso aguas abajo hasta la costa pero no tiene rápeles de interés ya que ninguno supera los 10 metros. A la izquierda hay una edificación que fue de la maquinaria de la galería y la bocamina de la misma está en una pared próxima; desde ahí sube un sendero entre vinagreras (Rumex lunaria) y alguna zarza por todo este margen del barranco hasta coronarlo, es un camino que antiguamente fue utilizado por los trabajadores de la galería para ir a su duro trabajo, hoy en día sólo es transitado por los pastores del lugar o por senderistas que se adentran en el cauce del barranco para visitarlo. El camino tiene un desnivel considerable al principio aunque luego se va suavizando, el firme es terroso y duro por lo que no tiene ninguna complicación andarlo ya que está perfectamente definido. Llegados casi al borde del precipicio hay una puerta hecha con restos de maderas para que los rebaños de cabras no se pierdan, unas curvas más arriba y estamos en lo alto, disfrutando de una panorámica de la parte sur de la Isla, distinguiendo la playa de Las Américas y la de Los Cristianos, puntos de primer orden turístico en la Isla. Puedo ver también la Montaña de Guaza (428m), cono volcánico con un cráter de unos 600 metros de diámetro, declarado Monumento Natural y Área de Sensibilidad Ecológica por constituir una estructura de gran interés paisajístico, científico, geológico y geomorfológico de la comarca de esta parte de la Isla. El Roque Imoque y el Roque del Conde se alzan majestuosos al otro lado del barranco y ladera abajo observo varios caseríos dispersos y alguna era antigua.

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Subiendo por el sendero

Subimos por lo que fue un camino real o de herradura que discurre entre atarjeas para regadío, por una de ellas aún baja agua para las zonas de cultivo de la parte baja de la zona, estas canalizaciones están construidas con piedra tosca del lugar, que es un material de color claro y superficie porosa ideal para este tipo de construcciones. Nos asomamos al acantilado para ver el saltadero por el cual nos hemos descolgado, nos hacemos una foto de grupo y comentamos un poco como ha sido la jornada; la verdad es que ha sido muy fructífera y estamos muy satisfechos por el logro conseguido. A partir de aquí y hasta donde dejamos aparcado el coche hay unos 500 metros aproximadamente en suave ascenso por la antigua calzada que he comentado antes, pasando por varios terrenos agrícolas dispersos cultivados mayoritariamente de papas y vides. El paisaje es de pura tranquilidad y sosiego y nada tiene que ver con las zonas turísticas masificadas de la parte baja de este municipio donde Costa-Adeje es una zona de primer orden turístico. Hasta la próxima aventura.

© Texto y fotografías de Francisco Fariña.

Francisco_farina@yahoo.es

 
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