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LA CANAL ALTA - LAS MORRAS (ARAFO)

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Saliendo del Barranco de Amance

 

LA CANAL ALTA - LAS MORRAS
(ARAFO)


 
 
   
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FICHA DE LA RUTA:
 
COMO LLEGAR:
En la Villa de Arafo por la C/ La Libertad hacia la Esquina de los Carros.
COMIENZO:
La Canal Alta.
FINAL :
La Canal Alta.
DIFICULTAD:
Media - Alta.
DESNIVEL:
En todo el recorrido entre 35º y 45º.
DURACIÓN:
Entre dos (2) y dos horas y media (2:30), dependiendo de las condiciones físicas de cada persona debido al elevado desnivel.
LONGITUD:
Entre 1,5 y 2 km. (Solo ida).
PROVISIÓN DE AGUA:
En el canal que cruza el sendero que va hacia el Barranco de Añavingo.
LUGARES DE INTERÉS:
B.I.C. Sitio Histórico Casa de la Esquina de los Carros (s. XVIII); B.I.C. Sitio etnográfico Molinos y Lavaderos; vistas panorámicas del Valle de Güimar.
   

Este itinerario, parte recomendablemente desde la Plaza de San Juan Degollado, ya que es posible desde ese punto, pasar por gran parte de los monumentos históricos señalados en la ficha de la ruta, pero realmente tiene su partida desde la Canal Alta. Si el visitante decide la primera recomendación debe prestar especial atención a la visita del entorno de la Casa de la Esquina de los Carros y del Sitio Etnográfico del Molino y Lavaderos, éste último en la Cuesta del Tanque.

En el recorrido del Barranco de Añavingo, se detalló el paso por el Lomo de Abarzo hasta encontrarnos la bifurcación para ir hacia Las Morras, donde hay un canal que corta el camino de subida y una piedra grande al lado del sendero que nos dará la primera referencia de que estamos en buen camino. La senda es evidente y está marcada perfectamente discurriendo entre el pinar, encontrándonos por los alrededores numerosos Brezos (Erica arborea), Jaras (Cistus monspeliensis) y esporádicamente el Mato Risco (Lavandula canariensis). A los cinco minutos, nos encontraremos con otro canal que atraviesa el camino y que termina, hacia la izquierda, en un registro hidráulico desde donde parte una tubería que atraviesa el Barranco de Las Saletas. Este sitio sirve de natural atalaya hacia el profundo tajo del barranco, compuesto por grandes laderas plagadas de pinos y que se pierde justo debajo del tramo final del grandioso Barranco de las Gambuezas y sobresaliendo y coronando este magnífico paisaje, la cima del Pico del Valle. Hacia el mar se distingue el Malpaís de Güimar coronado por la Montaña del Socorro y la parte baja de Arafo, hasta el mar.

 
Comienzo del recorrido en la Canal Alta
 
 
Vistas al valle desde el Corral de Chu Gabriel
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Comienzo en fuerte ascenso entre pinar

El itinerario sigue su curso en fuerte ascenso por un zigzagueante camino, que en muchas ocasiones desaparece debajo del pinocho y entre la vegetación. Solo es visible de vez en cuando guiándonos por restos de lavas cordadas o por la disposición de las Jaras y Brezos, e incluso por algunas piedras en forma de poceta, dispuestas ordenadamente cuando se replantó este lugar en los años cincuenta. El paisaje no tiene desperdicio desde aquí; la Corona Forestal limitando con los terrenos de medianías hacia Candelaria y en primer término las Lajas de Cheque y las laderas colindantes del Barranco de Añavingo atestadas de pinos, descienden hasta las cercanías del pueblo. Este sendero no es usado habitualmente por nadie, esporádicamente puede ser visitado por cazadores o por algúnavispado caminante del lugar, pero no es frecuente encontrar a alguien.

Siempre dirección ascendente, el trayecto no tiene pérdida y después de un notable esfuerzo, se llega a lo que parece que fue un paso hacia los altos del Barranco de Añavingo. El recorrido nos propone un descanso en una pequeña zona llana desde donde se divisan las primeras panorámicas de las impresionantes masas rocosas de Las Morras. No es recomendable introducirse por el ya que no hay posibilidad de seguir ningún tipo de camino y es peligroso, está invadido por todo tipo de vegetación como Vinagreras (Rumex lunaria), Jaras (Cistus monspeliensis) y Taginastes (Echium giganteum), entre algunos Pinos Canarios (Pinus canariensis) aislados. En lo que parece una curva del imaginario camino nace un pino de forma extraña aplanado y muy ramificado encima de una zona de rocas en forma de columnas prismáticas, mas allá desciende el impresionante Barranco de Añavingo.

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Llegando a la base de Las Morras

Después de ignorar esta confluencia, se debe seguir unos minutos mas hasta llegar a concluir el recorrido en la base de Las Morras, son dos crestas rocosas, una al lado de la otra, en forma de cúpula que albergan en su cúspide un pequeño pinar inaccesible desde la base. En el pie de una de ellas hay una pequeña cueva de poca profundidad resguardada por un murete de piedras en forma de balcón, es el llamado Corral de Chu Gabriel, término del trayecto. Desde Allí las vistas comprenden la totalidad del Valle de Güimar, incluso mas allá de la Ladera de Chafa, en Candelaria, se vislumbra la costa de Santa Cruz y en días muy claros también el Macizo de Anaga. La masa boscosa que hemos atravesado se desplaza bajo nuestros pies hasta terminar en las medianías; la Villa de Arafo se contempla en su totalidad, con sus calles y casas formando un conjunto urbano ordenado; la carretera TF-523 que da acceso al Teide, serpentea entre los términos municipales de Arafo y Candelaria, pasando por Los Loros, Chivisaya, Gorgo, Media Montaña e introduciéndose por último en la masa forestal del Parque Natural de Corona Forestal hasta acabar en la carretera TF-24 de acceso directo al Parque Nacional del Teide.

Delante de la cueva hay un paso que discurre paralelo a la base de una de las cúspides, entre Bejeques (Aeonium arboreum) y Cabezotes (Carlina canariensis), que se dirige hacia el Naciente de Las Morras, un manantial desde donde brota continuamente una pequeña cantidad de agua y que sirve de bebedero para los pájaros; está escondido entre grandes ejemplares de Escobones (Chamaecytisus proliferus). Al otro lado de una gran resbaladera que termina en un barranco, hay otra pared de piedras dispuestas ordenadamente que llama la atención; es el Corral de Los Cambados, el camino hasta él es imposible porque la vegetación hace impracticable el paso. Por encima está el pinar que alberga el antiguo sendero que parte desde Las Arenas y sube por la Ladera de Chajamanga hasta la Montaña de Ayosa; antiguamente había un paso desde aquí hasta ese viejo camino, pero el gran barranco que separa los dos lugares hace muy peligroso ese itinerario, lo cual se desaconseja encarecidamente.

La vuelta no tiene otra opción que la de regresar por el mismo sendero, el descenso en este caso es bastante pronunciado y si lo hacemos en verano hay que tomar doble precaución, ya que al estar el pinocho seco, forma una capa resbaladiza sobre el camino y puede dar lugar a inesperados resbalones; en invierno, éste se humedece y se adhiere bien a la superficie, por lo tanto el peligro es menor. La fuerte pendiente se suaviza cuando llegamos al cruce de caminos en el segundo canal que nos topamos a la subida, ahora tomaremos a la izquierda por una senda llana y estrecha al lado de un canal de agua; cincuenta metros mas abajo discurre paralelo el camino que va hacia el Barranco de Añavingo, lleva el mismo recorrido y da las mismas vueltas, la diferencia es que al final está la población mas numerosa de Madroños (Arbutus canariensis) del municipio y porque no decir del Valle de Güimar; un árbol de hoja perenne y tronco de color rojizo y tacto liso que da frutos comestibles en otoño y que su población en las Islas es escasa.

Casi impracticable, un estrecho sendero comunica éste con el de abajo hasta llegar al registro de agua donde termina la tubería que viene sobre el puente desde la Galería de Amance. Solamente nos queda bajar hasta el cauce del Barranco de Añavingo y realizar el suave descenso por la misma pista de tierra que se describió en la ruta del barranco citado.


HISTORIAS, LEYENDAS Y ANECTODAS

El Sitio Etnográfico de El Molino y Lavaderos y el Sitio Histórico Casa de la Esquina de los Carros, ambos declarados Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Canarias.

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Entorno de la Casa de Secundino Delgado o de la Esquina de los Carros.

La Casa de la Esquina de los Carros, se encuentra en el lugar conocido como Esquina de los Carros, al final de la calle La Libertad, por ser ese el lugar de encuentro, salida y llegada de los carros que comunicaban otras partes de la isla con el pueblo. Data de finales del siglo XVIII y es de arquitectura rural tradicional canaria, luciendo un esplendoroso balcón de madera con una escalera en su costado. En este inmueble se instaló y escribió su obra literaria principal "Vacaguaré", el ilustre periodista y político con tendencias nacionalistas Secundino Delgado, bien llamado el padre del nacionalismo canario por luchar por las libertades de su tierra en una época que era casi imposible tenerla. Fue detenido en esta casa y encarcelado en Madrid, después de regresar de su exilio en América latina.

El Sitio Etnográfico de el Molino y Lavaderos, ya en la calle Eduardo Curbelo Fariña, es un conjunto arquitectónico que data de 1895 compuesto por tres edificaciones distintas; la primera consta de una arquería de cinco arcos de piedra que soporta el paso de una tubería principal que transporta el agua para mover la maquinaria del antiguo molino. La segunda es un conjunto de chorros para abasto público, que se proveía del agua que había pasado previamente por el molino. La tercera consta de una construcción a una sola planta, con mas de veinte piletas dispuestas en fila y una techumbre formada por dos cubiertas de tejas sobre madera a una sola agua para aprovechar asimismo las aguas pluviales. Todo este conjunto se abastecía de las galerías de Añavingo y la de los Huecos, que eran las que mas daban agua en el valle en aquella época.

© Texto y fotografías de Francisco Fariña.

Francisco_farina@yahoo.es

 
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