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CRUZ DE TAGANANA - PISTA FORESTAL DE AFUR
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Valle de Afur
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CRUZ DE TAGANANA - PISTA FORESTAL DE AFUR
(Macizo de Anaga)

... La formación de Anaga, consecuencia de un período de intensa actividad volcánica, se remonta a 6,5 millones de años y es una de las escasas reservas mundiales del bosque de laurisilva, vegetación originaria del período terciario y que supone un recurso muy importante en cuanto a la provisión de agua de toda la zona. También crece en Anaga otro tipo de vegetación, como pequeños reductos de bosques termófilos y extensiones de cardones y tabaibas que albergan especies animales peculiares, como las palomas de la laurisilva ...

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Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife

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Punto de partida en la Casa Forestal

Domingo 18 de diciembre de 2005, he vuelto al mismo punto de partida desde donde hace unas tres semanas hice el Sendero de Las Vueltas hacia el Caserío de Taganana. Hace mucho frío, unos 12 grados a las 8,30 hs. de la mañana, sopla una brisa que va levantando poco a poco la niebla que ha estado estancada en el interior del monte. He pasado antes por el Mirador de Jardina, en el Monte de Las Mercedes, en la carretera TF-114, y he tomado unas fotos del valle donde se asienta la ciudad de La Laguna porque la luz estaba ideal para ello. Esta misma carretera me ha traído hasta aquí, a la casa forestal desde donde parte una pista que me llevará a la carretera TF-1136 que termina en el caserío de Afur, una aldea al abrigo del Roque Marrubial que se alza majestuoso por las laderas del Barranco de Tamadiste, donde corre un riachuelo de agua durante todo el año y que desemboca en la playa del mismo nombre. En el caserío se pueden degustar platos típicos de la zona en un único y pequeño restaurante y observar el paisaje rural en su pintoresca plaza.

Estando en la casa forestal tomo el mismo sendero que empleé para la ruta de Las Vueltas, pero ésta vez tomaré la bifurcación a la izquierda que está a unos cinco minutos de la Cueva de la Cruz de Taganana, donde hay un mojón de cemento con la indicación "MP 3". Este camino me lleva en suave descenso entre vegetación de Fayal-Brezal (Myricaceae faya y Erica arborea) característica de la laurisilva y de un sotobosque compuesto de Helechos (Pteridium aquilinum), Hiedra (Hedera canariensis), Cerrajas (Sonchus acaulis) y en las paredes y terraplenes más húmedos, Bejeques o Verodes (Aeonium cuneatum y Aeonium ciliatum).

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Roque de Taborno

Es un camino que va tornando a pedregoso a medida que me acerco a la pista y que va aclarando la vegetación dejando entrever vistas espectaculares del Roque de Taborno y de las montañas de su alrededor iluminadas por unos tímidos rayos de sol. Más cerca de aquí, y en esta misma ladera, puedo divisar el Roque Marrubial que protege con las pendientes de su base, el caserío de Afur y la carretera que llega hasta allí. Más arriba el Caserío de Roque Negro y el Roque que le da nombre y escondido entre las nubes el Pico del Inglés y la Cruz de Taborno. El camino termina en la pista forestal, ésta ancha y bastante llana y rodeada de muchísima vegetación, es una de las zonas mas ricas botánicamente hablando ya que alberga casi toda la flora de la laurisilva de Canarias, desde las Fayas y los Brezos, pasando por el Mocán o Mocanera (Visnea mocanera) y terminando por Laureles (Laurus azorica), Hijas (Prunus lusitanica), Sanguinos (Rhamnus glandulosa) y muchos mas. Recorro un camino tranquilo observando, cuando los claros del bosque me lo permiten, las vistas fantásticas del Valle de Afur y el Barranco del mismo nombre. A mi derecha suben unos escalones que se adentran en la densa espesura del monte, es el camino que va a la Degollada de La Cumbrecilla y luego baja por el valle hasta Taganana; lo ignoro, ahora paso por una zona de muchas zarzas (Rubus bollei) y Helechos, el camino sigue siendo completamente llano y muy fácil de caminar, a mi derecha, en los terraplenes observo algún ejemplar de Malfurada (Hypericum grandifolium) con su flor amarilla muy sugestiva y en los riscos mas altos muchos Verodes. Llego a un tramo en pendiente cubierto de cemento y un cruce de pistas a la derecha; lo ignoro, ya que cuando vuelva me interesa curiosear por ahí. Sigo la pista, encontrándome a mi izquierda varias casitas entre huertas de cultivos, desde aquí puedo ver otra vez el Valle de Afur y el Roque de Taborno y en sentido contrario observo una panorámica bellísima de los Roques de Anaga, en el límite Este de la isla. Unas curvas mas y encuentro otro cruce de pistas, esta vez a la izquierda, está cerrada con una cadena pero distingo como recorre parte del bosque hasta Roque Negro, unos metros mas adelante un senderillo baja hasta otra pequeña huerta plantada de árboles frutales. El camino sigue, esta vez en suave descenso, entre Laureles y Fayas, también advierto algún Codeso (Adenocarpus foliolosus) siendo un poco raro verlo por aquí ya que tiende a poblar mas las zonas de pinar. Unos doscientos metros más adelante, después de varias curvas, por fin encuentro el final de la pista, cruzándose con la carretera TF-1127 que llega hasta Afur. En un terraplén a mi izquierda florecen abundantes ejemplares de Bicácaros (Canarina canariensis) con sus flores de color naranja en forma de campanilla, es un regalo para los ojos y también para la cámara fotográfica, por ello me detengo un buen rato por aquí admirándolas y aprovecho la parada para tomar un poco de agua y algo sólido.

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Bicácaro (Canarina canariensis)

 
 
Espinera (Andryala pinnatifida)
 
Cresta de Gallo (Isoplexis canariensis)

La carretera TF-1127 baja hacia el caserío de Afur y viene desde la carretera TF-114, me llama la curiosidad que en este cruce alguien haya plantado tres plataneras, hay muchas zarzas y bastante vegetación compuesta por grandes Laureles. Sigo un poco el curso de la calzada hasta encontrar un claro donde poder divisar el paisaje del Roque del Marrubial y el de Taborno en las laderas del Barranco de Afur, con muchos caseríos dispersos allá donde hay un pequeño llano; regreso sobre mis propios pasos distinguiendo desde aquí el caserío de La Cumbrecilla, son unas cuantas casas dispersas y rodeadas de pequeños cultivos en lo alto de una loma; un poco mas adelante una pista estrecha se adentra por la vertiente del barranco que lo bordea y finaliza allí mismo.

El camino de vuelta lo realizo por el mismo sitio por donde he venido, no si antes desviarme en el cruce que dejé pendiente de mi curiosidad, esta vez a mi izquierda; es una pista llana que se adentra hasta unas huertas de cultivo que se encuentran abandonadas; por lo menos eso me parece; donde he encontrado una flor muy espectacular y común localmente por aquí llamada Cresta de Gallo (Isoplexis canariensis) y no muy lejos, la Palomera (Senecio tussilaginis) junto a la Estornudera o Espinera (Andryala pinnatifida).

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Paisaje desde la Degollada de la Cumbrecilla

Unos trescientos metros más adelante la pista se convierte en sendero adentrándose entre Fayal-Brezal, Laureles y sotobosque de Cerrajas y otras plantas, hay un cruce a la derecha que lleva directamente a la pista principal, donde encontré los escalones que se adentraban en el bosque. Siguiendo la senda veo que a medida que progreso está cada vez más intransitable debido al último temporal de viento que azotó las islas, ha tirado muchos árboles arrancándolos de raíz. A duras penas y abriéndome camino entre tanto desastre llego al borde de la Degollada de La Cumbrecilla, justo a partir de donde me encuentro, imagino que el sendero baja en fuerte pendiente hasta un llano donde se encuentra La Cumbrecilla, y digo imagino porque la senda no se distingue entre tanta vegetación y árboles por el suelo, por lo tanto decido no seguir porque lo veo peligroso, aún así, no he perdido el tiempo ya que desde aquí soy espectador de un paisaje sin igual; con el cielo azul intenso y el mar mas intenso si cabe, destacan El Roque de las Ánimas con el caserío de Taganana en su base y en el océano, los Roques de Anaga; a mi izquierda, las caprichosas formas del Roque del Fraile y de Las Monjas acogiendo en sus faldas el caserío de La Cumbrecilla. Como puedo voy abriéndome paso entre troncos de árboles caídos y arbustos partidos y dispersos por el camino, hasta llegar a un sitio mas seguro y regresar a la pista para terminar la jornada. Después de una media hora recorriendo en su totalidad el tramo que me faltó de la pista forestal, puedo decir que he hecho el recorrido completo de dicha carretera, llegando al punto de partida en la casa forestal y con la satisfacción de haber conocido otro bello lugar del Macizo de Anaga.

© Texto, fotos y croquis de Francisco Fariña.
Francisco_farina@yahoo.es

 
 
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