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LA CANAL ALTA - BARRANCO DE AÑAVINGO
(Villa de Arafo)
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La verticalidad de las paredes, del barranco de Añavingo, impresiona

 
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LA CANAL ALTA - BARRANCO DE AÑAVINGO

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FICHA

COMO LLEGAR:
En la Villa de Arafo por la C/ La Libertad hacia la Esquina de los Carros.
COMIENZO:
La Canal Alta.
FINAL :
La Canal Alta.
DIFICULTAD:
Mínima.
DESNIVEL:
En Lomo de Abarzo 30%, en el resto inapreciable.
DURACIÓN:
Una (1) hora, solo ida, partiendo de La Canal Alta hasta el Santuario de S. Agustín; siempre dependiendo de las pretensiones de cada persona (hacer fotos, admirar el paisaje, pasear, etc.).
LONGITUD:
2,5 km. (Solo ida).
PROVISIÓN DE AGUA:
En la capillita de San Agustín.
LUGARES DE INTERÉS:
B.I.C. Sitio Histórico Casa de la Esquina de los Carros (s. XVIII); B.I.C. Sitio etnográfico Molinos y Lavaderos. Santuario de S. Agustín.

  

 

Partiendo desde la Plaza de San Juan Degollado, punto neurálgico de la vida social y administrativa del municipio de Arafo, asciende hacia el norte la calle de La Libertad hasta la Esquina de los Carros, un cruce de caminos en el lugar conocido como Plaza del Llano, donde se asienta una antigua casa de arquitectura tradicional canaria recientemente restaurada, y que fue morada del ilustre personaje Secundino Delgado. Continúa la calle Eduardo Curbelo Fariña, esta vez en fuerte ascenso y sin desviarnos por ninguno de los cruces que nos vayamos encontrando, llegaremos hasta donde se termina el asfaltado, es el lugar conocido como Canal Alta, donde, como su nombre indica, hay un canal que atraviesa el paso por alto. El asfalto se convierte en pista forestal que será por donde se regrese.
Todo este recorrido se puede realizar en coche, siendo recomendable precisamente todo lo contrario, para poder transitar parte de los inmuebles históricos del pueblo, como la Iglesia de San Juan Degollado, de finales del siglo XVIII, la Esquina de los Carros, donde está la Casa de Secundino Delgado y los Chorros Públicos; y por último los Lavaderos Públicos y Molino de Gofio, declarado recientemente Bien de Interés Cultural (B.I.C.) con categoría de Sitio Etnográfico, un conjunto arquitectónico construido en 1895 por manos privadas y en un lugar estratégico de aprovechamientos hídricos, pues se utilizaba precisamente en un lugar de paso del agua obtenida de las galerías cercanas.

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Sendero

Estando en la Canal Alta, parte un sendero en suave ascenso entre Cruzadillas (Hypericum reflexum), Tabaibas (Euphorbia broussonetii) y Bejeques (Aeonium ciliatum) por entre grandes piedras resbalosas, hasta llegar a una zona donde se alzan varios árboles frutales como Ciruelos, e Higueras y un desvío, que ignoraremos, a la izquierda, que se adentra en el cauce del Barranco de Las Gambuezas. El camino asciende a partir de aquí en fuerte pendiente entre bancales casi abandonados y resguardado por las laderas del Lomo Abarzo; algunos Escobones (Chamaecytisus proliferus), Pencones (Opuntia maxima) y Piteras (Agave americana) jalonan el casi perdido sendero de subida por entre las paredes de algunas parcelas de cultivo.

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Canal de agua al comienzo del cauce del barranco.
 
 
El agua de estas galerías es de la mejor calidad

Después de pasar por una zona poblada de Jaras (Cistus monspeliensis), el sendero llega hasta los primeros ejemplares de Pino Canario (Pinus canariensis) que conforman el extenso pinar de la parte alta del municipio. Desemboca en una vereda que discurre horizontalmente por el Lomo Abarzo y donde está la bifurcación que asciende hacia Las Morras. Si tomáramos unos metros a la izquierda, nos conduciría hasta un registro hidráulico que se asoma al Barranco de Las Gambuezas donde hay unas vistas fantásticas del profundo tajo de éste. La dirección correcta es hacia la derecha, por una senda que custodia un canal que trae agua de la Galería de Amance, una de las más caudalosas, junto a la de Los Huecos, cuando éstas abastecían gran parte del valle.

El sendero sigue con firme estable y superficie llana, ya dentro del pinar, donde se puede observar varias especies de árboles y arbustos endémicos de Canarias, como el Viñátigo (Persea indica), la Faya (Myrica faya) y algún Madroño (Arbutus canariensis). Mas adelante donde la vegetación es menos frondosa, la vista nos permite divisar el Lomo Cambado, vertiente norte del Barranco de Amance que está cubierta de bancales, éstos en tiempos pasados sirvieron de cultivo ya que esta parte del municipio fue una de las mas ricas hidráulicamente hablando; la pista forestal que conduce hasta la Galería de El Drago en el cauce del barranco es evidente.

Después de haber recorrido aproximadamente unos mil metros desde el punto de partida, se llega al final del camino y con el a un descenso hasta el cauce del Barranco de Añavingo, donde hay un acueducto con pilares de cemento que guía un canal desde la Galería de Amance y que es el mismo que ha venido por el costado de la senda anterior. A partir de aquí el sendero asciende muy suavemente y discurre entre grandes acantilados que caen a plomo desde más de trescientos metros de altura; las escarpadas laderas del barranco le convierten en un auténtico enclave donde subsiste un ecosistema único en especies vegetales.

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Bicacarera (Canarina canariensis)

Nos da la bienvenida una roca de grandes dimensiones, donde a su alrededor, crecen centenarios Pinos Canarios (Pinus canariensis), la vista es absolutamente espectacular, grandes acantilados que terminan en un terreno atestado de vegetación y una senda perfectamente delimitada que recorre en suave ascenso el cauce del barranco. En los bordes del camino crecen Brezos (Erica arborea), Vinagreras (Rumex lunaria) y Jaras (Cistus monspeliensis), entre numerosas especies autóctonas. Llega un momento del recorrido que la senda se desvía un poco a la derecha del cauce y pasa por un pequeño pinar, aquí el terreno se vuelve inestable ya que es una zona de picón, material volcánico muy ligero que se ha asentado en el camino y que procede de la pared contigua erosionada. Unos minutos después se vuelve a la cuenca hacia el evidente sendero, esta vez cruzándose con la impresionante vista a la izquierda de la desembocadura de una enorme cascada seca, el Barranco del Aposento. El paseo se hace muy agradable, y debido a la poca insolación que llega, el clima en el interior del barranco es muy benigno; ahora, ya casi llegando al Santuario de San Agustín, acompañan en los bordes del camino Follaos (Viburnum rigidum), Helecheras (woodwardia radicans) y Bicacareras (Canarina canariensis), hasta toparnos con una subida compuesta por varios escalones de madera que nos llevaran hasta la capilla. Está horadada en el risco y resguardada por una pequeña puerta de madera y cristal que deja ver en su interior el pequeño santo, llamado popularmente San Agustinito o San Agustín de las Madres. Hay una tubería que pasa por debajo que trae agua de los Nacientes de Añavingo y unos metros mas abajo, donde crece un gran Nisperero, se puede tomar.
A este Santo se le atribuye una bonita leyenda milagrosa relacionada con el agua, si el visitante tuviese la oportunidad de mezclarse con las gentes del lugar, sin lugar a dudas conocería de primera mano esta magnífica historia.

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Saliendo del cauce

Hasta aquí se han recorrido aproximadamente dos kilómetros, pero el camino sigue unos quinientos metros mas arriba, después de pasar por una zona casi impracticable cubierta de Zarzas (Rubus bollei), varias bocaminas de las galerías de agua y una pequeña casona antigua que servía de refugio y pernocta a los trabajadores de la mina. El sendero termina en una pared, en la cual hay tallada una peligrosa escalera que no es recomendable subir ya que está muy expuesta y puede traer consecuencias graves. En los bordes de los riscos mas altos nace una especie de Cabezote (Cheirolophus metlesicsii), endémica del lugar.

El regreso no es posible realizarlo por otro lugar, por lo tanto desandaremos los pasos que nos han traído hasta aquí, esta vez en suave descenso hasta el canal que transcurría sobre un puente. A partir de ahí el camino termina en una pista de tierra con firme muy pedregoso donde hay una pequeña explanada con un gran castaño y una bifurcación que asciende hacia la izquierda y que nos llevaría a la Galería del Drago, debemos ignorarla y seguir el recorrido por la pista que surca el Barranco de Amance en suave descenso. Por el camino nos encontraremos a la derecha con la Galería de Lomo Cambado y la escombrera que ha generado ésta; la vegetación en los márgenes está compuesta por Jaras (Cistus monspeliensis), Vinagreras (Rumex lunaria), Higueras y varios Pinos aislados junto a algún Castaño. Cuando encontremos un puente de cemento que soporta el paso de un canal y que cruza el barranco de lado a lado, torceremos a la derecha, ya que la pista no tiene salida por la izquierda y unos metros mas adelante un ascenso nos llevará a cruzar el Barranco de las Gambuezas y con él al término de la ruta en la Canal Alta, mismo lugar de partida.

HISTORIAS, LEYENDAS Y ANECTODAS

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San Agustín de las Madres

El Barranco de Añavingo es célebre en la Villa por un acontecimiento histórico acaecido en el año 1751, cuando es sacada en procesión por el conjunto de los vecinos y llevada hasta una pequeña cueva del barranco, una imagen antigua de San Agustín, en rogativa para aplacar la sed que pasaba el pueblo, debido a que el manantial existente en el interior del barranco quedó sepultado por un derrumbe cinco años antes. Éste colmaba las necesidades de agua de los habitantes y cuando se produjo el trágico suceso fue tal la escasez de agua, que se tenía que ir a recoger a los pueblos colindantes como Güimar. Después de organizar numerosas cuadrillas de trabajadores para desescombrar el naciente, sin tener éxito en ninguna de las ocasiones, un vecino del lugar tuvo la idea de llevar el Santo hasta la pequeña cueva y fue tal la sorpresa que cuando iban de regreso al pueblo, el día que estaba completamente despejado y con calor, se tornó en una gran tormenta sin parar de llover en toda la noche. Al regresar al día siguiente la imagen de San Agustín estaba en su lugar sin desperfecto alguno y del manantial volvía a aflorar el agua como lo hacía anteriormente. Actualmente hay una pequeña imagen del Santo en una capillita horadada en un risco, en conmemoración de aquel acontecimiento. Cada cuatro años se lleva en romería hasta la Iglesia de San Juan Degollado como evocación de aquel "milagro".

En otro orden de cosas, existe, formando parte del ecosistema del barranco, una especie arbustiva endémica del lugar, la Cheirolopus metlesicsii, comúnmente llamada Cabezón, actualmente en peligro de extinción y calificada como tal en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. Se desarrolla a más de 900 metros sobre el nivel del mar y en los lugares más umbríos de los riscos colindantes.


© Texto, fotografías de Francisco Fariña
Francisco_farina@yahoo.es

 
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