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RESERVA NATURAL ESPECIAL
DE MONTAÑA ROJA
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Playa natural sobre una duna fosilizada.
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RESERVA NATURAL ESPECIAL
DE MONTAÑA ROJA
(T.M. DE GRANADILLA)

 

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FICHA DE LA RUTA    

COMO LLEGAR:   Por la carretera TF-643 de acceso a la Playa de los Abrigos desde El Médano.
COMIENZO:   Parking en el Llano de Rojas.  
FINAL :   En el mismo lugar. 
DIFICULTAD:   Baja.  
DURACIÓN:   Sin definir, ya que se debe ir con tranquilidad para observar todos los recursos naturales, en la cima de Montaña Roja vale la pena tomárselo sin prisas.     
LONGITUD:   Es un paraje muy pequeño y la totalidad de sus senderos no llegan a 3 kilómetros.             
PROVISIÓN DE AGUA:   No, hay agua.   
LUGARES DE INTERÉS:   Montaña Bocinegro; lago de La Mareta; Montaña Roja y paisajes desde la cima.  
INCONVENIENTES:   En verano es muy visitado debido a la cercanía de la zona turística de El Médano y en la Tanza de Matamoros y La Playita hay nudistas que se sienten molestos y observados.

 

 
 
Comienzo de la ruta.
 
 
Perfecta señalización en uno de los cruces del paraje protegido
 
 
  Antigua fortificación en Montaña Bocinegro.
 
Hacia Montaña Roja desde la Punta de Bocinegro
 
 
Playa de El Médano desde la cumbre de                                                   Montaña Roja.
 
Playa de La Tejita desde la cumbre de Montaña Roja.
 

Lago de La Mareta.

 
 
Playa en la Tanza de Matamoros.

En la costa de Granadilla de Abona, municipio de unos 30.000 habitantes, enclavado en el sur de la isla y a una distancia de unos seis kilómetros del Aeropuerto Reina Sofía, está el núcleo turístico de El Médano, lugar de reconocido prestigio internacional ya que alberga varias de las mejores playas de arena natural de Tenerife para el baño y una para la práctica de deportes de mar como el Windsurf.
Si tomamos la carretera TF-64 en el cruce con la autopista del sur TF-1 hacia la costa y quinientos metros antes de entrar en la población propiamente dicha, nos encontraremos a la derecha la vía TF-643 que va paralela a la costa y en dirección a Los Abrigos, también localidad turística del mismo municipio. Aproximadamente a dos kilómetros encontraremos un cruce a la derecha que va a la Cueva del Hermano Pedro, y frente a esta bifurcación un aparcamiento de tierra donde hay un cartel informativo que indica que estamos en la Reserva Natural Especial de Montaña Roja, un espacio natural de 166 hectáreas, formado por un paisaje arenoso con una zona concreta de dunas o médanos (de ahí su nombre) donde destaca un ecosistema vegetal diverso y donde sobresale un punto culminante que es el cono volcánico de Montaña Roja de 171 metros de altura sobre el nivel del mar.
Desde este parking salen tres senderos; el de la izquierda va hacia el límite norte de la reserva hasta el inicio de la Playa de Leocadio Machado, dividida en dos partes, una donde se practica Windsurf y deportes similares y la otra asidua de bañistas y veraneantes. El sendero que tenemos enfrente se une unos cien metros mas adelante con el que parte por nuestra derecha; tomamos éste último, delimitado por piedras de tosca blanca del lugar, estamos en el Llano de Rojas y pasaremos junto a una vieja edificación que fue la torre de control de un modesto aeródromo construido en los años 60. En un cruce encontramos un poste indicativo que nos señala el camino de Montaña Roja y Montaña Bocinegro hacia la izquierda, por lo tanto la indicación, y con ella el sendero de la derecha que es hacia la Playa de la Tejita, lo ignoraremos. Continuamos hasta encontrarnos el cruce con el camino que partía desde el parking justo enfrente y que al principio ignoramos, el recorrido es evidente ya que, para evitar salirnos del sendero, ha sido debidamente delimitado con piedras, la vegetación de los alrededores consta mayoritariamente de especies halófilas como la Uva de Mar (Zygophyllum fontanesii), y Corazoncillos (Lotus sessilifolius). Llegamos al comienzo de la senda de subida a la cima de Montaña Roja, pero lo dejaremos para la vuelta porque seguiremos de frente y hacia la costa para coronar primero la Montaña Bocinegro de 36 metros de altura sobre el nivel del mar. El sendero asciende suavemente por la vertiente sur de dicha montaña y en cinco minutos se llega a su cumbre donde hay unas magníficas panorámicas de la costa; en primer término la Punta Bocinegro a donde descenderemos después de estar un rato admirando nuestro alrededor, mas al este está La Mareta, un lago natural de poca profundidad formado por la filtración de agua de mar, y aún mas al norte la zona mas turística, donde están los hoteles y zona de bares y restaurantes en la Playa de Leocadio Machado. En la cumbre hay un panel informativo que explica la formación del cono volcánico de Montaña Roja junto a un punto geodésico. La bajada por el otro extremo está rodeada de retorcidos ejemplares de Tabaibas (Euphorbia balsamifera) y mas pegado a la costa de Siemprevivas (Limunium pectinatum), junto a la omnipresente Uva de Mar (Zygophyllum fontanesii). Durante el descenso nos encontraremos, mimetizado en el entorno, un bunker militar construido durante la II guerra mundial con fines de vigilancia y que actualmente forma parte del patrimonio histórico del lugar.

Pasamos ahora a recorrer por un gran llano un sendero a la orilla del mar delimitado por pequeños troncos en la Punta del Horno, que enseguida se desvía, donde hay una señal, hacia el acceso a la subida de la cima de Montaña Roja. El camino es por un lugar totalmente desértico y bastante degradado por la acción humana donde la vista del cono volcánico que nos ocupa es impresionante. Poco a poco nos iremos encontrando Uvas de Mar (Zygophyllum fontanesii) y algunas Aulagas (Launaea arborescens), para ir ascendiendo cada vez mas por un camino, ahora bastante mas degradado que antes, donde crecen Corazoncillos (Lotus sessilifolius), Cardoncillos (Ceropegia fusca) y muchas Tabaibas (Euphorbia balsamifera) estas últimas creando formas retorcidas y aplastadas con al único fin de recoger la poca humedad que hay en el subsuelo y resguardarse de los fuertes vientos costeros. El sendero zigzaguea en fuerte subida por un firme terroso donde las piedras sueltas a veces dificultan el paso; el color del terreno varía y se hace más rojizo, debido a la oxidación de pequeñas partículas de hierro de las que están formadas las rocas volcánicas. Cuanto más ascendemos, las vistas que dejamos atrás nos regalan un panorama espectacular que difícilmente se ve desde abajo; la zona turística de El Médano, con su principal playa, se distingue al completo, así como Montaña Pelada en la orilla del mar y que delimita con el Polígono Industrial de Granadilla, también destacando el cono volcánico de Montaña de Ifara.
A medida que llegamos a la cumbre, a 171 metros de altura, se va descubriendo un paisaje desértico donde destaca en primer termino el grandioso paisaje de la Playa de la Tejita, una enorme playa de arena dorada abierta al ancho mar y que se extiende hasta una zona de invernaderos delimitando así con la Playa de los Abrigos. La vista hacia el sur alcanza a divisar los principales espacios naturales mas sobresalientes que se extienden por esa parte de la Isla, como el Roque del Conde en Adeje, la Montaña de Guaza en Arona, y la cima del Teide en el Parque Nacional del Teide, entre muchas otras y que nos invita a descubrir un cartel informativo que está plantado junto a una valla de madera que delimita un espacio de seguridad que se debe respetar para evitar degradar los alrededores.

El descenso, después de un largo rato en la cumbre palpando el silencio y la serenidad de este maravilloso paisaje, lo tomaremos evidentemente por el mismo sendero hasta llegar al cruce de caminos que señala la dirección de Montaña Bocinegro, siguiendo éste hasta otro cruce a la derecha que nos llevará a la Tanza de Matamoros, una pequeña playa rocosa formada por la erosión marina y cuya característica principal es la mezcla de colores de las distintas capas de materaial geológico, como el blanco de una duna móvil petrificada en la base de Montaña Roja, el color rojizo del material eruptivo oxidado por la acción de la evidente humedad y el ocre de las rocas de pumita proveniente de erupciones acaecidas hace miles de años en el interior de la isla. Seguimos el regreso por el lugar conocido como La Playita, caminando sobre la roca dura y porosa de una duna fosilizada, pasando por lugares que invitan a fotografiarlos continuamente, hasta llegar de nuevo a la base de Montaña de Bocinegro y mas adelante pasando por el acceso a Monta Roja, evitando ambos y dirigiéndonos hasta La Mareta, un lago natural que cambia su profundidad y superficie según las mareas y que está enclavado entre un paisaje dunar de increíble belleza. Si nos asomamos a la playa veremos Peña María, un saliente rocoso que tiene una curiosa  historia de amor; en el siglo XIX vivieron en Granadilla dos amantes, María y Juan. El se embarcó en busca de fortuna hacia América y pasados muchos años, ella recibió una carta de su amado indicándole que regresaba a la isla para vivir juntos el resto de sus días, mas el tiempo pasó y no llegaba y María lo esperaba continuamente en la costa olvidándose de regresar a su casa y quedándose sin hablar con nadie hasta que desapareció. Nunca se encontró su cuerpo y se dice que se quedó petrificada en lo que hoy es la roca que le da su nombre. 

En los alrededores crecen principalmente Aulagas (Launaea arborescens), Corazoncillos (Lotus sessilifolius) y Siemprevivas (Limunium pectinatum) donde sobrevuelan distintas especies de aves migratorias como el Chorlito patinegro (Charadrius alexandrinus) y otras nidificantes como el Alcaudón real (Lanius excubitor). Con la tranquilidad de este bello paisaje desértico cuyo punto predominante es la omnipresente Montaña Roja y el único sonido es el del cercano mar, tomamos el camino de vuelta dirigiéndonos al Llano de Rojas que nos llevará directamente al aparcamiento. Frente a éste hay una carretera que discurre entre el Barranco de la Piedra Viva y el Barranco de los Balos, que nos llevará si nos apetece después de visitar este paraje, a la Cueva del Santo Hermano Pedro, un santuario prehispánico originario del siglo XVII donde se venera al Santo Hermano Pedro, el único Santo que existe en las Islas Canarias.

HISTORIAS, LEYENDAS Y ANECTODAS

Pedro de San José de Betancourt (Santo Hermano Pedro) nació en el municipio de Vilaflor en el año 1626 y conoció las playas de El Médano, alrededor de Montaña Roja, en las labores de pastoreo acompañando a su padre, trashumando con su ganado de cumbre a mar y pasando muchas noches en la que hoy es la llamada Cueva del Hermano Pedro, declarada recientemente por su importancia etnográfica, Bien de Interés Cultural (BIC) por el Gobierno de Canarias. En estos lugares también conoció la devoción a Dios heredada de su madre y el despertar de su anhelo en ayudar a los demás, ya que desde muy joven y después de morir su padre, a los 23 años, parte hacia América concretamente hacia Cuba y allí pasa otros diez años de su vida, hasta que en el año 1651 decide ir hacia Guatemala para formarse en la orden Franciscana. A partir de 1658 funda varias escuelas para niños, atiende a mendigos y prostitutas y a todo el que tenga necesidades básicas; constituyendo mucho mas tarde, después de su muerte en 1667 y a los 41 años, la Orden Hospitalaria de Belén, reconocida y aprobada por la Iglesia. Fue beatificado primero en el año 1980 y canonizado luego en 2002 por el Papa Juan Pablo II, siendo el primer Santo Canario de la historia reciente de las islas.

© Texto, fotos de Francisco Fariña.
Francisco_farina@yahoo.es

 

 
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