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LLANO DE LOS VIEJOS - EL BATAN
(MACIZO DE ANAGA)
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Huertas cultivadas de "papas"
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LLANO DE LOS VIEJOS - EL BATAN
(MACIZO DE ANAGA)

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Vista general de Los Batanes

Domingo, 7 de noviembre de 2004, no estoy aún seguro que ruta hacer hoy, hay infinidad de ellas que tengo pendientes, sobre todo aquí donde vivo, en el Valle de Güimar, pero cuando recuerdo los bosques de laurisilva del Macizo de Anaga y su paisaje rural sólo me dan ganas de visitarlos de nuevo. Esta vez voy a unir dos senderos; uno que es de los más antiguos de la Isla y que va hasta La Cruz del Carmen y el otro que me llevará directamente al caserío de El Batán o Los Batanes, esta última denominación es porque hay un caserío en lo alto de un collado y otro mas bajo denominándose Batán de Abajo y Batán de arriba.

La temperatura al llegar a la carretera de Las Mercedes ronda los 15 grados, aunque el tiempo no amenace lluvia hay unas nubes altas que no dejan ver el sol, quizá caiga alguna gota pero no creo que lo haga mucho.

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Señal indicativa de Llano de Los Loros

En la carretera TF-114, a unos 500 metros del Restaurante Casa Domingo, en el caserío de Las Mercedes hay un acceso con una señal que reza: "Llano de Los Viejos" , "Cruz del Carmen", "Llano de Los Loros" y un sitio muy estrecho donde caben sólo dos coches, es ahí el punto de partida de la ruta que voy a hacer hoy.

La senda comienza en el cauce de un pequeño barranquillo con un arroyo de agua, es en pendiente y cada vez se va alejando más de la cuenca, lo cruzan tres puentes de madera para luego rebasar un repecho que me lleva al aparcamiento de la zona recreativa, es una zona de esparcimiento muy bien acondicionada y restaurada recientemente, con toda clase de servicios para pasar un día de campo, aunque eso si, un poco pequeña para la cantidad de gente que se reúnen aquí. El sendero de subida en zigzag y con firme pedregoso me va acercando a la carretera, la cual tengo que cruzar con la consiguiente cautela ya que es estrecha y muy transitada, sobre todo los fines de semana. Luego de cruzarla, la subida se hace un poco más pesada, más si está húmedo porque voy resbalando continuamente, aunque el paseo es siempre agradable por estos bosques de laurisilva. Llego a un cruce señalizado; a la derecha está el Llano de Los Loros y a la izquierda el camino sigue hacia mi destino. Hago una pequeña interrupción y tomo la senda del Llano de Los Loros, llamado así porque en el pasado abundaban los laureles o "loros" (Laurus azorica) sólo son unos metros hasta un pequeño mirador desde donde se puede contemplar todo el Valle de Tahodio y el Monte de Aguirre, hay dos senderos que llevan hacia él y otro hacia Jardina, entre un bosque de eucaliptos. Contemplo desde aquí la presa de Tahodio, construida en 1914, el barranco del mismo nombre y todas las montañas colindantes como La Fortaleza y el Parque de las Mesas.

Voy de vuelta al sendero original zigzagueante e inclinado, camino de los más antiguos de la Isla ya que era utilizado por las "gangocheras", mujeres que se dedicaban al trueque, oficio muy antiguo que consistía en intercambiar productos, sobre todo agrícolas. También puedo observar troncos cortados de brezos cuya madera se quemaba en las llamadas carboneras, para hacer carbón para las chimeneas y cocinas de la época. En los bordes del camino puedo advertir las llamadas "desangraderas", canales excavados para que el agua de lluvia no erosionase la vereda. El camino se hace un poco mas suave hasta llegar a la Cruz del Carmen, mirador emblemático del Parque Rural y lugar donde se cruzaban casi todos los caminos de Anaga, hay una ermita con una imagen de la Virgen del Carmen y los días festivos se abre un mercadillo con productos locales, también está el Centro de Visitantes del Parque Rural y un espléndido mirador sobre la Vega Lagunera. Cruzando la carretera con cuidado, está el Restaurante de la Cruz del Carmen y a la derecha hay una señal que indica; "Las Carboneras", "Chinamada", "Taborno", aunque no señale "El Batán" que es mi destino, tomaré por esa senda. Comienza en bajada por un ancho camino plagado de vegetación característica de Anaga como el Acebiño (Ilex canariensis), el Til (Ocotea foetens), Viñatigo (Persea indica), Brezo (Erica arborea) junto a los espectaculares Helechos (Woodwardia radicans) y un arbusto que es localmente frecuente por esta zona de Las Mercedes la llamada Cresta de Gallo (Isoplexis canariensis) cuya inflorescencia es de un color naranja muy llamativo. El camino es bastante ancho y a veces se vuelve oscuro debido a la densidad de la vegetación, sobre todo en estos días húmedos de otoño; de vez en cuando oigo sonidos de los herrerillos comunes (Parus caeruleus teneriffae), pinzones (Fringilla coelebs) y algún revoloteo asustadizo de la paloma turqué (Columba bollii).

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Verode (Aeonium ciliatum)

Luego de pasar por una bifurcación a la izquierda y un murete de piedra que encuentro a mi derecha, por fin llego a la Pista de las Hiedras, una vía muy frecuentada por senderistas, ciclistas y paseantes que está señalizada por mojones de madera cada 100 metros, frente a mi descubro una señal de madera que indica lo mismo que al principio del sendero, he de ignorarla y tomar dirección izquierda hasta el punto kilométrico 1; justo antes hay unos escalones circundados por un muro de piedra y una señal de madera que indica "El Batán", a partir de ahí el sendero se interna otra vez en la laurisilva, la cuesta es pronunciada, suavizándose en varios trechos, a veces, entre la vegetación entreveo toda la cordillera que baja hacia el caserío de El Batán. Me encuentro un señor muy amable que está subiendo su cosecha de papas a hombros como antiguamente se hacía, porque de su huerta a la pista hay un buen tramo, en su terreno hay grandes castaños y una casita a modo de cuarto de aperos, después de saludarnos muy cordialmente sigo el camino hasta encontrarme otra casa cerrada con una llave de agua dispuesta para el que la necesite, tomo nota por si acaso. Ya la vegetación ha cambiado y es menos espesa, encuentro grandes laureles (Laurus azorica) y muchos brezos (Erica arborea) y también bastantes bejeques (Aeonium ciliatum), la vegetación está muy verde debido a las lluvias caídas estos días y el sendero está algo resbaladizo, en algunos puntos tiene escalones tallados en el firme. Llego a una pista con firme de cemento y muy empinada, una señal indica "Cruz del Carmen" que es de donde vengo, hay varias casitas y huertas plantadas de papas y árboles frutales, es corta y me lleva a una pista forestal, se agradece el firme llano ya que las bajadas resienten las rodillas, voy observando varias casas-cueva excavadas en los márgenes que son ideales para resguardarse de la lluvia, mientras, el Monte de las Hiedras va quedando atrás, ahora las zarzas invaden los bordes del camino, hay infinidad de árboles, como eucaliptos, laureles, brezos y varios ejemplares de pinos, aunque estos últimos no son pinos canarios, sino el pino insigne (pinus radiata), un poco mas adelante, a la derecha, hay una entrada en forma de escalera de piedra sin señalizar, estoy seguro que es por ahí ya que el señor que me encontré al principio me lo advirtió. El sendero desciende zigzagueante hacia el cauce del barranco por unos escalones tallados en el firme, entre brezos (erica arborea) y bejeques (Aeonium ciliatum), llego a una casa en estado ruinoso, aquí el olor a los eucaliptos es notable, también hay varios abetos y muchas cerrajas (Sonchus congestus).

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Ermita de La Candelaria
 
Escalones tallados en la senda
   

El camino está muy bien definido ya que es una senda tradicional del Macizo, en algunos tramos es de forma escalonada y en otros es llano y de firme duro, el cauce está a mi derecha y se oye el rumor de un pequeño arroyo de agua, hay muchas zarzas y cañas debido a la humedad, en el margen derecho del barranco hay algunas huertas de cultivos con árboles frutales. Llego a un punto donde el camino cruza el cauce, hay grandes almendros con vegetación muy abundante, ignoro un cruce con una señal curiosa de prohibido pasar y sigo por la vertiente del barranco; a ambos lados hay varias viviendas y en el mismo cauce hay un tubo que desemboca el agua que viene del barranco, mas adelante un pequeño puente cruza éste y el agua sigue barranco abajo, éste pequeño puente me lleva a terminar el sendero, trasladándome a una pista de cemento que después de cruzar un túnel de unos 100 metros y de seguir la pista hasta el final, por fin llegar a la carretera TF-1143 que me llevará directamente al Caserío de El Batán. Desde aquí a la plaza que hay en lo alto del cerro sólo distan cinco minutos, es un sitio tranquilo desde donde se divisa casi todo el camino recorrido por el Barranco del Río y que sigue su camino ladera arriba hasta Chinamada, el valle que está abajo esta casi completamente cubierto de huertas de cultivo de papas; frente a mi está el caserío de El Batán de Arriba, compuesto de unas tres o cuatro casitas muy dispersas. Hay un local social de arquitectura moderna que nada pega con el entorno y una pequeña ermita con la Virgen de Candelaria, también hay un bar-restaurante donde ofrecen gastronomía típica del lugar. Verdaderamente este es un lugar para disfrutarlo con tranquilidad y sosiego, tomarse un aperitivo en esta pequeña plaza disfrutando del silencio que aquí reina no tiene precio. Disfrutaré un buen rato y espero volver pronto.

© Fotos, texto y croquis de Francisco Fariña

francisco_farina@yahoo.es

 
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