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RAMBLA DE CASTRO PLAYA DE LOS ROQUES
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Sobre estas líneas: La ruta en Google Earth

A la izquierda: Playa de Castro.

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RAMBLA DE CASTRO PLAYA DE LOS ROQUES

(LOS REALEJOS)

 

FICHA DE LA RUTA

COMO LLEGAR: Autopista del norte TF-5 en el punto kilométrico 41, donde está el Mirador de San Pedro.
COMIENZO : Mirador de San Pedro.
FINAL : Mirador de San Pedro.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: 3 horas
LONGITUD: Si visitamos a La vuelta La Playa de la Fajana, la de Castro y la Hacienda de Castro podemos recorrer fácilmente 10 Km. (i/v).
PROVISIÓN DE AGUA: En el restaurante del Mirador de San pedro y en la Urbanización la Romántica.
LUGARES DE INTERÉS: Mirador de San Pedro, Ermita de San Pedro, Caserío el Mayorazgo, Hacienda de Castro, Fortín de San Fernando, Casa de la Gordejuela, Playa de la Fajana, Playa de Castro, Playa de los Roques.
VENTAJAS: Espacio natural protegido señalizado con indicaciones en los puntos de interés.
INCONVENIENTES: Lo visitan muchos turistas, la Hacienda de Castro empieza a deteriorarse y el paso por la Urbanización la Romántica es inevitable.

   
 
 
Comienzo del recorrido en la Ermita de San Pedro.

La Rambla de Castro es un espacio natural protegido de 45 hectáreas compuesto por un enclave de gran valor paisajístico donde convive un precioso palmeral de Palmeras Canarias ( Phoenix canariensis ) con algunos ejemplares de Drago ( Dracaena draco ), junto a otras especies vegetales y animales canarias, especialmente aves y cuyas construcciones mas importantes las podemos encontrar en la Ermita de San Pedro , la Hacienda de los Castro o el Fortín de San Fernando .

El camino comienza en el kilómetro 41 de la autopista del norte TF-5 donde se sitúa estratégicamente el Mirador de San Pedro , lugar asomado a la Punta del Guindaste , en la costa norte de la isla y desde donde se puede apreciar la casi totalidad del paisaje protegido; hay un pequeño y coqueto restaurante y una señal de información que indica los datos mas importantes de la historia de este lugar. Bajo este mirador parte un camino ancho y empedrado que está resguardado por una valla de madera y que nos lleva enseguida a pasar por delante de la recién restaurada Ermita de San Pedro , del siglo XVI, que alberga en su interior una talla barroca muy interesante del Apóstol San Pedro, alzándose frente a ésta una pequeña cruz de madera. El camino desciende hacia la costa, encontrándonos primeramente un cruce hacia la izquierda donde crece una enorme palmera ( Phoenix canariensis ) que nos lleva a la Playa del Socorro , el cual ignoraremos. Desde este lugar tendremos una vista espectacular de El Guindaste, donde sobresale un precioso Drago ( Dracaena draco ) y El Mayorazgo , zonas ambas dedicadas al cultivo de la platanera y a lo lejos, en la costa, el Barrio de Las Aguas perteneciente al municipio de San Juan de la Rambla y en lo alto del acantilado, el de Icod el Alto.

 
 
Hacienda de Castro
 
 
Palmeral junto a la Hacienda de Castro.

Seguiremos el recorrido camino abajo hasta encontrarnos con la Finca de San Pedro y una pequeña y estrecha entrada a la derecha junto a una señal indicadora del futuro Centro de Visitantes, entraremos por ahí aunque la calle sigue descendiente junto al muro delimitador de la Hacienda de los Castro hasta desembocar en el pequeño y pintoresco Caserío de el Mayorazgo , rincón rodeado de varias casas viejas donde hay un lavadero antiguo que usaba el servicio de los señores de la Hacienda. Por la pequeña entrada, entre grandes Palmeras ( Phoenix canariensis ) e Incienso ( Artemisia canariensis ), continuaremos por un estrecho sendero que desemboca en el camino empedrado que viene desde la Hacienda de los Castro y por él ascenderemos, ignorando a la izquierda un camino pavimentado de madera que se adentra entre la verde maleza. Pasamos por un gran Laurel de Indias ( Ficus microcarpa ) y mas adelante por grandes ejemplares de Tabaibas Silvestres ( Euphorbia mellifera ) donde ya el camino es de tierra. Después de salvar el Barranco de Castro , sigue el sendero marcado por una fila de piedras y rodeado de Vinagreras ( Rumex lunaria ), Incienso ( Artemisia canariensis ), Tabaibas ( Euphorbia mellifera ) y algunas Palmeras ( Phoenix canariensis ) aisladas. Continuaremos andando bajo el acantilado que separa el Barrio de San Vicente de la costa, hasta encontrarnos con una señal que indica el camino hacia la Playa de la Fajana , es un sendero que comienza en forma de escalera y en continuo descenso bordeado por una valla de madera, este camino lo podríamos utilizar para la vuelta haciendo un recorrido circular con regreso por la orilla del mar. Nuestro camino sigue en ascenso y ahora cruzando por un puente que salva el Barranco de Godinez , pasando a casi escalar, ya que la subida se acentúa bastante por la vertiente contraria del cauce de dicho barranco; desde lo alto se puede observar la casi totalidad del camino recorrido, pudiéndose visualizar la Hacienda de los Castro , la Playa de la Fajana y el Roque del Camello dentro del mar, que separa la Playa de Castro de la anteriormente dicha.

 
 
Antigua estación de bombeo La Gordejuela

Pasaremos ahora entre un gran muro de cemento y una zona vallada, ambas de propiedad particular, llevándonos este camino hacia un cruce de vías y tomando a la izquierda donde una valla de hierro impide el paso de vehículos. Siguiendo la pista pavimentada con cemento, pasaremos junto a una casa restaurada de propiedad también particular y que nos llevará, antes de cruzar un gran puente de hierro que salva el Barranco de Palo Blanco , al comienzo de los 211 escalones que descienden hasta la Casa de la Gordejuela , antigua edificación que albergó, en el año 1903, la primera máquina de vapor instalada en la isla que era utilizada para elevar el agua hasta los cultivos de plataneras del Valle de La Orotava. El naturalista Sabino Berthelot, ilustre visitante de la isla en 1820, ya narraba e ilustraba en sus apuntes como una gran sucesión de saltos de agua se precipitan hasta el mar, se refería a las Cascadas de la Gordejuela que surgían de uno de los nacientes más importantes de la isla en ese momento. Con cuidado y a pesar de una señalización que advierte cierto peligro, podemos realizar este descenso hasta la antigua estación y observar desde allí el precioso paisaje de la Playa de La Fajana . Una vez vuelto a subir seguiremos el sendero entre unas huertas de cultivo y recién restaurado con empedrado nuevo y en un minuto pasaremos bajo el acantilado de la Urbanización La Romántica I , donde podemos ver algún Tarajal ( Tamarix canariensis ) y algunos ejemplares aislados de Uva de Mar ( Zygophyllum fontanesii ). Después de unas cuantas curvas llegaremos al final del paisaje protegido, como así lo advierte una señal y empezaremos a caminar por una calle de la urbanización, encontrándonos de frente con el final de la Calle Geranios y debiendo seguir hacia la izquierda por la Calle Amapolas y desembocar en la Calle de las Palmeras, la cual seguiremos hasta su término, donde hay un pequeño apartadero desde donde hay unas vistas panorámicas de la Playa de los Roques , entre la Punta Piedra Gorda y la Punta Pejes Reyes .

A la izquierda de la acera baja un sendero empedrado, entre Vinagreras ( Rumex lunaria ), Tabaibas ( Euphorbia mellifera ) y alguna Pitera ( Agave americana ), junto a una señal indicadora del Paisaje Protegido de Rambla de Castro . Desciende zigzagueante sobre unas vistas sorprendentes de la Playa de los Roques , donde sus impresionantes roques con sendos orificios es lo más notorio y son los que dan nombre a este bello lugar. Llega un momento en que el sendero se bifurca en dos; si seguimos de frente bordearemos por alto la gran playa de callaos (cantos rodados) que termina bajo el gran Hotel Maritim cuya vista es omnipresente en esta parte final del recorrido. Si seguimos a la izquierda, pasaremos por un mirador donde hay plantados varios bancos de madera mirando hacia la Playa de los Roques y luego un pequeño paseo resguardado por una valla de madera que recorre circularmente parte del acantilado en Punta Pejes Reyes , lugar visitado habitualmente por pescadores. El pequeño mirador es un lugar idóneo para estar un buen rato admirando los roques, sobresaliendo de las aguas bravas del mar del norte de la isla, por los alrededores crece un pequeño Cardonal-Tabaibal ( Euphorbia canariensis y Euphorbia mellifera ) acompañado de Lechugas de mar ( Astydamia latifolia ) y Uvillas ( Zygophyllum fontanesii ), así como la Siempreviva de Mar ( Limonium pectinatum ).

 
 
Fortín de San Fernando.

El camino de regreso desde este magnífico lugar será por el mismo sendero y desandando nuestros pasos, pudiendo hacer un recorrido circular desviándonos por las escaleras que van hacia la Casa de la Gordejuela y descendiendo, una vez rebasada ésta, hasta la Playa de la Fajana por un delicado paso muy expuesto sobre dicha playa. Por la orilla de este precioso litoral caminaremos hasta llegar al final, donde está el Roque del Camello y allí, en una antigua edificación sube un sendero que nos llevará al primer cruce que nos encontramos antes de cruzar el puente del Barranco de Godinez . Una vez allí nos desviaremos hacia la derecha hasta un mirador sobre el Fortín de San Fernando , de vuelta hay un sendero que nos lleva directamente a él, donde se alza un perfecto mirador hacia todo el paisaje protegido, hay tres cañones que miran al horizonte y una especie de refugio con dos pequeñas ventanas. Este fortín fue construido por Hernando de Castro, beneficiado de estas tierras repartidas por el conquistador Alonso Fernández de Lugo después de la ocupación, para defenderse de los ataques de piratas que por esa época eran numerosos.

Luego hay otro acceso hacia el Mirador de los Tarajales desde donde se observa el fortín de otra perspectiva diferente y luego un sendero que desciende entre grandes Palmeras ( Phoenix canariensis ) y grandes ejemplares de Tarajales ( Tamarix canariensis ) hasta la Playa de Castro , una playa de callaos en la que no se recomienda el baño en tiempos de fuertes marejadas. Si preferimos podemos pasar a la Playa de la Fajana mediante un pequeño túnel o si no ascender por otro sendero hacia la Casona de los Castro , cruzando antes por el Barranco de Castro donde en su cabecera se encuentra el Naciente Madre del Agua, desde donde parten todas las delicias de éste paisaje.

La visita a la Hacienda de los Castro es interesante ya que data del siglo XVI y aunque sus dependencias estén cerradas, se pueden visitar sus amplios patios y estancias exteriores en forma de pequeños jardines, así como unos antiguos lavaderos y una escalera de madera exterior que termina en un coqueto y pequeño balcón también de madera. Su recuperación por parte de las autoridades ha sido fructífera, no obstante el deterioro de su fachada se va notando ya que no se le ha atribuido ninguna función, teniendo el ayuntamiento de Los Realejos intención de convertirla en un futuro Centro de Visitantes.

En el siglo XIX este espacio natural fue visitado por ilustres visitantes, científicos como Sabino Berthelott , que la visitó en 1.825, lo describió como "... los jardines de Armida sin necesidad de la mano del hombre..." . Jean Mascart, astrónomo del Observatorio de París, que lo visitó 1.909 y lo describió como "...el edén que se extiende hasta las olas del mar..." y José de Viera y Clavijo, ilustre polígrafo nacido en Los Realejos, dijo de éste en 1.773, en su Historia de las Islas Canarias, que era "... una hacienda deliciosa de terreno amenísimo..." . Según Benigno Carballo Wangüemert, "no hay entre La Orotava e Icod un rincón más admirable y más hermoso que éste. Los viajeros que pasan por allí, forzosamente han de detenerse a contemplarlo desde un balcón natural que forma la misma carretera. Sin embargo, desde esta altura, no es posible imaginar que abajo exista un verdadero paraíso terrenal" .

© Fotos, texto y croquis de Francisco Fariña

francisco_farina@yahoo.es

 
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