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EL VOLCAN DE CHINYERO
(SANTIAGO DEL TEIDE)
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Sobre estas lineas, personas mirando la última erupción del Chinyero. el 18 de noviembre de 1909.

A la izquierda el grupo excursionista caminando sobre un río de lava apagada

RESERVA NATURAL ESPECIAL

EL VOLCAN DE CHINYERO
(SANTIAGO DEL TEIDE) 

Domingo 26 de marzo de 2006, tomamos la carretera TF-38 que va hacia Chío, caserío perteneciente a Santiago del Teide ya fuera de los límites del Parque Nacional del Teide, para llegar hasta el kilómetro 14, después de pasar por Montaña Boca Cangrejo, volcán originario de la erupción que Cristóbal Colón cita en el diario de a bordo a su paso por la Isla de La Gomera allá por el año 1492, última escala antes de descubrir el “Nuevo Mundo”:
" ... y al cabo vinieron a La Gomera y vieron salir gran fuego de la sierra de la isla de Tenerife, que es muy alta en gran manera ..." según descripción de Fray Bartolomé de las Casas
 

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Gran parte del recorrido discurre por un bello pinar de pino canario

En el kilómetro 14, a la derecha de la carretera y en sentido contrario, en la zona denominada Los Poleos, entra una pista donde hay una valla metálica que impide el paso a vehículos, allí hay espacio suficiente para aparcar un par de coches. La pista está delimitada por un murete hecho de piedras entre dos carteles informativos que advierten de la entrada a la Reserva Natural Especial de Chinyero y otro señala la salida del Parque Natural de Corona Forestal, ya que a partir de aquí se sale del Pinar de Chío, que está dentro de dicho parque natural. Comienzo mi andadura alejándome de la carretera por las faldas de Montaña de Abeque y poco a poco voy entrando en este agreste, pero a la vez encantador paraje natural, por un camino de superficie llana y formado de picón o lapilli, denominación que se da al material volcánico procedente de las erupciones volcánicas. A unos doscientos metros comienza un pinar algo escaso formado por pinos muy jóvenes que sobreviven a duras penas en este ecosistema mas bien seco y con mucha insolación, a medida que avanzo se hace cada vez mas espeso y con ejemplares mas viejos formando un bosque auténtico de pino canario (Pinus canariensis). Al llegar a un cruce que hace la pista hacia la derecha, me llama la atención un solitario pino insigne (Pinus radiata) que sobresale de los demás ya que su copa es mas redondeada y frondosa y el tronco es mucho mas grueso que el pino canario; esta bifurcación lleva a rodear Montaña de Abeque hasta Montaña Boca Cangrejo, pero la ignoro y sigo de frente; algún ejemplar de Escobón (Chamaecytisus proliferus) aislado, da un toque de color al paisaje negro de lava contrastado con el verde de los pinos, las Magarzas (Argyanthemum teneriffae) junto a algún Corazoncillo (Lotus campylocladus) también van apareciendo esporádicamente en las zonas mas sombrías.

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Río de lava entre Montaña del Estrecho y Montaña Centeno.  
 
 
Escobones y Cerrajas por el camino
 
 
La Morgallana (Ranunculus cortusifolius)

Otro cruce más adelante y a la derecha me encuentro con una señalización de "Campo de Adiestramiento de perros", es por donde llegaré de vuelta haciendo de la ruta un recorrido circular. El frente de lava de la erupción del Chinyero ya se deja ver a la derecha del pinar, curiosamente no ha pasado de aquí y se ve claramente como se desvió mas adelante para descender hasta el Volcán de Garachico o Montañas Negras, erupción que en 1706 destruyó parte de la Villa y Puerto de Garachico. A partir de aquí mis pasos van sobre este mar de lava comúnmente llamado malpaís que conforma esta histórica erupción, la pista es ancha y con suaves ascensos y descensos que siguen el desnivel natural de la superficie irregular; atrás he dejado Montaña Centeno rodeada de un magnífico pinar con sotobosque de Escobones y Codesos de Cumbre (Adenocarpus viscosus) que se acaba drásticamente en un cruce a la izquierda, dirigiéndose hacia Montañas Negras y Montaña del Topo, la cual vislumbro a lo lejos y como el día está tan claro, distingo notoriamente la silueta de la isla de La Palma en el mar. A mi derecha la cima del Chinyero y detrás, una vista inusual y diferente de la de las postales turísticas de la cumbre del Teide, que a pesar de los días de calor que ha habido últimamente, sigue con nieve. Hacia el mar se dirige, como un gran río de piedras, esta inmensa colada lávica de color negro formada por grandes piedras volcánicas solidificadas o piroclastos, que contrastan perfectamente entre dos masas boscosas, ya que frente a mi se alza otro cono volcánico, éste mas antiguo ya que está cubierto por un espeso bosque de pinar. El camino sigue avanzando y penetra en otra parte de vegetación por las faldas de Montaña del Estrecho, hasta llegar a otro cruce a la izquierda que sigue dirección a la costa, antes encontrándome una pista cerrada con una cadena que lleva a la cima de dicha montaña. A partir de aquí el sendero entra en el municipio de El Tanque y vuelve a recorrer parte de la colada de la erupción, para luego retomar en otra franja vegetativa de pinar al abrigo de una ladera rocosa, el camino ésta repleto de multitud de Escobones, que en esta época del año están en plena floración e inundan el paso con sus ramas largas llenas de flores blancas; debajo de ellos, a modo de refugio, crece la Morgallana (Ranunculus cortusifolius), una pequeña flor de color amarillo, junto a varios pinos centenarios y un poco mas adelante se elevan varios y enormes ejemplares de Cerrajas (Sonchus acaulis). En un pequeño barranquillo, al igual que en las laderas rocosas al borde del camino, crece una especie de Bejeque (Aeonium spathulatum) con tallos de color rojo y floración amarilla.

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Cráter principal de la erupción
 
 
Cara Oeste del volcán

Todo este despliegue de colorido vegetal se reduce a este pequeño tramo del sendero de apenas trescientos metros, después de traspasar un nuevo pinar; para luego dar paso al paisaje agreste y quemado de tonos negros de los alrededores del Volcán propiamente dicho. Voy adentrándome poco a poco en este paisaje volcánico donde se hace dificultoso caminar sin hundirte en el lapilli, el sendero va discurriendo por la parte Oeste de la zona eruptiva, es decir por la parte trasera del cráter, el paisaje es algo desolador pero a la vez muy bello donde unos pocos pinos subsisten a duras penas en este terreno tan desértico. Por las faldas del cono volcánico observo un sendero de subida a la cumbre pero un cartel de madera caído indica que debe protegerse este frágil paisaje no ascendiendo al cráter.

El Chinyero tuvo su erupción el 18 de noviembre de 1909, así lo corroboran las crónicas periodísticas de la época mediante informaciones provenientes de las comunicaciones que hacían los habitantes y autoridades de la zona, como Icod de los Vinos, Garachico y las comarcas del Valle de Santiago, al Gobierno Civil de la Provincia. Éste, alertado por los hechos acaecidos, ordena el envío de barcos de auxilio al Puerto de Garachico con amplias dotaciones de personal de la Cruz Roja, mientras tanto algunas comarcas y caseríos mas próximos al lugar de la erupción como Arguayo y Tamaimo ya han sido evacuados y otras como Santiago del Teide, a modo de último recurso, han sacado en procesión a sus Santos mas devotos para intentar frenar la avalancha de lava incandescente. Precisamente se habla de un hecho milagroso que dice que en la zona alta de Santiago del Teide, concretamente en el caserío de Las Manchas, se pararon las lavas justo donde llevaron en peregrinación a los Santos del pueblo. A partir de ahí todos los años se celebra la conmemoración de este hecho histórico y curioso.

La erupción del Chinyero duró 10 días y comenzó con la formación de nueve bocas eruptivas diferentes que dieron lugar a varios ríos de lava por los barrancos del lugar, para luego terminar con sólo tres cráteres; estuvo unida a fuertes temblores de tierra, detonaciones y fumarolas incandescentes  que fueron vistas desde la vecina Isla de La Palma. Después de este periodo de actividad volcánica tuvieron lugar en 1949 y 1971 en La Palma las últimas erupciones del siglo XX en Canarias.  

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Vanesa vulcania, endemismo canario

Después de traspasar el malpaís, y empaparme la vista de los paisajes alucinantes que desprende esta parte del volcán, llego de nuevo a otra zona verde, ésta compuesta de un pinar mas viejo con sotobosque de Escobones, Vinagreras (Rumex lunaria) y esporádicamente algún Alhelí del Teide (Erysimum scoparium). Hay un llano circular en un claro del monte donde divergen varios caminos que llevan hacia la Montaña de las Flores y a la zona de Vuelta Grande ya en el término municipal de Garachico, pero mi dirección es hacia el Este por Las Montañitas ascendiendo una suave pendiente y traspasando una valla de hierro hasta llegar al límite del término municipal de Santiago del Teide donde hay una indicación de madera que lo señala. Sigo la dirección del camino principal atravesando un pinar bastante denso, el sotobosque lo compone algún arbusto de Tomillo (Micromeria varia) y Poleo de Monte (Bystropogon origanifolius) junto al que me he encontrado durante casi todo el recorrido, ignoro varios cruces de pistas, el silencio que reina por este lugar es interrumpido por el canto insistente de una bandada de pinzones azules o Pinzón del Teide (Fringilla teydea) que revolotean por el pinar en busca de las semillas del pino, su alimento fundamental. Hay muchos Escobones con su característica inflorescencia de color blanco que sobresalen por entre las rocas negras del paisaje volcánico, así como varias Cerrajas con flores amarillas entre el pinar dando así un contraste de colores a este espacio volcánico sin igual. Al estar próxima la primavera, las mariposas también hacen acto de presencia donde hay flores, así puedo observar el endemismo canario Vanesa vulcania de color negro y rojo intenso con ocelos blancos.

Siguiendo el camino y casi llegando al final del recorrido, la observación de la parte Este del volcán es la mas interesante ya que el cráter principal formado a partir de su erupción protagoniza el paisaje, pudiéndose apreciar varias bocas que dieron lugar a la formación de tal panorama volcánico. A partir del cráter surgieron las lavas que descendieron hasta topar con la Montaña del Estrecho, ramificándose luego en dos direcciones; una hacia el Norte, deteniéndose en dicha montaña y otra hacia el Oeste descendiendo entre ésta y Montaña Centeno por el Barranco de los Ovejeros hasta Valle Arriba en Santiago del Teide. A partir de aquí con la vista permanente del volcán, el camino sigue entre el pinar, encontrándome con muchos lugares de descanso y cobijo a la sombra de los árboles y luego llegando al punto de partida que es el mismo desde donde esta mañana temprano partí.

El lugar está catalogado como Reserva Natural Especial dentro del Parque Natural de Teno por ser un espacio natural de gran valor científico ya que las coladas volcánicas recientes son un gran laboratorio para investigaciones científicas del volcanismo histórico de Canarias. En definitiva, es muy interesante visitar este lugar a las faldas del Teide donde aún la mano del hombre no ha destruido parte de nuestra historia y espero que sea así por mucho tiempo.

© Fotos y texto de Francisco Fariña

francisco_farina@yahoo.es

 
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