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COSME - MEDIA MONTAÑA - COSME
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Casa de Afoña en primer término y el Pico del Valle al fondo.
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COSME - MEDIA MONTAÑA - COSME

CAMINO TRADICIONAL DE MEDIANÍAS
(ARAFO)

 

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FICHA DE LA RUTA    

COMO LLEGAR:   En la carretera TF-523, que une el municipio de Arafo con el Parque Nacional del Teide, en el kilómetro 0,6.

COMIENZO:   La primera curva pasado el acceso al pueblo por la calle Juan Pablo II, una pista agrícola asfaltada que asciende en fuerte subida.

FINAL:   En el mismo lugar.

DIFICULTAD:   Media.     

DURACIÓN:   4 horas.

LONGITUD:   7,5 kilómetros (i/v).        

PROVISIÓN DE AGUA:   No.   

LUGARES DE INTERÉS:   Diferentes panorámicas del Valle de Güimar; tramos del camino tradicional con antiguo empedrado; Casa de Afoña; cráter de Media Montaña; Mirador de Chivisaya; antiguos hornos.          

INCONVENIENTES:   El fuerte desnivel hasta la Media Montaña, tramos con asfalto, ausencia total de señalización.

 
 
Restos del camino empedrado a su paso por Cosme.
 
 
Llegando a Afoña
 
 
Saliendo de La Montañeta.
 
Las dos cumbres principales de Media Montaña.
 
 
Vista general de Media Montaña desde Chivisaya.
 
El camino desciende por la vertiente norte del Barranco de Tapia.
 
Antiguo horno, al fondo la cumbre de Media Montaña
 
 
Vista General del Valle hacia la costa.

Por la carretera TF-523 que parte del término municipal de Arafo y que va dirección al Parque Nacional del Teide, en el kilómetro 0,6 aproximadamente, en una curva a derechas después de rebasar una entrada al municipio por la Calle Juan Pablo II, sube a la izquierda de la carretera y en fuerte pendiente, una pista agrícola asfaltada en el lugar conocido como Cosme, por la vertiente norte del Barranco de la Piedra Cumplida. En fuerte ascenso por la vía, tomamos el primer desvío a la derecha dejando el asfalto a la izquierda por una pista de tierra que en breves momentos nos dejará en un sendero ancho que conserva a medias un bonito empedrado bordeado por huertas de cultivo la mayoría abandonadas donde crece algún almendro y en los bordes del camino hay Vinagreras (Rumex lunaria), Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum), Bejeques (Aeonium ciliatum y Aeonium canariense), Tabaibas (Euphorbia broussonetii) e Incienso (Artemisia canariensis), entre muchas otras variedades vegetales.

 

Volvemos a caminar sobre asfalto por el lugar conocido como La Calzada, después de ignorar un camino a la izquierda donde hay varias casas de campo. Un nuevo desvío a la derecha lo ignoramos y el siguiente a la izquierda también, lo que nos hace seguir por una vereda estrecha hacia la derecha que pasa por una casa. Las espectaculares vistas del Pico del Valle coronando parte del Valle de Güimar son dignas de un alto en el camino para admirarlas, así como las lomas de La Granja y las grandes paredes del Barranco de Añavingo junto al Lomo de Abarzo; la cordillera dorsal con el Risco de Ayesa y la Montaña de Ayosa discurre en una magnífica vista hasta la Ladera de Chafa, ya en el municipio de Candelaria. El camino conserva aún un empedrado que si no se restaura se perderá en poco tiempo, la vegetación invasora a los bordes consta de multitud de Incienso (Artemisia canariensis) y grandes matorrales de Vinagreras (Rumex lunaria) y en varias huertas abandonadas los almendros dan un toque de color si los vemos antes de comenzar la primavera. En fuerte ascenso por La Montañeta, la senda se convierte en una pista agrícola en muy malas condiciones cuyo firme pedregoso se hace dificultoso atravesar; al término de ésta encontramos el Canal de Araya que pasa justo donde hay un registro hidráulico. Volvemos a desembocar en una pista asfaltada y que con fuerte desnivel sube directamente por el costado derecho de una casa de campo de color blanco a la carretera TF-523 y que en dirección norte nuestro camino continúa entre bancales de huertas de cultivo, tornándose mas adelante en un estrecho sendero que bordea un pequeño barranquillo atestado de frondosa vegetación como Palomeras (Senecio heritieri), Vinagreras (Rumex lunaria), Cornicales (Periploca laevigata), Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum), Bejeques (Aeonium canariense) y hermosos ejemplares de almendros. Por los restos del antiguo empedrado llegamos a la carretera TF-523, a la altura del kilómetro 4,3 en el que se ubica la sede de la Bodega Comarcal del Valle de Güimar www.bodegacomarcalguimar.com donde se elaboran los vinos bajo la denominación de origen Valle de Güimar. Cruzando la carretera, justo al costado de la bodega, sube una calle asfaltada, que después de pasar junto al restaurante El Borujo y a una edificación hecha por el ayuntamiento de Arafo en estado de abandono, dejaremos para seguir en ascenso por un camino de tierra con varios tramos empedrados y pasando por varias casas de campo hasta llegar a otro registro hidráulico donde vuelve a convertirse en vía asfaltada. Nos desviaremos de la calle de subida cuando lleguemos a un pequeño llano, donde se bifurca hacia la derecha por una pista agrícola que reaparece mas adelante con pavimento de cemento y que cruza el ancho cauce del Barranco de Afoña. En este cruce hay una cruz de madera y en unas huertas abandonadas, en lo alto, llenas de Jaras (Cistus monspeliensis) hay un antiguo horno que se usaba para secar higos y otros menesteres agrícolas.

 

Seguimos unos metros la pista de cemento que llanea en medio de un terreno compuesto por las lavas de la erupción de Media Montaña, hasta encontrarnos con una valla que delimita un terreno cultivable; justo ahí, donde se alza otra cruz de madera, comienza el Camino de Afoña, que asciende zigzagueante entre Tabaibas (Euphorbia broussonetii), Jaras (Cistus monspeliensis) y Escobones (Chamaecytisus proliferus). La senda se inicia por los restos de un antiguo empedrado hasta llegar al lugar donde crece un gran pino centenario junto a una antigua edificación en ruinas, un viejo horno y una era, esta última destinada a la trilla del trigo que a su vez se utilizaba para la obtención del gofio, alimento básico de nuestros abuelos; es la Casa de Afoña, testigo mudo de prosperidad agrícola y ganadera que esta zona de medianías fue en tiempos no muy lejanos. La senda continúa custodiada por amplias panorámicas del Valle de Güimar con el Pico del Valle como protagonista coronándolo en lo alto de la dorsal; los muros de tosca de las huertas que están seguidamente son la referencia para seguir por el verdadero camino ya que la exuberante vegetación compuesta por Jaras (Cistus monspeliensis), Incienso (Artemisia canariensis), Tabaibas (Euphorbia broussonetii) y Mato Risco (Lavandula canariensis) hacen oculto el recorrido real. Vamos caminando por la vertiente norte del Barranco de Afoña desde donde podemos ver alguna edificación perteneciente a la Galería de Afoña que no fue de las más caudalosas, pero que forma parte de las numerosas perforaciones que se hicieron en el valle a principios del siglo XX y la de Fuente del Charquillo, situada cauce arriba.

 

Llega un punto donde el empedrado se hace patente y es bastante visible, justo donde crece un gran Bellotero rodeado por grandes ejemplares de Escobones (Chamaecytisus proliferus). Seguidamente el firme se convierte en un terreno duro formado por tosca blanca, un material lávico y poroso solidificado por la acción del cambio de temperatura justo después de su incandescencia en el momento de la erupción. Multitud de Taginastes (Echium virescens) y Gamonas (Asphodelus aestivus), a la vez que grandes Tabaibas (Euphorbia broussonetii) y Bejeques (Aeonium canariense) nos llevan, sin parar de ascender por terreno pedregoso, a Los Eritos en las inmediaciones del Llano Naranjo, donde crecen varios Castaños junto a numerosos Codesos (Adenocarpus foliolosus) y alguna vieja Higuera; inmediatamente una corta pista de tierra confluye en el kilómetro 9 de la carretera TF-523, por la cual tendremos que caminar unos cincuenta metros en dirección ascendente hasta encontrarnos, en el arcén izquierdo, un murete de piedras rodeado de Amagantes (Cistus symphytifolius) y grandes Taginastes (Echium virescens), que delimita la entrada de un estrecho sendero que en suave ascenso recorre un pequeño pinar. Al atravesar éste nos encontramos que caminaremos por el borde de una de las coladas de Media Montaña, el camino en continuo zigzag, se hace penoso por la cantidad de piedras sueltas que hay; la extensión visual alcanza en su totalidad el Valle de Güimar, desde la Ladera de Güimar, vertiente sur del collado, hasta la Ladera de Chafa, que lo cierra por el norte. Al llegar a una de las dos cumbres que forman el cráter de Media Montaña, a 1.191 metros de altura, vemos como el camino se bifurca en tres partes; una y de espaldas al mar, asciende entre grandes Escobones (Chamaecytisus proliferus) y Taginastes (Echium virescens) hasta la Punta del Pinar adentrándose luego en el Parque Natural de Corona Forestal por un sendero tradicional con restos de empedrado y que termina en la pista forestal que va a Los Lomitos, al borde del Barranco de Tapia. La segunda, hacia el norte, asciende al punto culminante de la Media Montaña a 1.225 metros de altitud, por un camino inexistente desde donde las vistas del valle son espectaculares y la observación de la totalidad del cráter formado por la erupción del volcán es inmejorable. Y la tercera desciende por una vereda que se convertirá mas abajo en una pista agrícola que termina en la carretera y que fue abierta por los dueños de las propiedades que hay en el pequeño valle que se forma bajo las faldas de la montaña. Caminando por esta pista podemos ver como la erosión humana y la natural ha degradado parte del volcán. Vamos por la pista cruzando un pequeño barranquillo que es el cauce del Barranco de Tapia, frontera natural de los municipios de Arafo y Candelaria, hasta llegar por un camino hasta la llamada Casa de Chivisaya, y desde ahí de nuevo un trozo por asfalto hasta la carretera TF-523.

 

Por la carretera y en dirección descendente caminamos pasando por el Mirador de Chivisaya, y después de una curva cerrada pasaremos por el cauce del Barranco de Tapia. Por la vertiente norte del barranco y donde crece un solitario y enorme ejemplar de Pino Canario (Pinus canariensis) desciende vertiginosamente el viejo Camino del Barrero, un sendero con firme pedregoso y en continuo zigzag dejando atrás la impresionante vista de Media Montaña y dándonos de frente con el precioso paisaje llano de la parte baja del valle. Bordeando el sendero hay numerosas Jaras (Cistus monspeliensis), Escobones (Chamaecytisus proliferus) y algún Codeso (Adenocarpus foliolosus) y llegando a un pequeño tramo que conserva el empedrado, nos encontramos un canal que viene desde la Galería de los Eritos, la cual podremos visitar en un pequeño recorrido por el mismo canal que sólo nos llevará diez minutos llegar. A partir de aquí y después de esta pequeña alternativa, sigue el sendero descendiendo junto al canal pasando por varias huertas de cultivo abandonadas donde crecen Pencones (Opuntia maxima) y Tabaibas (Euphorbia broussonetii). Mas adelante llegamos a un lugar donde el camino casi se cruza con el cauce del barranco, el cual podemos también visitar para contemplar enormes ejemplares de Tabaibas (Euphorbia broussonetii) junto a preciosos Taginastes (Echium virescens) cuyo tamaño se debe a que están al abrigo de las paredes del barranco aprovechando la humedad del estrecho cauce.

 

El recorrido pasa ahora por una zona de tosca donde están los restos de un antiguo horno rodeado por grandes ejemplares de pinos aislados. El camino aquí se bifurca en tres alternativas diferentes; ignoramos el de la izquierda que cruza el Lomo de las Viñas y se dirige al Barranco de las Goteras, también desechamos ir de frente y hacia la costa por el Camino de la Cruz que desciende hasta Malpais de Candelaria. Ya sólo nos queda la última opción que es ir por el Camino de Mariri, justo al lado de una fea casa de pastores con un gran corral, que salva el cauce del Barranco de Tapia y llanea por un antiguo camino real hoy destruido para dar paso a una inoportuna pista agrícola con pavimento de cemento y que han tenido la desfachatez de cerrar el paso con una cadena de hierro. Esta pista nos llevará al comienzo del Camino de Afoña donde está la Casa de Afoña, en el cruce donde encontramos al venir un viejo horno y una cruz de madera y desde ahí desandaremos nuestros pasos hasta llegar, haciendo el mismo recorrido en sentido contrario, a Cosme, nuestro punto de partida.

Hemos recorrido un camino tradicional que recorría las medianías de Arafo y que conectaba con un antiguo camino de los llamados de Banda a Banda que enlazaba una parte de la costa sur con otra de la costa norte de la isla.

  HISTORIAS, LEYENDAS Y ANECTODAS

Hasta mediados del siglo XIX las vías de comunicación entre los núcleos poblacionales de la isla estaban compuestas por los llamados Caminos Reales, denominados así por haber sido financiados por la Corona, aunque su construcción, mantenimiento y restauración corrían a cargo del Cabildo Insular y de los ayuntamientos mediante órdenes municipales.

            Existían varios tipos de caminos; los caminos llamados de Banda a Banda, que se abrieron aprovechando los antiguos pasos que los Guanches utilizaban como vías pecuarias y que consistían en unir las localidades de la costa sur con los de la costa norte usándose principalmente para el comercio y acarreamiento de pequeñas mercancías. Luego estaban los caminos denominados de Mar a Cumbre, que eran pequeños recorridos entre las poblaciones de las medianías y los principales puertos existentes en la costa para el comercio de mercancías más importantes como la explotación de la madera y la exportación a otros países de productos agrícolas. El resto de trayectos eran Caminos Comunales y Caminos Vecinales, que unían entre si los diferentes núcleos de población y fincas de cultivos dispersos por toda la geografía insular. Eran erigidos con materiales existentes en el mismo lugar, en unos con piedra viva (basalto), en otros con piedras volcánicas y en algunos casos con rocas mas blandas como la tosca blanca, y todo ello delimitado por muros del mismo material; para salvar los cauces de los barrancos y los desniveles acusados debían construirlos en zigzag para facilitar el ascenso o descenso del mismo.

            Muchos de estos caminos, algunos de ellos actualmente en desuso, partían desde el núcleo poblacional principal de Arafo hacia las principales zonas altas del pueblo que era donde se concentraban las explotaciones hidráulicas mediante la perforación de galerías. Estos caminos fueron tomando vida gracias al paso continuo de los jornaleros de las minas y de las gentes del lugar que fueron construyendo un paisaje agrícola a su alrededor y que hoy en día esta en precario; tanto es así que muchos de ellos conservan aún, bajo un manto invasor de vegetación, el empedrado que con tanto esfuerzo aquella gente colocó. Si estos caminos no se conservan, una parte de nuestra reciente historia quedará en el olvido y de nada serviría el arduo esfuerzo con el que nuestros abuelos trabajaron durante casi toda su vida.

            Las autoridades locales deberían tomar conciencia y con un mínimo esfuerzo (que nunca se compararía con el de nuestros antepasados) y de voluntad política, recuperar parte de nuestra historia rescatándolos del olvido y rehabilitándolos para conservar este rico patrimonio que es de todos.  

© Texto, fotos de Francisco Fariña.
Francisco_farina@yahoo.es

 

 
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