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Sima de La Robada
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En la entrada de la sima
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SIMA DE LA ROBADA

(IGUESTE DE SAN ANDRÉS)

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Vista General de Igueste de San Andrés

Desde Santa Cruz de Tenerife, por la Avenida de Anaga, se llega al Barrio de La Alegría y desde ahí se continúa por la carretera TF-111 que va dirección a la Playa de Las Teresitas en San Andrés, barrio de pescadores muy pintoresco donde se pueden degustar los mejores platos de pescado de la cocina canaria. Es recomendable visitar la Iglesia de San Andrés, del siglo XVI, que conserva la misma arquitectura original y pasear por sus estrechas calles mezclándose con las gentes sencillas del lugar. En el Valle de El Cercado hay un bello palmeral canario (Phoenix canariensis) y cruzando el barranco que le da el nombre a este valle, sube la carretera TF-112 hacia El Bailadero para adentrarse en lo mas profundo del Macizo de Anaga. Pero no muy lejos de aquí y siguiendo por la costa, después de observar en el borde de la carretera el Castillo de San Andrés, construido en 1706 y que está medio derruido por las riadas de los barrancos próximos en 1896, está la Playa de Las Teresitas, famosa por su dorada arena traída del Desierto del Sahara. Junto a la playa, la carretera TF-1121 continua ascendiendo hacia Igueste de San Andrés pasando por el Mirador de Los Órganos, lugar muy descuidado, pero que merece la pena una parada para admirar las panorámicas de esta parte de la costa sureste de la Isla. La carretera sigue ahora descendente y bastante sinuosa hasta llegar al cruce de entrada a la Playa de las Gaviotas, muy abierta al mar y de arena negra donde se puede practicar nudismo. Después de unos 3 kilómetros se llega al hermoso pueblo de Igueste de San Andrés, situado al final de la carretera que va bordeando la desembocadura del barranco de Igueste, en la ribera de El Mantillo, donde hay una playa de callaos. En este pequeño valle hay muchas huertas de cultivo con árboles de frutas tropicales como aguacates, papayas, etc. A partir de aquí es imposible seguir en coche y las callejuelas estrechas entre casitas muy cuidadas nos lleva hasta una pequeña plaza donde está la Iglesia de San Pedro, pasada ésta, el camino sigue ascendente por el lugar conocido por Casas de Abajo dirección al cementerio, evitamos la entrada hacia éste y seguimos ascendiendo por el camino zigzagueante excavado en el risco hasta otro cruce que baja hasta El Semáforo, edificación que servía como faro para avisar a los barcos que se acercaban a la Isla. Siguiendo hacia arriba nos encontramos con el mirador de La Atalaya desde donde hay vistas espectaculares del Valle de Igueste y de la costa hasta la Punta de Los Órganos, incluso el puerto de Santa Cruz y el Parque Marítimo. Mirando al norte podemos observar Roque Chinobre, en la cabecera del Barranco de Igueste y al este la Degollada del Cuchillo con la cabecera del Barranco de Zápata. Ya fuera del camino y siguiendo la cresta de la Hoya de la Arrobada, con alguna dificultad encontramos la Sima de la Robada, gruta que vamos a descender, es muy difícil de localizar si no se ha ido nunca porque la entrada es tan pequeña que apenas cabe una persona.

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Consejos antes de la entrada

Fue taponada por dos grandes rocas para evitar que alguien cayera dentro, ya que era lugar frecuente de pastoreo; se utilizó ocasionalmente como cementerio de animales, por ello es frecuente ver algún resto óseo de alguno. Es una de las pocas simas que existen en Tenerife, junto con la Sima Vicky, de origen volcánico, en Montaña Rajada, de 71 metros de profundidad, en el Parque Nacional del Teide; y la Sima de San Salvador en Los Realejos, que no es volcánica, de 23 metros. De la que tratamos fue una chimenea de emisión de gases volcánicos originados por el movimiento de material magmático en el interior.

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Progresión de ascenso
por cuerda con puño y croll

Está formada por un pequeño acceso de unos 50 cm de diámetro en forma de tubo que se va ensanchando a medida que desciende hasta llegar a su base a 30 metros de la entrada y donde la superficie se ensancha hasta unos 15 o 20 metros estando compuesta por acumulación de desprendimientos de las paredes y techo de la cueva. A un lado de la base hay un pequeño pozo de unos 7 metros de profundidad que es el punto mas profundo de la sima. El descenso se realiza con cuerda; al principio se pueden apoyar los pies en la pared, después de los 6 metros la bajada hay que realizarla en rapel volado, es decir, sin posibilidad de apoyarse en la roca, sólo deslizándose con ayuda del descendedor; una vez abajo, el terreno es muy desigual, formado de grandes piedras y mucho material volcánico de desecho como el picón, material constituido por gran cantidad de pequeñas piedras muy porosas y ásperas, por tanto hay que tener cuidado de perder el equilibrio y resbalar ya que las caídas en este tipo de terreno son un poco desagradables. Para la iluminación es necesario un frontal; el de carburo es el mejor, pero si prescindimos de él, con uno de pilas es suficiente. Para la técnica de ascenso usamos el puño y croll, es un poco cansado pero poco a poco se va progresando y cuando menos lo esperas estas fuera.

La flora en el exterior de la cueva está compuesta por comunidades de Cardones (Euphorbia canariensis) asociada con Tabaibas Silvestres (Euphorbia mellifera), siendo especialmente notable la Rejalgadera (Solanum vespertilio), arbusto de flores malvas muy espectaculares y la Chahorra (Sideritis dendro-chahorra) de floración en tonos amarillos. En cuanto a la fauna es corriente ver el lagarto común (Gallotia galloti eisentrauti) y sobrevolando el cielo, el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus canariensis) y alguna aguililla (Buteo buteo insularum). En el interior de la sima sorprende la presencia de un arácnido de la especie Schizomus portoricensis de origen centroamericano, que no se encuentra en ninguna parte del continente europeo.

La bajada de una sima de este tipo deja una cierta satisfacción de haber hecho algo distinto a la rutina diaria, combinando la espeleología, el senderismo y la cuerda, algo que muy pocas veces puede hacer uno en esta vida llena de prisas; en fin, si alguien está interesado en una aventura de este tipo que no dude en hacerla, con unos conocimientos mínimos es altamente recomendable. Suerte.

© Texto y fotografías de Francisco Fariña

francisco_farina@yahoo.es

 

BIBLIOGRAFÍA:

CATÁLOGO ESPELEOLÓGICO DE TENERIFE
Museo de Ciencias Naturales de Tenerife
Editado por el Cabildo de Tenerife en 1995

ANAGA, EXCURSIONES A PIE
2 Edición Revisada
Miguel Pérez Carballo

 

 

 
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