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MONTAÑA DE LA CRUCITA - ARAFO
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Vista del Valle de Güimar desde Las  Arenas.
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MONTAÑA DE LA CRUCITA - ARAFO

(POR EL CAMINO DE LA VILLA)      

 

FICHA DE LA RUTA

    COMO LLEGAR:   Por la carretera TF-24 que va directamente al Parque Nacional del Teide.  

COMIENZO:   En el kilómetro 30 de dicha carretera.  

FINAL:   Iglesia de San Juan Degollado en Arafo.

DIFICULTAD:   Media

DURACIÓN:   3 horas

LONGITUD:   7,3 kilómetros

PROVISIÓN DE AGUA:   En la Caldera de Pedro Gil hay un tanque que trae agua de la Galería de Casme y en el canal de la Galería de Risco Azul

LUGARES DE INTERÉS:   Mirador de La Crucita; Montaña de Las Arenas; Refugio de Las Arenas; interior del Monte Verde; Los Lavaderos; Casa de Secundino Delgado; Plaza de José Antonio; Iglesia de San Juan Degollado.

INCONVENIENTES:   Continuo descenso, sobre todo en la zona agrícola de El Pinalete, donde el desnivel es muy acusado.   

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RESEÑA HISTÓRICA

( ... Sale de Arafo el camino más importante del Valle de Güimar por ser el mas transitado, para comunicarse sus habitantes con los del Valle de la Orotava; al dejar el lugar, atraviesa por frondosas huertas, regadas todas por el agua que, encauzada, baja de la cumbre; sigue, con multitud de revueltas, a subir al monte verde; atraviesa después la región de los pinos, y así que la ha rebasado, entra en una gran meseta volcánica, sobre la que se alza la negrísima montaña de Las Arenas, indicadora del volcán que en 1705 consternó a los habitantes de Arafo y Güimar...

... Pasada la meseta en donde se alza la Montaña de Arenas Negras, sigue el camino, aumentando cada vez mas su inclinación, se atraviesa un monte de escobones, se sube a la Montaña Colorada, llamada así por el color rojo de las escorias con que está formada, y continuando entre retamas, llega a la cumbre, a la degollada formada por el cerro de Pedro Gil o Pero Gil, a su derecha, y el de La Negrita a su izquierda, descendiendo ya desde este punto a la Villa de la Orotava, ... )

La Isla de Tenerife. Su descripción general y geográfica,

Madrid, El trabajo, 1906

AUTOR: Juan López Soler

   
 
 
Panorámica general desde el Mirador de la Crucita a 2.000 metros de altitud.
 
 
Descendiendo por Montaña Colorada.
 
 
Junto a la Montaña de Las Arenas
 
 
Castaños en la lava de la Montaña de Las  Arenas
 
 
Montaña de las Arenas.
 
 
Refugio junto a los castaños.
 
 
Travesía por el interior del Monte Verde.
 
 
Restos de empedrado antiguo saliendo del Monte Verde. 
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La ruta que propongo es un camino tradicional, como así lo atestiguan varios exploradores, y en concreto el nombrado en la reseña histórica, que a principios de siglo visitaron la isla en busca de nuevas aventuras. Este camino era, en épocas de los Guanches, ruta de pastoreo y de comunicación entre los Menceyatos de Taoro, hoy Valle de la Orotava y el de Güimar, actualmente con el mismo nombre. Mas tarde y hasta la actualidad es usado principalmente por los peregrinos de La Orotava que cada 15 de agosto visitan a la Virgen de Candelaria en la Villa Mariana de Candelaria, pasando por Arafo.

En la llamada carretera dorsal, la TF-24 de acceso al Parque Nacional del Teide y que separa las vertientes norte y sur de esta parte de la isla, en el kilómetro 30 se alza la Montaña de la Crucita a 2.061 metros sobre el nivel del mar. A un lado de la carretera, en la vertiente sur hay un precioso mirador, el Mirador de la Crucita que se eleva sobre la Caldera de Pedro Gil, un precioso pinar asentado en una depresión geológica que se despliega entre los majestuosos riscos del Pico del Valle, al sur y el Roque Acebe y los Roques de Bijache, al noreste, resguardando ambos y en el centro a la Montaña de Las Arenas, un cono volcánico formado por la erupción de 1705.

El camino comienza en la pista forestal que se adentra en el pinar por el Lomo del Agua; caminando por ella y después de rebasar el comienzo del sendero nº 17 del Parque Nacional que se dirige hacia la Montaña de la Negrita, nos desviaremos a unos 150 metros hacia la izquierda, por un sendero que desciende vertiginosamente por las lavas de Montaña Colorada. Caminamos en zigzag entre un escaso pinar con sotobosque de Retamas (Spartocytisus supranubis) y Escobones (Chamaecytisus proliferus), hasta cruzarnos con la pista forestal que dejamos al principio. A medida que vamos descendiendo el pinar se hace mas denso y hacen aparición algunos Codesos de Cumbre (Adenocarpus viscosus). Mas adelante encontramos un pequeño calvario a un lado del sendero que nos recuerda el uso mayoritariamente místico que tiene el camino, ante nosotros se alza la majestuosa Montaña de Ayosa de 2.077 metros, atestada de un inmenso pinar verde y a nuestras espaldas quedan las resbaladeras de picón de Montaña Colorada delante de la masa pétrea de los riscos del Pico del Valle. Seguimos descendiendo para cruzarnos con la pista forestal varias veces después de encontrarnos con una valla de madera que tiene la misión de marcar bien el camino original, donde el pinar es muy denso con grandes ejemplares que miden mas de una decena de metros, y donde crecen grandes Escobones (Chamaecytisus proliferus), Codesos de Cumbre (Adenocarpus viscosus) y Rosalillos Salvajes (Pterocephalus dumetorum). A nuestra izquierda va descendiendo el Barranco de Hoya Fría atestado de Escobones (Chamaecytisus proliferus) que se une al Barranco de Casme en la Caldera de Pedro Gil.

Caminaremos ahora por el cauce del barranco propiamente dicho con firme pedregoso entre Taginastes (Echium virescens), Malpicas (Carlina xeranthemoides) y Chagorro (Sideritis oroteneriffae), junto a un bosque inmenso de Escobones (Chamaecytisus proliferus), para dar paso inmediatamente a un camino agradable y llano entre pinar que se va aproximando a la cara norte de la Montaña de Las Arenas y que bordea la Caldera de Pedro Gil. Al salir del pinar veremos la inmensa montaña de lava al lado del Pico del Valle y el sendero por el que vamos caminando pasa entre ella y el final del pinar, donde llama la atención los grandes ejemplares de pinos que se alzan a nuestro lado. Llegaremos de nuevo a la pista forestal que nos hemos cruzado varias veces y con ella a la cabecera del Barranco de las Saletas que dejaremos a nuestra izquierda y que discurre paralelo a la pista, la cual tendremos que seguir en fuerte descenso por el paisaje agreste y seco que rodea la Montaña de Las Arenas, extensión ésta creada por la erupción, en el año 1705, del volcán que dio origen al cono que tenemos a nuestra derecha y que en su periplo descendente taponó el Barranco de Arafo, el cual como es lógico, desapareció bajo el río de lava. Fue el 2 de febrero de dicho año cuando, después de las erupciones violentas del Volcán Siete Fuentes en Fasnia, comenzó la actividad volcánica junto al Pico del Valle formando lo que es hoy esta bella montaña de lava negra. Las erupciones duraron hasta finales de marzo y bajo su infernal recorrido quedaron sepultados multitud de terrenos cultivados y algunas casas. Los habitantes del lugar se desplazaron a los pueblos aledaños ante el temor de que el municipio quedara destruido, y en la Villa Mariana de Candelaria, la cual alberga la Virgen de Candelaria patrona de Canarias, decidieron trasladar dicha imagen a la Ciudad de La Laguna por temor a que fuese afectada por la tragedia. Cuando todo volvió a la normalidad, los vecinos se alejaron del paisaje agreste que había quedado tras la erupción y fueron desplazando su vida cotidiana mas al norte, agrupándose en la pequeña Ermita de San Juan Degollado lo que es hoy la Iglesia bajo la advocación del mismo Santo.

Frente a nosotros se extiende una enorme y ancha resbaladera de picón que ocupa toda la superficie desde las faldas del Pico del Valle hasta el cauce del Barranco de las Saletas y hacia abajo hasta el Monte Verde, un bosque de pinos situado en los altos de Arafo; en la costa puede observarse la gran planicie que conforma la parte baja del valle sobresaliendo entre ella la Montaña del Socorro en el Malpaís de Güimar.

Cuando hemos recorrido unos quinientos metros por la pista, llegaremos a los primeros castaños, hay varios cientos de ellos y según dicen, dan unas de las mejores castañas de la Isla. Esto es debido a las condiciones climatológicas de la zona, ya que la humedad es bastante alta y al tipo de suelo en el que crecen, ya que tiene la capacidad de absorber y mantener dicha humedad, dando las condiciones idóneas para este tipo de árbol.

Llegaremos al refugio, una pequeña edificación de piedra asentada en un llano y en pleno malpaís, al lado de la pista forestal, lugar idóneo para un descanso y para admirar el grandioso paisaje que se despliega a nuestro alrededor. La imagen más espectacular y lo que mas llama la atención es la del Pico del Valle con el Roque de la Unión en su base, risco formado por un pequeño arco natural de piedra. Mirando hacia la Montaña de Las Arenas veremos un amplio mar de lava por donde discurre la pista de nuestra ruta. El color ocre que toman los castaños al final de la estación de otoño contrasta perfectamente con el negro azabache del que está formada la superficie del suelo. Asimismo al final del verano, cuando las hojas se vuelven de un color verde intenso, hacen del paisaje una perspectiva más frondosa y fértil, ideal ambas estaciones para visitar este precioso paraje.

Ignorando la pista, que sigue su curso hacia La Dehesa en el término municipal de Güimar pasando antes por la base del Pico del Valle y por el Barranco del Valle, tomaremos el evidente sendero que se adentra hacia el Monte Verde y que desciende por un bonito y marcado camino entre los últimos Castaños, gigantescos ejemplares de Taginastes (Echium virescens), Codesos (Adenocarpus viscosus) y Jaras (Cistus monspeliensis); para ir adentrándonos poco a poco en el pinar, formado por grandes Pinos Canarios (Pinus canariensis), donde  nos iremos encontrando algunos ejemplares muy ramificados y de formas curiosas y otros de varias decenas de metros de altura y enormes troncos, con sotobosque de Brezos (Erica arborea) aislados que se hacen mas numerosos a medida que el camino va descendiendo hacia el Canal de Padrón, antigua canalización que cruza todo el Monte Verde hecha con el fin de llevar el agua de las galerías del Valle de Güimar hasta Santa Cruz y en desuso por estar inacabada.  Por el marcado y zigzagueante camino, después de rebasar el canal sigue en descenso entre numerosas Jaras (Cistus monspeliensis) y Brezos (Erica arborea), hasta llegar a otra nueva canalización que es la que transporta el agua que brota de la Galería del Risco Azul; en este lugar podemos coger agua ya que el canal tiene un hueco para ello y la calidad de la misma es insuperable. Continuando la ruta, debemos evitar en este punto caminar al lado del canal que desciende en línea recta monte abajo, ya que degradaremos mucho el alternativo paso y perderíamos el camino original, total son sólo cinco minutos que nos ahorraríamos ya que pasado este tiempo estaremos de nuevo en el recorrido real.

El sendero sigue descendiendo en zigzag al lado del mismo canal que nos encontramos antes y está tan hundido por la acción de la erosión natural del terreno, que lo bordean unos taludes de mas de dos metros de altura, creciendo en ellos multitud de Bejeques (Aeonium urbicum) y Jaras (Cistus monspeliensis). Mas adelante, ya casi saliendo del pinar nos encontraremos unos terrenos labrados donde crecen algunos Castaños; el canal sigue descendiendo junto al camino por nuestra izquierda entre dichos terrenos y el final del monte por un precioso tramo empedrado y dejando a nuestra vista el precioso paisaje agrícola de medianías de El Pinalete y Galván. El sendero gira de pronto a la derecha y desciende vertiginosamente y en zigzag entre grandes ejemplares de Tabaibas (Euphorbia broussonetii), Cerrajas (Sonchus acaulis), y algún pino aislado. Transcurre entre varias canalizaciones y numerosos registros hidráulicos ya que este es lugar de confluencia de los desagües de varias galerías del entorno como la Galería de Las Saletas, en el contiguo Barranco de Las Saletas, la de Los Zarzales y la propia del Risco Azul. Seguimos descendiendo por el camino encontrándonos de nuevo restos de empedrado, hasta desembocar de pronto en una pista de asfalto, debiendo continuar bajando por ella pasando por la zona agrícola denominada El Pinalete; mas adelante y en fuerte pendiente pasaremos por la Cuesta del Tanque y aún mas adelante y siempre cuesta abajo, llegaremos a Los Lavaderos, un espacio público, recientemente restaurado, formado por un conjunto arquitectónico que consta de un pequeño acueducto hecho de cantería y basalto por donde pasa un canal de agua, un espacio donde había un antiguo molino de gofio y una edificación sencilla con tejado a dos aguas que alberga los lavaderos. En fuerte pendiente comienza un pequeño recorrido urbano que pasa por la Esquina de los Carros, espacio pintoresco donde se asienta la Casa de Secundino Delgado, antigua morada del político canario; y siguiendo por la Calle de La Libertad, llegaremos a la Plaza de San Juan Degollado, junto a la cual se erige la Iglesia de San Juan Degollado, edificada a partir de una pequeña ermita construida en 1673 y que alberga en su interior varios retablos neoclásicos, destacando el retablo del Altar Mayor hecho de madera policromada sobre el año 1739. Es de destacar también el Cristo del Valle, imagen de un Cristo crucificado hecho en madera en el siglo XVII; y hecho en la misma época, el Cristo Yacente que destaca por su realismo corporal. Hay también varios cuadros importantes como el de San Agustín, del siglo XVIII y el de Las Ánimas, datado en 1801. Un Púlpito de madera del siglo XVIII, la pila bautismal de piedra y numerosos objetos de orfebrería e imágenes religiosas, completan el rico patrimonio de la Iglesia.

© Texto y Fotografías de Francisco Fariña francisco_farina@yahoo.es

 
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