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PISTA LAS ROSERAS
Y PISTA CUATRO TIEMPOS
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Valle de La Orotava y ladera de Tigaiga al fondo
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PISTA LAS ROSERAS
Y PISTA CUATRO TIEMPOS

(LA VICTORIA y STA. ÚRSULA)

Domingo 4 de diciembre de 2005. El Valle de la Orotava, así como el Valle de Güimar lo forman respectivamente dos grandes depresiones opuestas entre si y separadas por una cordillera central llamada dorsal. Ésta se formó después de una serie de erupciones volcánicas alineadas llamadas fisurales, dando lugar a una cadena montañosa que fue creciendo en altura. A sus lados, y mediante la teoría del deslizamiento de grandes masas de materiales, se formaron, hace unos ochocientos mil años los Valles propiamente dichos. Esto ha sido controversia en la comunidad científica ya que hay otras especulaciones diferentes de la formación de estos collados.
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Esta pequeña introducción es para ponernos en situación de una pequeña ruta en la Dorsal de la Esperanza, entre los términos municipales de La Victoria y de Santa Úrsula y donde la observación de éste tipo de fenómeno geológico puede ser muy interesante ya que forma parte del nacimiento y origen de la isla.

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Comienzo de la Pista de las Roseras
 
 
Cortafuegos en los Montes de la Victoria
 
 
Lo hongos crecen en los sitios mas inverosímiles

Siempre partiendo del pueblo de Arafo, que es donde vivo, en el sureste de Tenerife, sube la carretera TF-523 hacia la carretera dorsal TF-24 que va dirección al Parque Nacional del Teide; cuando llego al cruce de ésta y tomando a la derecha, en el kilómetro 22, entra una pista a la izquierda que se adentra en el Parque Natural de corona Forestal, concretamente en los límites del Paisaje Protegido de las Lagunetas, éste constituye un paisaje de pinar de gran valor ecológico. Estoy en el término municipal de La Victoria, el camino desciende suavemente por una pista completamente anegada de ramas y árboles caídos que son consecuencia del temporal de viento que azotó la isla en noviembre pasado, la vegetación consta de un ecosistema característico de pinar compuesto de Pino canario (Pinus canariensis) y con arbustos como el Codeso de cumbre (Adenocarpus viscosus), la Jara (Cistus monspeliensis) y algún Brezo (Erica arborea). Unos diez minutos de camino y llego a un cruce de pistas, a la derecha la Pista de las Roseras, un camino forestal que acaba unos quinientos metros mas adelante, después de pasar por El Lomo de la Leña y terminar en el Lomo de la Zarza. Por este camino me llama la atención la humedad que ha dejado las precipitaciones que han caído estos días favoreciendo el crecimiento de distintos géneros de setas, sobre todo en troncos de árboles en descomposición y en lugares escondidos y muy umbríos, así como en los bordes de la pista y entre los Brezos. No me atrevo a identificarlas ya que no tengo ningún manual ni referencias y por supuesto no tengo ni idea de si son comestibles o no, de todas maneras la cámara fotográfica se ha dado gusto en enfocarlas ya que la luz tenue de la mañana y el color ocre característico de ellas son adecuadas para una buena y curiosa foto.

No tengo posibilidades de seguir adelante porque la pista llega a su fin, por lo tanto desando los pasos hechos hasta aquí y vuelvo al cruce; aquí hay un gran llano y frente se abre un ancho cortafuegos que secciona el bosque en dos partes y desciende por los Montes de la Victoria; en este lugar hay una baranda de madera que delimita el llano y lo convierte en una especie de mirador natural desde donde observo, entre el pinar, la costa norte de la isla y en primer plano la Montaña de la Morra; a la izquierda el Teide, omnipresente en casi todas las rutas de esta parte de la isla. La vegetación en este lugar consta de Codeso de Cumbre y de grandes arbustos de Chagorro o Salvia Blanca (Sideritis oroteneriffae). A mano izquierda, al Oeste, empieza la Pista de Cuatro Tiempos que se adentra por el pinar paralela a la carretera dorsal que discurre a unos escasos trescientos metros por la Cordillera Dorsal, la vegetación es idéntica en todos estos lugares, los Codesos son numerosísimos; Jaras y Escobones (Spartocytisus filipes), un poco mas escasos; muchos árboles han caído sobre el camino arrancados de raíz por el viento y otros partidos por la mitad, como si alguien los arrancara a propósito.

Llego a la cabecera del Barranco de El Madroño, límite natural con el municipio de Santa Úrsula, así lo indican varias señales de madera a los lados del cauce; un poco mas adelante un cruce con la Pista de Lomo Atravesado da término a la vía por donde he venido, esta pista viene desde la carretera dorsal en el Morro de Isarda y termina en otra pista forestal que discurre perpendicular a la carretera, dentro del Parque Natural de Corona Forestal, hasta Las Lagunetillas y en sentido contrario cruza todo el término municipal de Santa Úrsula hasta el Lomo de Jeque. En los límites del Parque Natural, y entre los dos municipios, se encuentra la Reserva Natural Especial de las Palomas que alberga pequeños y aislados reductos de laurisilva donde sobreviven la Paloma Turqué (Columba bollii) y la Paloma Rabiche (Columba junoniae). Ya dentro de este municipio y antes de llegar al cruce, hay una torre de madera rodeada de una valla metálica y cerrada con un candado, curioseo por los alrededores y llego a la conclusión de que es un pequeño laboratorio científico para estudiar los árboles y el ecosistema ya que algunos de ellos tienen marcas y anillos circundantes para medir su grosor y en la cúpula de la torre hay varios instrumentos de medición. En este lugar hay una temperatura agradable y el cielo está completamente despejado, reina la tranquilidad y me dan ganas de quedarme aquí un buen rato, incluso de seguir por la pista de Lomo Atravesado, pero decido volver por la misma pista y regresar al punto de partida por los mismos lugares que he venido. Esta ruta es ideal para un paseo mañanero de un tranquilo domingo, incluso para recorrerla en la bici y bajar a la pista que antes mencioné cruzando todo el término municipal, el esfuerzo en bicicleta debe ser mínimo porque la pista es completamente llana.

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Mirador de Chivisaya hacia el Valle de Güimar

Al principio mencioné las formaciones de los valles de La Orotava y de Güimar, pues bien, en la carretera TF-24, en el kilómetro 20 se encuentra el Mirador de Ortuño, a una altitud de 1550 m., desde donde se observa el fenómeno indicado; un valle constituido por efecto del deslizamiento de grandes masas de materiales dejando a modo de laderas colindantes la de Tigaiga, en el municipio de Los Realejos y la de Santa Úrsula, vista en primer plano, y mas allá de este valle se alza majestuoso, como si de un guardián se tratara, el colosal Teide de 3718 m., ocupando la parte central de la Isla. De regreso por la TF-523, a los 975 m. de altitud está el Mirador de Chivisaya, desde donde puede observarse el mismo fenómeno geológico del Valle de Güimar protegido por la Ladera de Chafa, en Candelaria y al sur por la Ladera de Güimar.

En conclusión, que por las pistas forestales abiertas hace años en los montes de Tenerife, podemos disfrutar de un buen paseo en plena naturaleza y conocer casi todos los rincones escondidos de esta maravillosa isla que es Tenerife.

© Texto, fotos de Francisco Fariña.
Francisco_farina@yahoo.es

 
 
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