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Camino Mozárabe
Manel, Pepe, Carmen, Santi, María, Manuel, Fernando y Mariíta.

       
RELATO DE CARMEN ROSA
CAMINO MOZÁRABE A SANTIAGO
ETAPA 2ª:
CERRO MURIANO-VILLAHARTA
21 KM.

...
 
Al fondo, embalse del Guadanuño. Fernando bajo la señalización del GR 40
 
 
Lugar en el que las señales desaparecen y es facil perderse
 
 
Villaharta, muy al fondo.

Salimos de Cerro Muriano a las 8,30 de la mañana del sábado 9 de abril. Un día frío y soleado, espléndido para caminar. Un grupo muy animado dejaba atrás el pueblo con la intención de hacer los 21 Km. hasta Villaharta. 2ª etapa de nuestro Camino Mozárabe.

Pronto cruzamos la vía férrea a Almorchón, ahora abandonada y continuamos caminando junto a la carretera N-432 en dirección a Badajoz.

La señalización es buena, aunque empieza a necesitar una "repintadita". Coincide con la señalización de la Cañada Real Soriana, que vimos en la etapa anterior.

En media hora llegamos a lo que fue la Estación de Obejo. A nuestra izquierda podemos ver el Embalse de Guadanuño,  y la señalización del GR 40.

El camino es ancho y continúa junto a la carretera quedando ésta a la derecha. El paisaje es muy hermoso. La primavera está retrasada. Las encinas sí tienen floración pero las jaras, están sin abrir. A punto de lanzarse en busca del sol de abril, nos muestran los capullos de la hermosa flor a punto de reventar.

El bosque se cierra y se aprecian varios riachuelos que aún tienen agua después de la lluvia abundante que ayer calló por estos lares, un raro respiro en este año de sequía.

La primavera, pues, está pobre y retrasada. No hay flores. No hay polen. No hay abejas. ¡Pobres apicultores, vaya año que llevan!

Solamente encontramos romero, pero escaso, hay algunos mantos de margaritas de manzanilla y, cómo no, aulagas. Hay también algo de cantueso.

El bosque se abre y surgen las encinas en con sus verdes brotes nuevos animando al resto de la vegetación dormida.

Continuamos con la marcha siempre con la carretera a la derecha y la vía del tren abandonada.                                                                                                                                              

A media mañana, hacemos un alto para tomar un bocadillo junto a la vieja vía. Continuamos según la señalización amarilla que nos guía sin problema.

El sendero resulta ser muy hermoso pero a menudo que avanza la mañana, notamos que aumenta el tráfico de la carretera y comienza a ser continuo el ruido de los coches.

Esto afea considerablemente la etapa. Sobre las 12 horas, llegamos a El Vacar, pedanía dependiente de Espiel donde hay varios bares y que es famoso por su pan de pueblo hecho a la leña.

Una loma muy suave nos muestra, más adelante, las ruinas del castillo fortaleza de época musulmana.

En este punto, con la fortaleza a nuestras espaldas, cruzamos la carretera N-432 y una flecha, en una encina, indica continuar hacia arriba en suave ascensión por un camino muy ancho, junto a la nacional. Llegamos a una gasolinera y perdemos las señales, ya que hay obras en la carretera. Allí nos informan que debemos continuar junto a la carretera, que ahora queda a nuestra izquierda.

Es un tramo difícil porque hay que continuar por entre las obras y la maquinaria, aunque hoy sábado todo está detenido. O bien, por el arcén de la carretera, que tiene bastante tráfico.

Por lo tanto, hay que seguir un tramo junto a la carretera hasta llegar hasta el cruce de Villaviciosa de Córdoba y continuar hasta encontrar al fin, una flecha amarilla al lado izquierdo de la carretera según marchamos, sobre la roca, allí donde sale un tramo del antiguo trazado de la carretera.

Seguimos por esta carretera, en suave subida. Observando a lo lejos las Sierras de Obejo. Las flechas indican, ahora, dejar la carretera y descender por un carril en fuerte bajada hasta pasar un riachuelo para volver a subir por el camino desde donde se puede ver el pueblo de Villaharta, al fondo, sobre la Sierra del Enjambradero.

Más adelante nos encontramos ya con la N-432, la cual pasamos por debajo. La última flecha que vemos está en este paso. Luego, tomamos el camino ancho hacia la izquierda, que lleva hasta el Hostal El Cruce, a unos 500 metros, donde hay buen servicio y alojamiento. Allí nos espera parte de la familia y un bien merecido refrigerio.

Este podría ser un fin de etapa adecuado para el peregrino. Pero debe tener en cuenta que el camino continúa en sentido contrario al que nosotros hemos tomado. Es decir, después de cruzar la carretera por debajo ha de seguir hacia unos pabellones que están hacia la derecha. Aún quedarán unos 2 Km. para llegar a Villaharta.