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Por tierras del Lazarillo

A Maqueda,
Escalona,
Aldeaencabo
y Almorox

 

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A veces, lo más obvio, puede ser interesante y desconocido. Se trata ésta de una excursión que puede hacerse en un sólo día. Saliendo de Madrid, sin prisas por la carretera de Extremadura hasta llegar a Maqueda.

Allí puede verse el hermoso castillo que durante años ha sido cuartel de la Guardia Civil. Domina todo el valle. La sola contemplación de esta pequeña fortaleza merece la pena.

Desde Maqueda, seguir por la carretera de Toledo-Avila, en dirección hacia Avila.

La carretera discurre por campos de cebada y avena, rastrojos y sementeras. Paisaje de suaves ondulaciones, con pequeñas vaguadas. la vista se pierde en el horizonte. Al fondo la Sierra de San Vicente.

A unos 20 kilómetros de Maqueda encontramos Escalona. Ya de lejos, y al iniciar el descenso hacia la vega del Alberche, puede contemplarse, soberbio y hermoso, el castillo de Don Álvaro de Luna. El castillo-palacio está en restauración. Hoy pertenece a una familia que, poco a poco, lo está devolviendo a su situación original. Está suspendido sobre el propio río. Magnífica la vista que se contempla mientras nos aproximamos a Escalona. Desviarse de la carretera nacional de Toledo-Avila y entrar en esta población, famosa por ser, también, escenario de una de las aventuras del Lazarillo de Tormes.

Bordeando los muros del castillo del condestable don Alvaro de Luna, se entra en la plaza. Extraordinaria y tranquila plaza porticada. Conserva todavía muchas de las columnas de granito de las que habla Lázaro. En el centro hay un templete de música y a su alredeor en cerámica de Talavera puede apreciarse la escena en la que el Lazarillo hizo saltar al ciego un imaginario charco para ir a darse de cabeza contra una de las columnas de piedra que sostienen los portales.

Pueden adquirse unos magníficos embutidos en cualquiera de las carnicerias de la calle peatonal que lleva hacia la Iglesia y el arco que da entrada -en este caso, salida- a la zona amurallada. Visitar la iglesia y el convento, cercanos.

Hay varios restaurantes de buen precio y unas bodegas en las que puede comprarse aceite y vino. El mismo vino del que habla el Lazarillo, fuerte y recio.

Merece la pena bajar al río y dar un paseo por sus riberas, frescas y umbrías.

Si hay tiempo, a cuatro kilómetros tan solo, está Aldeaencabo. Allí vivió a temporadas Don Jacinto Benavente y allí escribió sus más famosos dramas rurales: Señora Ama y La Malquerida, basados en sucesos reales.

El pueblo es un buen ejemplo -ya muy deteriorado- de construcción de piedra.

Una excursión que merece la pena es a Los Berrocales, monte que cita Benavente en sus dramas. Un camino asfaltado, en muy buenas condiciones, lleva hacia esta zona. Conviene, en cuanto se pierde de vista el pueblo, dejar el coche aparcado y pasear por el camino, entre prados y encinares.

Desde Aldeaencabo, dirigirse hacia Almorox, también escenario de El Lazarillo. Hay una posada, a la entrada del pueblo donde se come bastante bien -hay otros restaurantes fáciles de encontrar y que tienenuna buena relación calidad-precio- y por poco dinero. También, si apetece puede hacerse noche. Amueblado con discreción y limpieza.

Merece la pena ver la plaza mayor, con el rollo en el centro, de granito. Y la iglesia, bellísima. Es conocido el vino de Almorox, algo bronco, pero de buena calidad.

Para volver a Madrid puede cogerse la carretera que sale de la nacional de Avila-Toledo y que va a Villa del Prado. Desde allí, por Aldea del Fresno, Villamanta y Navalcarnero, se llega a Madrid en una hora, a proximadamente. En todos estos pueblos merece la pena detenerse, pero esa es otra ruta.

© Rodolfo Serrano abril 2001

 

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