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El castillo de Pelegrina visto desde la cárcava

La hoz del río Dulce

Comentarios de Delfín Grande y Guillermo J. Amores
Ficheros de tracks y waypoints cedidos por Guillermo J. Amores descargar>>

Cuando llegan las nieves, los lugares cercanos a Navacerrada, Valdesquí o Cotos se ven desbordados ante la afluencia masiva de esquiadores, coches y domingueros. Cuando esto ocurre, solemos retirarnos de esos contornos en espera de que se derritan las nieves de las pistas y nos acercamos a otros lugares menos concurridos para poder disfrutar de la montaña sin tanto barullo. En esta ocasión hemos decidido recorrer las Hoces del río Dulce, una agradable marcha apta para todos los públicos, en la que desde principio a fin se disfruta de los distintos paisajes que nos hemos ido encontrando a cada paso

Punto de partida: el llamado Puente Grande, en la carretera que va a Sigüenza pasando por Pelegrina desde la N-II, en las proximidades de Torremocha del Campo. Se trata del último puente antes de llegar al mirador dedicado a Félix Rodríguez de la Fuente. Hay sitio para aparcar dos o tres coches. Si no, los coches pueden dejarse en el mencionado mirador y volver a pie hasta el puente por la carretera (apenas 300 metros).

Itinerario: Puente Grande - La Cabrera - Aragosa.

Cartografía: hojas 461-IV y 487-I del SEG. escala 1:25000

RECORRIDO: Iniciamos la marcha desde el Puente Grande que cruza el río Dulce. Se baja por un sendero bien marcado al lado de dicho del puente, hasta llegar al arroyo Cardeñoso que vierte en el Dulce algo más abajo. Es conveniente cruzar el cauce en este punto, donde suele tener un escaso caudal, y pasar a la margen izquierda, para enseguida ganar altura hacia la loma que tenemos enfrente, alcanzando un rellano donde ya podemos distinguir el sendero que vamos a seguir abriéndonos paso a media ladera. Mientras tanto podemos disfrutar del maravilloso juego cromático que nos ofrece el conjunto de murallones que tenemos enfrente y a nuestra derecha. Se llega a un punto donde el camino se estrecha para salvar una enorme roca, alcanzando poco después una bifurcación que nosotros tomamos a la derecha, perdiendo altura por una estrecha vaguada por donde serpentea el camino y que nos acerca a la orilla izquierda del río Dulce. Desgraciadamente, desde este sendero apenas se vislumbra la impresionante cascada (en momentos de deshielo o después de fuertes lluvias, porque si no es apenas un hilo de agua) por la que se desploma el arroyo Gollorio; si se va atento, hay un momento en que, al Sur, se observa la parte alta de la misma. Si queremos acercarnos hasta la cascada hay un camino muy accesible

El camino principal al que debemos incorporarnos discurre por la otra orilla, así que buscaremos un vado entre la espesura del arbolado que nos permita cruzar el río, aunque si lleva mucho caudal no importa porque por esta misma orilla progresa un senderillo que algo más abajo alcanza un puente de madera por donde nos podremos incorporar a la pista forestal. Tras vadear el cauce, encontraremos una amplia explanada ocupada por tupidos álamos. Puede seguirse por senderos próximos al río o por una pista forestal bien preparada para el paseo, que se encuentra a unos metros en las proximidades de la pared rocosa. Un poco más adelante, en una zona con instalaciones para barbacoas (aunque no sabemos si en la actualidad está permitido hacer fuego dentro del Parque Natural), los senderos terminan incorporándose a la mencionada pista que nos lleva a Pelegrina. Conviene estar atentos a diversas formaciones rocosas, como una de ellas con un agujero en forma de ventana u otra que surge en un recodo del camino que permite tener una vista simultánea del farallón rocoso y el castillo de Pelegrina al fondo. En toda esta zona conocida como la Cárcava de Pelegrina, no es difícil observar los buitres leonados ni las chovas piquirrojas revoloteando por los precipicios rocosos. Es aquí también donde el doctor Rodríguez de la Fuente rodó varios documentales de lobos, buitres y otras especies de animales.

Pelegrina significa "bella perspectiva". Después de la Reconquista, pasó por donación del Rey Alfonso VII, a los obispos de Sigüenza, en cuyas manos permaneció hasta el siglo XIX. El castillo roquero destaca sobre el caserío del pueblo y hoy se encuentra en estado ruinoso. Fue construido por los obispos de Sigüenza que lo utilizaron como lugar de reposo y veraneo. En el centro del pueblo hay una pequeña iglesia románica del s. XI que conserva el ábside y suyo acceso se realiza por un atrio del siglo XVI. En el interior conserva un retablo y pinturas del taller de Sigüenza del s. XVI. La nave se cubre con artesonado mudéjar policromado del s. XVI.

Desde Pelegrina se continúa la marcha callejeando hasta encontrar una zona de terrazas situadas en la parte norte del pueblo. Descendemos al fondo para tomar el camino que transcurre por la margen derecha del río. A partir de aquí la hoz pasa a ser un amplio valle donde, entre nosotros y el río, se interponen las extensas huertas del municipio, también podemos encontrar alguna fuente para saciar la sed. Alcanzamos un edificio en ruinas conocido como "Casa del Prado", algo más adelante la hoz se vuelve a estrechar. Aunque la pista continúa por la orilla derecha del río hasta un cercano vado, conviene cruzarlo por un puente de madera, siguiendo a partir de ahora por la margen izquierda hasta llegar al pueblo de La Cabrera donde hay una piscifactoría.

En La Cabrera nada más cruzar un bonito puente de piedra, a mano izquierda, sale la pista que hay que seguir, de nuevo por la margen derecha del río Dulce. El camino llega a una zona de praderas donde acompañados del murmullo relajante del cauce de aguas trasparentes nos hace mucho más placentera la jornada. Más adelante se pasa frente el llamado Caserío de los Heros, una antigua fabrica de papel moneda. Justo al lado encontramos una bifurcación en forma de "V", elegimos la izquierda según vamos, para seguir paralelos al río. El valle cada vez se estrecha más y pasamos junto a varios farallones rocosos de formaciones curiosas y diferentes tonalidades de caliza, esta zona es conocida como "El Portacho", que da paso a la extensa huerta que precede a la población hacia donde nos dirigimos, Por última vez el valle se vuelve a cerrar y el río queda encajonado por una franja rocosa donde anida una nutrida colonia de buitres. Pronto el valle vuelve a abrirse para dar vista a Aragosa donde damos por terminada esta bonita travesía.

Duración de la marcha: De 4 a 5 horas incluyendo tiempo de comida, descansos y el necesario para admirar el paisaje.

Época: la belleza del labrado de las calizas mesozoicas por parte del río Dulce hace que cualquier época sea buena. Sin embargo, es a finales de la primavera cuando se puede disfrutar además del color verde de la vegetación de rivera o bien a finales de octubre y noviembre por los colores ocres de este tipo de vegetación.

Fauna: aunque se habla de la presencia de animales como nutrias, etc., lo cierto es que únicamente hemos visto, y en pequeña cantidad, algunas colonias de buitres. También una garcilla.

Flora. Hay que distinguir dos zonas. En las proximidades del río predomina la vegetación de ribera: mayoría de chopos para su explotación maderera y algunos alisos y fresnos. Las laderas rocosas, tienen también dos zonas diferenciadas: en las zonas de sombra predominan los quejigos, mientras que en la margen derecha el predominio es de encinas, enebros y sabinas.

Comentarios: de Delfín Grande y Guillermo J. Amores

Nota: para realizar este recorrido nosotros hemos dispuesto de dos coches, uno en el Puente Grande y el otro en Aragosa

 

 

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