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Pasear para conocer BILBAO

Bilbao desde el monte Artxanda

... hoy se alza el Palacio Euskalduna (...). Un palacio en el que se ha sustituido el afán por la estética de "lo bonito" por el significado simbólico de las planchas del hierro que vio nacer la economía de Bizkaia. ...

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Arriba: Bilbao en 1985, en la parte de la derecha se pueden ver instalaciones y una grua de "EUSKALDUNA".
Bajo estas lineas: El actual Palacio de Festivales que ocupa las antiguas instalaciones del astillero.
 

Desgraciadamente para todos, hay cosas que no cambian en Bilbao. Pero hay otras que sí que lo hacen y con el transcurso de los años, desde mi casa situada en uno de los montes que rodean "el Botxo", me he podido dar cuenta de estos cambios.

Qué tiempos aquellos en los que con 14 años,recién dejado de ser un niño (o más aún, sin dejar de serlo), te estaba esperando un trabajo.

Cuando bajaba por la ladera de "mi monte", a un par de kilómetros de distancia, ya se oían los golpes sobre las grandes chapas de hierro que poco a poco iban armando el gran puzzle que suponían los grandes bulkarriers y buques gaseros. Hierro que con el trabajo, el sudor y el sufrimiento de personas venidas de todos los rincones de España fue sacado lentamente de las entrañas de las montañas de Bizkaia y preparado en los Altos Hornos.

La ruidosa "EUSKALDUNA", Sociedad de Construcción y Reparación de Buques, como rezaba en su entrada, junto al Puente de Deusto, supuso para mí la primera experiencia laboral. Allí empecé a entrever que la vida no era un juego de niños, a pesar de que los que estábamos como aprendices procurásemos tomarnos aquello como un juego. Allí oí por primera vez palabras como patrono, jefe, encargado, huelga, lucha, clase, sindicato... Allí vi por primera vez las consecuencias trágicas de los accidentes laborales. Algo que, ciertamente, nada tenía que ver con el fuerte de indios y vaqueros que había dejado en casa.

Cuatro años, vitales en mi existencia, duró mi paso por Euskalduna. Solucionados los problemas económicos más urgentes de la familia, pude retomar los estudios tan prematuramente abandonados. Después, ya como espectador, pude ver como en una pantalla de grandes dimensiones la película de la desindustrialización forzosa.

En una primera etapa, Euskalduna pasó a ser "AESA", Astilleros Españoles Sociedad Anónima. Pocos años más tarde, el ruido de los golpes sobre las grandes chapas de hierro fue sustituido por los pelotazos de los antidisturbios, como un eco de los que se producían en Sagunto y en otros lugares. Pronto, lo que antes eran unos grandes astilleros en plena actividad, se convirtieron en un desierto de fantasmagóricas estructuras sin vida.

Pasaron unos años de incertidumbre, en los que la ciudad no sabía qué rumbo tomar. Acabado el hierro, desmantelados los altos hornos y los astilleros, inutilizada la ría del Nervión como vía fluvial... solamente quedaban dos opciones: dejar que la ciudad muriese o buscar un nuevo rumbo a su actividad.

Afortunadamente, hoy Bilbao presenta un nuevo aspecto. Los lugares otrora sucios y ruidosos se han "reciclado" y ofrecen al visitante una nueva faz. En las gradas donde se construían los buques, hoy se alza el Palacio Euskalduna, lugar de celebraciones congresuales y audiciones de música. Un palacio en el que se ha sustituido el afán por la estética de "lo bonito" por el significado simbólico de las planchas del hierro que vio nacer la economía de Bizkaia.

Podría hablar también de cómo un poco más allá, sobre la gran explanada perteneciente a RENFE y que se utilizaba como estación de carga y descarga de contenedores, encontramos hoy a nuestro nuevo buque insignia, desafiante, con la proa a los vientos de la ría, el Guggenheim. Podría hablar también de Puppy, su florido perro guardián, pero... creo que eso pertenecería más a una guía turística y este humilde trabajo solamente pretendía hacer partícipes a los andarines como yo, de lo que puedo ver (y recordar con melancolía) desde uno de los montes que rodea Bilbao, desde "mi monte".

© Koldo octubre 2002


 

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