...  

<< Finlandia

Nordic Walking

Caminar con bastones; un deporte en auge en los paises nórdicos

...
 
Caminando con bastones por Helsinky
..  

Por Pepe Miralles
Finlandia mayo de 2002

¡Eh, que se os han olvidado los esquíes!” Rara es la vez que, en nuestros recorridos a pie por la geografía española, no nos hagan la bromita. Y no es para menos: no deja de ser extraño ver pasar a un grupo de andarines provistos de bastones en apariencia idénticos a los que se usan para el esquí de fondo, marchando a paso vivo y ayudándose con ellos, tal como lo harían practicando aquel deporte. ¡Sólo que les falta la nieve y los esquíes...!

La misma broma se hacía aquí, en los Países Nórdicos, hace pocos años. Ahora ya no. La marcha con bastones, en inglés denominada Nordic Walking, se ha instalado definitivamente en la vida cotidiana de una gran parte de la población de estas latitudes, y, dadas sus cualidades, está llamada a extenderse en pocos años por todo el Mundo.

Ya en la segunda mitad del siglo pasado, los competidores de esquí de fondo se entrenaban en verano marchando con bastones de esquí por zonas pantanosas a fin de aumentar así su resistencia y fortalecer la musculatura de la parte superior del cuerpo. En la década de los 80 se hizo un primer intento de promocionar la marcha con bastones como medio de mantenimiento de la forma física. Coincidiendo en parte con el desarrollo en USA del Power Walk, a principios de los 90 floreció, sobre todo en Finlandia, el Nordic Walk. Éste se diferencia del modelo americano en que, tomando como modelo la técnica del esquí nórdico, el movimiento de los bastones es relajado y rítmico, buscando más alcanzar una mayor longitud de paso y velocidad que un aumento de la masa muscular, como persigue la técnica americana.

Se calcula que entre un 10-20 % de los finlandeses practican este deporte con regularidad, y la cifra va en rápido aumento. Las razones son varias. Es un deporte para todas las edades, aunque preferentemente lo practicamos de los cuarenta para arriba, cuando los problemas de desgaste articular y/o sobrepeso se empiezan a hacer sentir. Al descargar parte del peso corporal en los brazos, las extremidades inferiores, y sobre todo las rodillas, quedan evidentemente aliviadas. En contrapartida, la musculatura de brazos y hombros, normalmente pasiva en la marcha normal o en el jogging, participa en el ejercicio, con lo cual se alcanzan distintos objetivos de gran interés. Por una parte, un mayor desarrollo muscular. Por otro, una relajación y automasaje de los músculos de la nuca, que produce un efecto muy beneficioso en los casos de espasmo de musculatura cervical, tan frecuente en el sexo femenino. Marchas diarias de ½ a 2 horas aumentan ostensiblemente la capacidad de captación de oxígeno. En conjunto, practicando esta nueva modalidad de “estar o ponerse en forma”, se consiguen unos resultados hasta un 40% superiores a los que se logran con la marcha normal. ¡Téngase en cuenta que en la marcha sin bastones se queman, por término medio, unas 280 calorías/h, mientras que con bastones el consumo es de unas 400! ¡Y, aparentemente, con menos esfuerzo!

Sin embargo, aunque es éste un deporte fácil de practicar y del que nadie tiene por qué quedar excluido, antes de empezar hay que tener en cuenta algunos aspectos. El primero son los bastones, que deben ser especiales para este fin. Son muy ligeros y resistentes y su tamaño es inferior al que correspondería a los usados para el esquí de fondo. Su longitud se calcula restando 50 cm a la altura del andarín. En su parte inferior poseen unos tapones de goma extraíbles para la marcha por asfalto o sin él. Su precio, en Finlandia, varía entre los 25 y 60 euros.

Otro aspecto es la técnica de marcha. Existen detalladas instrucciones en cuanto a la forma correcta de llevarla a cabo, e incluso, en los centros de deporte, se dan clases al respecto. Pero en líneas generales podemos decir que se debe marchar manteniendo los hombros bajos, relajados, que la parte superior del cuerpo y la pelvis pivotan rítmicamente adelante y atrás, que los bastones deben mantenerse cercanos al cuerpo, que la mano se abre al final de la fase de empuje (el bastón queda retenido mediante un sistema especial de sujeción a la muñeca), que los dedos de los pies y la pelvis participan en el trabajo de empuje y que el punto de apoyo del bastón coincide con el punto de apoyo del talón del pie contralateral.

El ritmo de marcha debe ser vivo pero sosegado. La frecuencia cardíaca debe mantenerse a unas 120-150 pulsaciones por minuto, con lo cual se consigue un beneficioso consumo de grasas mediante metabolismo aerobio. Pero para saber hasta qué punto se puede forzar la marcha no es necesario ningún sofisticado marcador de pulso, basta un buen compañero: hay que marchar lo más deprisa posible pero, a la vez ¡ser capaz de poder conversar! Y esto último, para mis queridos compatriotas, no es nada difícil ¿verdad?

© Pepe Miralles
Un Andarín en Finlandia

Ver más artículos y reportajes del mismo autor>>


<< Equipo y materiales