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Ruinas de Tigh-na-sleubhaich, en Lairigmor
 

EL CAMINO OESTE
DE LAS TIERRAS ALTAS

(ESCOCIA)

 

 
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Por las orillas del Loch Lomond
 
 
Andando por Dalrigh. Al fondo Beinn Dorain (1074m)
 
 
Escoceses andando
 
 
Lana escocesa
 
 
Protegiéndose de los mosquitos
 
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Impresionantes bosques de abetos

El Camino Oeste de las Tierras Altas (West Highland Way = WHW) recorre parte de Escocia de sur a norte. Empieza en las cercanías de Glasgow  (Milngavie) y acaba en la localidad costera de Fort William. Son 152 km de fácil trazado por un camino bien señalado que recorren cada año decenas de miles de excursionistas, británicos en su mayoría. Fue el primer sendero de gran recorrido que se instauró en Escocia y cruza su primer parque nacional.

Se recomienda hacerlo durante los meses de mayo a septiembre, cuando el clima no es aun tan inclemente como en otras épocas del año. Nosotros lo hicimos en junio.

A lo largo del itinerario se encuentran algunos hoteles y también casas particulares que ofrecen la modalidad de “Cama y Desayuno” (Bed & Breakfast, B&B). Debido a la popularidad que goza este camino es recomendable reservar alojamiento con antelación si no se quiere correr el riesgo de dormir a la intemperie, cosa nada recomendable por aquellos lugares a causa de las frecuentes lluvias y, sobre todo, de los miles de minúsculos mosquitos (midges) que atacan al caminante en cuanto éste detiene su marcha.

En Internet se encuentra abundante información en inglés de este itinerario. Tal vez la más completa se halle en la página: www.west-highland-way.co.uk .En ésta se encuentran también las referencias de un par de empresas que se dedican a reservar alojamientos. Nosotros contactamos con la empresa AMS (www.ams-scotland.com).

Si solamente se quiere hacer el camino lo mejor será volar directamente a Glasgow y desde allí iniciar el recorrido hasta Fort William, para, una vez llegados allí, regresar en transporte público otra vez a Glasgow. Nosotros quisimos aprovechar el viaje a Escocia para pasar un día en su histórica capital, Edimburgo. Allí, para un español, es obligado visitar el moderno y controvertido parlamento de Escocia, obra del arquitecto Enrique Miralles.

Así pues, contratamos los servicios de la empresa AMS que, por 380 libras esterlinas por persona (unos 560€), nos ofreció: transporte desde el aeropuerto de Edimburgo al punto de comienzo de nuestro camino, 6 noches en distintos alojamientos, todos con desayuno, transporte diario del equipaje desde un alojamiento al siguiente y, el último día, transporte desde Fort William otra vez a Edimburgo. Quedamos muy satisfechos del trato que nos dispensaron, así como de la oferta recibida y de la formalidad en lo acordado. Aquel precio global nos pareció más que razonable y nos atrevemos a recomendar esta empresa a quien quiera hacer este camino con comodidad y sin problemas.

La totalidad del WHW se puede andar en 6-8 días. Nosotros, como sólo disponíamos de cinco y medio y, además, queríamos tomárnoslo con calma, disfrutando del paisaje y sus gentes, pasamos por alto los primeros 30 km que, por otra parte, parecen los menos interesantes. La empresa AMS está constituida por el matrimonio Paterson. La esposa, Audrey Paterson, nos recogió en el aeropuerto de Edimburgo y, tras un par de horas de coche en dirección oeste, nos llevó a Balmaha, en donde nos apeamos. Ella continuó el viaje hasta el hotel Rowardennan, que lleva el mismo nombre de la pequeña localidad en donde nos íbamos a alojar aquella noche y en donde depositó nuestras bolsas de viaje.

Antes de iniciar nuestra caminata y en el mismo centro de información de Balmaha compramos un mapa del recorrido. Adquirimos el de la editorial Footprint (www.footprintmaps.co.uk) que resultó muy adecuado para nuestras necesidades. Está dividido por etapas, que coincidieron casi plenamente con las que íbamos a realizar.

Aquel día el camino discurrió por parte de la costa oeste del lago Loch Lomond. Este lago, de unos 35 km de largo y 8 km en su lugar más ancho, es el mayor de Escocia y constituye la linea natural que separa las Tierras Altas de las Bajas. Luminosos arbustos de retama y multicolores  rododendros floridos fueron flanqueando el suave sendero hasta nuestro destino de aquel día en Rowardennan. Aquella noche, así como la que pasamos días más tarde en Kingshouse, fueron las únicas en que íbamos a pernoctar en un hotel. Las otras las pasamos todas en diferentes B&B.

Los alojamientos en esos dos hoteles estaban bien, pero los que nos ofrecieron en las B&B fueron francamente excelentes, sobre todo el de la última noche en Fort William (Glenfer B&B). En esas casas particulares nos dieron una atención muy familiar y amable y tanto las camas como los baños eran de una limpieza inmaculada. Lo mejor, sin embargo, eran los desayunos. Enseguida aprendimos a pedir el Desayuno Completo Escocés (Full Scotish Breakfast) que solía incluir huevo frito, bacon, distintas salchichas y tomate frito e incluso alubias, aparte de las consabidas tostadas con mantequilla y mermeladas, café, té, zumos, yogurt y cereales. Con este magnífico desayuno podíamos caminar ya casi toda la jornada sin necesidad de otra comida hasta que por la tarde, ya en la localidad de destino de aquel día, íbamos a reponer fuerzas en algún pub local con una comida pasable (hay que admitir que los británicos no son nada gourmets) pero, eso sí, acompañada de unas magníficas jarras de cerveza.

Las etapas que hicimos fueron: Balmaha-7km-Rowardennan-22km-Inverarnan-21km-Tyndrum-32km-Kingshouse-13km-Kinlochleven-24km-Fort William.

El camino no presenta dificultad alguna y la subida más fuerte se encuentra al salir de Kingshouse en que, tras superar un desnivel de 325m, se llega a los 565m del paso Devil´s Staircase, que es el punto más elevado de todo el camino.

Los paisajes cambian bastante, desde las suaves colinas que rodean el lago Loch Lomond hasta las agrestes montañas de las etapas de más al norte. La vegetación también es muy variada, desde los acogedores  robledos de las primeras etapas, hasta los impresionantes bosques de altos y tupidos abetos que tapizan las laderas de la parte final del itinerario. En su parte media, por la zona de Black Mount,  se cruzan inmensos valles desnudos de vegetación por donde se pierde la mirada.

Culminando el progresivo aumento del relieve, poco antes de llegar a Fort William se deja, a la derecha, la montaña más alta de Gran Bretaña: Ben Nevis (1343m), que no pudimos ver por estar toda ella cubierta por las bajas nubes que nos acompañaron durante aquel último día. Por lo demás, fuimos muy afortunados con el tiempo pues apenas llovió y pudimos disfrutar de largas etapas  bañadas de sol, cosa rara por aquellas latitudes. 

En resumen, un bonito paseo por Escocia que puede constituir una buena alternativa al calor y sequía de una travesía veraniega por España. 

©José-Andrés Miralles (texto y fotos)
jose.miralles@phks.fi

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