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Los Pilones de la Garganta de los Infiernos
 

 

Los Pilones de la Garganta de los Infiernos
Una excursión por la umbría del alto valle del Jerte

Según nos remite Pedro Solé Romeo a 6 de abril de 2005 al texto que sigue se le debe hacer la siguente aclaración: Recientemente he recorrido la ruta que tituláis "Los Pilones de la Garganta
de los Infiernos" y vuestro texto ya no es aplicable. El coche se deja
ahora en un Centro de Interpretación situado en un sitio algo distinto al que describís, y el sendero de subida a los Pilones, muy bien señalizado
por la Junta de Extremadura, transcurre ahora por la margen derecha del río, no por la margen izquierda. Al llegar a los Pilones se cambia de
margen y se sigue el sendero que marcáis.

Recién nacido el Río Jerte en la solana de valle, muy cerca del Puerto de Tornavacas, recibe su primera aportación importante de la Garganta de los Infiernos, entre Jerte y Cabezuela del Valle, que recoge otras de más altura procedentes de La Covacha y de una amplia zona de la umbría de la Sierra de Tormantos.

La excursión por el camino que os propongo puede hacerse en unas dos horas de paso tranquilo (más dos de vuelta) y no presenta dificultad, pero una vez iniciada ofrece muchas posibilidades para ampliar y variar el recorrido, por lo que recomiendo dedicarle un día entero, especialmente si es verano y la temperatura permite los baños.

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... Cruzamos el pontón y seguimos los proyectos de calles de la no-urbanización hacia la derecha hasta el final ....
   

Podemos llegar desde Jerte o desde Cabezuela del Valle, en la carretera Nacional 110. Si llegamos desde Jerte, poco más adelante del cruce de la carretera que va a Hervás por el puerto de Honduras encontraremos a nuestra izquierda un ancho pontón sobre el río que nos conduce al trazado de calles de un viejo proyecto de urbanización nunca construida (afortunadamente). Si llegamos desde Cabezuela encontraremos el pontón a nuestra derecha, poco menos de un km. más delante de una gasolinera, antes de llegar al cruce de la carretera de Hervás. Cruzamos el pontón y seguimos los proyectos de calles de la no-urbanización hacia la derecha hasta el final. Allí podemos dejar el coche.

Al final de la no-urbanización encontraremos un camino rural encementado, podemos subirlo en coche si hay niños, gente mayor o somos cómodos, son unos dos km. entre cerezos, con bastante desnivel. A la izquierda de una cerrada curva a la derecha encontraremos una portera metálica que cierra el camino que se adentra en el melojar de Los Infiernos, aquí ya no tenemos más remedio que dejar el coche.

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... encontraremos extraños llanos de reducido tamaño limpios de piedras, son los allanamientos preparados para hacer carboneras, ya en completo desuso....
   

Tomamos el camino que se adentra entre los robles y lo seguimos hasta encontrar el arroyo de Putopadre (el nombrecito parece algo fuerte, pero os aseguro que no es cosa mía, está así en los mapas). El arroyo es de invernada y se seca en verano, de forma que lo podemos pasar sin dejar el camino, si lleva agua lo pasamos por un pequeño puente que hay al lado derecho del camino. Muy poco más adelante, casi al salir de la curva dejamos el camino para tomar otro que encontramos a nuestra izquierda. Nos encontramos en pleno melojar y, si tenemos tiempo, podemos perderlo monte a través para conocerlo por dentro, además de las innumerables especies arbustivas y herbáceas que veremos, encontraremos extraños llanos de reducido tamaño limpios de piedras, son los allanamientos preparados para hacer carboneras, ya en completo desuso. Volvemos a nuestro camino y lo seguimos hasta encontrar el arroyo Riscoencinoso, que cruza el camino convirtiéndolo en un pedregal por unos metros, también se seca en verano, pero las piedras nos permiten pasar aunque lleve agua. En este punto, si el arroyo trae agua y tenemos tiempo además de buenas fuerzas, porque el intento es dificultoso, podemos ascender monte a través por las cercanías del arroyo hasta llegar al Chorrero de la Virgen, una larga y estrecha cascada de especial belleza, visible desde el centro del valle.

Volvemos a nuestro camino y lo seguimos hasta salir del melojar atravesando una portera de palos que nos saca a monte abierto. Si descendemos desde allí encontraremos inmediatamente Los Pilones, una sucesión de pozas excavadas por la garganta de los Infiernos erosionando los grandes lanchos por los que transcurre. Si la temperatura del agua lo permite, nos podemos dar un largo y placentero baño en los pilones y recuperar el camino más adelante siguiendo la vereda que sube la garganta. Si dejamos los pilones para más tarde, al salir del melojar buscaremos a la derecha, sin descender, la continuación del camino, ya más estrecho, que nos llevará hasta las ruinas de un viejo molino de obtención de electricidad.

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... una poza entre enormes lanchos que se surte de una pequeña cascada,....
   

Poco más adelante encontramos la confluencia de las dos gargantas que forman la de los Infiernos, a nuestra derecha la Garganta del Collado de las Yeguas, donde enseguida encontraremos el Charco Bonito, una poza entre enormes lanchos que se surte de una pequeña cascada, y a nuestra Izquierda la de Tres Cerros. Si seguimos la vereda que asciende la garganta de Tres Cerros encontraremos un puente de piedra llamado Puente Nuevo, o Puente de Carlos V, por él pasa el viejo camino que lleva de Tornavacas a Jarandilla, en la Vera, por el Collado de las Yeguas, que siguió Carlos V, a brazos de tornavaqueños, para llegar a Yuste. Hasta aquí las dos horas prometidas si no nos hemos entretenido.

Podemos recorrer cualquiera de las gargantas, a tramos por veredas, a tramos monte a través, a tramos por su interior. La del Collado de las Yeguas nos llevaría casi hasta el mismo collado, mientras que la de Tres Cerros nos llevaría hasta la confluencia de las otras dos que la forman, la de Los Asperones, por nuestra derecha, y la de La Sierra, por nuestra izquierda, que viene de nacer muy cerca de la todavía lejana cumbre de La Covacha.

Por cualquiera de estas gargantas podemos perder el día, y varios días, disfrutando de sus innumerables charcos. En pleno verano, con un poco de ánimo y dispuestos a mojarnos, podemos descender todo el camino por la garganta de los Infiernos, que no es un barranco, aunque pondrá a prueba nuestras fuerzas y habilidad para andar sobre las piedras. A mitad de camino entre los Pilones y el río Jerte encontraremos un precioso charco, llamado del Árbol porque en medio de la garganta hay un aliso de notable porte, que alza su tronco sobre las piedras y deja las raíces tiernas a la vista, metidas en el agua.

© Luis Pérez Marcos diciembre 2002

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