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Manada de renos

 

UNA TRAVESÍA POR LA LAPONIA

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Caminando por la Tundra
 
 
Cruce de un arroyo

Durante la primera quincena de septiembre, mis amigos Pekka, Timo y Markku viajaron, como cada año por esta época, al norte del país para hacer una nueva travesía por la Laponia finlandesa. Escogieron esta vez la parte más oriental del parque nacional Urho Kekkonen (ver Senderismo en Laponia). Viajaron en coche hasta el pueblo de Saariselkä, cerca de Iivalo. Allí acudieron primero al centro de información del parque nacional, en donde pagaron el alquiler de la choza de Vongoiva (17) y de la cabaña de Muorravaarakanjoki (34) que ya habían reservado previamente por teléfono y recibieron a cambio la llave con la que abrir estos refugios. Luego tomaron una pista forestal hacia el este que los llevó hasta cerca del lago Aittajärvi, lugar en que dejaron aparcado su vehículo. Cargaron entonces en sus espaldas las mochilas en las que llevaban, además de sacos de dormir, ropa, tienda, etc, etc, toda la comida que iban a necesitar para cinco días de travesía (ver Pertrechos para andar por Laponia) y emprendieron su camino guiándose mediante el plano, la brújula y el GPS.

Al poco de empezar su andadura se encontraron con la primera dificultad: atravesar el lago Aittajärvi, formado en aquel lugar por un ensanchamiento del río Suomujoki. Siguieron por su orilla hacia el este hasta enontrar el punto de desagüe del lago, en donde se transforma de nuevo en río. Allí, a pesar de que el tiempo no era más lo que se puede decir veraniego, se quitaron botas y pantalones, los cargaron sobre las mochilas, y, calzándose unas zapatillas de goma para no resbalar sobre las piedras del río, se prepararon para vadearlo por un lugar en que se halla tendido un cable de lado a lado y en el cual irse agarrando, impidiendo así ser llevado por la corriente. Con los pies y piernas entumecidos por las frías aguas que a veces les llegaban hasta las ingles, pero satisfechos de haberlo conseguido, superaron sin mayores problemas los cincuenta metros que separan ambas orillas.

Estimulados por este refrescante baño, siguieron con buen ritmo el sendero que en dirección suroeste bordea el torrente Maantiekurunoja y al cabo de poco más de un km franquearon la puerta de uno de los largos cercados para renos que existen en el parque. Estos cercados, de decenas de kilómetros de longitud, parcelan prácticamente toda la Laponia para impedir que los renos pasen de una demarcación a otra. Estos mamíferos semisalvajes, que viven en plena libertad durante todo el año, soportando sin inmutarse las crudas temperaturas del invierno polar y alimentándose solamente de líquenes, tienen siempre un propietario. Cada otoño, los ganaderos lapones los acorralan y marcan. También entonces capturan a aquellos que se deban sacrificar. La industria cárnica derivada del reno constituye una importante fuente de ingresos para los lapones. La carne de estos animales es muy apreciada. Suele venderse congelada, ahumada o secada. También obtienen algunas ganancias de las pieles que venden a los turistas.

Ya en el interior del cercado, nuestros amigos siguieron por el mismo sendero unos tres km más, al cabo de los cuales lo dejaron para ascender, por su izquierda, a la colina Kuotmuttipää y, de allí, a la montaña Kaarnepää (530m).

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Montañas de Laponia

Durante toda la travesía, y siempre que les fue posible, prefirieron andar por lo alto de las montañas, en donde no hay árboles y se disfruta de amplias vistas. Las montañas de Laponia son muy distintas a las que los españoles estamos acostumbrados a ver. Tampoco los finlandeses las llaman montañas (vuori), sino "tunturi", vocablo que no tiene traducción al español pero que yo definiría como "montañas redondeadas propias de la Laponia". Suelen tener alturas de 600-800m. Son de perfil suave y por ellas es muy fácil caminar y orientarse.

Dirigiéndose entonces hacia el sur y con buen tiempo descendieron hasta el cauce del río Sarvijoki en donde instalaron su primer campamento. Habían hecho unos 15 km. Levantaron su tienda de campaña, que en realidad es como un entoldado, cerrado por tres de sus lados y sin pared frontal. Este tipo de tienda es bastante popular entre los que hacen travesías por Laponia. Son ligeras de transportar y, al disponer este lado abierto de cara a la hoguera, el calor de ésta queda recogido en el receptáculo, manteniéndose en él una agradable temperatura. Aquella primera noche iba a ser la más calurosa de la travesía. Durante los días siguientes la temperatura ambiente iría descendiendo progresivamente hasta el último día, en que iban ya a caer los primeros copos de nieve.

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Campamento cerca del río Muorravaarakanjoki

El segundo día amaneció nublado y, al cabo de poco, empezaron los chubascos que se fueron alternando con claros y algunos ratos de sol. Se dirigieron hacia el sureste y, pasando por la montaña Lumipää (680m), alcanzaron por la tarde el cauce de un nuevo río: el Muorravaarakanjoki, en donde levantaron su segundo campamento. Había sido otra etapa de unos 15 km.

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Choza de Vongoiva.
 

El tercer día siguieron en la misma dirección sureste y, a través del desfiladero Akanhärkäkuru entraron en el valle en donde nace el río Anterinjoki, cuyo curso siguieron unos 6 km. Luego lo abandonaron y, pasando entre las montañas Kielisvaara y Siulapää, llegaron, tras unos 10 km, a la pintoresca choza de Vongoiva. Ésta consiste en unos troncos yuxtapuestos verticalmente y un techo de madera, todo ello recubierto de turba y musgo. Una puerta da paso a su reducido interior, en cuyo centro existe una estufa de leña y, alrededor suyo, tres bancos que sirven a la vez de camastros para dormir. Allí pasaron aquella noche, contentos de poder hacerlo en tan cálido refugio pues afuera empezaba ya a helar. Estaban entonces en el punto más al este de su recorrido, a tan solo unos 7 km de la frontera rusa.

 
 
Cabaña de Muorravaarakanjoki
... Rebozuelos
 

Al día siguiente, el cuarto de su travesía, emprendieron el camino de regreso. Caminaron hacia el noroeste, y, rodeando esta vez la montaña Kielitunturi por su lado suroeste, cruzaron de nuevo el río Anterinjoki, ascendieron a la montaña Anteripää y de ella pasaron a la montaña Muorravaarakan Purnuvaara, para luego descender por su ladera norte y, tras 25 km de marcha, llegar a la cabaña de Muorravaarakanjoki. Esta cabaña se halla muy bien equipada y allí pudieron preparar la última cena de la excursión. Para esta ocasión habían llevado en sus mochilas unos excelentes filetes de ternera que, gracias al fresco imperante, se habían conservado durante los cuatro días en perfectas condiciones. Los hicieron a la plancha, con macarrones y guarnición de rebozuelos, deliciosas setas que encontraron en abundancia y con las cuales ya habían ido completando sus comidas durante las jornadas anteriores. Tras la opípara cena durmieron profundamente, cobijados en aquella magnífica cabaña, cuando afuera el termómetro marcaba ya 8 grados bajo cero.

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El Paso del Diablo, con nieve

El quinto día amaneció completamente nublado y frío. Tomaron de nuevo dirección noroeste y se encaminaron hacia la montaña Hattupää. Para llegar a ella tuvieron que pasar por el desfiladero Pirunportti ("Paso del Diablo"), que ya empezaba a estar cubierto de nieve. Al descender de Hattupää y llegar al río Sarvijoki encontraron el sendero. Siguiéndolo primero hacia el oeste y luego hacia el norte, llegaron hasta Aittajärvi, en donde tenían el coche esperándolos. Antes de ello, sin embargo, tuvieron que refrescarse de nuevo las piernas, vadeando otra vez el río Suomujoki por el mismo lugar por donde los habían hecho cinco días antes.

En total calcularon que habían recorrido unos 80 km. El GPS marcaba, en Vongoiva, punto más lejano de su travesía, 26 km en línea recta desde su salida en Aittajärvi. Durante estos ochenta km no habían encontrado más seres vivos que los rebaños de renos que contemplaban su paso con extrañeza y desconfianza. Una vez más, habían disfrutado de la singular belleza de este último paraíso de soledad de Europa, prometiéndose regresar de nuevo el año que viene.

) UK-Park Information Center Kiehinen. Saariselkä Tel. 0205 647200 info@saariselka.fi

) Plano SOKOSTI-SUOMUJOKI 1:50.000. Karttakeskus OY (De venta en tiendas de deporte del país y en el Centro de Información del parque)

© texto José-Andrés Miralles jose.miralles@phks.fi Fotos: Pekka Loisa

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