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Arriba: faro de cabo Corrubedo fin de la GR52. A la derecha: Ría de Arousa con la Sierra de Barbanza al fondo y Pobra do Caramiñal.
Fotografias tomadas en días porteriores a la realización de la etapa.
© Raúl Fernández Velasco

EL CONFURCO – BOIRO Kmts 34 aprox.

Día 3 (2-8-02). Por consejo de Ana, escribiré sobre nuestro estado físico. Creo que no me equivoco si digo que de fondo vamos realmente bien, con el lógico cansancio de los kilómetros acumulados. Lo que empezamos a acusar son las ampollas de nuestros pies como resultado de tanto asfalto. En mi pie derecho hay una bastante grande, aunque me preocupa más el izquierdo. Me duele al pisar a pesar de llevarlo vendado. A Ana le preocupa el dedo meñique de su pie izquierdo, una ampolla le ha "comido" toda la piel y le duele bastante. Ha tenido que vendárselo bien para aguantar. Tengo que reconocer que me ha sorprendido. Es fuerte tanto física como psíquicamente y a pesar del dolor no se ha quejado, a pesar de la dureza de algunas pendientes.

En este estado físico nos disponemos a afrontar la última etapa. Comenzamos temprano, a las 7:00 h. El día ha amanecido nublado y creo que se presenta un día fresco, bastante agradable para caminar. Tan fresco que empiezo a caminar con el polar. Tomamos carretera arriba en dirección a Noia, donde también vemos las marcas del GR en un cartel de la Diputación de A Coruña. La carretera asciende suavemente, por un paisaje continuado de pinos y toxo, rodeando el Monte San Mamed (322m). Al poco llegamos a Carantoña, una pequeña aldea en una valle ancho y apacible, bonito. Solo roto por una cantera de piedra en la ladera. Abandonamos la carretera para entrar a la derecha, por una pista asfaltada en Abeixon, muy cerca de la anterior. Allí preguntamos a un hombre si hay una fuente en el camino, tras la cena de ayer y la acampada, llevamos poco agua y la etapa de hoy se presenta larga. También le preguntamos cómo subir a la Sierra de Barbanza y nos dice que la forma más directa de llegar al EVA nº10 es tirando en línea recta a las dos aldeas que se ven en la ladera del monte (Pascual y Gulende) y desde allí, seguir por carretera hasta la estación militar. Además, nos indica que la línea de alta tensión que se ve subir junto a estas aldeas va a Riveira y nos servirán de guía. Le agradecemos la información y tras despedirnos después de un rato de agradable conversación nos disponemos a subir al Alto de Pla (584 m). Al llegar al cruce tomamos en dirección contraria a Noia. ¡¡Error!!. Como constataremos, ésta no lleva a las aldeas directamente y daremos un rodeo enorme, por lo que conviene tomar dirección Noia. Nosotros tomamos la carretera hacia el sur, en una subida larga por asfalto donde al cabo de un rato nos damos cuenta que nos alejamos de las aldeas y nos hemos equivocado. Desafortunadamente, ya hemos andado demasiado como para retroceder. Tras cruzar el Pouso del Espino (235 m), límite del concello de Lousame con Boiro, llegamos a Moimenta donde a pocos metros está el desvío al EVA nº 10. Aquí empieza nuestro "calvario" (o más bien el mío) con una larga carretera de montaña con miles de revueltas que no podemos acortar en las curvas por el denso bosque de pinos y toxo. Ana sube a buen ritmo pero mi pie izquierdo se empieza a resentir a cada paso, así que voy más despacio aunque sin parar. En una de las revueltas, nos cercioramos de que vamos ganando rápidamente altura aunque volviendo de nuevo en dirección Norte. ¡Ahora entendemos por qué le hombre en Abeixon nos dijo que la manera más directa de subir era por las dos aldeas!. Paramos en una fuente a tomar aire y un poco de agua y se nos une un ciclista en BTT que nos informa de que aún nos queda 6-7 Km. al EVA. Seguimos subiendo, acercándonos a la línea de alta tensión que vimos desde abajo. Tras rodear una cota señalizada en los mapas a 501 m, donde por cierto, vemos Pascual y Gulende más abajo y Abeixon en el fondo del valle, aparece un bonito bosque de pinos y hierba, ideal para acampar. Tras rodear la cota en un giro de 180º, Ana se distancia, mi pie me duele bastante y subo como puedo. ¡Maldito asfalto!. Paramos para descansar mi pie y a abrigarnos. Aquí en el Alto de Pla está entrando la niebla y hace bastante frío. Continuamos subiendo, empezando a ver a nuestra derecha la Ría de Muros y Noia con sus playas brillar abajo, mientras las nubes ascienden hacia el alto, ocultándonos la vista de la Ría a veces. La niebla empieza a echarse cuando empezamos a ver la puerta de las instalaciones del EVA. Estamos ya en el monte Iroite (691 m) en menos tiempo del pensado, sobre todo gracias a Ana que me "ha subido" a buen ritmo. Sin embargo, la instalación no nos da alegrías, hay que rodearla al completo. Ahora la niebla es más espesa y a duras penas vemos a un helicóptero aterrizar en la base. Tras pasar por la puerta principal del EVA (por cierto, en el suelo hay marcas del puerto de montaña de alguna vuelta ciclista que nos servirán para saber el número de kilómetros hechos desde aquí) la carretera se estrecha y empeora el asfaltado. Ahora es ya un agradable descenso donde, cuando las nubes pasan, podemos ver la Ría de Muros y Noia y la de Arousa. Ésta es la más hermosa a mi parecer ya que se ven las diferentes islas (Arousa, Sálvora...) e islotes además de las bateas de mejillones. ¡¡Lástima que el clima no nos permita tomar una buena foto!!. De repente, casi de la nada, en medio de la niebla cada vez más cerrada, aparece la silueta de los caballos salvajes, que nos miran. Toda la manada se gira a observarnos como preguntándose qué hacen estos dos tipos ahí arriba con el tiempo que se está metiendo. Un bonito ejemplar blanco grisáceo nos desafía con la mirada antes de trotar para perderse en la niebla como un espectro. Avanzamos casi paralelo a la línea de alta tensión hasta un cruce sin señalizar. Tal como nos indicó el señor de Abeixon, deberíamos seguir las líneas de alta tensión, pero éstas quedan en medio de los dos caminos, así que decidimos seguir por una indicación de Bar que nos dirige a unas casitas. Paramos en la puerta del Bar para preguntar la dirección correcta. Nos indican por una pista de tierra que sale de unas casitas más abajo y que llega al Parque Eólico de A Curota. Las niebla se ha convertido en un día muy plomizo, gris, que con el calor que empieza a hacer se está convirtiendo en tormentoso, muy frecuente en estas sierras. Hay que tomar una decisión: seguir por la pista hasta Riveira o bajar por la carretera del Bar hasta Boiro. A medida que pasa el tiempo, pensamos que continuar es una estupidez. Empieza a llover y hay una niebla espesa, que apenas nos deja ver el camino. Andar por la Sierra, cresteando entre las dos rías pierde su encanto por no poder ver el maravilloso paisaje de las rías. Sería continuar andando con el único aliciente de llegar a Riveira, con una tormenta formándose. Decidimos no arriesgarnos, a veces es importante saber decidir cuando es mejor retirarse de la montaña. Empezamos el descenso y paramos a comer cerca de la cumbre. Empieza de nuevo a llover y comemos bajo una lluvia fina y fría que nos moja y enfría el cuerpo. Tras comer rápido, seguimos bajando con el frío en los huesos, además a Ana su dedo del pie le está empezando a doler. Tras unos kilómetros de descenso, no puede más. Paramos en una curva sobre un pequeño puente con un arroyo caudaloso y le descalzo para ver cómo está. La ampolla sigue supurando más agua. Decidimos que como el descenso será por carretera, lo mejor será cambiar sus botas por sandalias. Afortunadamente ya no llueve aunque el día sigue amenazando seriamente tormenta. Continuamos por una bajada típica de carretera de montaña, vueltas y revueltas, a través de hermosos valles cortados en uve por caudalosos arroyos. Esta zona es realmente hermosa, por el paisaje de monte de pinos, por volver a ver la Ría de Arousa, que aparece y desaparece con las vueltas de la carretera. Así tras 12 kilómetros de descenso desde el EVA, llegamos a Runs, una pequeña aldea donde bajo un cruceiro con una Piedad, bebemos agua para afrontar los 2 últimos kilómetros hasta Boiro, por la misma carretera. Llegamos a esta población marinera a las 17:00 h. Tiempo justo para tomar el autobús a Riveira, donde tenemos el coche que nos llevará de vuelta a casa.


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