<< Galicia

PADRÓN- EL CONFURCO. Kmts 39 aprox.

...
... Vamos saliendo de Padrón por una zona de naves industriales, hasta llegar a Arretén, la aldea natal de Rosalía de Castro, donde se encuentra su casa, un bello pazo cubierto de hiedra,..
  ..

Día 2 (1-8-02). Nos hemos levantado tarde. Al final salimos a las 9:00 h en dirección a la Estación de trenes en busca de las balizas que vimos ayer. Nos tememos que el camino va a estar mucho peor balizado y por ello tenemos trazado una ruta alternativa que pasa por los puntos aproximados del G.R. Para empezar, las balizas están al lado contrario de la vía del tren por lo que tendremos que cruzarla ahora y de nuevo una segunda vez para ir en dirección a Barbanza, con lo que nos parece que es andar de más. Claro que las balizas se dirigen por la "Ruta Rosaliana", que explicaría esta falta de sentido. Vamos saliendo de Padrón por una zona de naves industriales, hasta llegar a Arretén, la aldea natal de Rosalía de Castro, donde se encuentra su casa, un bello pazo cubierto de hiedra. Al poco de cruzar esta aldea, las marcas se pierden definitivamente. Después de mucho buscarlas decidimos que seguiremos nuestra ruta alternativa. Volvemos de nuevo a Arretén y preguntamos por una pista que cruce la vía del tren. Tras indicarnos, llegamos a la iglesia de Iria Flavia, tierra natal de Camilo José Cela. Vemos muchos peregrinos venir de frente, siguiendo la Ruta Portuguesa. Aparecen balizas de 2 senderos G.R., posiblemente el nuestro y el que se dirige a Santiago. Cuando nos damos cuenta, Ħestamos de nuevo en Padrón! Estupendo. Una hora andando y no hemos avanzado, por seguir el G.R. 52. Ahora sí que decidimos olvidarnos de las balizas y seguir nuestro trazado que nos llevará a la aldea de Dices. Para ello hay que llegar a Extremundi. Subimos a esta aldea por una carretera entre casas y al llegar a ella vemos de nuevo las balizas junto al bar. Decidimos hacer un último intento y giramos tras ellas a la izquierda, cuesta arriba, perdiéndose al final de la aldea en una encrucijada que va, al parecer, a la derecha a un área recreativa y de frente al Monte por una pista abierta o ensanchada recientemente. No lo vemos claro y decidimos bajar y seguir nuestro recorrido "alternativo" por carretera, lo cual implica rodear el monte por carretera. Así, pasamos por una fábrica de aluminio, Cortizo S.A., hasta llegar a Samil, donde en el primer cruce (enfrente de una farmacia), giramos a la izquierda con dirección a Formariz, una pequeña aldea junto al Monte Meismadela. En el camino vemos algunas pistas forestales que llegan del monte. żAlgunas de las que vimos en Extremundi?. En Formariz, paramos a beber agua. Hace un día soleado y empieza a apretar el sol. Tomamos por la pista asfaltada hacia las Casas do Porto, detrás del Monte Porto junto al Río Rois. El camino va por una pista estrecha, entre pinos, muy sombría y solitaria, lo que la hace realmente bella si no fuera asfalto. Avanzamos a buen ritmo. De vez en cuando, el silencio se ve interrumpido por los helicópteros del INFOCA. Ayer al llegar a Padrón, vimos un incendio muy cerquita. Dejamos atrás las Casas do Porto, que nos regala un bonita vista panorámica del valle del Río Rois. Unos kilómetros más adelante atravesamos Chisca, una pequeña aldea solitaria en un cruce. Aquí debemos dirigirnos al Oeste (derecha), hasta una nueva encrucijada de donde salen tres pistas asfaltadas y un cartel indicando A Devesa. Nuestro camino es el de la derecha, que en unos 100 metros de divide, teniendo que seguir una pista de tierra bastante pedregosa en continua pendiente. La subida, aunque no con fuertes desniveles, se hace larga, lo suficiente para cansar. Afortunadamente, el tramo de piedras que hace bastante fastidioso el caminar desaparece, convirtiéndose en una pista de tierra que va rodeando el Monte Lomba de Pozas (567 m), entre pinos. Próximos a la Encrucijada de Campo Treito, empezamos a ver los aerogeneradores del Campo Eólico de Muralla. No nos sorprende tanto el verlos como el escucharlos batir sus aspas en el silencio del monte. Paramos a comer a la sombra de los pinos cerca de la encrucijada: un poco de ensalada de pasta. Tras media hora de descanso, continuamos el sendero para, al cabo de 300 metros llegar al Parque Eólico de Muralla. La encrucijada está delimitada por una valla que separa los concellos de Dodro, Rianxo, Rois y Lousame. Cruzando la valla hay una subestación eléctrica y la carretera que baja a Vilariño. Nosotros iremos a la izquierda, por una pista ascendente hasta una bifurcación que tomamos a la derecha para rodear el Monte Muralla (680 m) por su cara norte, con magníficas vistas del valle a la derecha y los aerogeneradores a la izquierda. Seguimos ahora bajando hacia Aldariz, una pequeña aldea donde nos aprovisionamos de una fresca agua en una fuente natural oculta enfrente de un cobertizo. Allí seguimos en dirección oeste por una pista asfaltada hacia Vilas y Fruime. Son las 15:30 h. y hace bastante calor, además los tábanos empiezan a aparecer dejándonos sus dolorosas mordeduras por brazos y piernas. Tras aproximadamente 45 min. de marcha, llegamos a un cruce sin señalizar (excepto a la derecha que va a Vilas) con una fuente de agua fresca y sombreada, donde nos paramos a refrescarnos. Tras preguntar a un chico que pasaba en coche, nos enteramos que la pista de enfrente lleva a Finx y la de la derecha a Fruimes y de aquí a Ces. Bajamos a Fruimes donde al llegar vemos de nuevo las balizas del G.R. ĦA saber cómo han llegado los balizadores hasta aquí!. De allí, tras remontar un pequeño collado, llegamos a Ces. Son casi las 18:00 h y tenemos pensado pasar la noche en el monte, aunque el panorama no es muy alentador: mucho pino y toxo y demasiada pendiente para colocar la pequeña tienda que llevamos. Buscando sitio para dormir pasamos Riatelo, muy escondido y casi invisible desde la carretera, hasta llegar al cruce con la C-550, en El Confurco. Allí buscamos algún sitio para dormir y aunque todo es toxo, encontramos junto al cruce, en los Montes Comunales de Ces, un lugar tranquilo, donde limpiamos la zona de silvas y toxos y preparamos un lecho de helechos para mullir la zona donde caemos en un profundo sueño por el cansancio.


<< Galicia