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En Cabeza de Mazaneda

 

Septiembre de 2004

Cuarto día:
Celeiros Cabeza de Manzaneda Pie de pistas

Al día siguiente, cuarto y último de la travesía, fuimos a desayunar al bar del pueblo. Su dueño, Gerardo, es un gran montañista. Tiene colgado en una pared del local un gran mapa de la zona hecho por él mismo en que ha ido apuntando minuciosamente los tiempos invertidos en los distintos itinerarios. Incluso están anotados el número de pasos dados en cada uno de ellos. Naturalmente, le pedimos consejo para aquella jornada.

Él, en lugar de subir al pico de Manzaneda directamente desde Forcadas por el valle de este mismo nombre, nos aconsejó continuar, desde ese pueblo y siguiendo el GR hasta Requeixa para, un poco antes de llegar allí, torcer a la izquierda y subir al cordal de la Sierra de Queixa por el valle de Requeixa. Según nos dijo, la subida por este valle, que él califica de dificultad 7/10, es la más fácil y, además, es un lugar muy bonito en donde se encuentra un antiguo e interesante molino. Como veremos más adelante, todo esto nos lo íbamos a perder.

Compramos pan recién hecho en el horno del pueblo y otras vituallas en el supermercado propiedad del hermano de Gerardo. Luego emprendimos la subida por la carretera hasta Forcadas, situado a 6 km de Celeiros. Llegamos a ese poblado cuando un pastor de tez negra iba reuniendo a las ovejas de los distintos corrales en un gran rebaño que se llevaba al monte. Nos vimos rodeados de ganado por todos lados y tuvimos que adaptar nuestro paso al suyo durante un trecho. Finalmente nos separamos de tan bulliciosa compañía al tomar, a la salida del pueblo, un bonito sendero que, por la margen derecha del Río Grande, nos llevaba hacia Requeixa. Este sendero había sido un antiguo camino de herradura, cosa que quedaba atestiguada en el desgaste producido por las ruedas de los carruajes sobre sus antiquísimas losas. Pero de señales del GR, ni rastro.

Al llegar a la altura del valle de los Campos de las Forcadas el sendero se bifurcaba. Una senda muy primitiva seguía recto adelante, en dirección a Requeixa, pero el buen camino que íbamos siguiendo se enfilaba hacia la izquierda. Decidimos seguir por éste, pensando que en algún sitio más arriba cruzaría al otro lado del arroyo y retomaría la dirección hacia Requiexa. Pero no fue así. Siguió subiendo en empinada cuesta y, a la vez, fue desapareciendo. Cuando quisimos darnos cuenta ya estábamos tan arriba en el valle que decidimos continuar la ascensión. Tuvimos entonces grandes dificultades para avanzar. Era una ladera totalmente cubierta de tojos que nos arañaban las piernas.

Por fin, tras una copiosa sudada, llegamos a la cima del Sistil Blanco (1706 m). Desde allí ya fue fácil, por una suave pendiente tapizada por multicolores arbustos de mirtillo de sabrosas bayas, caminar hasta la llamada "pista ecológica" que nos condujo, 6 km más adelante y en dirección norte, al punto culminante de nuestra travesía: Cabeza de Manzaneda (1778 m). Tras descansar la vista en el amplio paisaje de montes y valles que la rodea, bajamos a la estación de esquí siguiendo el trazado del telesilla. Al llegar a la desértica estación de esquí, acudieron a saludarnos, alegres de ver a alguien, dos enormes mastines que, aburridos, esperan allí el regreso del invierno y el bullicio de esquiadores que la nieve trae consigo. Calculamos haber andado aquel día unos 18 km. Puntualmente a las cinco, tal como habíamos acordado, vino el taxista de Celeiros, el Sr. Augusto (tel 988 334 014), a recogernos. Por 22, nos llevó a Pobla de Trives, en donde tomamos el bus para Ourense de las 6 de la tarde.

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Uno de los
letreros indicadores puestos por el Club Manzaneda.

En resumen, fue una bonita travesía de bastante más de 100 km por paisajes suaves y poco transitados, encontrando viejos pueblos, venerables monasterios y buenas gentes, y acompañados por un clima veraniego inusual en Galicia en esta época del año. Mucho mejor hubiera sido, claro, si el GR hubiese estado mejor indicado y cuidado. Pienso que entre todos, ayuntamientos, Medio Ambiente, federaciones y clubs de montaña, deberían hacer un esfuerzo para mantener en buenas condiciones estos GR y hacer mayor propaganda de los mismos. De esta manera, gran parte de los senderistas de toda Europa que buscan el buen clima en la hermosa geografía de España cuando el resto del continente queda sumergido en el invierno, acudirían a caminar por ellos aportando vida y algo de riqueza a esas zonas en creciente despoblación y, a la vez, descongestionarían un poco el multitudinario Camino de Santiago, casi único sendero español del que se tiene noticia en el resto del continente.

©José Miralles (texto y fotos)
jose.miralles@phks.fi

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