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DE CERBÈRE A ULLDECONA
(GR-92 DE PORTBOU A ULLDECONA) >>

Puerto natural de Cadaqués, al inicio de la etapa © Carles Danon

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TERCERA ETAPA
CADAQUÉS - ROSES (21,375 Km)

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Resumen etapa:
Cadaqués (Puente Riera) - Cala Jòncols 1h 20’
Cala Jòncols - Punta Falconera 1h 35’
Punta Falconera - Roses (Rambla) 1h 30’
TOTAL 4h 25’

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Sería imperdonable no visitar uno de los pueblos más pintorescos de la Costa Brava, asociado ya para siempre a Salvador Dalí, donde el turismo (aunque también masificado) y la conservación de ese encanto especial que siempre tiene un pueblo de pescadores conviven en perfecta armonía. Sus estrechos callejones, las playas, el puerto, Port Lligat, la zona de acceso al Cap de Creus, son visitas obligatorias, y por suerte, al contrario que en otras localidades por donde iremos pasando, no encontraremos horribles mamotretos arquitectónicos que compitan por alojar a más personas en el mínimo espacio posible, normalmente y por desgracia, sin tener en cuenta para nada el entorno en el que están situados. Cadaqués, de momento, está muy lejos de llegar a ese extremo, y espero que siga así durante muchos años.

Pero como esto no es un folleto turístico, sino la descripción de un sendero de Gran Recorrido, para más información, me remito a las oficinas de turismo, a los cientos de libros, mapas, pinturas, documentales e incluso películas que se han realizado sobre Cadaqués. Únicamente queda decir, en cuanto a los accesos, que el transporte privado es poco aconsejable, ya que según qué temporada, se puede invertir más tiempo en aparcar el coche que en completar la etapa hasta Roses andando. El transporte público es más abundante en época estival; en invierno tiene el defecto de que los autobuses procedentes de Figueres, Girona o Barcelona, llegan a horas intempestivas para el senderista: quien comience la etapa a la hora que llega el primer autobús de Figueres, tiene bastantes posibilidades de llegar a Roses de noche. Y si no, ahí va la descripción de la etapa realizada por un servidor:

Habíamos finalizado la etapa anterior con un bañito en la playa. Desde esa misma playa, en el puente de la Riera de Cadaqués, se inicia esta otra, siguiendo la línea del mar hacia Poniente. El Paseo se transforma pronto en un callejón, la Riba Pitxot, sin separarse del mar hasta que a los diez minutos, junto a una playa, se desvía a la izquierda el Camí de Ronda, por un sendero, y una calle que empieza a subir a la derecha, también señalizada como Camí de Ronda; el primero llega hasta Cala Nans y la llamada Illa de Mallorca, siguiendo la costa, pero el GR sigue a la derecha (C./ Sa Jorneta), pasa frente a las últimas casas del pueblo y empieza a ascender lentamente por un sendero, dejando una pista a la derecha (13’), que es la que lleva a Roses, primero por el interior y más adelante pegada al mar, y que cruzará el sendero varias veces en esta primera subida.

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Bahía de Cadaqués, con el Cap de Creus al fondo.
© Carles Danon

Las instalaciones militares en su cima delatan el Puig Pení a la derecha, arriba, por otra parte visible desde gran parte del macizo del Cap de Creus. También son omnipresentes los marges (terrazas) semiderruidos, adornados por lo que un día fueron cultivos de viña y bancales de olivos, hasta que la filoxera acabó con unos y el fuego con otros. El sendero cruza la pista una vez, y al poco se reencuentran, siguiéndola a la derecha durante unos doscientos metros, hasta que se vuelve a desviar un sendero a la izquierda, a modo de atajo y ganando altura; sendero y pista vuelven a juntarse y en seguida a separarse otra vez, también hacia la izquierda, subiendo entre paredes de piedra. Finalmente, el sendero muere en la pista (20’) que sigue a la izquierda, ahora ya sí, durante un buen rato, con una ligera subida.

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Cala Jòncols: Vista de Cala Jòncols bajando desde el Pla de la Figura. Detrás del Coll de Norfeu. La cima de la izquierda es la Torre de Norfeu. © Carles Danon

Al pasar enfrente de una casa (32’) un desvío a la derecha sube al Mas d’en Baltre y a la ermita de Sant Sebastià; con bastantes dudas, sigo la pista principal, la de la izquierda, que cruza después el lecho de un torrente y vuelve a bifurcarse en seguida, pero ahora a la derecha (la de la izquierda se dirige también a la Illa de Mallorca). Poco a poco se pierde de vista el Puig Pení, ya que ahora la pista rodea el Puig de sa Cruilla (327m.) por el sur, a la derecha, y a la izquierda el mar, a pocos centenares de metros. Hoy, el cielo encapotado le da un aspecto especialmente tétrico, y si está cubierto encima del mar, el panorama por el interior no me da muchas más esperanzas; seguramente sería espectacular poder contemplar una buena tormenta en el terreno que estoy recorriendo, pero preferiría hacerlo bajo techo, y sin esta tramontana que deja helados hasta los huesos. Las torrenteras canalizan el viento hacia el mar, y entre medio nada lo detiene, sólo un senderista irresponsable que no ha sabido escoger mejor día… Para consolarme, pienso que en pleno verano, esta ruta debe ser un bochorno constante, lo más parecido a un desierto.

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Cap Norfeu desde la playa de Cala Joncols © Carles Danon

Después de un buen rato en terreno llano, la pista, llega a un primer collado, con una casa vallada a la izquierda; en seguida deja una pista también a la izquierda y en el siguiente collado, situado en el Pla de la Figura, justo después (55’-230m.) la pista se bifurca en dos, una que desciende a la izquierda, directamente hacia Cala Jòncols, y otra que sigue llaneando a la derecha Aquí hay una aparente contradicción, tanto en las señales, que invitan a seguir ambas pistas a la vez, como en el resumen de la etapa que hace la web de la FEEC. Unos meses después, Lluís Arrondo, antiguo coordinador del sendero, me comentó que al diseñar la etapa se decidió seguir la pista de la izquierda, mucho más corta, descartando la la más larga de la derecha. Al parecer, esta pista de la izquierda tenía un uso casi particular (así lo demuestra la verja de la entrada), y hubo problemas en su señalización; las negociaciones con el Ayuntamiento de Cadaqués y los propietarios, al parecer, no llegaron a buen puerto, y los realizadores del sendero adoptaron la decisión "salomónica" de señalizar la pista de la derecha como GR, pero aconsejar, en la descripción de la etapa, seguir la de la izquierda, sobre todo en este sentido de la marcha: no hay pérdida posible, ya que Cala Jòncols, siempre a la vista, sirve de referencia.

Pero cuando aparezco por primera vez en el Pla de la Figura, desconocedor de todos los problemas que conlleva la señalización de un GR, me encuentro con señales que se contradicen entre sí; haciendo caso de las indicaciones de la reseña y de mi instinto, me dirijo a la izquierda, rodeo la puerta y empiezo la bajada, en un marco incomparable: la preciosa Badia de Jòncols en primer plano, coronada por la Punta de Norfeu, y al fondo, en el horizonte, difuminadas por la niebla, unas islas que, aunque me sorprende, no pueden ser otras que las Medes, a unos 25 km. en línea recta. La bajada es bastante pronunciada, y me extraña no ver ninguna señal. La pista zigzaguea, primero a la derecha, pasa por un par de casas, luego a la izquierda, y desemboca, ya en Jòncols, en otra pista, en mejor estado, donde vuelvo a ver las marcas, a la izquierda y derecha, y una cruz en el camino por donde he bajado, lo que me lleva a la inevitable conclusión de que en el Pla de la Figura, las señales seguían oficialmente por la derecha. Así pues, ambos caminos son igualmente válidos (como me indicó más tarde Lluís); supongo que habré ahorrado tiempo, ya que creo que la otra pista parece dar más rodeo; he tardado unos 25 minutos en la bajada, (1h20’ desde Cadaqués) y aún con amenaza de tormenta y con el frío que hace, remojar los pies en un paraíso como Cala Jòncols es una pequeña recompensa.

Igual que en muchas de las playas de la etapa anterior, el GR sale de Cala Jòncols por unas escaleras, que se transforman en seguida en un empinado sendero. A partir de un primer collado, empieza a llanear, incluso hace una ligera bajada hacia una pequeña rambla, por encima de la Platja del Canadell, para volver a remontar en seguida hacia el Coll de Norfeu (1h32’-65m), donde nos reencontramos con la pista de Cadaqués a Roses, en mejor estado que el tramo anterior. Otra pista, hacia la izquierda, se dirige hacia el Cap de Norfeu, visita muy recomendable por las vistas que ofrece desde lo alto de sus alcantilados. El GR no sigue ninguna de estas pistas, sino que sale del collado por un sendero, justo enfrente y bien señalizado; para volver al mar, efectúa un pequeño rodeo a la izquierda, girando luego a la derecha. Se puede bajar también por un pequeño barranco, que ahorrará unos minutos; elijo esta última opción, aunque luego me obligará a violar las leyes de la propiedad, al saltar por dos veces una valla, que delimita el jardín de una mansión que hay un poco más arriba, a la derecha. Un corto pero feroz chaparrón no me deja más alternativa.

En la Cala del Pi se juntan otra vez este "atajo" y el GR, que ha dado una pequeña vuelta, y seguirá a partir de ahora, excepto algún corto tramo, la línea de la costa. Otra vez, como en la última etapa, el recorrido será de una playa a una punta, de ésta a otra playa… La primera de ellas, la del Calitjar, al lado de un camping, está a unos cinco minutos; se sale de ella por el extremo opuesto, siguiendo una valla. Un poco más tarde, otra cala, minúscula, a la que se desciende por unas escaleras, seguida de otra ya más grande, la de la Pelosa, unos diez minutos después de la primera. El sendero sigue entre rocas y unos pocos árboles, y al pasar por la Punta de la Ferrera, desemboca, tras una corta subida, otra vez en la pista, que sigue diez minutos más hasta entrar en Montjoi (2h05’). El primer desvío a la izquierda desemboca directamente en la Cala, rodeada de equipamientos turísticos, incluso algún restaurante de gran renombre. La pista sigue hacia Roses, y ya no volverá a coincidir con el GR hasta l’Almadrava.

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Cap Norfeu desde la Punta Bergantí © Carles Danon

A partir de aquí, el Camí de Ronda se convierte en una sucesión de puntas y calas, en medio de frondosos bosques de pinos moldeados por la tramontana a su gusto: un cuarto de hora después de Cala Montjoi, la Punta Bergantí; cinco minutos después, Cala Rostella; un rato más tarde pasa muy cerca del precioso Cap Blanc; después, Cala Murtra, seguida de una pronunciada cuesta; se acerca también al Cap Trencat, y no llega a bajar a Cala Lledó (hay una fuente). Unos metros por encima, la pista acompaña al GR durante lo que queda de recorrido.

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Bahía y Cap Norfeu desde Cap Trencat. © Carles Danon

Finalmente, la llegada a la Punta Falconera (2h55’) inicia el último tramo de esta etapa. El cielo se ha ido despejando y ya hace rato que alumbra el sol, aunque no por mucho tiempo, con lo que desde una antigua edificación militar, que bien puede servir de refugio, me recreo con el atardecer ante el Golfo de Roses, contemplando entre las pocas nubes que ya quedan un insólito paisaje, desde las Illes Medes hasta el Canigó, pasando por les Gavarres, el Montseny muy a lo lejos, el Puigsacalm, el Bassegoda… todo ello, curiosamente, más allá del mar, por el que las últimas barcas de pescadores vuelven a puerto, con lo cual me da la impresión de estar realmente en una isla.

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El Canigó y el Pirineo oriental desde la Urbanización L’Almadrava (Roses) © Carles Danon

El sendero sigue paralelo al mar, a media altura. Por encima hay varias instalaciones militares, pero contrariamente a lo que es habitual, están curiosamente decoradas, incluso diría con un sorprendente toque modernista. Durante este tramo voy mirando más la puesta de sol, una de las más bonitas que he visto, que el camino por donde piso; aprovecho ahora, ya que nada más llegar a la urbanización l’Almadrava (3h10’) la luz empieza a menguar. Reaparece el asfalto, los chalets, los hoteles y algún coche, pero en seguida el GR-Camí de Ronda desciende a la Platja de Canyelles Grosses, bastante larga en comparación con las que he cruzado hoy. Todavía veo lo suficiente como para seguir un tramo más el sendero, ahora ya encementado para que nuestros benefactores los turistas no precisen ensuciar sus zapatos. Sale de la playa rodeando la Punta Ullastrell, y finalmente, tras la Punta de l’Omella, decido no seguirlo, ya que tras pasar la Platja de Canyelles Petites (3h35’) no se ve absolutamente nada. Subo a un vial asfaltado (e iluminado), la carretera de l’Almadrava, continuación, al fin y al cabo, de aquella pista por la que esta mañana salía de Cadaqués. No hay más remedio que continuar por el asfalto, aunque el centro de Roses todavía está lejos. Pasando por el faro, observo que el GR debe seguir obligatoriamente por esta carretera, ya que más abajo sólo hay el mar. Actualmente se está urbanizando el Camí de Ronda, con lo que es muy posible que las marcas estén desaparecidas. Al pensar cómo puede quedar el sendero después de esta "remodelación", me pongo a temblar…

La carretera se transforma pronto en el Paseo Marítimo de Roses, entrando ya en el casco urbano. Al llegar a la Rambla doy por finalizada la etapa (4h25’) y tuerzo hacia la parada de la Sarfa, futura estación de autobuses. Desde luego, hay mejores comunicaciones aquí que en Cadaqués, pero aun dudo si llegaré al último tren en Figueres…

 

© Carles Danon diciembre 2002


 

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