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DE CERBÈRE A ULLDECONA
(GR-92 DE PORTBOU A ULLDECONA) >>

Las murallas de Pals, antesala del ascenso a las Muntanyes de Begur, al fondo. © Carles Danon

 

ETAPA 7

TORROELLA DE MONTGRÍ – BEGUR (4h20’-21,910 Km.)

 

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RESUMEN ETAPA:
Torroella - Palau-Sator 1h 35'
Palau-Sator - Pals (C-31) 1h 05'
Pals - Begur (Pl. Forgas) 1h 40'
TOTAL 4h 20'

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Esta séptima etapa es un intermedio entre dos de los platos fuertes del GR 92, es decir, entre la Costa del Montgrí y el próximo y espectacular tramo central de la Costa Brava. Ya desde cerca de l'Estartit nos hemos ido separando, sin perderlo de vista, del mar, ya que en Torroella se encuentra el único punto por donde podemos cruzar el Ter, tercer gran río del recorrido. Su tramo final, y en general toda este sector del Baix Empordà, habían sido zonas pantanosas, comparables a lo que hoy en día son los Aiguamolls; el establecimiento humano y el progresivo secamiento de terrenos para uso agrícola nos ha dejado un área bastante explotada por la mano humana, de forma que, para evitar las urbanizaciones del litoral de Pals y de Begur, el recorrido se desvía un poco por el interior, por zonas de campos, ríos y canales, pasando por insospechados pueblecitos que no tienen nada que ver con los monstruos turísticos que nos esperan más adelante. Es el caso de Palau-Sator, donde nace el sendero GR 92-1, variante que evita las zonas más masificadas para ascender al Macizo de les Gavarres y volver a enlazar con el itinerario principal muy cerca de Sant Feliu de Guíxols.

A partir de Pals, con su interesantísimo barrio del Pedró, el GR se aparta de los campos y sube poco a poco las montañas de Begur, rellenas de pinares que han contribuido a fijar las dunas, igual que las que pudimos contemplar en etapas anteriores, y que nos servirán en todo momento como punto de referencia; por detrás, en cambio, no abandonaremos la visión de las tres cimas del Montgrí,.

Desde parada del autobús de la Sarfa desciendo por el Paseo Catalunya, por donde sale la carretera de Pals. Nada más salir de la población se cruza el Ter, por el puente reconstruido en 1.940. Y como cada río por el que he ido pasando, me he imaginado atravesando el Ebro, por el puente de Amposta. De hecho, a cada pasito lo tengo más cerca…

Una vez pasado el puente, el GR se desvía a la derecha, señalizado por un poste indicador hacia Gualta, por donde un camino sigue el margen izquierdo del río. Es muy bonita la vista de buena mañana de Torroella, al otro lado del río y medio tapada por la niebla, coronada por el Castillo de Montgrí. Obviamente, siempre es mejor esta vista que la del campo de golf del otro lado…

En seguida se llega al río Daró (15'), que recoge las aguas procedentes de la cara norte de las Gavarres. Baja canalizado desde Gualta, ya que años atrás vertía sus aguas en medio de los campos, más o menos frente a Torroella. Hoy día tiene otro brazo que desemboca directamente en el mar (también el Ter tenía siglos atrás otro brazo que salía al mar por l'Escala). Hay que seguir el margen izquierdo del Daró, hasta que, llegando al cercano puente de la carretera GI-643 de Torroella a Rupià, el GR cruza al lado derecho del río, para seguirlo en la misma dirección en la que venía, sin encontrar ninguna señalización en un primer momento. De esta manera, nos ahorramos un tramo asfaltado por el margen izquierdo. Volveremos a cruzar el río al llegar a Gualta, por el bonito Pont Vell (30').

Entramos en Gualta por la izquierda siguiendo la Calle Mayor, que no dejaremos hasta la salida del pueblo. Entonces, al llegar a una cruz de término, la calle que seguíamos se convierte en la carretera de Fontanilles, a la izquierda. El GR sale del pueblo hacia la derecha, por la C/ Oliveres, donde hay un poste indicador, y se transforma en seguida en una pista asfaltada entre campos, en principio llana y después en suave subida, hasta que llega a un cruce en un pequeño collado (45'). Aquí dejamos el asfalto y seguimos por la pista ascendente de la izquierda, en medio de un bosque; dejamos algún desvío a la derecha y un par de masías a la izquierda. Al llegar al Turó de Font Pasquala (92,3m. - 55') se tendría que ver una bonita vista, pero la niebla no ha desaparecido todavía, y si bien no molestaba antes, cuando rodeaba sombríamente la torre de la iglesia de Torroella, ahora tan sólo me permite ver claramente el próximo pueblo de Fontanilles y sus campos, y las cimas del Montgrí parecen cercanas islas de un mar blanco, igual que las montañas de Begur, hacia donde se dirige el GR. El mar azul, el tramo final del Ter, l'Estartit, las islas Medes, tengo que imaginarmelos, ya que la vista no llega para tanto. Por la parte de atrás, hacia el oeste, la vegetación más densa tapa ya cualquier visibilidad.

A partir de este Turó (cerro), la misma pista, ya en peor estado, empieza a descender, serpenteando un poco hacia otra pista situada en un collado próximo. Aquí giraremos a la izquierda y en seguida encontramos otro desvío; seguimos a la derecha unos pocos metros para inmediatamente encontrar otra bifurcación que nos devuelve, a la izquierda, al terreno llano, justo en el acceso del cementerio de Fontanilles, donde el camino es ya pavimentado. En seguida sale a la carretera de Gualta a Fontanilles (1h05'), siguiendola unos pocos metros a la derecha, pero esta se desvía a la izquierda hacia el núcleo de la población, que queda a un centenar de metros, mientras que el GR, en cambio, sigue por una nueva pista en dirección sur, un poco separada del pueblo. Esta pista nos llevará sin desviarnos a Palau-Sator, siempre entre campos; quizá nos cruzaremos con algún payés con su tractor. Una sola bifurcación, a los diez minutos de salir de Fontanilles, dejando una pista grande que sale a la derecha y otra en peor estado a mano izquierda, y siguiendo siempre hacia el sur. A la derecha, una pequeña elevación, que ni siquiera merece el nombre de "colina", debería ser la continuación del Turó de Font Pasquala.

La niebla se ha transformado ahora en una neblina que ya deja ver, a partir de este último cruce, la torre de Palau-Sator; se cruza la Riera Nova y se entra en esta antigua villa fortificada (1h35'), rodeandola por la izquierda hasta el cruce de la carretera de Fontclara, donde nace la variante 92-1 hacia Peratallada y Vullpellac. Es interesante adentrarse en la población y dar un paseo por sus calles, que han conservado la estructura medieval alrededor del castillo.

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Iglesia de Sant Pau, en Fontclarao.
© Carles Danon

El GR 92 gira entonces hacia el este, siguiendo el mismo paisaje agrícola, ahora por el asfalto hasta Fontclara (1h50'), agregado de Palau-Sator; la pequeña carretera por la que veníamos muere en una plazoleta donde cruza otra que viene, por la izquierda, de Fontanilles. Enfrente, un callejón lleva a la bonita iglesia de Sant Pau (s. XII). El itinerario gira de nuevo al sur, siguiendo la carretera hacia la derecha, hasta que dejamos atrás las últimas casas del pueblo. Entonces, un camino de carro se adentra de nuevo en los campos, hacia la izquierda, entre dos hileras de árboles; al llegar a un pequeño canal de riego, gira un poco a la derecha para acabar en la carretera local GI-651 (2h05') que enlaza la C-31, cerca de Pals, con Peratallada y Canapost.

Cruzando al lado derecho de la carretera, sale una ancha pista que nos llevará en seguida a la Masía de Can Bac (restaurant); a partir de aquí ya se empieza a ver cercana la silueta de Pals, mientras caminamos todavía entre campos, cruzando de vez en cuando algún canal, algún rec o alguna acequia. De hecho, esta pista recorre parte de lo que, años atrás, fueron los Aiguamolls del Baix Empordà; en un viejo mapa de la zona que he consultado (y no tan viejo: sólo de mediados de los ochenta), es curioso constatar la existencia de los Estanys de Pals, rodeados de humedales o aiguamolls, justo a la izquierda de la misma pista, que hoy en día (ˇni siquiera veinte años más tarde!) tiene tan solo campos y más campos a uno y otro lado. Quizás no hace tantos años, este camino era parecido al itinerario del Rec de la Gallinera que ahora recorre el Parque Natural de los Aiguamolls.

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En según qué época del año, el lecho de la Riera Grossa no permite continuar por el camino previsto; habrá que buscar alternativas © Carles Danon

En la siguiente bifurcación (2h15'), a la izquierda sale el PR C-108 hacia Les Salines; a la derecha, bajaremos al mismo lecho de la Riera Grossa, que seguiremos durante unos 200m., hasta que un camino a la izquierda sube nuevamente al campo y se junta con una pista más ancha que acaba de cruzar la riera. Pero si el caudal del agua no lo permite, seguiremos una pequeña senda por el margen derecho, elevada un par de metros sobre el lecho, y después continuando por el campo hasta encontrar la pista grande, que cruza la riera a la izquierda. Por las obras que se estaban haciendo cuando pasé por última vez (abril 2.003), es muy posible que, en un futuro, esta pista pase a ser asfaltada, convirtiendose quizá en una carretera de Pals a Sant Feliu de Boada.

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El Pedró, centro histórico de Pals, presenta una magnífica oportunidad para apartarse del sendero y pasear por las callejuelas medievales
© Carles Danon

En todo caso, ya se ven muy cercanas las murallas de Pals. Al empezar la última subida, se junta una calle asfaltada por la derecha (2h30'). En el siguiente cruce, el GR entra en el casco antiguo, a la derecha, y sigue la C/ Raval, Plaça Major, C/ Creu y C/ Abeurador, para ir a encontrar la carretera C-31 de Palafrugell a Torroella (2h40'); desde este punto, la parada del autobús de la Sarfa cae a la izquierda a unos 300 m. Pese a ello, si se trae prisa, a la entrada de Pals se puede seguir a la izquierda por la C/ de la Font hasta la carretera, seguir a la derecha pasando por la parada de autobús hasta encontrar el cruce anterior, donde el GR seguiría a la izquierda. Pero de esta manera nos perderíamos una de las maravillas históricas del GR 92; en la Plaza Mayor se halla la entrada al barrio del Pedró, el núcleo enmurallado de la villa, dónde, además de poder pasear y contemplar sus estrechos y silenciosos callejones y los edificios medievales, el paseo por las murallas nos ofrecerá una vista muy bonita del camino que acabamos de hacer, el llano bajoampurdanés, desde el Montgrí y el Font Pasquala.

En el anterior cruce con la carretera, el GR coge la C/ Quermany en dirección este, dejando atrás las útlimas casas de la población, y al pasar por un puente bajo la carretera (variante de Pals) se convierte en una pista que, desafortunadamente, seguirá asfaltada durante un buen rato. Volvemos a pasar por en medio de los campos, pero ahora por poco rato ya que en cinco minutos dejamos una pista a la derecha (2h50'), entrando en un bosque de encinas. Acabando de pasar al lado de una antigua masía reconvertida en un lujoso hotel, se desvía a la derecha el PR C-108 hacia los Turons de Quermany. Entonces la pista gira a la izquierda, cruza la riera de Quermany y se bifurca: a la derecha hay una indicación hacia Mas Florís, mientras que las balizas del GR van a la izquierda (ambos viales están asfaltados). Pese a ello, aconsejo vivamente seguir el desvío de la derecha; la explicación llega en seguida.

En principio, sigo el desvío señalizado por las marcas del GR, que coge dirección norte, bastante extrañado ya que Begur se encuentra en la dirección opuesta. La pista sigue una valla; en pocos metros, aparece otra pequeña carretera, procedente de Pals. El GR gira entonces a la derecha, dejando atrás el bosque (ahora en la dirección correcta, hacia el sudeste) y siempre al lado de la valla; no se ve lo que hay al otro lado, pero por las entradas que tiene, hace toda la pinta de ser una inmensa finca. Después de una larga subida por la pista, se une otra, también asfaltada, por la derecha. La conclusión a la que llego es que la finca anterior era el famoso Mas Florís, y que la pista asfaltada que antes salía a la derecha, justo después de cruzar la riera de Quermany, es la que ahora se junta de nuevo al GR. Más tarde pude verificar mi teoría: la opción de rodear el Mas Florís por la derecha ahorra más de un kilómetro, y recorriendo un bonito bosque de encinas y pinos. No entiendo pues por qué se ha hecho pasar el GR por la opción más larga y, a mi juicio, menos atractiva.

Así pues, tras este largo desvío, el GR deja ya el terreno pavimentado y continua por el bosque, en dirección al Mas Pou de ses Garites. Un poco después de dejar a la izquierda la entrada de esta masía, reencontramos el PR C-108, que baja de (o sube hacia) los Turons de Quermany. Después se desvía un Sendero Local (SL) en dirección a la Fuente de Can Pou, e inmediatamente, el mismo PR C-108 se dirige de nuevo hacia Les Salines y Pals. La pista que veníamos siguiendo empieza a ascender suavemente, y no encuentra ningún desvío importante durante un buen rato. Llama la atención el hecho de que prácticamente todo el terreno es arenoso: se trata de la continuación del fenómeno de las dunas, el mismo que en l'Escala y en el Montgrí, pero ahora con los sedimentos traídos por el Ter a lo largo de miles de años. A causa de la fragilidad del suelo, se han podido hacer trialeras como la que encontramos un rato más tarde (3h30'); atención pues a los motoristas, ya que los caminantes estamos en inferioridad de condiciones.

Se puede rodear la trialera por la izquierda, dejando de lado una pista en la misma dirección. Aquí la subida es más acusada; cuando el bosque vuelve a cerrarse, se irá suavizando hasta aparecer en un collado, en un claro (3h35'). Seguiremos la misma dirección por la que veníamos, dejando una pista a la izquierda y otra a la derecha, pero ahora en ligero descenso. En seguida llegamos a les Sorreres, plantas de extracción de arena, todavía en funcionamiento; dejaremos la pista por la que bajabamos y volveremos a subir, hacia la izquierda, en dirección este, rodeando el enorme "cráter" dejado por las máquinas extractoras. El camino se irá allanando, hasta llegar a otro pequeño collado, en el cortafuegos de una línea eléctrica; después se une una pista más ancha, que seguiremos también en dirección este (izquierda), dejando el desvío que viene por la derecha

Aparecen entonces las urbanizaciones de las afueras de Begur; al pasar un primer grupo de casas, dejaremos un desvío a la izquierda. Nuestra pista, de nuevo ascendente, se va acercando al casco urbano, llegando en seguida al primer vial asfaltado, C/. Carles Homs (4h). Lo seguiremos a la derecha, para llegar a cruzar la carretera GI-653 hacia Regencós, en la Plaza Portal de'n Paloma, ya en el centro de Begur. Todavía queda una última cuesta por una calle ancha que sale de esta plaza, para llegar a la Plaza Forgas (4h20'), considerada como el final de esta etapa, con una preciosa vista sobre el casco antiguo de Begur y el Golfo de Roses hacia el norte, y de donde salen los autobuses hacia Palafrugell, Girona y Barcelona.

© Carles Danon septiembre 2003

 

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