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Camino de Santiago

Triacastela-Sarria
ETAPA 5:
del recorrido Ponferrada Santiago realizado por Guillermo Amores en 1999

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Triacastela es la ciudad de los tres castillos (de los que no quedan ni las ruinas). Las primeras noticias que tenemos de Triacastela están relacionadas con el conde de Gatón y el monasterio de San Pedro y San Pablo. El conde de Gatón aparece como fundador del citado monasterio ubicado en el poblado de San Pedro del Ermo.

Las crónicas medievales cuentan como llegaban hasta aquí los comerciales de los posaderos de Santiago, quienes, haciéndose encontradizos, recomendaban a los peregrinos sus establecimientos, donde luego se les timaba y estafaba. Los peregrinos solían llevar desde aquí una piedra caliza para contribuir a la construcción de la catedral de Santiago. La ciudad, fue fundada en el siglo X, fue repoblada y mejorada en el siglo XIII por Alfonso IX. La iglesia parroquial está dedicada a Santiago y muestra aún hechuras románicas, con una maciza torre a la que soportan tres arcadas.

 

   
 
 
 
 
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Situados en el cruce de carreteras de Triacastela, atravesamos el pueblo hacia el Oeste, donde a los 300 metros encontramos a nuestra derecha la carreterilla que asciende por el valle de Valdescudo. Pronto nos sumergimos en unos parajes sacados de un pasaje costumbrista de Emilia Pardo Bazán. Tras recorrer algo más de un kilómetro abandonamos la carretera por la que vamos, saliéndonos por la derecha y cruzando el río Valdescudo. Ya en la otra orilla, continúa nuestro ascenso hacia el Noroeste. Dejamos a nuestra izquierda una desviación y algo más adelante, otra a la derecha, en pocos minutos alcanzamos el caserío de Balsa. Tras pasar la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, iniciamos una fuerte ascensión a la sombra de castaños, robles y abedules. Después de recorrer cerca de 850 metros, nos volvemos a encontrar de nuevo con el asfalto, por el que continuamos hasta San Xil; 870m (1h. 2 min. desde el inicio de la etapa).

Proseguimos hacia el Oeste por carretera. Pasados algo más de 1,7 kilómetros llegamos al Alto de Riocabo o Alto os Pereiros, en este punto las señales se confunden; una indica por carretera y otra por una pista de tierra a la derecha. Nosotros elegimos continuar por la pista de tierra que desciende suavemente hacia el Norte, para luego realizar un marcado giro al Oeste. Recorridos 500 metros, la pista por la que vamos es atravesada de lado a lado por otro camino y, algo más adelante, confluye otra bifurcación por la izquierda. A los 200 metros llegamos a un nuevo cruce de caminos; ahora seguimos la alternativa de la izquierda descendiendo hasta Fontearcuda; 740m (1h. 02 min. desde San Xil)), pequeño núcleo de población, que recibe el nombre de una fuente cercana al Camino.

Atravesamos el pueblo hacia el Noroeste. Pasados 300 metros nos encontramos de nuevo con la carretera. A partir de aquí el Camino y la carretera juguetean entre sí. Cruzamos la carretera para acercarnos a la orilla izquierda del arroyo de Agredo y seguimos unos 150 metros hacia el Sudoeste, donde encontramos un paso hacia la orilla contraria. Tras recorrer cerca de 500 metros, desembocamos nuevamente en la carretera, muy cerca de Furela. Poco antes de entrar en el pueblo nos salimos del asfalto por la izquierda y atravesamos el pueblo hacia el Oeste. Dejamos a nuestra derecha una capilla dedicada a San Roque y un caserío con piedra heráldica. Después de recorrer unos 800 metros el Camino se vuelve a unir a la carretera y ya por asfalto entramos en Pintín; 640m (38 min. desde Fontearcuda).

Cruzamos el pueblo hacia el Oeste. A los 400 metros, el descenso se acentúa y la carretera da una pronunciada curva a la izquierda, cruza el Camino y vuelve de nuevo a fusionarse con él. Continuando por asfalto llegamos a Aguiada, donde la última casa, a la izquierda, todavía hoy es designada <<Hospital>>, como vestigio de un primitivo hospital de peregrinos. Desde aquí, carretera y Camino siguen fusionados hasta el final de nuestra etapa. Pasamos San Mamede do Camiño, que nos reafirma la autenticidad de la ruta, casi cubierta por el ramaje de un espeso bosque de robles. Algo más tarde atravesamos Carballal, de apenas dos casas, un poco aisladas del Camino a la izquierda. Poco después pasamos por Vigo de Sarria y cruzamos la carretera que viene de Triacastela. Caminamos por un barrio de reciente construcción y una zona escolar, salvado a través de un puente el río Ouribio. Tras alcanzar la carretera Lugo-Monforte, la seguimos unos metros para ascender por unas escalinatas a la parte alta de la villa de Sarria; 453m (1 h. 26 min. desde Pintín; de 5 h. A 5 h. 30 min. desde el inicio de la etapa, incluyendo descansos), donde nos sorprendemos al encontrar una urbe de tal magnitud después de tanta soledad


© Guillermo J. Amores 1999


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