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<< José-Andrés Miralles

Itinerario

 

REGRESO A LA ALPUJARRA

Octubre 2004

Cuando hace un año recorrimos el GR7 por la Alpujarra granadina, desde Bérchules a Lanjarón (ver Por la Calzada de los Blendios y La Alpujarra) pensé que una travesía tan bonita era digna de repetirse, y este otoño regresé, acompañado ahora por mi esposa y cuatro matrimonios más. Decidí, sin embargo, empezar la travesía desde "más atrás", desde la provincia de Almería. De esta forma, los primeros 50 km, desde allí hasta Bérchules, serían también inéditos para mí. Como esta vez los componentes del grupo no éramos cuatro, como el año pasado, sino diez, ya no podíamos fiarnos como entonces de ir encontrando alojamiento "sobre la marcha". Por ello, con tiempo, hice las reservas en los distintos hostales donde pernoctar. Los de Bérchules y Capileira ya me eran conocidos y sabía que íbamos a quedar satisfechos de su oferta. Los de Puerto de la Ragua, Válor y Bérchules eran una incógnita. Pronto veríamos que tampoco nos iban a defraudar.

Llegamos a Málaga, procedentes de Finlandia, el domingo 17 de octubre a las 3 de la tarde. Tal como habíamos acordado con el Sr. Junco, de la Posada de los Arrieros ( info@posadadelosarrieros.com tel 952 583945), dos taxis monovolumen nos estaban esperando, puntualmente, en el aeropuerto y nos llevaron hasta la Posada por 175 €/ coche. Fuimos por la carretera de Almería que discurre por el lado norte de Sierra Nevada, mucho mejor que la del litoral. Hicimos una breve parada en Granada para dejar en el Hostal Atenas (info@hostalatenas.com tel 958 278750) unas bolsas con ropa limpia para el regreso.

Pasada La Calahorra, dejamos la carretera principal para dirigirnos hacia la Sierra y subir por su ladera norte hasta cruzarla, a 2000m de altura, por el Puerto de la Ragua. Después bajamos unos 5 km hasta encontrar, semiescondida en un recodo de la carretera, la Posada de los Arrieros. Mientras nos preparaban la cena subimos a pie hasta el Puerto, ansiosos de entrar en contacto con el GR7 y de estirar las piernas tras tantas horas de coche, avión y taxi. La cena estuvo bien y las habitaciones muy acogedoras.

Primer día: Puerto de la Ragua-Válor (30 km)

Tras el desayuno y pagar la factura (80,78 € *), salimos de camino, primero un par de km por la carretera y luego ya todo el tiempo por sendero.

Tal como constatamos el año pasado, las marcas del GR en la Alpujarra suelen estar muy bien emplazadas, son fáciles de encontrar y con cualquier guía el sendero se puede seguir sin problemas.

Tras aprovisionarnos en una tienda de comestibles de Bayárcal continuamos nuestra marcha hacia el oeste. Entramos entonces en la provincia de Granada y seguimos ya el sendero que, con altibajos, va planeando a unos 1000m de altura. Pasado Lároles, a la una del mediodía, momento en que mi esposa y yo cumplíamos 30 años de matrimonio, nos detuvimos y brindamos –con agua- por el feliz aniversario. Más adelante cruzamos Mairena y Nechite.

Aquella jornada, ya sea porque estábamos aún desentrenados o porque llevábamos el cansancio del viaje desde Finlandia, fue dura para todo el grupo y, cuando llegamos al Hostal Las Perdices de Válor (informacion@balcondevalor.comtel 958 851821), estábamos agotados. Unas cervezas con tapas de jamón serrano hicieron milagros y, tras un breve descanso, ducha y ropa limpia, acudimos al comedor, en donde la Sra. Rosario nos había preparado la cena. Aparte, nos hizo unas perdices en escabeche, para que pudiéramos probar la especialidad que da nombre a la casa.

Segundo día: Válor-Bérchules (20 km)

El desayuno fue una auténtica sorpresa: completísimo, con miel de la Alpujarra, mermeladas, patés y otras delicadezas hechos por la Sra. Rosario. Todo buenísimo y abundante. Sabía mal dejar aquel establecimiento, en donde tan bien y con tanta amabilidad nos habían atendido. Pero había que continuar. Pagamos la factura (77,04 € *) y , antes de salir del pueblo, pasamos por la Caja de Ahorros en donde hicimos una transferencia de 40 € (4 € por persona) a la cuenta de la empresa TRAGSA de los autobuses que suben hasta la base del Mulhacén. Así nos habían pedido que lo hiciéramos cuando llamamos a la Oficina de Turismo de Capileira (958 763486) para reservar el transporte para el viernes siguiente.

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De Yegen a Golco

A la salida de Válor nos despistamos un poco pues allí las señales blanquirrojas no están muy claras, pero con la ayuda de los paisanos llegamos felizmente a Yegen, en cuyo supermercado compramos provisiones para la jornada. Al salir de esta población, el espectáculo que se abrió a nuestra vista fue impresionante. Nunca había visto un paisaje de erosión tan amplio ni bello. A nuestros pies y hasta allí donde alcanzaba la vista, montes, valles, barrancos, monolitos y desfiladeros de colores grises, verdes, marrones y ocres se fruncían y apretaban unos junto a otros como si no tuvieran espacio suficiente para coexistir todos a la vez. Al fondo, a través del valle del río Adra que divide las sierras de Contraviesa y de Gádor, brillaba el espejo del Mediterráneo. Aquellos kilómetros en suave descenso hasta Golco los recorrimos lentamente, embelesados por la riqueza policromática del panorama. Entonces, y ya en pleno calor del mediodía, empezó la fuerte subida hacia Mecina Bombarón. Afortunadamente, justo antes de llegar a Castillejos, encontramos una fuente de aguas cristalinas que fueron bálsamo para nuestros pies cansados. Sin embargo, al llegar a Mecina Bombarón volvíamos a estar sudorosos y fatigados y otra vez tuvimos que hacer un buen descanso antes de atacar los 400 m de desnivel que aún nos quedaban hasta el collado. Desde allí se divisaba ya Bérchules, final de nuestra jornada, pero la vuelta que debíamos hacer bajando aún al barranco que nos separaba de esa población nos iba a llevar hora y media. En estos últimos kilómetros tuvimos la suerte de ver, muy cerca de nosotros, un rebaño de huidizos rebecos.

Llegamos al Hotel Los Bérchules ( hot.berchules@interbook.net tel 958 852 530) cuando ya era de noche y su propietario, Alejandro Tamborero, nos esperaba inquieto por nuestra tardanza. El buen hombre, sabiendo que veníamos de Válor, había llamado incluso al Hostal las Perdices para intentar saber algo de nosotros. Tras las explicaciones y el ritual de siempre (cervezas, ducha y ropa limpia), buena cena y a dormir.

Tercer día: Bérchules-Trévelez (16 km)

Tras el desayuno y pago de la factura (69 € *) nos aprovisionamos de vituallas en el supermercado de la población y continuamos por la carretera hasta Juviles, en donde la dejamos para subir por el monte hasta pasar por el cordal de la Loma de Juviles al valle de Trévelez, en cuyo fondo podíamos divisar ya la bella estampa que forma el blanquísimo Pueblo de los Jamones, protegido en una doblez de la falda del Mulhacén.

Aquella fue la jornada más suave de toda la travesía y llegamos al Hostal La Fragua de Trévelez ( reservas@hotellafragua.com tel 958 858626) a media tarde. Allí, D. Antonio Espinosa, conocido del año pasado, nos atendió con solicitud. Tras refrescarnos y asearnos fuimos a visitar el secadero "Pata Negra", atendido por Manolo, cuñado de Antonio, que tuvo la gentileza de dejarnos pasar al interior del local y explicarnos el proceso de curado de aquellos magníficos jamones que colgaban por doquier alrededor de nosotros y de los que emanaba fuerte aroma. Fue muy interesante, tanto para mis compañeros finlandeses como para mí mismo.

La cena, en el acogedor comedor de La Fragua, fue buena y abundante, pero no pude resistir la tentación de pedir que nos hicieran, además, una fuente de migas, de las que tan buen recuerdo tenía y que quería que probaran mis compañeros. Cuando salimos de tan opípara cena nos sentíamos demasiado llenos para meternos enseguida en la cama. Por ello, decidimos hacer unos partidos de fútbol. Bueno, de futbolín: en el bar vecino había una mesa de este juego al que había dedicado tantas horas en mis tiempos de estudiante. Enseguida organizamos un encarnizado torneo. Naturalmente, el equipo en que jugaba la estrella latina (yo, claro), salió siempre victorioso. Fue una noche memorable.

Cuarto día: Trévelez-Capileira (30 km)

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Bajando a Bubión y Capileira

Cuando salimos por la mañana tras desayunar y pagar (67,41€ *), la cima del Mulhacén, sobre nuestras cabezas, estaba totalmente cubierta por las nubes y los relámpagos y truenos no presagiaban nada bueno. Nos felicitamos de que nuestra proyectada subida a la cumbre no fuera hasta el día siguiente y emprendimos camino hacia Pórtugos. Una vez más, la suerte con el tiempo nos acompañó. A pesar de que estuvimos rodeados toda la mañana de nubes tormentosas, parecía que éstas se iban apartando de nuestro camino sin querer mojarnos, y a partir de Pitres empezó a brillar el sol que ya no nos abandonó hasta llegar a Capileira. Allí nos dirigimos al Hostal Poqueira (tel 958 763 048), en donde los propietarios, los gemelos Pérez, conocidos también del año pasado, nos dieron la bienvenida. Antes de la cena compramos en una pinacoteca vecina unas acuarelas con vistas típicas de los blancos pueblecitos alpujarreños. Ahora, estas acuarelas decoran nuestras respectivas casas y nos evocan los días pasados allí.

Quinto día: Mulhacén (20 km)

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En la cumbre del Mulhacén

El viernes por la mañana nos vestimos con toda la ropa de abrigo que llevábamos. A las nueve en punto y tal como habíamos quedado con la empresa de autobuses, subimos al que nos estaba esperando a pocos metros de la puerta del hostal. Esta vez nos acompañó Janny, una simpática holandesa que trabaja en la oficina local de turismo, que domina tan bien el idioma español como la geografía, botánica y zoología de la zona. Mientras el autobús nos llevaba hasta el Mirador de Trévelez ella nos fue dando una interesante disertación sobre distintos aspectos de la Sierra.

Al bajar del autobús, a 2700m, el tiempo ya no era el mismo que en el valle. Hacía un viento de mil diablos y el cielo se había nublado. La temperatura era de muy pocos grados sobre cero. Menos mal que íbamos bien equipados. Sin mayores problemas que el de intentar que el viento no se nos llevara, ascendimos en poco más de una hora hasta el Mulhacén II, en donde, al abrigo de unas rocas, comimos los sabrosos bocadillos de tortilla que nos habían preparado en el hostal. Mientras allí estábamos, las nubes bajaron a nuestro encuentro y, a partir de aquel momento, la visibilidad se redujo a unos pocos metros. Afortunadamente, recordaba del año pasado por dónde seguía el sendero hacia la cumbre y, procurando mantenernos en grupo, continuamos la lenta ascensión. Al poco rato llegamos a la cima (3480m) y nos sentimos todos, por un rato, los más grandes de la Península. Tras las fotos de rigor, regresamos hacia Campaneira. Descendimos primero hasta alcanzar el sendero de las Acequias y ya por él y por fuera de las nubes seguimos bajando los 2000 m de desnivel hasta llegar al hostal hacia las 7 de la tarde. Durante la cena descorchamos una botella de cava para celebrar la nueva proeza.

Sexto día: Capileira-Lanjarón (30km)

Salimos de camino en cuanto empezaba a amanecer, pues teníamos prisa por llegar a Lanjarón a tiempo de coger el autobús de las 17.35 a Granada. Pagamos la factura de los dos días al Sres. Pérez (119,74 € *) y nos despedimos de ellos hasta la próxima ocasión. Llevábamos en nuestros corazones la satisfacción de haber subido al Mulhacén y en nuestras mochilas las acuarelas de Capileira.

El tramo desde allí a Lanjarón es también una maravilla, pero el intenso calor de aquel día hacía inacabables los kilómetros. Cuando llegamos a Cáñar, aún con 12km por delante, nuestras mujeres empezaron a sublevarse. Quisieron saber a qué hora salía de allí el autobús a Granada. En el bar nos informaron que aquel día, por ser sábado, no había autobuses. No se dieron por vencidas y sugirieron entonces que ellas podrían seguir en taxi hasta Lanjarón y llevarnos las mochilas. Pero no había taxi. Intentaron aún un último recurso: que un particular se aviniera a llevarlas. Amablemente, la señora del bar fue a preguntar a un vecino que a veces había hecho estos encargos: no estaba en casa. Total, no tuvieron más remedio que refrescarse en la fuente de la plaza, cargar de nuevo las mochilas y reemprender la agotadora marcha.

Más o menos felizmente (unos cojeando, otros llevando a sus espaldas, aparte de su propia mochila, también la de su esposa), llegamos justo a tiempo a Lanjarón para subirnos al autobús que, en poco más de una hora nos llevó a Granada. Allí fuimos directamente al Hostal Atenas, en donde teníamos habitaciones reservadas y nos esperaban nuestras bolsas con, por fin, ropa limpia. Al cabo de poco, limpios y aseados, estábamos listos de nuevo para salir a recorrer el centro de aquella bella ciudad y su viejo barrio de Albaicín. Allí celebramos con una magnífica cena el buen final de nuestra aventura y fui felicitado por lo bien organizado que lo había tenido todo. Nada había fallado. Creíamos entonces que ya no tendríamos que cargar más las mochilas. Al día siguiente comprobamos cuán equivocados estábamos. Habíamos planeado tomar unos taxis en la puerta del hostal para que nos llevaran a la estación de autobuses, pero no supe prever que aquel domingo por la mañana, justo a la hora en que debíamos abandonar el hostal (49 €, habitación doble sin desayuno), habían cortado el tráfico por la Gran Vía pues por ella se celebraba una Maratón. La parada de taxis más cercana se encontraba a un par de km. Total, a cargar otra vez las mochilas y las bolsas, y a andar de nuevo y con prisas. Afortunadamente llegamos a tiempo a todas partes y, a la hora prevista, desde Málaga, salíamos en el avión que nos devolvería a Finlandia.

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"Sierra Nevada enmudece al caminante" es el titular que aparece en el periódico Etelä-Suomen Sanomat.

Uno de los componentes del grupo es periodista. En el periódico de nuestra ciudad apareció, el pasado día 14 de noviembre, un artículo suyo a toda plana en el que describe nuestro viaje y los parajes por donde transcurre. Ya han sido varios los finlandeses que me han llamado pidiéndome información para seguir nuestros pasos, información que yo les doy con mucho gusto y, Ώcómo no?, con mucho orgullo. ΏQuién no lo siente de poder mostrar su casa, cuando ésta es tan acogedora y bonita?

* Precio total por pareja, media pensión, en habitación doble, IVA incluido

©José-Andrés Miralles (texto y fotos)
jose.miralles@phsotey.fi

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