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SENDERISMO EN LAPONIA

Andando en la inmensidad.
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Tal vez, algún día, un andarín emprenda el camino del norte y quiera llegar hasta donde Europa toca su fin. Cruzará por los senderos de Francia, Alemania, Polonia, Países Bálticos, Rusia y, finalmente, entrará en Finlandia. Allí seguirá aún mil kilómetros hacia arriba, recorriendo este país en toda su longitud, y llegará a Laponia, esa inmensa zona situada por encima del Círculo Polar Ártico, exótica por la virginidad de su naturaleza.

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Caminando por el pantano. Al fondo una de las montañas que no sobrepasan los 1000 m.

Su largo caminar habrá valido la pena: fácilmente podrá ascender a alguna montaña de menos de 1000 m y desde ella disfrutar de paisajes inéditos, de inacabables extensiones de tundra, de un verde brillante en verano al sol de media noche, de un rojo ardiente en los pálidos días de otoño, o de un blanco inmaculado en los luminosos días de primavera.

Pero a lo mejor, nuestro andarín no dispone de tiempo para tan larga caminata y prefiere, por una vez, acojerse a las ventajas de nuestra moderna civilización. Puede entonces, por un precio bastante razonable, trasladarse, en unas pocas horas, en avión desde España al corazón de Laponia. Por ejemplo, el vuelo directo de Finnair que sale al mediodía de Barcelona, llega a Helsinki a las 5 de la tarde, con tiempo suficiente para conectar con algún vuelo a un aeropuerto de Laponia y así, al día siguiente, estar listo para emprender cualquiera de las múltiples travesías a pie que se ofrecen. Antes, sin embargo, debe ser consciente de las características de esta despoblada región y estar preparado para afrontar las dificultades que van a presentársele, pues de eso precisamente va a tratarse: de un reto consigo mismo para sobrevivir unos días en un ambiente semisalvaje, aunque, precisamente por esto, imposible de encontrar ya en otro lugar de nuestro viejo continente.

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En la casi despoblada Laponia, la sensación de paz, es una experiencia frecuente.

La Laponia finlandesa se extiende en una superficie de unos 100.000 km², de los cuales unos 6.000 km² están ocupados por lagos, estanques, pantanos y ríos. En esta región habitan unas 200.000 personas, lo que da la baja densidad de 2 hab/ km² (www.laplandfinland.com ). La mayoría de estos habitantes se agrupan en ciudades y pueblos, razón por la cual es posible recorrer cientos de km sin encontrar signos humanos de ninguna clase. Años atrás, cuando no existía la posibilidad de buscar a personas perdidas mediante helicópteros provistos de cámaras infrarrojas, no era infrecuente que cada año "desapareciera" algún turista, engullido para siempre en la profundidad de los bosques. Actualmente, sobre todo gracias al sistema de localización mediante el sistema por satélite GPS, es mucho más fácil orientarse en aquellos desérticos parajes. De cualquier forma, un mapa de la zona y una buena brújula son obligatorios en cualquier excursión, por corta que se haya planeado. Hay que pensar también que poca ayuda se tiene allí de los teléfonos móviles, que enseguida pierden cobertura, a poco que nos adentremos en el paisaje. Por otro lado, la uniformidad geográfica, sólo rota por suaves montañas difíciles de diferenciar unas de otras, hacen muy dificultosa la orientación sin brújula. Igualmente, resulta muy importante, antes de emprender cualquier marcha, dejar apuntados en el libro de registro que a este fin se encuentra en todos los centros de partida de senderos, los datos de los participantes, el itinerario que se piensa hacer y, sobre todo, el día que se piensa regresar. El personal de estos centros revisa diariamente estos registros y, si falta la señal de regreso de alguien, se sale inmediatamente a buscarlo.

La naturaleza ártica es altamente vulnerable. La baja intensidad luminosa, junto con la delgadísima capa de humus que cubre sus suelos, hace que la escasa vegetación necesite muchos años para desarrollarse. Conscientes de ello, los finlandeses la cuidan con mimo. Por esta razón, se recomienda a los excursionistas que no abandonen las sendas trazadas. Éstas, bien cuidadas y señaladas, se extienden en cientos de km, haciendo el camino fácil y seguro. En las zonas pantanosas, los senderos las cruzan siguiendo caminos formados por largos troncos de abetos abiertos por la mitad que, empalmándose por sus extremos, transforman lo que hubiera sido un calvario en un agradable paseo. No es raro, sin embargo, encontrarse con corrientes de agua, ríos y riachuelos. Es por esto que muchos excursionistas utilizan siempre botas de agua, especialmente diseñadas para la marcha, para desplazarse por esta región. Yo, personalmente, prefiero calzarme, cuando es preciso, unas cubiertas de goma (Cover Boots) sobre las botas normales de cuero. Un buen bastón en que apoyarse cuando la corriente del agua es fuerte resulta también de gran ayuda.

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...se encuentra, en todos estos lugares de acampada, una letrina, habitualmente limpia y bien cuidada ...
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El gobierno finlandés, a través del Instituto Forestal, mantiene en los Parques Nacionales una serie de cabañas y cobertizos en los cuales encontrar refugio. Estas rústicas pero a la vez prácticas y bonitas construcciones de gruesos troncos de pinos fosilizados suelen estar enclavadas en lugares de especial belleza, al borde de lagos o ríos. Normalmente, en todas ellas se encuentra madera para encender una hoguera y suele haber un hacha para trocearla. A veces, sin embargo, los troncos pueden ser demasiado grandes, y no está de más llevar consigo una pequeña sierra. También se encuentra, en todos estos lugares de acampada, una letrina, habitualmente limpia y bien cuidada, con papel higiénico incluído.

A pesar de que muchos excursionistas pernoctan en esos cobertizos que, al tener entrada abierta hacia el fuego de la hoguera, mantienen en su interior una temperatura un poco más elevada que la ambiente, creo que para los extranjeros que vayan a hacer una travesía por esta región es más aconsejable que pasen sus noches en las cabañas. En éstas suele haber una estufa de leña, unos fogones con gas butano, sal, cerillas y literas con colchones. Algunas son de uso libre, pero acostumbran a estar muy ocupadas. En otras se puede reservar plaza. La pernocta en ellas cuesta sólo 9 € por persona y su reserva debe hacerse con bastante antelación, pues suelen estar bastante solicitadas (www.metsa.fi/retkeily/tuvat/varaukset.fi ).

En el senderismo en Laponia, dos son, a mi parecer, los mayores desafíos con que se encuentra el caminante. Uno, el clima, bastante inseguro. Otro, seguro: la ausencia total, durante la travesía, de posibilidad alguna de adquirir alimentos.

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Persiguiendo al arco iris

Respecto al clima, claro, las condiciones son distintas dependiendo de la época del año de que se trate. Normalmente, las travesías a pie se hacen en verano y otoño (junio-septiembre). En primavera también se hacen, pero entonces con esquíes de fondo. Este es un tema a parte que podemos tratar en otra ocasión. Volvamos pues a la época sin nieve. La ventaja de hacer la travesía en junio-julio es que no hace falta llevar linternas: tenemos luz natural 24 horas al día y podemos disfrutar del insólito sol de medianoche. El inconveniente de entonces es que suelen haber cantidades ingentes de mosquitos, sobre todo desde primeros de julio a mediados de agosto. Es el precio que tenemos que pagar para que miles de aves que pasan sus inviernos en el sur de Europa y norte de Africa vengan a tener sus crías en estas latitudes: aquí encuentran insectos en abundancia para ellas mismas y para sus polluelos. Para esta época conviene pues proveerse de un buen repelente y de un sombrero-mosquitera con los que protegerse de los ataques de aquellos furiosos enemigos (ambas cosas se encuentran en cualquier supermercado de la región, por un precio muy asequible).

A partir de mediados de agosto empieza mi época preferida para hacer senderismo. La llegada prematura del otoño ártico, con sus frías noches, viste a la vegetación con toda una maravillosa gama de cálidos colores que van desde el verde profundo al amarillo luminoso, pasando por fuertes rojos e intensos ocres. Es un espectáculo difícil de admirar en otras latitudes, en donde no existe, como en Laponia, la vegetación enana. Cierto tipo de abedul propio de la zona, que crece a ras del suelo, junto con zarzas y musgos, tapizan el paisaje con una inmensa alfombra multicolor de encendidas tonalidades. Parece realmente, cuando le da el sol, que todo arda alrededor nuestro.

Decíamos pues que el clima es inseguro y, por tanto, hay que ir preparado para todo. Puede hacer un tiempo seco y caluroso y entonces con unos pantalones cortos y una camiseta hay suficiente (¡si no hay mosquitos!) o llover durante todos los días. Normalmente, sin embargo, hace un clima ideal para el senderismo: soleado o medio nublado, seco, con algún chubasco de vez en cuando, y temperaturas alrededor de los 15 grados de media. Un buen traje de Gore Tex constituye la solución ideal. Para la mochila hay que proveerse de una funda impermeable. Del calzado ya hemos hablado más arriba.

En cuanto al aprovisionamiento, he ahí un buen desafío: aparte de agua, que pura y cristalina se puede beber de los arroyos tanta como se quiera, y bayas según la época del año, nada más va a encontrar el caminante para calmar su sed y su apetito. Renos semisalvajes hay en abundancia, pero sólo los vemos de vez en cuando y a distancia, y osos, que no vemos nunca, pero que sí vigilan nuestros pasos. Se trata del oso pardo, nada agresivo para el hombre, que normalmente rehuye su encuentro.

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... tendremos que calcular exactamente las calorías que vamos a necesitar ingerir cada día y cargar en la mochila estrictamente lo preciso para toda la excursión ...
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Así pues, si vamos a hacer una travesía que dure varios días, tendremos que calcular exactamente las calorías que vamos a necesitar ingerir cada día y cargar en la mochila estrictamente lo preciso para toda la excursión. Hay que pensar que, entre saco de dormir, prendas de vestir, comida y demás utensilios, fácilmente se alcanzan pesos de 25-30 kg por mochila. También hay que decir que la suavidad de la geografía hace más llevadero este peso, pues no existen las fuertes pendientes a las que estamos acostumbrados en España y, además, al movernos en unas cotas de baja altura, la concentración de oxígeno atmosférico es más elevada que en las altas cumbres. Es así mismo muy importante, durante la travesía, saberse racionar los alimentos, de forma que queden para todos los días. ¡De otra manera, el último puede resultar especialmente penoso…!

En definitiva, creo que lo más razonable para nuestro andarín es que se tome una semana de vacaciones, vuele a uno de los tres aeropuertos de Laponia (Enontekiö, Kittilä o Ivalo) desde los cuales existen buenas comunicaciones en autobús a los parques nacionales de la región (Pallas-Ounastunturi o Urho Kekkonen), pase un día en alguna de aquellas poblaciones "aclimatándose" y proveyéndose de vituallas y que, al día siguiente, emprenda la travesía siguiendo un itinerario trazado ya de antemano y en el cual tenga reservadas las pernoctas en las cabañas de que antes hemos hablado. Esta travesía puede durar cuatro días. El sexto día puede invertirlo en regresar en avión a Helsinki por la mañana y visitar esa bonita capital durante el resto de la tarde, pasar la noche allí y, al día siguiente, regresar a Barcelona en el vuelo de las 8 de la mañana, que llega a esa capital a las 11, con tiempo suficiente para conectar con su lugar de destino.

Espero, con esta explicación, por un lado, haber despertado el interés de algún senderista por "descubrir" esta región, tan alejada y distinta de España, y, por otra, hacer ver que no se trata de nada que no esté al alcance de quien tenga voluntad para hacerlo y unos pocos ahorros para costeárselo. Tras vivir en este país más de 20 años puedo asegurar que un español es aquí siempre muy bien acogido. Los finlandeses son gente humilde, quizá un poco reservados para lo que estamos acostumbrados en España, pero siempre dispuestos a ayudar en cualquier situación. La mayoría habla inglés, pero como muchos de ellos suelen ir de vez en cuando a calentarse al sol de las Canarias o de Málaga, cuando "se rompe el hielo", son incluso capaces de sorprendernos con algunas palabras en español.

Naturalmente, ofrezco mi ayuda para cualquier consulta que quiera hacérseme o cualquier gestión que esté en mis manos llevar a cabo.

©José-Andrés Miralles (texto y fotos)
jose.miralles@phsotey.fi

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