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Sauna y senderismo

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Disfrutando de la sauna tras un dia de marcha

Habéis pensado alguna vez, queridos senderistas, lo agradable que sería llegar a un refugio de montaña, cansados y sudorosos -tal vez incluso mojados y con frío- y encontrar allí una habitación caliente en donde podernos desnudar sin titiritar y donde hubiera agua caliente en abundancia para podernos lavar bien? Un sueño imposible? Un lujo para ricos? No, no lo es! Con un presupuesto bastante pequeño y con pocos gastos de mantenimiento se puede conseguir este higiénico placer que los finlandeses inventaron hace siglos y al que dieron un nombre que se ha extendido por todo el Mundo: la sauna.

La sauna, algo totalmente malentendido en muchas partes, no es más que esto: una habitación con una estufa que calienta, a la vez, el aire ambiente y un depósito metálico lleno de agua para el lavado.

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fue concebida como un lugar en donde entrar en calor al volver del duro trabajo en un ambiente exterior frío y en donde poderse sacar la ropa sucia y lavar con comodidad
   

Al principio fue concebida como un lugar en donde entrar en calor al volver del duro trabajo en un ambiente exterior frío y en donde poderse sacar la ropa sucia y lavar con comodidad. Sin embargo, pronto aprendieron los primitivos pobladores de esta región nórdica, que el hecho de pasar de un ambiente frío a otro caliente y viceversa repetidas veces proporcionaba una intensa sensación de bienestar.

Hay que comprender pues que la sauna no es un lugar de tortura ni mucho menos un medio para adelgazar. Se debe permanecer en ella hasta que se siente demasiado calor y entonces pasar a un ambiente frío. En la construcción de la sauna se toma muy en cuenta la ventilación, gracias a lo cual y a pesar del calor reinante en su interior, la concentración de oxígeno allí es totalmente normal. Así pues, la falta de aire que aquejan algunos principiantes es totalmente subjetiva, fruto casi siempre de una mala información y de la aprehensión con que se suele entrar la primera vez.

Cuanto mayor es aquel contraste de temperaturas entre el exterior y el interior, mayor es el efecto relajante que se consigue. Si se ha estado, por ejemplo, quince minutos a 90C, cuando se sale a un ambiente de alrededor de los cero grados no se siente frío, sino más bien al contrario: una agradable sensación de alivio. Y al revés: cuando se empieza a sentir frío afuera, se agradece la reentrada en el calor de la sauna que, al principio, nos parece totalmente soportable.

Normalmente se repiten estas entradas y salidas tres o cuatro veces, o sea que la sauna se toma durante una o dos horas. Éste es un ritual que debe llevarse a cabo sin prisas y sin nerviosismo, cosas ambas difíciles de conseguir la primera vez. Aparte de la sensación de ahogo que ya comentaba más arriba, quien no ha estado antes en la sauna suele tener reparos en entrar desnudo en ella. En este punto debo aclarar que en Finlandia acostumbran a tomar la sauna hombres y mujeres por separado, excepto cuando se trata de miembros de una misma familia. Por otra parte, el hecho de estar todos "como Dios nos echó al Mundo" hace que nadie sea mejor ni peor por su indumentaria o las joyas con que se adorna. Todo esto, junto con una buena cerveza, contribuye a que fácilmente se establezcan amenas e informales conversaciones tanto entre amigos y como entre desconocidos.

Tampoco ha de temerse que los bancos de la sauna estén sucios o que puedan ser vehículo de contagio. La sauna es un lugar especialmente limpio. Por un lado, el calor que en ella se alcanza tienen efectos esterilizantes, sin que ninguna bacteria o virus soporte tan altas temperaturas. Por otro, antes de empezar a tomarla es imperativo un buen lavado corporal. Además, el último que la toma, antes de marchar, debe echar unos cubos de agua sobre los bancos y dejarlo todo limpio y arreglado para que pueda ser utilizada de nuevo. A pesar de ello, es bastante normal que cada saunista utilice para sentarse una pequeña toallita.

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En una esquina está la estufa en cuyo receptáculo superior se han colocado entre 50 y 100 kg de piedras.
   

Fácilmente pueden encontrarse instrucciones de cómo construir una sauna y a ellas remito a quien esté interesado en ello. En líneas generales podemos decir que se trata de una habitación de tamaño adecuado al número de saunistas a que vaya a estar destinada, de manera que puedan caber todos a la vez sentados en sus bancos. Las paredes y el techo son de madera o de machiembrado de este material. En una esquina está la estufa en cuyo receptáculo superior se han colocado entre 50 y 100 kg de piedras. Las estufas pueden ser de muchos tipos, pero en principio son de dos: eléctricas -apropiadas para viviendas urbanas- y de leña.

En el caso de refugios de montaña, evidentemente, una estufa de leña será lo indicado. Como su hornillo es de tamaño reducido y su toma de aire pequeña, usan muy poca leña. Normalmente, en una hora, dependiendo del tamaño de la habitación y del de la estufa, se alcanza una temperatura ambiental, a unos 50 cm por debajo del nivel del techo, de unos 80-100C, pudiéndose empezar entonces a utilizar.

Los bancos, también de madera, están adosados a las paredes y elevados de tal manera que los pies de los saunistas quedan por encima del nivel superior de las piedras de la estufa. De esta forma se aprovecha mejor el calor que se desprende al rociar agua sobre ellas. Este agua se evapora rápidamente y el vapor producido transporta de forma casi instantánea el calor de las piedras a la piel de los saunistas, que lo reciben como un agradable "golpe de calor" de algunos segundos de duración, tras los cuales la temperatura vuelve a descender a la ambiental de la sauna, hasta que se vuelva a rociar las piedras.

A parte del efecto relajante que proporciona la sauna, el calor favorece la dilatación de los poros, con lo cual la piel queda agradablemente limpia y fina tras su lavado.

He intentado explicar en qué consiste la sauna y deshacer ciertos malentendidos que sobre ella existen. Espero haberlo conseguido. Sin embargo, nadie es capaz de disfrutar de ella o entender plenamente su filosofía hasta que la ha tomado aquí en Finlandia, en una rústica cabaña al borde de una lago de aguas transparentes, escuchando la voz de esta Naturaleza impoluta.

©José-Andrés Miralles (texto y fotos)
jose.miralles@phsotey.fi

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