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José A. Pastor

 

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José A. Pastor y su mujer, en las gradas de Soaso, del valle de Ordesa

Nací hace 29 años en Cieza (Murcia) aunque en la actualidad resido en un municipio del Noroeste de esta región: Bullas. Desde crío empecé a salir al monte con mis hermanos mayores y con los scouts. Mis primeras andanzas tuvieron lugar, lógicamente, en los montes cercanos a casa. (entre ellos debo citar la Atalaya y el Almorchón). En los años de Instituto creamos el "grupo montañero" K2, con el que ampliamos nuestros horizontes y recorrimos otras zonas de la región murciana (Sierra Espuña, Sierras de Moratalla y Caravaca, Sierra del Segura en Jaén). La expedición de mayor entidad que montamos en aquella época fue la realización del Camino de Santiago en 1993.

En la Universidad conocí nuevos amigos que también compartían mi afición por la montaña; el disponer de coche propio y de un poquito más de dinero nos permitió ampliar el radio de nuestras excursiones y desplazarnos a lugares más distantes como Castril, Cazorla y Sierra Nevada. Fueron los tiempos de la "Expedición Malafolla", en homenaje al capitán Malaespina.

En los últimos años de carrera entré a formar parte del experimentado Club Montañero de Murcia, donde he aprendido un estilo, una forma de estar frente a las montañas y recorrerlas haciendo todas las cumbres, buscando siempre la ascensión más interesante frente a la más rápida o sencilla. De esta época he de resaltar las "integrales" o travesías de varios días de duración en las que nos planteamos hacer la totalidad de las cumbres de una determinada sierra.

Con respecto a la "forma" o "manera" de acercarme a la montaña, he de decir que ni soy senderista, ni montañero, ni escalador, ni ciclista... más bien de todo un poco. Incluso me gusta combinar varias especialidades y muchas veces me planteo viajes "mixtos" en los que hago la aproximación con bici de montaña y luego la ascensión pura y dura de forma convencional. Soy más amigo de las crestas y las aristas que de las sendas balizadas, pero comprendo que éstas son necesarias y que también tienen un gran atractivo.

Para terminar, quisiera decir que en los últimos años, he gozado en el monte de la compañía de mi mujer que se revelado como una excelente montañera. Con ella comparto muchas ascensiones inolvidables por toda la geografía española y expediciones exigentes que hemos resuelto con éxito. No se puede pedir más: estar en lo más alto y con las personas que quieres.

José A. Pastor septiembre 2003