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Este relato forma parte de una serie de más de 50 en los que Julián OLIVERA MARTIN recoge una parte de sus acctividades montañeras Ver relatos publicados y biografia >>

HACIENDO MONTAÑA POR LAS SERRANÍAS MALAGUEÑAS: SIERRA DE LAS NIEVES (Ronda)
SIERRA BERMEJA (Estepona); SIERRA BLANCA-JUANAR (Marbella); y CASTILLO DE MONTEMAYOR (Benahavis).

DEL 28 DE MARZO AL 29 DE ABRIL DE 1995 – JULIO VÁZQUEZ, PEDRO SARAVIA, DIEGO REYES, ANTONIO ROMERO Y JULIAN OLIVERA

El litoral malagueño de la Costa del Sol queda protegido del Norte por cadenas montañosas. Pero nunca nos habíamos planteado la posibilidad de acercarnos a esas montañas y para intentar conquistarlas; porque las montañas son como las mujeres: hay que hacer aproximaciones, acercamientos para, al fin, conquistar lo que en ellas equivale al corazón de una mujer: su cumbre, esa cima que las remata y las corona. ¿Cuándo como se nos ocurrió “hacer montaña” en Málaga? En Marzo de 1995, encontrándose en la Residencia Nuestra Señora de Begoña, de la Compañía Telefónica, en el término de Estepona, PEDRO SARAVIA y JULIAN OLIVERA, éste último se lo propuso a SARAVIA, que aceptó. Los dos se fueron animando, y deciden por fin subir a Sierra Bermeja el 28 de Marzo. En la noche anterior, PEDRO le dice a JULIAN que tiene un compañero: DIEGO REYES, un joven camarero de la Residencia.

SIERRA BERMEJA (Estepona)

   
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... después de pasar un buen rato sobre un aéreo mirador, comemos junto al Refugio con una fuente ...
   

Los tres, PEDRO, DIEGO Y JULIAN dejan el coche en el Puerto de Peñas Blancas (980 m), y desde aquí suben a la cumbre de Sierra Bermeja (1.485 m), remontando un desnivel de 500 m. Tardaron dos horas, y cuando alcanzaron el vértice geodésico, lo celebraron con un abrazo y uniendo sus tres manos como expresión de júbilo compartido. Júbilo especial en PEDRO y DIEGO por ser la primera cumbre que pisaban. Esta cima, con sus casi 1.500 m, y tan cercana a la costa, es un magnífico mirador sobre la gran Bahía de Estepona, el Peñón de Gibraltar y la “boca oriental” del Estrecho con el litoral africano; y también sobre los valles y barrancos que se extienden a sus espaldas salpicados de pintorescos pueblos. Comenzamos a descender por una bonita arista pero la tenemos que abandonar enseguida y entramos en un sotobosque muy enmarañado por el que se camina muy mal. Llegamos a “Los Reales”, y después de pasar un buen rato sobre un aéreo mirador, comemos junto al Refugio con una fuente de agua estupenda. Desde “Los Reales” bajamos con calma, demorándonos en la contemplación de los pinsapos, los cuatro kilómetros y medio que nos separan del Puerto de Peñas Blancas. Aquí termina esta primera jornada. El “veneno de la montaña” que JULIAN lleva dentro inocula sin remedio a sus amigos PEDRO y DIEGO; y un “veneno” tan gratificante, no hay quien lo extirpe.

CASTILLO DE MONTEMAYOR (Benahavis)

   
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... allí hubo un castillo árabe del que todavía se conservan ruinas por todos los ángulos de la cima ...
   

A los seis días de esta primera jornada, el 3 de abril, PEDRO y JULIAN se van en coche a Benahavis, y orientados por un pastor, suben al Monte Mayor (586 m), un airoso cerro con vértice geodésico que ofrece interesantes vistas panorámicas del litoral esteponero y marbellí y de los valles que se despliegan entre la costa y las Sierras Bermeja y Palmitera. DIEGO no puede acompañar en este caso a sus amigos, ya jubilados, porque tiene que trabajar. El nombre completo de este Cerro es el de CASTILLO DE MONTE MAYOR, porque allí hubo un castillo árabe del que todavía se conservan ruinas por todos los ángulos de la cima, que denuncian la importancia de la antigua fortaleza: trozos de anchas murallas y restos de puertas, arcos e incluso habitaciones. Como la altitud de Benahavis es de 184 m, el desnivel a remontar es de 402 m, que no es pequeño, cercano al superado en Sierra Bermeja. Como Benahavis está muy próximo a la Residencia, PEDRO y JULIAN pueden, después de tomarse unos “finos” en ese pueblo, regresar a comer.

Esta facilidad de poder hacer en media jornada un Pico tan majo como el de MONTE MAYOR, nos anima a repetirlo dos días después. Este día, 5 de Abril, acompaña a PEDRO y JULIÁN, un amigo de la Residencia, MANOLO MARTINEZ DEL AMO, que se queda en la base del Pico donde termina la pista que sube desde Benahavis; la verdad es que MANOLO hubiera podido alcanzar el Pico porque donde se queda ha superado ya el 90 por ciento del desnivel, pero no lo hace porque el 10 por ciento restante es un sendero muy pronunciado y resbaladizo. Cuando bajan PEDRO y JULIAN, se reúnen con MANOLO, y los tres, en lugar de regresar al pueblo por donde han subido, siguen por la pista hacia el Norte y no tardan en encontrar una nueva bajada. Todo va bien en principio, es, incluso más suave que la otra, pero, ya muy abajo, unos centenares de metros de fuerte inclinación y suelo escurridizo, les complican y entorpecen el descenso. PEDRO y JULIAN se preocupan por MANOLO, que no está preparado para andar por vericuetos tan ásperos; bromean los dos primeros, y PEDRO, con buen humor dice: “MANOLO nos va a retirar el saludo por haberle metido en este atolladero”. Pero todo termina felizmente, tomándose los tres en Benahavis unos “finos”.

No tardan en volver solos a Benahavis, PEDRO y JULIAN. Suben por la pista habitual, pero en lugar de “hacer” el MONTE MAYOR, deciden subir a una de las colinas de ese mismo cordal. Y la verdad es que lo consiguen con dificultades, porque carece de sendero y han de abrirse paso por un suelo enmarañado de maleza y con un serio desnivel.

La cuarta vez que vuelven PEDRO y JULIAN a Benahavis, lo hacen acompañados por JULIO VAZQUEZ, que el día anterior se había incorporado al grupo de la primera salida al Parque Natural de JUANAR. JULIO VAZQUEZ demostró poseer unas extraordinarias cualidades para trepar por los más ásperos repechos. Suben los tres, JULIO, PEDRO y JULIAN al CASTILLO DE MONTE MAYOR, y esta vez permanecen más tiempo en la cima, para ver bien, sin prisas, todos y cada uno de los restos que han sobrevivido al antiguo y sin duda importante Castillo árabe que ocupó este espléndido observatorio.

SIERRA DE LAS NIEVES (Ronda)

El día 7 de Abril, con excelentes referencias, pero con muy escasa información, preparan una jornada por la SIERRA DE LAS NIEVES, los mismos que iniciaron estas excursiones por las serranías malagueñas: PEDRO, DIEGO y JULIAN. Salimos temprano de la Residencia y paramos en el Mercado de San Pedro de Alcántara, con el fin de comprar pescado fresco, pues PEDRO lleva una “parrillada” para prepararlo. Unos kilómetros antes de llegar a Ronda, dejamos la carretera y tomamos una pista forestal de 10 Km. que nos conduce a un llamado refugio, que tiene poco que ver con lo que quienes van a la montaña encuentran bajo tal nombre y que siempre es algo que se caracteriza por su sobriedad, que a veces es austeridad espartana; y lo que realmente encontramos es una magnífica y bonita casa: se trata del “Cortijo de los Quejigales”, que al declararse esta Sierra “Parque Natural Protegido”, fue adaptado para base de guardas forestales y centro de información para excursionistas y montañeros. Hablamos con dos guardas forestales que nos facilitan información sobre los Picos a los que podemos subir y por dónde hemos de hacerlo.

   
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... por una senda que parece jugar al escondite desapareciendo y reapareciendo en la sombría angostura del barranco.
   

Sin ningún equipamiento del que la montaña requiere, ni botas, ni mochila, ni cantimplora, ni ropa adecuada, con zapatos deportivos y “chándal”, PEDRO, DIEGO y JULIAN comienzan a caminar a las 11 h de la mañana, y durante varios minutos llanean hasta la vertical de un barranco que desemboca en este valle. Y es aquí donde empiezan a subir y lo hacen por una senda que serpentea por una de las laderas del barranco. Una bonita cría de “capra hispánica” pasa muy cerca de ellos. Vamos poco a poco remontando el barranco, que está poblado por ese árbol-reliquia de la familia de los abetos, el pinsapo, que sólo sobrevive en los dos extremos del Continente Europeo, uno de los cuales, el occidental, es el ocupado por estas sierras meridionales de Andalucía. La senda bordea algunos ejemplares espléndidos, pero a medida que vamos ganando altura se reduce su tamaño, y terminan desapareciendo. Alcanzamos la cabecera del barranco; el arbolado ha quedado atrás y el matorral bordea nuestro camino. Subíamos sin horizonte, bloqueada nuestra vista por primeros planos de árboles y rocas, por una senda que parece jugar al escondite desapareciendo y reapareciendo en la sombría angostura del barranco. Ahora, al salir de él por su alta cabecera, un ancho y despejado horizonte nos ofrece generosas lejanías: vemos perfectamente RONDA, una de las poblaciones más bellas y monumentales de España, y también algunos pueblos cuyos blancos caseríos alegran el abrupto y grandioso paisaje.

   
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No hemos, pues, alcanzado el “techo” de esta Sierra de las Nieves... ¡otra vez será!
   

Abandonamos la senda para trepar por las rocas y no tardamos en ganar unos altiplanos al fondo de los cuales, al Sur, vemos un repetidor: esta es la más clara de las referencias que nos dieron abajo los forestales, y hacia ella nos dirigimos. Llegamos al repetidor, junto al que se levanta una caseta en cuyo tejado hay planchas para captar energía solar, y una hélice para la energía eólica, que está funcionando “a tope” porque hay viento: dos energías limpias, puras... ¡otro “gallo” le cantara a nuestro Planeta si se hubieran utilizado estas energías en lugar de petróleo! Nos ponemos lo poco que traemos de abrigo porque el viento en esta altitud es frío. ¿Dónde está el pico TORRECILLA? No lo sabemos; las referencias que sobre este punto nos dieron abajo, no son nada precisas. Vemos al SE una montaña muy respetable, y al Este un Cerro que es, con aquélla y con el lugar que nosotros pisamos, las tres cotas descollantes en estos altiplanos que forman el espacio cimero de la SIERA DE LAS NIEVES. ¿Qué hacemos? El Cerro que vemos al Este se encuentra más cerca y ofrece más fácil acceso que la montaña que se levanta al Sureste, y como nuestros cuerpos sienten ya el cansancio y hemos de pensar en el regreso, nos decidimos por lo menos duro. Vamos hacia el que, por ignorar su nombre, llamaremos CERRO DEL ESTE. Atravesamos unos praderíos donde pastan ovejas, para los que hemos tenido que descender algunos metros desde el CERRO DEL REPETIDOR, y después de trepar por roquedos calcáreos, alcanzamos la cima. No hay vértice geodésico y eso nos hace pensar que no es el PICO TORRECILLA. No hemos, pues, alcanzado el “techo” de esta Sierra de las Nieves... ¡otra vez será!

Disfrutamos durante algunos minutos de extensos panoramas hacia el Norte y al Este especialmente. Decidimos descender, no por donde hemos subido, con la idea de conocer nuevos parajes de esta Sierra; bajamos por el Norte del Cerro y nos encontramos con una vertiente más inclinada y pedregosa que la de subida. Después de descender muchos metros, enderezamos hacia el Oeste, y enseguida nos encontramos con un soberbio espolón de roca, que hemos de contonear por su base; al hacerlo, entramos en un alto circo de piedras claras, de un gris blanquecino. Bajo el circo se abre un gran barranco que no es aquel por el que esta mañana subimos desde el valle, pues aún estamos muy al Este del mismo. Bajar por este barranco podríamos hacerlo pero quizás nos complicase la jornada. Rebordeamos lentamente este alto y desolado circo, en busca de un collado que se adivina en su extremo occidental; la lentitud es obligada por la fuerte inclinación del terreno y por el inclemente suelo de rocas sobre las que hemos de ir saltando. Cuando estamos a punto de rebasar el circo, la proximidad del collado y la aparición de un sendero nos permiten decir que llevamos la ruta acertada y que el descenso lo tenemos controlado. Por ello, nos sentamos para descansar y tomar algo de fruta.

Después de varios minutos de descanso, reanudamos la marcha y aún tardamos en llegar al preciso lugar de la senda donde esta mañana la abandonamos para trepar derechamente al CERRO DEL REPETIDOR. Entramos en la cabecera del barranco, y descendiendo por él, llegamos al “Cortijo de los Quejigales” a las tres de la tarde. Cincho horas ha sido la duración de esta interesante jornada. Hablamos de nuevo con los forestales, y con las referencias de lo que hemos hecho, nos dicen los nombres de las dos cotas que hemos pisado: el cerro del repetidor se llama CERRO DE LOS PILONES; y el que nosotros llamamos Cerro del Este tiene por nombre CERRO ALTO.

   
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Traemos un plano orográfico que confirma los nombres facilitados por los forestales el pasado día 7
   

Aprovechamos la valiosa experiencia de esta primera jornada en la SIERRA DE LAS NIEVES, preparamos una segunda con el objetivo de alcanzar el Pico más alto de la misma: LA TORRECILLA. Esta segunda jornada tiene lugar el día 20 de abril, y somos cuatro los componentes del grupo: JULIO VAZQUEZ, PEDRO SARAVIA, DIEGO REYES y JULIAN OLIVERA. Salimos de la Residencia Nuestra Señora de Begoña, de Telefónica, en “ISDABE”, a las 9,20 h de la mañana y nos detenemos, como la vez anterior, en el Mercado de San Pedro para comprar pescado. Llegamos al “Cortijo de los Quejigales” pasadas las 11 h. Traemos un plano orográfico que confirma los nombres facilitados por los forestales el pasado día 7: CERRO DE LOS PILONES, CERRO ALTO y LA TORRECILLA, y nos añade sus altitudes; curiosamente los dos Cerros tienen idéntica altitud, 1.783 m y, el Pico de LA TORRECILLA los supera claramente con sus 1.919 m, o sea , 136 m. mas que las dos cotas que con él comparten el espacio cimero de la Sierra de las Nieves. Y la altitud del “Cortijo de los Quejigales” es de 1.250 m.

   
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Es un lugar delicioso y a la vez severo, donde se mezcla la delicadeza del valle con la altiva seriedad de la montaña ...
   

A las 11,15 horas iniciamos la ascensión. Nos abrigamos todo lo posible y no llevamos carga, porque la comida la dejamos en el coche; comeremos al regreso. En cincuenta minutos alcanzamos la cabecera de la Cañada del Cuerno, nombre del barranco según el plano. A las 12,45 llegamos al CERRO DE LOS PILONES, donde está el repetidor. Desde aquí, la mole de LA TORRECILLA cierra el horizonte SE. Son las 13 horas cuando abandonamos el Cerro para dirigirnos a nuestro objetivo de hoy. Descendemos unos vallecitos que abren sus amenos pastizales entre estos altiplanos; el descenso significa una inevitable pérdida de altura. La senda sube y baja, con su trazado en tobogán, atravesando tres grandes “hoyas” y nos va acercando a las bases de LA TORRECILLA. Los suelos herbosos y pedregosos se turnan, con predominio de los últimos. En la base misma de LA TORRECILLA, nos sorprenden unos roquedos calcáreos con grandes oquedades y una cueva que parece profunda. Esta hermosa pared rocosa trabajada por la acción milenaria de los hielos y de las aguas, incrementa su belleza con unas plantas trepadoras que ponen su gracia vegetal en la mineral fachada. En una de las oquedades que semeja una gran hornacina o capilla, han colocado la imagen de una Virgen. Es un lugar delicioso y a la vez severo, donde se mezcla la delicadeza del valle con la altiva seriedad de la montaña, y se completa con un manantial que vierte sobre un pequeño abrevadero para el ganado. Bebemos los cuatro el agua fresca, riquísima, algo que ya necesitaban nuestros cuerpos por el esfuerzo que vienen realizando; aunque no hace calor, tampoco hace frío como temíamos.

Ahí está ya, inmediata y cerrándonos el paso, la muralla del Pico TORRECILLA, con unos 200 metros de desnivel que hemos de remontar casi verticalmente. Los cuatro, JULIO, PEDRO, DIEGO y JULIÁN, que venían diseminados, se reagrupan para trepar juntos por esta seria ladera que les conducirá a la cumbre, y JULIÁN quiere que sea DIEGO, el único joven del grupo - los otros tres somos setentones - el primero en pisarla. Entra DIEGO en la cumbre, y le siguen por este orden JULIO, PEDRO y JULIÁN. ¡Hemos conquistado el PICO TORRECILLA, que con sus 1.919 metros de altitud, es la cota más alta de la Sierra de las Nieves! (posteriormente nos enteramos por el joven montañero de Estepona, ANTONIO ROMERO, que este PICO no sólo es la mayor eminencia orográfica de las serranías rondeñas, sino que constituye también el “techo” de la provincia de Málaga). Nos abrazamos los cuatro con enorme alegría y alzamos nuestras manos jubilosamente. Son las 14,30 horas: desde el CERRO DE LOS PILONES, el del repetidor, hemos tardado una hora y media, y desde el valle, tres horas y quince minutos. El desnivel remontado, con las pérdidas de altura que hay que recuperar, ha sido de unos 800 metros. El esfuerzo que hemos realizado tiene aquí y ahora plena justificación, y los cuatro nos sentimos generosamente gratificados.

   
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¡Una verdadera borrachera de horizontes, una fabulosa eclosión de colores! Verdes, azules, grises, rojizos, pardos, blancos....
   

¡Qué cumbre tan fenomenal esta del PICO TORRECILLA! Las panorámicas son fantásticas: las Sierras Bermeja y Palmitera, 400 metros por debajo de nosotros, y la Sierra Blanca de Marbella, 700 metros nada menos bajo nuestros pies. Vemos muchas otras montañas que nos rodean por los cuatro puntos cardinales, y valles, barrancos, pueblos y buena parte de la Costa del Sol. Nos dijo un forestal que desde aquí se divisa Sierra Nevada, pero para ello es necesario que está límpida la atmósfera; en cuyo caso, añadió otro forestal, se divisan también, no sólo las costas africanas, sino la Cordillera del Atlas... ¡Una verdadera borrachera de horizontes, una fabulosa eclosión de colores! Verdes, azules, grises, rojizos, pardos, blancos....Junto al vértice geodésico hay una cruz metálica que pide una oración por alguien que ha muerto y que sin duda amaba la montaña. Y encontramos “el libro de la cumbre”, un cuaderno encerrado en una caja de metal y protegido por una losa de piedra; leemos en el cuaderno algunas dedicatorias de montañeros que han pasado por esta cima. Nosotros escribimos la siguiente frase y debajo de ella firmamos los cuatro: - “El grupo ARUNDA formado por JULIO VAZQUEZ, PEDRO SARAVIA, DIEGO REYES y JULIAN OLIVERA, llegamos a esta cima, privilegiada por su belleza y su fabulosa panorámica, a las 14,30 horas. Salimos de ella a las 15 horas. Día 20 de abril de 1995” (Abrimos paréntesis para aclarar lo de ARUNDA; este nombre, con el que uno de sus componentes, DIEGO REYES, bautizó al grupo, es el de la antigua ciudad romana que precedió a la actual RONDA, donde nació DIEGO. – ARUNDA fue una de las principales ciudades de la BETICA ROMANA).

   
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... cuando empieza a caer la tarde, nos vamos alegres y felices.
   

Descendemos siguiendo la misma ruta que hicimos al subir, hasta las proximidades del CERRO DE LOS PILONES; cuando damos vista a este Cerro, lo soslayamos dejándolo a nuestra derecha, en busca de la pista que baja al “Cortijo de los Quejigales”. Esta pista alarga considerablemente el recorrido hasta el valle en relación con el sendero que se descuelga verticalmente por el barranco llamado “Cañada del Cuerno”, pero evidentemente, el alargarlo también lo suaviza, y dado el castigo que llevan ya nuestros cuerpos, confiamos en descender más cómodamente. Recorremos con lentitud las grandes “lazadas” que describe la pista por la vertiente occidental de estos altiplanos, y llegamos al Cortijo a las 17,45 horas: hemos tardado en el descenso dos horas y cuarenta y cinco minutos. La duración de la jornada ha sido de seis horas y media; sin duda la más dura, también la más hermosa y gratificante, entre las diez excursiones que durante un mes hemos realizado por las sierras malagueñas. Con toda justicia podemos calificarla, en lenguaje ciclista, como la “etapa o jornada reina”. En el Cortijo y alrededores, no hay nadie; hasta los forestales se han ido. Buscamos fuego para preparar el pescado y lo encontramos por casualidad: una brasa encendida junto al edificio. A las 7,30 terminamos de comer y abandonamos este delicioso valle escondido en el corazón de la SIERRA DE LAS NIEVES. La ilusión con la que llegamos aquí esta mañana – pisar la cumbre del PICO TORRECILLA – se ha hecho realidad, y nosotros cuatro – JULIO, PEDRO, DIEGO Y JULIÁN -, cuando empieza a caer la tarde, nos vamos alegres y felices.

SIERRA BLANCA DE MARBELLA – PARQUE NATURAL DE JUANAR

   
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...se queda MANOLO, recién nombrado Jefe de Intendencia, con todo el avituallamiento, para que sus tres compañeros asciendan sin ninguna carga al Pico
   

El Parque Natural de Juanar, varios kilómetros más arriba de Ojén, se abre a la espalda de la Sierra de Marbella o Sierra Blanca. Una visita turística, en la que, en apacible paseo, llegamos al “Mirador de Puerto Rico”, nos permitió contemplar la altiva silueta de un Pico: LA CRUZ DE JUANAR. Para quienes llevamos dentro el “veneno de la montaña”, ver un Pico tan esbelto es igual a proponerse subir a él cuanto antes. Así lo deciden PEDRO SARAVIA y JULIAN OLIVERA; DIEGO REYES, por su trabajo, no puede ir. Y hoy se incorpora al grupo otra persona de la Residencia que confiesa no haber “hecho montaña”, pero que conoce y le gusta la naturaleza: se llama JULIO VAZQUEZ; nació en Galicia y vive desde hace muchos años en Oviedo. Sin pretensión de subir al Pico, sólo con el fin de pasar un agradable día en Juanar, viene también MANUEL MARTINEZ DEL AMO, que es un experto en preparar y disfrutar de una buena comida y en degustar “ finos” y “riojas”. Salen los cuatro en un coche de la Residencia, se detienen en un supermercado para comprar algunos comestibles y bebidas, y no tardan en llegar al Parador de JUANAR, donde dejan el vehículo. Durante el viaje, con el buen humor que conviene a estas excursiones, JULIO, PEDRO y JULIAN nombran a MANOLO, Jefe de Intendencia de la expedición. Desde el Parador del Parque de Juanar, comienzan los cuatro a subir por la pista que conduce al “Mirador de Puerto Rico”, cargándose con comida y bebida. Poco antes del Mirador, junto a las ruinas de un edificio, hay una fuente, con mesas y bancos alrededor: aquí se queda MANOLO, recién nombrado Jefe de Intendencia, con todo el avituallamiento, para que sus tres compañeros asciendan sin ninguna carga al Pico.

   
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...a mediados del siglo XIX, un pesquero que navegaba frente a la costa de Marbella, fue sorprendido por un fuerte temporal ...
   

JULIO, PEDRO y JULIÁN trepan por la senda que, “bucle” a “bucle”, les va acercando a la cima, a la que llegan en 35 minutos; un excelente tiempo para los 250 metros de desnivel que hay desde abajo. Rematando el Pico, una gran cruz metálica. Saludan los tres, agitando pañuelos, a su compañero MANOLO, que les corresponde. Esta “Cruz de Juanar” es un Pico aéreo y esbelto, desde el que se contempla perfectamente Marbella, y buena parte de la Costa del Sol. Destaca, visto desde Marbella, por su aislamiento elegante y es el que, desde la costa, ofrece la silueta más altiva de toda esta Sierra. (La existencia de la Cruz en este Pico - ¿historia o leyenda? – la explican así: a mediados del siglo XIX, un pesquero que navegaba frente a la costa de Marbella, fue sorprendido por un fuerte temporal; los pescadores, desorientados y atemorizados, rezan por sus vidas, y en ese momento se abren las nubes y avistan el picacho de JUANAR, cuya clara referencia les permite alcanzar la costa sanos y salvos. Agradecidos a la Providencia, prometen subir a pie una Cruz y colocarla en lo alto del Pico. Lo cierto es que la Cruz está en el Pico, que este ya no se llama sólo JUANAR, sino LA CRUZ DE JUANAR, y que el dos de mayo suben aquí en romería gentes de Marbella).

Después de pasar varios minutos en el Pico, JULIO, PEDRO y JULIAN, descienden y van al encuentro de MANOLO, que haciendo honor a su cargo de Jefe de Intendencia, ha preparado con todo detalle y delicadeza, los aperitivos, la comida y la bebida. Como ejemplo de la profesionalidad de MANOLO, citamos las coitas de “fino jerezano” para acompañar a unos canapés hechos con una rodaja de tomate y una sardina; después, una variada comida “regada” con excelente “rioja”. Brindan los cuatro, por lo bien que se está desarrollando la jornada, y MANOLO es felicitado alegremente por sus tres compañeros. Es también MANOLO el que nos lleva al pintoresco pueblo de OJEN, donde con café y copa se cierra felizmente este primer contacto con la montaña de JUANAR.

   
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... al salir del pinar, el camino “se adelgaza”, y se convierte en un sendero que sube haciendo “lazos” ...
   

La segunda jornada de JUANAR tuvo lugar el 25 de abril, con la novedad de la incorporación al grupo de un joven montañero de Estepona: ANTONIO ROMERO CARRASCO. Desde el Pico LA CRUZ DE JUANAR observamos el otro día, el cordal que circula de Norte a Sur al encuentro de las dos cotas más altas d ela Sierra Blanca o de Marbella: LASTONAR (1.260 metros) y LA CONCHA (1.125 metros). Nos pareció interesante la “cuerda” y vimos que se podía acceder a ella desde el valle de Juanar alcanzando un collado. JULIAN habló del tema con el joven ANTONIO ROMERO, y éste le dijo que había subido a LA CONCHA y LASTOMAR pero por otras vías, una de ellas, desde Istán. Llegamos los cuatro, JULIO, PEDRO, ANTONIO y JULIAN, al Parador de Juanar, y aquí queda el coche y la comida, pues sólo nos llevamos algo de fruta. En la base septentrional de LA CRUZ DE JUANAR encontramos un camino ancho entre los pinos; lo seguimos y, al salir del pinar, el camino “se adelgaza”, y se convierte en un sendero que sube haciendo “lazos” hasta alcanzar el collado que nos sitúa en la “cuerda” que hoy buscamos. JULIAN tiene claro que hemos de “tirar” por la “cuerda” hacia al Sur, y así lo hacemos después de contemplar durante unos minutos el valle al Oeste de JUANAR al que nos asoma el collado.

   
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... refería al hecho mezclando dramatismo y buen humor ...
   

Nos metemos los cuatro en la “cuerda”, y a los pocos minutos, una gran piedra de unos cuatro metros de altura, y más o menos igual anchura, nos cierra el paso sin contemplaciones. ANTONIO, el único que va equipado para la montaña, y por lo tanto lleva botas, trepa por la parte derecha de la piedra adelantándose a sus compañeros en busca de salida; dice que hay desplomes y se desliza hacia la izquierda. Por esta parte izquierda inician la subida los otros tres, PEDRO en cabeza, y detrás JULIO y JULIAN; lo hacen en vertical porque al tratar de escorarse más a la izquierda, comprueban que también hay desplomes. Vivimos unos momentos de indecisión y nerviosismo, pero hay que salir del atolladero y hacerlo, claro está, hacia arriba; no es cosa de retroceder. Como la roca tiene rugosidades y algunas fisuras con apoyos, las aprovechamos para subir con resolución y alcanzar la terraza de la enorme piedra... ¡respiramos tranquilos y no relajamos inmediatamente! ¡había que ver a PEDRO trepando con su cuerpo pegado a la roca, como un gato! (Abrimos paréntesis para lamentar no haber grabado cómo relataba PEDRO después, con gracia y con intensidad al mismo tiempo, los tensos minutos vividos: refería al hecho mezclando dramatismo y buen humor y quienes no lo vivieron pensarían que exageraba, y sin embargo PEDRO - de ello damos fe sus compañeros – relataba fielmente, con plena veracidad, sus propias vivencias).

   
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... refería al hecho mezclando dramatismo y buen humor ...
   

Seguimos por el cordal que alterna trozos anchos con otros estrechos y algunos casi aristados. Poco a poco la cresta se va elevando a través de un recorrido “en tobogán”, superando pequeños altozanos, ligeras eminencias que la hacen más amena. Cuando se adivina el final de la “cuerda”, vemos por vez primera LA CONCHA y LASTOMAR, que constituyen el pivote de esta tierra marbellí en el que confluyen varias crestas. Tenemos delante un cerro más alto y airoso que los que hemos venido remontando, y lo subimos con ilusión pensando que la costa cimera - LASTONAR – está inmediata, por detrás... pero al coronarlo ¡decepción!: una tremenda brecha nos cierra bruscamente el paso: EL SALTO DEL LOBO. El plano nos dice que el cerro sobre el que estamos – no sabemos su nombre – tiene 1.200 metros de altitud y es, por lo tanto, la tercera cota de esta Sierra, detrás de LASTONAR (1.260 m.) y de LA CONCHA (1.215 m.) Nuestra propia observación corroboraba estas altitudes: vemos al LASTONAR al otro lado del “Salto del Lobo” levantándose 60 metros sobre nosotros, y a LA CONCHA, solapada visualmente desde aquí con el LASTONAR, a la izquierda, que ofrece un altitud muy semejante a la del Cerro anónimo que nosotros pisamos, sólo 15 metros de diferencia. Nos encontramos al Norte de esas dos cotas cimeras y al Oeste de LA CRUZ DE JUANAR, 40 metros por debajo de nosotros. JULIO y JULIÁN bajan hacia el SALTO DEL LOBO por el reborde de esta afilada arista en que se ha convertido aquí la cresta; se asoman JULIO y JULIAN por el filo de la arista y ven que al Oeste de la misma el desplome es absolutamente vertical, un impresionante precipicio de varios centenares de metros, con el blanco caserío de Istán abajo, al fondo. Si esta arista hubiera tenido el lado el que estamos, tan secamente cortado como el opuesto, no bajarían JULIAN y JULIO por aquí, pues entonces sólo sería practicable a horcajadas, el llamado en lenguaje montañero “paso de grupa”. Llegan JULIO y JULIAN al borde mismo de la terrible tajadura conocida como “Salto del Lobo”, comentan entre ellos que con precaución bajaríamos porque la roca presenta como peldaños y otros relieves en los que podríamos apoyarnos. Pero el “agujero” de la brecha es muy profundo, como un centenar de metros, lo que implicaría un duro remonte posterior hasta el CERRO LASTONAR, y a eso habría que añadirle un regreso más largo y complicado que el que podemos realizar desde el Cerro anónimo que flanquea con aquél el “Salto del lobo”: el LASTONAR por el Sur y el CERRO ANONIMO, en el que estamos, por el Norte. Baja ahora también hacia la brecha al encuentro de sus dos compañeros, ANTONIO; en el CERRO ANONIMO se queda solo PEDRO. Comentan la situación JULIO, ANTONIO y JULIAN y deciden dar por terminada la ascensión en inician desde aquí el descenso al Parador de Juanar.

   
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... el sendero se bifurca, uno baja al valle de Juanar y el otro sube al Pico
   

Saben JULIO, ANTONIO y JULIAN al Cerro donde les espera PEDRO; un Cerro que el excelente plano que traemos dibuja perfectamente, con sus curvas de nivel, pero sin denominarlo, por lo que nosotros lo venimos llamando CERRO ANONIMO, que constituye, repetimos, la tercera cota de la Sierra Blanca. Reagrupados los cuatro, iniciamos el regreso, pero no por la “cuerda”, sino por su ladera oriental, que nos lleva a un ancho “cuello” que la enlaza con el Pico LA CRUZ DE JUANAR. En el “cuello”, el sendero se bifurca, uno baja al valle de Juanar y el otro sube al Pico. Propone JULIAN tomar el último y hacer, una vez más, un Pico tan gratificante; aceptan sus tres compañeros y en pocos minutos suben y pasan varios minutos disfrutando de unos prismáticos de las generosas panorámicas que ofrece LA CRUZ DE JUANAR. Bajan hacia el valle por la vertiente oriental, la que da al “Mirador de Puerto Rico”, y ANTONIO y JULIAN ven muy próxima una “capra hispánica”; sus dos compañeros, JULIO y PEDRO se han adelantado y descienden velozmente. En el valle se reunen los cuatro y llegan pronto al Parador de Juanar. Sacan del coche comidas y bebidas y eligen, por encima del edificio un lugar apacible y grato: en este lugar nos sentamos para comer, beber y comentar los incidentes de una estupenda excursión, que JULIO, en simpática expresión asturiana, califica de guapina.

La altitud del Parador es de 780 metros y hemos subido hasta los 1.200 metros: 420 metros de desnivel, que añadiendo los metros de las numerosas recuperaciones a que obliga una cresta sinuosa, ondulada, y el “postre” imprevisto de subir a “LA CRUZ DE JUANAR”, hay que calcular en unos 650 metros. Además, hemos pisado las cotas tercera (CERRO ANONIMO, 1.200 metros) y cuarta (LA CRUZ DE JUANAR, 1.160 metros) de esta Sierra Blanca o de Marbella; y quizás lo más destacable, hemos recorrido una larga e interesante cresta, a veces aristada, incluida esa gran piedra que nos quería cerrar el paso y que ninguno de los cuatro - ¡pero sobre todo PEDRO, su tocayo! – olvidaremos. Pero no sólo recordaremos la PIEDRA sino toda la jornada, esta guapa y gratificante jornada de montaña que el 25 de abril de 1995 hemos compartido JULIO, PEDRO, ANTONIO y JULIÁN.

(Sin embargo, mientras la celebrábamos con alegría y buen humor, ignorábamos quearriba en LA CRUZ DE JUANAR , nos dejábamos la FUNDA de los prismáticos).

   
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... hemos pisado por tercera vez LA CRUZ DE JUANAR.
   

Cuatro días después, el 29 de abril, subieron JULIO, PEDRO y JULIAN a LA CRUZ DE JUANAR en busca de la FUNDA. No lo hicieron por la senda normal, la oriental. Rodearon la base septentrional del Pico y por allí accedieron al collado al que llegaron el día 25 por la parte contraria; y ya, desde el collado, ascendieron a la cima por la senda occidental. El sendero desde el valle hasta el collado – que desconocían – les gustó mucho, pues discurre bajo los pinos o entre altos matorrales. Ninguno de los tres hablaban del tema, pero se iban preguntando a sí mismos “¿estará la FUNDA arriba en el Pico?”. Porque en los dos últimos días ha llovido y quizás algún viento fuerte podía haberla desplazado. O sencillamente, ha venido alguien y se la ha llevado. Llegan los tres a la cima: el primero que entra en ella es JULIO, detrás PEDRO y el último en hacerlo es JULIÁN....¡minutos, más bien segundos, de expectante nerviosismo!. Por fin...¡JULIO rompe el silencio y grita con júbilo que ha encontrado la FUNDA! Era él, JULIO, el que estaba más convencido de que la FUNDA estaría allí donde acababa de encontrarla. Se abrazan alegres los tres: la incertidumbre se ha resuelto felizmente (los prismáticos con su funda, nos los había prestado el Director de la Residencia, y de ahí nuestra preocupación). Descendemos rápidamente del Pico, paramos en Ojén con el fin de tomarnos unos “finos “ y celebrar así el hallazgo, y a la hora de comer estamos en la Residencia. Además de resolver algo que nos ha tenido varios días preocupados, hemos pisado por tercera vez LA CRUZ DE JUANAR.

Se cierra así con un pleno y rotundo FINAL FELIZ la tan maravillosa como inesperada temporada de montaña por las serranías malagueñas, que hemos realizado entre el 28 de marzo y el 29 de abril de 1995.

Julián OLIVERA MARTIN