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LA GRAN CAÑADA Y LA CUEVA DEL AVE MARÍA

 
Guillermo Amores

LA GRAN CAÑADA
Y LA CUEVA DEL AVE MARÍA

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En el descenso de la Gran Cañada

Me he levantado temprano para preparar la mochila que voy a llevar este sábado a la montaña. De pronto ¡suena el teléfono!, extrañado por la hora descuelgo el auricular, es Nuria que, desde Guadalajara, me comenta que hay huelga de los trabajadores de RENFE y que no puede llegar a la estación de Atocha donde habíamos quedado todos y que, por supuesto, no vamos a poder hacer la marcha que teníamos planeada, ya que dependíamos del tren. Decidimos ponernos en contacto con los demás compañeros para quedar en un punto y desde allí determinar que íbamos hacer. Una vez todos juntos, decidimos que desde luego vamos a ir a la sierra y que aunque la hora nos va a limitar bastante las alternativas, siempre nos queda "La Pedriza".

Si tuviera que elegir un lugar en el que me sintiera más identificado con la montaña, este sería sin duda alguna La Pedriza. Entre estos preciosos canchos viví mis primeras escaladas, conocí a mis primeros compañeros de cordada y sin duda alguna, forje mi amor por la montaña. Cada vez que vuelvo a La Pedriza, es como si volviera a casa, a mis inicios, a mi Montaña.

Aunque el itinerario que hemos elegido es bastante corto, recorre uno de los parajes más bellos y menos esperados de La Pedriza. El que llega aquí por primera vez, al mirar hacia arriba solo puede ver un inmenso conglomerado rocoso que cuelga sobre el abismo y no se puede imaginar que tras los muros iniciales, se esconde una colosal barranca que surca de Oeste a Este la Pedriza Anterior. Una meseta herbosa, de casi dos kilómetros de larga, surcada por un pequeño arroyo. Es la Gran Cañada, título espléndido para la más grande y más bonita pradera del toda la Sierra del Guadarrama.

Perfil de la marcha>>
Ficheros para GPS>>

Iniciamos el recorrido en el lugar conocido como el Tranco; 960m., llano surcado de merenderos donde termina la carretera que viene desde Manzanares del Real. Subimos por una escalinata situada a la derecha de un merendero llamado Casa Julián desembocando en una zona rocosa, limitada a la derecha por una valla de piedra. El sendero está marcado con señales de PR (franjas amarillas y blancas). El camino continúa hacia la izquierda y poco después realiza un giro a la derecha para salvar un grupo de rocas. Por detrás de este muro rocoso, giramos a la izquierda donde cruzamos el cauce de un arroyo. El camino parece dirigirse hacia unas enormes placas rocosas que vemos de frente. En este punto, a nuestra derecha, podemos ver una losa de piedra de unos ocho metros de altura con una línea de antiguos buriles. Poco después torcemos a la derecha ascendiendo entre rocas y alcanzamos un rellano por donde empezamos a ganar altura con algo más de pendiente.

Giramos a la derecha y ascendemos por una zona rocosa que nos conduce hasta un rellano cubierto de jaras. El sendero, bien marcado, continúa hacia la izquierda. Ganamos altura hacia el norte ascendiendo con fuerte pendiente, realizando numerosos zigzags por un terreno bastante erosionado, donde el camino serpentea entre rocas y jaras. Poco después realizamos una larga diagonal ascendente, con marcada tendencia hacia el Nordeste, más adelante la pendiente se suaviza y pronto alcanzamos una amplia pradera herbosa. A la izquierda de la pradera y protegido bajo las rocas hay un vivac, que nos puede servir de protección en caso mal tiempo. Este punto ha quedado reflejado en la tabla de datos como Pradera del Vivac; 1170m. (27 min. desde el inicio).

Cruzamos la pradera hacia el Nordeste en busca de un claro espolón rocoso por el que continúa el camino. Ascendemos por un terreno bastante erosionado pasando a la izquierda del espolón. El camino, sin pérdida posible, gana altura realizando varios zigzags, saliendo poco después a una estrecha vaguada metida entre rocas. Superada la vaguada, salimos a una zona más amplia, donde bajo la cornisa de un gran bloque rocoso, nos guarecemos del granizo que en estos momentos está cayendo sobre nosotros. El camino continúa por la izquierda del bloque rocoso, donde nos hemos protegido y ya con menos desnivel, alcanzamos el extremo más occidental de La Gran Cañada, 1390m (17 min. desde la Pradera del Vivac).

Nuestro camino continúa hacia el Este, siguiendo el trazo de una pequeña vereda que alcanza el cauce de un arroyo que desciende desde la hondonada de las Cerradillas. Entre las grietas de unas rocas situadas a la derecha de nuestro camino vemos un pequeño acebo, su ubicación nos resulta curiosa. Continuamos cruzando la cañada hacia el Este, a nuestra izquierda podemos observar con claridad los riscos de Cinco Cestos, pegados como una losa a una lisa pared y algo más a la derecha, en la parte superior de las Cerradillas, el Elefantito. Se gana algo de altura, siempre con escasa pendiente, para alcanzar el punto más alto de la Gran Cañada, conocido como Collado de la Pedriza; 1330m. (9 min. desde el inicio de la Gran Cañada).

Cruzamos una pequeña valla de piedra que delimita el collado, para iniciar un grato descenso por el margen derecho de la Cañada. Bordeamos por la derecha unas enormes rocas, bajo las cuales hay un pequeño vivac. Justo en este punto, pero al lado derecho, vemos un añoso roble abriéndose paso entre bloque rocoso, partiendo, vegetal a mineral, en varios trozos.

Descendemos por la Cañada hasta alcanzar las cristalinas aguas del arroyo del Cortecero, que cruza la pradera hacia el Este. Posiblemente desde este punto se obtiene una de las imágenes más bonitas de la Pedriza.

Seguimos por el margen derecho del regato, perdiendo altura suavemente por una zonas de praderas hasta alcanzar una zona más plana donde vemos las señales blancas y amarillas de la Senda Maeso, 1280m. (8 min. desde el Collado de la Pedriza), que asciende desde Manzanares el Real y continúa por la izquierda hasta la pradera del Yelmo.

Descendemos por la Senda Maeso hacia el Sur, siguiendo siempre las marcas blancas y amarillas. Alcanzamos un pequeño collado y llegamos al pie de unas rocas que rodeamos por la izquierda. Poco después, descendemos un canalón rocoso hacia la izquierda y enseguida a la derecha, para alcanzar la base del risco Ofertorio.

Algo más abajo, el camino queda casi horizontal y con cierta tendencia hacia Sudoeste. A nuestra derecha vemos de unas curiosas rocas en forma de doble giba y a la izquierda, casi escondido, reparamos en el Caracol, pequeño risco rocoso de cuya silueta ha tomado el nombre y en cuya cabeza han colocado unos hitos de piedra que dan forma a las antenas. Tras realizar una amplia diagonal hacia la derecha, alcanzamos una zona de praderas, punto marcado en la tabla de datos como Desvío de la Cueva; 1200m (11 min. desde que tomamos la Senda Maeso).

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Entrada de la cueva del Ave María

Hacia nuestra derecha hay una tapia de piedra, (si hemos decidido visitar la Cueva del ave María, éste sería el punto donde nos debemos desviar). Continuar bordeando la tapia hacia el oeste y pronto encontramos un letrero que nos indica el camino a seguir para alcanzar unas afloraciones de roca pelada, donde bajo una lancha que sale de la superficie unos 15 metros hay una quebradura que se interna roca adentro ofreciendo una entrada triangular; es la Cueva del Ave María. Muchas son las leyendas que existen sobre la cueva pero quizás la más conocida es aquella que dice: <<que gritando en la entrada las palabras "Ave María", una voz misteriosa sale del interior, como un eco, respondiendo: "Gracia Plena". Nosotros no nos quedamos con las ganas y realizamos el experimento, aunque no logramos respuesta alguna. Sin duda es necesaria mucha fe y, sobre todo, muy buena fe para percibir la respuesta.

Desde la zona de praderas donde se encuentra el desvío hacia la cueva el camino gira hacia la izquierda, (atención en este punto a las marcas de la Senda Maeso, ya que el camino parece continuar hacia el Sur por una vereda que no tiene salida) bajando suavemente hacia una verde desfiladero. Sigue un tramo horizontal que nos lleva en unos minutos hasta el pie de una gran roca. Aquí en camino realiza un marcado giro hacia la derecha, para continuar perdiendo altura entre rocas. Enseguida salimos a una zona de abundantes jarales, realizando una clara diagonal hacia la derecha. Tras rebasar una pequeña subida, alcanzamos una puerta de madera que impide el paso del ganado. El camino pierde altura y realiza marcados zigzags para salir, sin ningún tipo de dificultad, al Collado de la Cueva, 1122m. (11 min. desde el desvío de la Cueva).

Desde el mismo collado tomamos una senda bastante estrecha que desciende hacia el Oeste. Atraviesa la parte alta de la vaguada que nace en el mismo collado y continúa perdiendo altura por el margen izquierdo de la misma. Poco a poco el sendero se va ensanchando, abriéndose paso entre abundantes jarales. Se llega una bifurcación que seguimos a la derecha, perdiendo altura, con fuerte desnivel, hacia el centro de la vaguada. Alcanzada ésta, el camino continúa hacia las paredes rocosas que tenemos a nuestra derecha y, tras pasar un tramo casi horizontal, llegamos a una zona donde las rocas parecen que nos impiden el paso. Parece que hemos perdido el sendero, con mucho cuidado continuamos por encima de unas rocas que tenemos frene a nosotros y enseguida vemos algunos hitos sueltos que nos vuelven a marcar el camino. Tras superar está zona algo complicada, llegamos a la base del conjunto rocoso conocido como Cara del Indio; 1050m. (22 min. desde el Collado de la cueva). La Cara del Indio está formada por un conjunto de riscos verticales en los cuales se abren paso varias vías de escalada. Nos llama la atención una enorme encina que nace a más de 6 metros de altura, enraizada en uno de estos erguidos riscos.

Bordeamos la Cara del Indio hacia el Oeste. Tras superar la zona rocosa, perdemos altura entre jarales, por la izquierda de la marcada vaguada que forma el Canchal de Manzanares. A nuestra derecha podemos observar al impresionante mundo rocoso que forma la Pedriza Anterior. El camino desciende por una zona donde las jaras, algunas de ellas más altas que nosotros, dan clara evidencia de que este itinerario no es frecuentemente utilizado.

Alcanzamos el arroyo que corre por el centro de la vaguada y tras continuar, breves instantes, por su margen izquierdo, cruzamos el riacho al margen derecho. Salimos a una amplia pradera en cuyo centro, a modo de hito gigantesco, encontramos una roca que nos recuerda, aunque en menor tamaño, al risco del Tolmo.

Dejando la roca a nuestra derecha, nuestro camino continúa muy cerca del arroyo y enseguida llegamos a la tapia de un chalet. Seguimos la tapia a lo largo hasta alcanzar una puerta de madera. Pasamos al otro lado, para salir enseguida a la zona rocosa donde iniciamos el recorrido y alcanzamos en breves instantes los merenderos del Tranco; 960m. (13 min. desde la Cara del Indio; 1h. 58 min. desde el inicio).

Los tiempos indicados entre los diferentes tramos de esta descripción son netos de andar, a ellos deben sumarse los que se gasten en descansar comer o simplemente admirar el paisaje. A modo indicativo requiera entre 3h. 45min. y 4h. 15 min. para realizar la marcha sin apremios; 30 min. más si decidimos visitar la cueva del Ave María).

© Guillermo Amores

 

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