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Cueva Valiente

Cumbre y refugio de Cueva Valiente Guillermo Amores

San Rafael-Cueva Valiente-San Rafael

Desde la estación de tren de San Rafael observo la blanca cumbre de Cueva Valiente. Las nevadas de los últimos días también se han dejado sentir sobre las cotas menos elevadas de la Sierra y, a estas horas de la mañana, siento como el aire fresco azota agradablemente mi rostro mientras me dirijo al centro de la población.

Saludo a un lugareño que está recogiendo leña seca y me introduzco en el frondoso bosque por el que voy a iniciar la ascensión. A partir de los 1500 metros la nieve a cuajado en abundancia y, aunque no veo ninguna huella, el itinerario no ofrece ninguna duda.

Enseguida sale el sol, el calor empieza a calentar el ambiente y los carámbanos, que cuelgan sobre las ramas de los pinos, caen sobre la nieve inmaculada del suelo, en un continuo crujir que me hace pensar que alguien viene tras de mí, vuelvo la cabeza y solo veo las huellas de mis botas dejando un rastro de paso corto en mi lenta ascensión. Me siento sobre el macuto para poder disfrutar del maravilloso paisaje que tengo ante mí, posiblemente este sea uno de los lugares donde se obtiene una de las mejores vistas de la mayor parte de la Sierra del Guadarrama, y con un día totalmente despejado como el que hoy se nos ofrece, con los picos nevados como fondo, el espectáculo es maravilloso.

Poco después de alcanzar la cumbre me envuelve la niebla, aunque me embarga una pequeña sensación de soledad, será efímera, y ayudado por la brújula y el G.P.S., inicio el descenso por la cara Este del pico. La nieve ha cubierto toda posibilidad de referencia del camino, y mientras busco el mejor itinerario en la empinada ladera, encuentro las huellas de algún animal de cuatro patas, en otras ocasiones me ha dado buen resultado seguirlas, a sí que, ¿por qué esta vez no?. Mientras avanzo pensando que podría buscar mí oportuno aliado por estas alturas, sonrío al pensar que él también se podría estar haciendo la misma pregunta. Poco después de salir de la niebla, la nieve también desaparece, y tras alcanzar el collado de La Cabeza de Buey, vuelvo la vista atrás, me siento nuevamente sobre mi macuto y vuelvo a pensar en mi extraño aliado. Se me hace un pequeño nudo en la garganta cuando recuerdo a Bruno, mi perro, él me acompaño muchas veces y siempre intentaba buscar el mejor camino, nunca me dejó sólo. Ya sé que no estás, que te fuiste hace tiempo... pero tú nunca me abandonarías, ¿qué hacían allí esas huellas?. Será el sol, puede que la niebla, no lo sé.... pero creo que hoy hemos vuelto a estar juntos.

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Iniciamos el recorrido en la estación de tren de San Rafael descendiendo un breve tramo que nos lleva, tras pasar bajo la autopista de la Coruña, hasta el puente que salva el cauce del río Gudillos. A partir de aquí ascendemos suavemente hasta desembocar en la carretera que va al Puerto del León. Cruzamos al lado contrario para seguir por la calle Carlos Mendoza, al lado izquierdo de la misma están las instalaciones de la piscina Municipal; enseguida alcanzamos una bifurcación en la que hay una fuente, elegimos la opción de la izquierda, que tras pasar por una zona de merenderos que quedan enfrente de un colegio, nos lleva hasta el campo de fútbol, a la izquierda de la pared que delimita el recinto, vemos las señales rojas y blancas, del G.R. 88, que nos acompañarán hasta el collado del Hornillo.

Seguimos el camino, que hay a la izquierda de la tapia, alcanzando enseguida una bifurcación que tomamos a la izquierda. Poco después atravesamos el cauce de un arroyo, saliendo a una extensa pradera que atravesamos hacia el sudeste hasta desembocar en una carretera secundaria que va hasta el Espinar. La seguimos a la derecha, según hemos llegado, y enseguida realiza una curva a la derecha; antes de que la inicie nos salimos por la izquierda para continuar por un camino que lleva hasta una finca que vemos enfrente, este punto le hemos denominado en la tabla de datos como Camino de las Monjas; 1300m (18 min. desde la estación del tren), ya que la finca que tenemos enfrente es conocida como la Cerca de las Monjas.

Bordeamos la tapia por la derecha en dirección a una puerta metálica por la que atravesamos la valla de alambre que cruza nuestro camino. Continuamos paralelos al cercado de piedra que delimita la finca. Enseguida alcanzamos una pista ancha que nosotros tomamos a la izquierda, tras seguirla un breve tramo, la abandonamos por la izquierda (señales rojas y blancas), para continuar por el ancho camino que corre paralelo a la misma. Avanzamos por un terreno bastante erosionado, que en algunos tramos nos obliga a saltar fuera del camino, saliendo enseguida a una extensa pradera en la que nacen varias bifurcaciones. Una de ellas situada a nuestra derecha será por la que llegaremos en nuestro descenso de la cumbre de Cueva Valiente, pero eso será más tarde. Nosotros atravesamos la explanada hacia el sur-sudeste, tomando, de las dos alternativas que hay en esta dirección, la situada más a la izquierda (señales rojas y blancas). Tras un breve tramo prácticamente horizontal, alcanzamos la vaguada por la que corre, a nuestra izquierda, el Arroyo Mayor; 1340m (11 min. desde el Camino de las Monjas).

Continuamos por la orilla derecha del arroyo, en el sentido de la marcha, por un ancho camino que gana altura entre el espeso pinar. Poco después de atravesar el cauce del arroyo de la Seca que vierte sus aguas por nuestra derecha, cruzamos a la orilla izquierda del arroyo Mayor, siempre en el sentido de la marcha. Enseguida se alcanza una bifurcación que tomamos a la derecha. Aparecen varias bifurcaciones más a ambos lados del camino, nosotros continuamos siempre por la más cercana al arroyo. Superamos un pequeño talud en el que la pendiente es bastante fuerte, enseguida la rampa se suaviza. El arroyo queda ahora algo más abajo de donde nos encontramos. Pronto aparece otra bifurcación que nosotros tomamos a la derecha para cruzar nuevamente el arroyo. El cauce queda ahora a nuestra izquierda, nos separamos ligeramente del mismo siguiendo siempre por las alternativas más cercanas al mismo, aunque en ocasiones parezcan más claras otras opciones. Atravesamos una talanquera en la que volvemos a ver las señales rojas y blancas que verifican nuestro itinerario. Tras atravesar una vaguada por la que corre un afluente del riacho que venimos siguiendo, el camino se ve mucho más claro, aunque bastante erosionado. Poco después volvemos a pasar a la orilla izquierda del arroyo Mayor, en el sentido de la marcha, sigue un tramo donde la pendiente se acentúa bastante más. Poco después, nuestro camino converge con otro que viene por la izquierda y, ya con menos desnivel, continuamos ganando altura por el pinar, alcanzando en breves instantes la Pista Forestal; 1500m (25 min. desde que vimos por primera vez el arroyo Mayor) que baja desde el collado del Hornillo.

Atravesamos de lado a lado la pista, para continuar por el ancho camino que gana altura hacia Sudoeste por un tramo de rocas sueltas. Tras pasar otra bifurcación que nosotros tomamos a la izquierda, se llega a un claro entre el pinar, en el que vemos una agradable zona de praderas. Nosotros continuamos por la izquierda de la marcada vaguada, ganando altura por un largo tramo donde la pendiente se acentúa bastante y donde es necesario, parar de vez en cuando, para tomar un poco de aire. Tras alcanzar nuevamente la pista forestal, salimos sin mayores problemas al Collado del Hornillo; 1637m (18 min. desde que cruzamos por primera vez la pista forestal).

Por el mismo collado pasa la carretera que viene del Puerto del León y que lleva a Peguerinos, la seguimos unos 300 metros en dirección sudoeste, derecha según hemos llegado, descendiendo hasta la primera curva. Aquí dejamos el asfalto para continuar a mano derecha ascendiendo por el ancho camino que se adentra en el bosque (señales amarillas). Enseguida se alcanza una zona de explanada, el camino en esta parte es bastante horizontal, pero enseguida vuelve a tomar un poco más de pendiente. La vereda se estrecha un poco, y en algún tramo perdemos algo de altura, para enseguida volver a remontar y continuar bordeando hacia el sudoeste, la loma que desciende desde la cumbre hermana de Cueva Valiente.

Tras pasar junto a un viejo tronco caído sobre el camino, la pendiente se acentúa un poco y las piedras sueltas que hay sobre el terreno, hacen que nuestra progresión sea algo más incómoda. Enseguida se alcanza una bifurcación, aunque las dos alternativas nos van a llevar al mismo punto, la de la izquierda pasa por la mole granítica de Peña Blanca, en cuyas vías de escalada hemos pasado bonitos momentos; la de derecha por la que seguimos, ataja un poco situándonos en breves instantes en un rellano que se forma en la loma que delimita el Valle de Enmedio por el Este. Atravesamos la explanada de lado a lado, e iniciamos un descenso con fuerte desnivel, por un terreno bastante deteriorado que nos lleva hasta la sombría vaguada en la que se esconde el Refugio de Valle de Enmedio; 1600m (31 min. desde el collado del Hornillo). Al ver el estado del refugio, el que hasta no hace mucho tiempo podría cobijar a más de diez personas y que hoy le encontramos con los techos derruidos y el suelo lleno de cochambre, uno no puede entender como se ha podido llegar a esta situación y con más pena que gloria piensa que "tiempos pasados" fueron mejores.

Atravesamos por detrás del refugio al otro lado de la vaguada, en la que en ocasiones podemos encontrar algo de agua, para iniciar la ascensión por la loma oeste del valle. El camino, bien señalizado, gana altura con fuerte desnivel, mientras serpentea por la ladera realizando varios zigzags. Tras un corto, pero duro esfuerzo, alcanzamos un pequeño collado formado entre enormes bloques de granito desde el que se obtiene una estupenda panorámica sobre el valle de Pinares Llanos y la mole de Peña Blanca dominante sobre el mismo.

Atravesamos el collado pegados a la línea rocosa que tenemos a nuestra derecha, enseguida dejamos a la izquierda una vereda que desciende entre pinos. El camino gira a la derecha por un estrechamiento entre dos bloques de granito y comienza a ganar altura serpenteando entre las rocas. Enseguida se alcanza un rellano que nos permite recuperar un poco el aliento. El camino gira a la izquierda realizando una amplia diagonal. Poco después, tras un nuevo giro a la derecha, superamos el enorme grupo rocoso que bloqueaba nuestro camino. Salimos a una zona con más vegetación en la que no es difícil ver caballos sueltos. La pendiente va perdiendo intensidad, los árboles van desapareciendo poco a poco, y rápidamente alcanzamos un amplio rellano exento de vegetación, desde el cual se obtiene una amplia panorámica en todas las direcciones, estamos en las Navas del Toril; 1785m (24 min. desde el refugio del Valle de Enmedio).

Atravesamos la explanada para continuar ganando algo de altura por la ladera oeste de la cumbre hermana de Cueva Valiente. Enseguida se empiezan a ver construcciones rocosas entre las rocas, recordando a nuestro paso los difíciles días que se vivieron en este "frente" de la Guerra Civil Española. Tras superar la primera zona rocosa el camino, algo más estrecho y prácticamente horizontal, nos conduce hasta el collado anterior a la cima. Por el oeste confluye también la pista que viene desde el collado de la Gargantilla. Seguimos la pista hacia la derecha ganando altura por la ladera sur del pico y tras una serie de revueltas, alcanzamos sin mayores problemas la cima de Cueva Valiente; 1903m (19 min. desde las Navas del Toríl). Justo en la cumbre se encuentra el pequeño refugio de Cueva Valiente. Aunque la puerta esta medio caída, por dentro está bastante limpio y en caso de necesidad se podrían resguardar en él unas cuatro personas. Merece la pena pararse un buen rato a observar el paisaje, si el día es claro podemos ver hacia el Oeste las cumbres de Gredos; pero lo más interesante, en mi opinión, es la amplia panorámica que se obtiene de gran parte de la Sierra de Guadarrama, posiblemente este sea uno de los lugares con mejores vistas de toda la Sierra.

Rodeamos por el norte el montículo rocoso que forma la cima y nos encaminamos algo más de 50 metros en dirección nordeste, saliéndonos de la zona más empinada cercana a la cumbre. Giramos hacia el Este perdiendo altura entre rocas y vegetación. La cima de Cabeza Líjar, que vemos justo enfrente, nos sirve de referencia. Enseguida entramos en el pinar donde el camino, ahora más evidente, serpentea entre pinos achaparrados. Pronto se alcanza un pequeño collado rocoso despejado de vegetación. A partir de aquí el camino es bastante ancho y pierde altura por la parte alta de la loma en la que nos encontramos.

Tras descender un breve tramo entre rocas sueltas, alcanzamos un morro rocoso con un pino solitario. Pasamos por la derecha del mismo perdiendo altura por unos escalones de piedra que no presentan ninguna dificultad. El camino que ahora es casi una pista de tierra, gira ligeramente a la izquierda para continuar por la parte alta de la loma. A nuestra derecha, algo más abajo de donde nos encontramos, vemos una curiosa aguja de granito que aparenta ser un vigía del valle. Salvamos un promontorio rocoso que dejamos a nuestra izquierda, para continuar el descenso por un tramo donde debemos poner algo de atención para no resbalar. Tras entrar de nuevo en el pinar, el descenso se dulcifica mientras avanzamos por un terreno de arena firme que nos lleva hasta el Collado de Cabeza de Buey; 1537m (42min. desde la cima de Cueva Valiente).

Desde el mismo collado seguimos una pista ancha que desciende hacia el noroeste, izquierda según hemos llegado. A menos de diez metros aparece una bifurcación que tomamos a la derecha, perdiendo altura con fuerte inclinación. El camino gira a la izquierda y alcanza una alambrada que atravesamos sin dificultad por una enorme abertura. Enseguida desembocamos en una bifurcación que tomamos a la derecha, para continuar bajando rápidamente y con fuerte desnivel.

La pendiente se suaviza mientras alcanzamos la orilla derecha del arroyo del Secal. Nuevamente aparece otra bifurcación que seguimos a la izquierda, pasando al margen izquierdo del arroyo, que enseguida desaparece bajo el suelo. Poco a poco nos vamos desplazando ligeramente a la izquierda de la vaguada, siguiendo una pista bastante ancha que bordea la loma de El Carnero. Siguiendo siempre por la pista principal y sin desviarnos en ninguna de las numerosas bifurcaciones que aparecen a ambos lados del camino, se sale nuevamente a la pradera cercana a la finca de la Cerca de las Monjas, por la cuál ya pasamos casi al inicio de la marcha. Desde aquí seguimos el mismo itinerario que en la subida, alcanzando en primer lugar el Camino de Las Monjas; 1300m (28 min. desde el collado de Cabeza de Buey) y terminando el recorrido en la Estación de San Rafael; 1250m (17 min. desde el Camino de las Monjas; 3h 53 min. desde el inicio).

Los tiempos indicados entre los diferentes tramos de esta descripción son netos de andar. A ellos habrá que añadir los que se gasten en descansar, comer o simplemente admirar el paisaje. A modo indicativo, se requieren entre 6 h. y 6 h. 30 min. para realizar la marcha sin apremios.

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© Guillermo Amores marzo 2005

 

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