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Entrevista a Domingo Pliego

Domingo Pliego

Desde que a mediados de los 80 apareciera su primer libro sobre el Guadarrama, son ya una treintena los publicados, y el autor, que ha sido miembro y ocupado cargos de responsabilidad en numerosos grupos y ascociaciones de montaña, se ha convertido en punto de referencia inevitable cuando se habla de la bibliografía senderista de la "Sierra Madrileña"

Andarines: ¿Tus primeras experiencias montañeras ¿fueron en Guadarrama?
Domingo Pliego: Sí, mis primeras experiencias fueron en Guadarrama. A principio de los años 50 (del siglo pasado) no teníamos otras opciones, ... ni dinero.

A.: ¿Qué nos pueden enseñar los libros?. Me refiero, claro, a los libros de montaña y senderismo
D.P.: Los libros me han enseñado a mi muchas cosas. Los libros de montaña, los mapas y la brújula, te ayudan a ir a sitios nuevos para uno mismo. Sin estos elementos, no habríamos salido de los caminos conocidos.

A.:¿Se puede decir algo nuevo sobre Guadarrama?, o ¿ya está todo dicho?
Sobre Guadarrama se pueden estar diciendo cosas toda la vida. Además, van apareciendo nuevas generaciones de excursionistas, que han olvidado, o no han conocido, las viejas historias, de manera que se pueden volver a contar. Igual pasa con los nombres de lugar; unos se olvidan, otros se pierden. Además, la sierra de Guadarrama tiene un enorme transfondo cultural en relación con las poblaciones que la rodean. Precisamente la semana del 22 al 26 de julio se ha hecho en los cursos de verano del Escorial un curso sobre estos aspectos, y aún quedan muchas cosas por estudiar en profundidad.

A.: A un paraje natural en el que montañeros, esquiadores, domingueros, empresas turísticas, instituciones, .... considerán como propio, y está tan cerca de una gran ciudad ¿qué futuro le puede esperar?
D.P.: Para conocer el futuro ... hay que esperar a llegar. Hay que recordar que no hace tantos años la sierra era perfectamente desconocida para la mayor parte de la población y con el paso del tiempo hemos recibido un legado, un regalo, de gran valor, que entonces no se podía adivinar.

A.: Dinos una pregunta que no te hayamos hecho y que te gustaría contestar.

La pregunta que no me habéis hecho está en vuestra propia curiosidad. Seguramente no sería una, sino muchas las preguntas que me podríais hacer, y no tantas las que yo sabría contestar.

Entrevista realizada a través de correo electrónico en agosto de 2002

 

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