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San Rafael - El Escorial
por la cuerda de Cuelgamuros

Refugio de la Naranjera © Guillermo Amores

 

San Rafael - El Escorial
por la cuerda de Cuelgamuros

A pesar de ser esta una bonita marcha, generosa en paisajes, cada vez que la hago siento cierta tristeza al comprobar el deterioro de los numerosos refugios que hay en la zona. En la descripción que hicimos al pico de Abantos, comentaba en el primer refugio en que dormí, fue el de la Naranjera, el recuerdo de protección que a mí me dio este pequeño abrigo de piedra quedará para siempre grabado en mi mente. Al ver su estado actual, uno no deja de pensar en que ya, otro chaval de edad similar a la que yo tenía entonces, no podrá sentir esa sensación que en mí afloró la primera vez que recorrí la Cuerda de Cuelgamuros.

Bien es cierto que buena parte de la culpa de las condiciones en que se encuentran estos refugios, no hay más que ver la acumulación de basura de todo tipo, la tienen la cantidad de energúmenos que rulan por estos entornos, no tengo la menor duda que al haber una carretera cercana y que llegar hasta aquí tampoco cuesta mucho trabajo, estos "cerdos" han contribuido en buena parte al deterioro continuo de este lugar. Pero no sólo ellos tienen la culpa, la dejadez de los burócratas de turno ha sido, en mi opinión, la causa determinante de la situación actual de estos pequeños refugios de montaña. Es cierto que está prohibido acampar en la zona, medida que en principio parece acertada, ¿pero por qué no permitir pernoctar y acondicionar estos refugios?, creo que simplemente es cuestión económica, y eso si cabe, me da más pena todavía. Uno nunca entiende por que razón la protección siempre tiene que estar unida a la prohibición y no a la educación junto con medidas de control y vigilancia.

En fin, es posible que después de estas líneas se me intuya algo enfadado, pero cuando pienso que la dejadez de las autoridades va a impedir que las nuevas generaciones tengan sensaciones como la que podría ser amanecer en un lugar como este, es quitar experiencias que hacen amar y cuidar la montaña con más fuerza que todos los burócratas del mundo unidos.

Iniciamos el recorrido en la estación de tren de San Rafael descendiendo un breve tramo que nos lleva, tras pasar bajo la autopista de la Coruña, hasta el puente que salva el cauce del río Gudillos. A partir de aquí ascendemos suavemente hasta desembocar en la carretera que va al Puerto del León. Cruzamos al lado contrario para seguir por la calle Carlos Mendoza, al lado izquierdo de la misma están las instalaciones de la piscina Municipal; enseguida alcanzamos una bifurcación en la que hay una fuente, elegimos la opción de la izquierda, que tras pasar por una zona de merenderos que quedan enfrente de un colegio, nos lleva hasta el campo de fútbol, a la izquierda de la pared que delimita el recinto, vemos las señales rojas y blancas, del GR 88, que nos acompañarán hasta el collado del Hornillo.

Seguimos el camino, que hay a la izquierda de la tapia, alcanzando enseguida una bifurcación que tomamos a la izquierda. Poco después atravesamos el cauce de un arroyo, saliendo a una extensa pradera que atravesamos hacia el sudeste hasta desembocar en una carretera secundaria que va hasta el Espinar. La seguimos a la derecha, según hemos llegado, y enseguida realiza una curva a la derecha; antes de que la inicie nos salimos por la izquierda para continuar por un camino que lleva hasta una finca que vemos enfrente, este punto le hemos denominado en la tabla de datos como Camino de las Monjas; 1300m (18 min. desde la estación del tren), ya que la finca que tenemos enfrente es conocida como la Cerca de las Monjas.

Bordeamos la tapia por la derecha en dirección a una puerta metálica por la que atravesamos la valla de alambre que cruza nuestro camino. Continuamos paralelos al cercado de piedra que delimita la finca. Enseguida alcanzamos una pista ancha que nosotros tomamos a la izquierda, tras seguirla un breve tramo, la abandonamos por la izquierda (señales rojas y blancas), para continuar por el ancho camino que corre paralelo a la misma. Avanzamos por un terreno bastante erosionado, que en algunos tramos nos obliga a saltar fuera del camino, saliendo enseguida a una extensa pradera en la que nacen varias bifurcaciones. Nosotros atravesamos la explanada hacia el sur-sudeste, tomando, de las dos alternativas que hay en esta dirección, la situada más a la izquierda (señales rojas y blancas). Tras un breve tramo prácticamente horizontal, alcanzamos la vaguada por la que corre, a nuestra izquierda, el Arroyo Mayor; 1340m (11 min. desde el Camino de las Monjas).

Continuamos por la orilla derecha del arroyo, en el sentido de la marcha, por un ancho camino que gana altura entre el espeso pinar. Poco después de atravesar el cauce del arroyo de la Seca que vierte sus aguas por nuestra derecha, cruzamos a la orilla izquierda del arroyo Mayor, siempre en el sentido de la marcha. Enseguida se alcanza una bifurcación que tomamos a la derecha. Aparecen varias bifurcaciones más a ambos lados del camino, nosotros continuamos siempre por la más cercana al arroyo. Superamos un pequeño talud en el que la pendiente es bastante fuerte, enseguida la rampa se suaviza. El arroyo queda ahora algo más abajo de donde nos encontramos. Pronto aparece otra bifurcación que nosotros tomamos a la derecha para cruzar nuevamente el arroyo. El cauce queda ahora a nuestra izquierda, nos separamos ligeramente del mismo siguiendo siempre por las alternativas más cercanas al mismo, aunque en ocasiones parezcan más claras otras opciones. Atravesamos una talanquera en la que volvemos a ver las señales rojas y blancas que verifican nuestro itinerario. Tras atravesar una vaguada por la que corre un afluente del riacho que venimos siguiendo, el camino se ve mucho más claro, aunque bastante erosionado. Poco después volvemos a pasar a la orilla izquierda del arroyo Mayor, en el sentido de la marcha, sigue un tramo donde la pendiente se acentúa bastante más. Poco después, nuestro camino converge con otro que viene por la izquierda y, ya con menos desnivel, continuamos ganando altura por el pinar, alcanzando en breves instantes la Pista Forestal; 1500m (25 min. desde que vimos por primera vez el arroyo Mayor) que baja desde el collado del Hornillo.

Atravesamos de lado a lado la pista, para continuar por el ancho camino que gana altura hacia Sudoeste por un tramo de rocas sueltas. Tras pasar otra bifurcación que nosotros tomamos a la izquierda, se llega a un claro entre el pinar, en el que vemos una agradable zona de praderas. Nosotros continuamos por la izquierda de la marcada vaguada, ganando altura por un largo tramo donde la pendiente se acentúa bastante y donde es necesario, parar de vez en cuando, para tomar un poco de aire. Tras alcanzar nuevamente la pista forestal, salimos sin mayores problemas al Collado del Hornillo; 1637m (18 min. desde que cruzamos por primera vez la pista forestal).

Cruzamos la carretera que viene del Puerto del León y dejamos a nuestra derecha un enorme cartel que señala el paso de la "Cañada Real Leonesa". Enseguida se deja ver un camino bastante ancho que gana suavemente altura por la ladera, que tenemos a nuestra izquierda. Entre un claro de la arboleda, se deja ver, a la derecha, bastante alejada, la peculiar mole de Peña Blanca. Durante un breve tramo la pendiente se acentúa, luego pierde inclinación y hace más llevadera nuestra progresión hasta al final del pinar. El camino gira ligeramente a la izquierda, por una zona alfombrada de gayuba que nos conduce hasta la línea de cumbres de la Cuerda de Cuelgamuros;1703m (12 min. desde el collado del Hornillo). Desde este punto se obtiene una bonita panorámica sobre la meseta madrileña.

Una cerca de alambre separa las dos vertientes, la seguimos a la derecha, según hemos llegado y pronto encontramos una puerta que nos permite el acceso a la vertiente de Madrid. Descendemos en vertical hacia el ancho camino que vemos unos metros más abajo de donde nos encontramos, volvemos la vista atrás, y vemos la silueta del refugio de la Salamanca. Continuamos hacia el sur siguiendo el camino, que por aquí es de roca, blanca y bastante suelta. Enseguida aparecen las señales del GR 10, que nos acompañarán prácticamente durante todo el recorrido. Se alcanza un punto donde el camino se vuelve prácticamente horizontal, ahora se camina por un terreno mucho más compacto. Sigue un tramo de suave descenso, donde se alternan tramos en los que el camino está bastante erosionado, con otros más cómodos y compactos, que nos permite bordear la cumbre rocosa de Risco Polanco,

Superada la cumbre se alcanza un pequeño collado que nuevamente da vista a la vertiente avulense, a la que accedemos por una puerta situada estratégicamente en la alambrera que delimita las dos provincias. A partir de aquí se desciende hasta alcanzar el amplio collado que vemos algo mas abajo, en un descenso cómodo y sin demasiado desnivel. Iniciamos la ascensión al Cerro de la Carrasqueta, pronto el camino gira ligeramente a la izquierda, y poco después aparece una bifurcación en "V" que nosotros tomamos a la derecha. A partir de este punto la pendiente se acentúa bastante y ganamos altura entre escalones rocosos, enseguida la pendiente se suaviza y el camino pasa entre dos grupos de rocas, alejándose de la cima del cerro de la Carrasqueta hacia el sudoeste. Tras un breve tramo prácticamente horizontal, iniciamos un descenso que nos sitúa en la Loma sur de La Carrasqueta; 1585m (29 min. desde que alcanzamos la cuerda de Cuelgamuros). Desde este punto, se obtiene una buena panorámica del valle de Cuelgamuros, en el que sobresale la Cruz de los Caídos. Más que monumento o una escultura, se nos antoja gigantismo, prepotencia y muchas otras definiciones que no quiero dejar reflejadas en esta ocasión, para mí sólo es el amargo recuerdo de lo que nunca debió ocurrir, sus piedras están selladas con la sangre de muchos inocentes.

Continuamos descendiendo, el camino es bastante ancho pero está muy erosionado y en ocasiones es mejor salirse fuera del mismo, continuando por los laterales. El límite provincial está ahora marcado por un gran muro de piedra que queda a nuestra izquierda. Pronto la pendiente se suaviza y alcanzamos el amplio collado de Portera del Cura; andar por aquí se hace bastante cómodo, pisamos terreno firme y el camino ahora es prácticamente horizontal.

Ya en el otro extremo del mismo, el camino gira ligeramente a la izquierda, y poco a poco vamos ganando altura. Tras realizar un nuevo giro a la derecha, la pendiente se suaviza, pero solo será un instante ya que poco después volvemos a subir con más pendiente, para superar un tramo que nos lleva de nuevo hasta el muro de piedra. Bordeamos por la derecha unas rocas que se interponen en nuestro avance. Enseguida la pendiente se suaviza y se alcanza otra zona de piedras donde encontramos una bifurcación, nosotros seguimos la opción de la izquierda y tras superar unos escalones rocosos, salimos a la pequeña plataforma donde se asienta el Refugio de la Naranjera; 1610m (35 min. desde la loma sur de la Carrasqueta). Tras ver el estado ruinoso en que se encuentra el refugio, preferimos, con mas pena que gloria, continuar nuestro recorrido.

En este lugar confluyen varios caminos, nosotros continuamos hacia el sur, siguiendo la valla de piedra que nos viene acompañando desde hace rato. En principio avanzamos por un terreno muy cómodo de andar, pero rápidamente el camino toma fuerte pendiente entre el pinar. A esta altura de la marcha, superar este empinado repecho hace resoplar al más fornido montañero, pero afortunadamente este tramo no es muy largo y cuando alcanzamos el final del pinar nos sentamos un momento para recuperar fuerzas.

El camino ahora es bastante ancho y va prácticamente pegado al muro de piedra, y aunque seguimos ascendiendo la progresión ahora es bastante más cómoda. Una vez ganado el Alto de San Juan, tapia y camino giran hacia el Este mientras avanzamos por un terreno bastante desolado. Iniciamos un apreciado descenso que nos lleva hasta el portillo del Pozo de las Nieves, donde por una puerta atravesamos la valla metálica que cruza nuestro camino, entrando nuevamente en la provincia de Madrid.

Nuevamente debemos ganar algo de altura para superar la loma de Los Tientos, aunque ahora es bastante más suave. Superada la cota, encontramos una pista ancha que no tomamos, nosotros comenzamos un leve descenso que nos lleva hasta un estrecho collado. A partir de aquí iniciamos la última ascensión del día; sin demasiado esfuerzo vamos avanzando hasta un punto donde nos alejamos definitivamente del muro de piedra que nos ha venido acompañado durante un largo trayecto de nuestro recorrido, saliéndonos a la derecha y acercándonos al linde del pinar, para enseguida alcanzar la cima del Pico de Abantos; 1753m (48 min. desde el refugio de La Naranjera). En la cumbre hay una cruz y un mojón del I.G.N., desde aquí se tiene una espectacular vista sobre San Lorenzo del Escorial, de la planicie de Madrid y de gran parte de la Sierra del Guadarrama, sobre todo de la zona que va desde la Peñota hasta La Pedriza.

 

Continuamos nuestra marcha, bordeando la cima rocosa por el norte, para iniciar el descenso por la línea de máxima altura y con cierta tendencia hacia el sudoeste. Tras superar un breve tramo metido entre pinar, donde el terreno está bastante erosionado, salimos a una zona bastante mas despejada, para alcanzar poco después una pista de tierra. Seguimos la pista hacia la derecha durante un breve tramo, enseguida, hacia la izquierda, vemos una extensa pradera inclinada, nos salimos de la pista descendiendo hacia el centro de la pradera, para alcanzar sin mayores dilaciones la Fuente del Cervunal; 1650m (13 min. desde la cima del Abantos), lugar ideal para descansar y reponer fuerzas.

Descendemos por la pradera herbosa, con cierta tendencia hacia la izquierda, donde encontramos un camino de piedras sueltas, avanzamos en dirección sur, realizando una larga diagonal y perdiendo altura entre pinos y matorral. Pronto alcanzamos el pequeño collado del Romeral, situado en una zona prácticamente despejada de vegetación. Descendemos una pequeña rampa que nos introduce nuevamente en el pinar. Enseguida encontramos una bifurcación, hacia la izquierda las señales del GR.10 indican que este camino continúa por allí; nosotros, en cambio, elegimos la opción de la derecha, algo menos transitada, perdiendo rápidamente altura realizando una serie de bien marcados zigzags, que nos conducen sin mayores problemas hasta la carretera asfaltada conocida como Horizontal Alta; 1320m (35 min. desde la fuente del Cervunal). En este descenso no es recomendable seguir los innumerables atajos que nos vamos a encontrar, ya que suelen tener una pendiente muy pronunciada y un terreno bastante descompuesto.

El camino continúa por el otro lado de la carretera (la última vez que hemos pasado por allí había una alambrera que superamos avanzando por la carretera unos metros a la derecha), realizando una larga diagonal descendente hacia la derecha. Tras un recodo, el camino gira a la izquierda y continúa perdiendo altura, siempre entre denso pinar, hasta salir a una pista de tierra. Seguimos la pista hacia la izquierda según hemos llegado. La pista realiza una curva a la derecha, poco después, se ve abajo a nuestra derecha el muro de piedra de un depósito de agua. Justo en este punto abandonamos la pista de tierra y descendemos a pico hacia el depósito de agua.

Tras recorrer unos metros por la carretera, nos salimos por la derecha para alcanzar la vaguada por donde corre el arroyo del Romeral. Un enlosado de piedra, que hace las funciones de tejado de la conducción del agua del arroyo, nos permite seguir avanzando por dentro de la vaguada. Enseguida el camino es atravesado por una valla de alambre y nos vemos obligados a bordearla por la izquierda, unos metros más adelante, encontramos una puerta que da acceso nuevamente al recinto vallado. Tras dejar la puerta cerrada, seguimos una vereda, prácticamente horizontal, que nos lleva hasta el recinto de la presa del Romeral. Aquí el camino se estrecha y tras un breve tramo de agradable paseo nos acercamos a la Casa Rústica, y ¡como no! nos asomamos a la terraza mirador de la misma.

En breve se sale nuevamente a la carretera, en un punto donde ésta hace un recodo. Nosotros seguimos de frente, para abandonarla enseguida por la derecha, descendiendo por la calle de la Fuente de la Bola, haciendo referencia a una fuente situada en una pequeña plazoleta que hay unos metros mas abajo y que desafortunadamente ya no corre el agua. Nos topamos con el muro de la presa, giramos a la izquierda descendiendo un corto terraplén y continuamos por la calle sin asfalto hasta el final.

Salimos a la calle del Pinar que tomamos unos metros a la derecha desembocando cerca del Hotel Euroforum. Continuamos descendiendo por la avenida de Carlos Ruiz hasta llegar a la calle de Alarcón y acceder por un estrecho callejón a la plaza del pueblo. Tras recorrer unos metros por la calle Floridablanca, descendemos por una escalinata accede directamente al Monasterio del San Lorenzo; 1028 m (34 min. desde La Horizontal Alta; 4h 25min. desde el inicio de la marcha).

Los tiempos indicados en esta descripción son netos de andar, a ellos habrá que sumar los que se gasten en paradas, comidas o simplemente admirar el paisaje. A modo indicativo requiere entre 6h. y 6h. 30 min. para realizar la marcha sin apremios; 25 minutos más si se quiere llegar a la estación de tren del Escorial.

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© Guillermo Amores abril 2005

Perfil realzado de la excursión

 

 

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