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LA PARED DE SANTILLANA
Y EL CALLEJÓN DE LA ABEJA

El Neverón desde el Collado de La Ventana © Guillermo Amores


LA PARED DE SANTILLANA
Y EL CALLEJÓN DE LA ABEJA

La subida al Cancho de la Herrada o, si se prefiere, la Pared de Santillana es una clásica de La Pedriza. Al estar situada en la Pedriza Posterior, la marcha va a resultar sin duda algo dura, pero en compensación al esfuerzo que nos pueda exigir, podremos disfrutar de uno de los itinerarios más generosos en paisajes de toda la zona.

Alcanzada la base de la pared, proponemos para el descenso una alternativa muy poco utilizada pero que, sin embargo, nos va permitir recorrer uno de los rincones más especiales de La Pedriza, el "Callejón de la Abeja".

Desde la estrecha portilla de La Ventana, podremos ver el callejón y nos impresionaremos con la verticalidad del Risco de las Nieves; todo a nuestro alrededor parecerá mágico, inmenso, solitario y las diferentes formaciones de los riscos darán lugar a que juegue nuestra imaginación disfrutando de verdaderas esculturas naturales. Veremos al Cocodrilo apoyado en el lateral sudeste del pico del mismo nombre, la Aguja del Sultán vigilando la canal desde el lateral este y si miramos algo más al norte nos impactará la silueta de La Esfinge.

Por si todo esto fuera poco, la ultima vez que realizamos este itinerario, disfrutamos de la presencia de numerosas cabras encaramadas en los riscos más cercanos vigilando nuestro descenso por el callejón. Resultaba gracioso ver como se movían entre las rocas curioseando al grupo de seis personas y dos perros que en ese momento estabamos descendiendo. Digo yo que pensarían " jo, que bichos más raros vienen hoy por aquí".

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Perfil realzado del recorrido

Iniciamos el recorrido en el Puente de Cantocochino; 1020m, que salva el río Manzanares algo más abajo de los merenderos. Al otro lado, seguimos a la derecha por una estrecha vereda que va entre el río y la valla de la Escuela Taller del Parque Regional. Vislumbramos ahora una amplia pradera que nosotros cruzamos en ligera diagonal hacia la izquierda hasta dar con otro puente de madera que salva el arroyo de Majadilla. Ya en el otro lado, salimos al camino que viene desde el Tranco, le seguimos a la izquierda, (norte) según hemos llegado por un terreno casi horizontal. Pasados unos 100 metros, dejamos a nuestra derecha el camino que asciende al Barranco de los Huertos y poco después, el Arroyo del mismo nombre. El camino, muy cómodo de andar nos lleva en escasos minutos hasta la pradera del Pradillo, de los Lobos o del Cerdito, nombre tomado de la silueta que forma la roca situada en el centro de la alargada pradera.

Cruzamos el extenso rellano hacia el norte. Por la derecha podemos ver la cara sur de Peña Sirios. El camino se acerca a una zona rocosa ganando algo de altura entre las jaras. A partir de aquí, la senda es algo más estrecha, nos vamos separando del arroyo ascendiendo entre escalones rocosos que nos ayudan a superar los bloques de granito que encontramos en nuestro camino. Se pasa sin problemas un primer contrafuerte de rocas y, enseguida, otro más, conocido como el Rocódromo. Poco después descendemos hasta las cercanías del arroyo de la Majadilla, para nuevamente continuar ascendiendo muy suavemente por un terreno algo erosionado.

Tras superar un tramo de rocas, el camino se hace bastante cómodo de andar y nos acerca nuevamente al arroyo. Se alternan pequeñas subidas con algunas bajadas y alcanzamos un lugar donde una pequeña, pero sugerente, cascada en el arroyo nos alegra la vista. El camino se adentra ahora por una zona de espesa vegetación donde el firme del terreno es arenoso. Pasamos por la parte baja de una roca de buen tamaño, conocida por el Tranvia y alcanzamos el grupo de árboles tras los que se esconde el Refugio Giner de los Ríos; 1190m.(35 min desde el inicio). Justo detrás del refugio hay una gran roca que por su forma característica se la conoce como "La Momia".

El camino continúa bordeando el refugio por la parte más baja, enseguida encontramos el caño de la Fuente de Pedro Acuña. Nuestro sendero se une con otro que viene directamente de la puerta del refugio y gana altura suavemente con cierta tendencia al nordeste. El camino se ve bastante transitado, y en él convergen diferentes ramales por la izquierda que vienen desde el Prado Peluca. Tras realizar una serie de pequeños zigzags, donde el camino se torna más erosionado, encontramos otro manantial de agua fresca y, poco después, salimos a la pradera inclinada en la que se encuentra el enorme domo de granito conocido como el Canto del Tolmo. Bonitas vistas a nuestra izquierda del Risco del Pájaro los Riscos, del Laberinto y de las Buitreras.

Bordeamos el Tolmo por la derecha y continuamos hacia el este en suave ascensión. Enseguida alcanzamos una bifurcación. Nosotros elegimos la de la derecha, mucho más evidente y que deja el arroyo de la Dehesilla a nuestra izquierda. Ganamos altura ente la vegetación, que en esta parte del itinerario es bastante espesa. A veces, encontramos tramos del camino horadados en el suelo y esto hace que nuestra progresión sea más cómoda. Se alternan tramos de tierra firme con otros más rocosos. Alcanzamos una línea de pinar que bordeamos por la derecha. Aunque vamos muy metidos entre el matorral el itinerario no ofrece ninguna duda. Se llega a un punto donde el camino desciende un poco para enseguida, después de una curva a la derecha, continuar ascendiendo entre escalones rocosos. En ocasiones nos encontramos señales rojas y blancas del G.R. 10.

Empiezan a aparecer algunos robles y algo más adelante un ejemplar de acebo de buen tamaño. La pendiente pierde un poco de intensidad e incluso hay algún tramo prácticamente horizontal mientras, la canal se va abriendo bastante. Se alcanza una zona bastante más cómoda de andar donde el piso es de arena firme, pero poco después el firme se vuelve erosionado y es mucho más cómodo salirse a la derecha del camino y continuar por alguna senda secundaria, que hacen que nuestra progresión sea más placentera. Las jaras son ahora de menor tamaño y el suelo está cubierto de gayuba. Alcanzamos un bloque de roca redondeado que bordeamos por la derecha, el camino pasa junto a un pino solitario y poco después nos acerca a una línea de pinar que dejamos a nuestra izquierda. El terreno se ve ahora mucho más despejado y la inclinación va cediendo, mientras alcanzamos la frontera natural entre la Pedriza anterior y la posterior, el Collado de la Dehesilla; 1453m (36 min. desde el refugio Giner de los Ríos). Merece la pena parar un momento y admirar las vistas que se nos ofrecen desde aquí; para el que escribe estas líneas es unos de los lugares más generosos en paisajes de toda la Pedriza. En el mismo collado confluyen varias sendas, una de ellas la C-1, también conocida como senda "Termes" será nuestra guía hasta prácticamente la entrada al "Callejón de la Abeja"

Así pues, seguimos las señales blancas y amarillas del C-1 hacia el norte, a la izquierda según hemos llegado. Bordeamos una enorme roca, donde vemos escrito "Collado de la Dehesilla 1453 m" y el camino comienza a ganar altura pasando por debajo de un chopo, las señales son numerosas y nos llevan hasta un grupo de rocas donde parece que no hay salida. Superamos este inconveniente reptando por un pequeño hueco entre dos peñascos. A partir de aquí, el camino es más evidente. Transitamos ahora por un tramo prácticamente horizontal donde abundan las encinas y los robles. La senda, aunque estrecha, es de tierra firme y nos resulta bastante cómoda de andar. Enseguida se pasa por una especie de túnel que nos resulta bastante agradable de superar. El sendero gira ligeramente a la izquierda y poco después a la derecha ganado algo de altura por unos escalones rocosos. Nos dirigimos claramente hacia el risco de Mataelvicial, donde podemos observar su característico "techo".

Tras realizar un pequeño giro a la derecha, descendemos unos metros y alcanzamos una pequeña cavidad que sirve a modo de vivac para dos o tres personas. A partir de aquí, la senda toma algo de pendiente, y se llega hasta otro vivac, éste protegido con piedras para evitar la entrada del viento. Superamos otro pequeño tramo entre rocas y el camino vuelve a ser de tierra hasta la misma base del risco de la Mataelvicial. Bordeamos el risco por la derecha entre bloques de roca hasta dar vista a la estrecha canal que se esconde en su cara norte y por la cual vamos a continuar.

De aquí en adelante, la pendiente es bastante fuerte, y las señales blancas y amarillas nos ayudan a encontrar el mejor camino para superar esta inclinada canal. Nos acercamos hasta la pared norte de la peña, para enseguida realizar un pequeño giro a la derecha por un tramo donde a veces es necesario ayudarse de las manos. Serpenteamos entre las rocas por un sendero bien marcado que no presenta ninguna duda. Nuevamente nos acercamos a las paredes que tenemos a nuestra izquierda, la pendiente pierde intensidad y enseguida salimos a un estrecho colladito que hay al fondo de la canal y que nosotros hemos denominado Collado de Mataelvicial; 1635m (25 min. desde el collado de la Dehesilla).

Descendemos del collado por un terreno bastante cómodo de andar perdiendo altura de forma suave y gradual. Nos vamos separando de las paredes que tenemos a nuestra izquierda introduciéndonos en una zona arbolado, la senda, aunque estrecha, no ofrece duda alguna. Enseguida la vereda toma pendiente y tras superar una serie de bloques rocosos, salimos a un rellano que se nos asemeja al jardín de "La Campana". Sigue un nuevo, pero suave descenso, hacia nuestra izquierda alcanzando una zona de pinar que nos resulta bastante agradable de transitar. Poco a poco nos vamos acercando a las paredes de nuestra derecha para salir a una especie de callejón que superamos por unos escalones de roca, dando paso a una preciosa planicie, en la que destaca, por su singular forma,el Risco del Tormo.

El camino continúa pasando por dentro de un túnel entre las rocas que tenemos a nuestra derecha y en le que nos vemos obligados a pasar reptando para salir a una estrecha vaguada en la que emerge la "Bola de Navajuelos". Alcanzada la estrecha canal, nuestro camino gira a la derecha abriéndose paso por una zona bastante llana con cierta tendencia la nordeste. Mas tarde, las rocas desaparecen y seguimos por un tramo herboso y cubierto de arbolado. Bordeamos el pinar que tenemos enfrente por la izquierda, saliendo a otra canal donde, confluye el camino que llega desde Las Oseras, justo en el lugar conocido como Pradera de Navajuelos.

La vereda que en principio es bastante ancha, poco a poco se va estrechando y nos va introduciendo dentro de un denso pinar. Alcanzado el vértice de la ladera que baja de la Pared de Santillana, damos vista a la Hoya de San Blas. A partir de aquí, ganamos altura hacia el norte con más intensidad. Nos introducimos en una especie de covacha saliendo, poco después, a una zona de bloques rocosos que obligan a realizar algún pequeño esfuerzo para alcanzar la base sur de la Pared de Santillana; 1740m. (24 min desde el collado de Mataelvicial).

El camino continúa hacia la derecha de la pared para, enseguida, ascender por unos canchales de roca situados en la cara este del risco. Se gana altura rápidamente por rocas sueltas de gran tamaño y poco después ascendemos por las llambrías que aparecen a nuestra izquierda. Las señales estratégicamente colocadas del C-1, nos llevan hasta una estrecha portilla que da vista nuevamente a la Hoya de San Blas y La Najarra. Tras descender un poco por unos escalones de roca salimos a una herbosa canal; nuestro camino continúa ascendiendo hacia el norte, bordea por la derecha un contrafuerte rocoso. Alcanzamos una zona más llana, que nos lleva hasta otro grupo de rocas, tras las cuales hay un pequeño collado. Ascendemos ahora suavemente hasta el contrafuerte rocoso de la Torre de los Buitres, que bordeamos por la derecha por un terreno algo erosionado. Enseguida damos vista al Collado de la Ventana;1785m. (14 min desde la Pared de Santillana). Descendemos hacia él mientras nos deleitamos con la impresionante panorámica que desde aquí nos ofrece el Neverón, situado justo a continuación del collado.

Cruzamos el collado hacia el norte y, tras bordear una barrera rocosa la senda Termes que hemos venido siguiendo desde hace largo rato se bifurca en dos, seguimos la opción de la izquierda para introducirnos por una especie de terraza que bordea la cara sur del Neverón. El camino es prácticamente llano y, aunque la senda es estrecha, no ofrece ninguna duda. Poco después descendemos unos metros hasta alcanzar las inmediaciones del Puro, por donde continúa la "senda Termes". Nosotros sin embargo, continuamos unos metros más hacia el oeste para alcanzar, tras un leve ascenso, la estrecha portilla de La Ventana;1785m (8 min, desde el collado de la Ventana). Desde este punto tendremos una impresionante vista del Callejón de la Abeja.

El descenso que tenemos que realizar a continuación parece difícil, pero no lo es tanto. Perdemos altura con fuerte pendiente en cortos zigzags por una indefinida senda que deja a nuestra izquierda la impresionante verticalidad de la pared del Risco de las Nieves. Seguidamente aparece El Cocodrilo" y su impresionante fisura, es posiblemente desde este punto donde podemos ver de donde viene el nombre a este bonito risco. En su cara oeste podemos observar lo que podría ser la cabeza de un cocodrilo apoyada sobre la pared.

Alcanzado el cauce del arroyo que baja desde Las Torres, nos vamos apartando de él hacia nuestra derecha, por unas placas de rocas, descendiendo en continuos zingzags y escalones rocosos. Es necesario poner la máxima atención en no perder las señales de hitos que nos ayudan a encontrar el mejor itinerario en nuestro pronunciado descenso, que nos llevarán nuevamente hasta el mismo cauce del arroyo. Este tramo es algo complicado, pero si seguimos fielmente los hitos de piedra alcanzaremos un estrecha canal donde hay una bifurcación. Aunque los hitos de piedra nos dirigen a nuestra izquierda, que es por donde continúa la senda, nosotros decidimos descender unos metros por la canal entre escalones rocosos, enseguida, encontramos una estrecha vereda, que nos lleva sin ningún problema hasta un camino más ancho, que desemboca la misma senda que marcaban los hitos.

Continuamos perdiendo altura entre pinos, ahora por una vereda mucho más marcada, hasta alcanzar el arroyo de la Ventana. A partir de aquí el camino no tiene pérdida, el firme es bueno y resulta bastante más cómoda de andar. Enseguida, alcanzamos una bifurcación, es el camino del "collado de la Ventana". Nosotros continuamos descendiendo en cómodos zigzags, siempre entre pinar. Nuevamente nos volvemos a acercar al arroyo de la Ventana, donde a nuestra derecha según descendemos, está la bifurcación del Camino de los Llanillos; 1410 m (48 min desde La Ventana)

Perdemos altura hacia el sur por la orilla izquierda del arroyo de la Ventana. Realizamos un par de zigzags muy cerca del lugar donde se unen el arroyo de los Pollos con el de la Ventana, en este punto también hay un gran peñasco, donde la pared que da hacia los arroyos es totalmente vertical. El camino continúa descendiendo y penetra nuevamente entre pinos. Pronto realiza una curva a la derecha para acercarse otra vez al arroyo de los Pollos. Justo en la otra orilla desembocamos en el Camino de Cantocochino; 1235m (17 min. desde el camino de la Ventana

Seguimos por el ancho camino hacia el sur, por la orilla derecha del arroyo, por un tramo que al principio es bastante llano. A los pocos minutos, se desciende con fuerte pendiente hasta alcanzar las cercanías del Prado Peluca; 1165m (11 min. desde el que desembocamos el camino de Cantocochino). Desde este lugar se puede disfrutar de una fabulosa vista del risco del Pájaro, sobre todo de la cara Sur y buena parte de la Este.

Continuamos por el ancho camino, conocido también como la autopista de la Pedriza. La pendiente por esta zona es escasa, pasamos muy cerca de una pequeña poza que forma el arroyo de la Majadilla, casi enfrente del refugio Giner de los Ríos que asoma en la otra orilla, algo más arriba. Seguimos siempre por la orilla derecha del arroyo, pronto el descenso se acentúa un poco y nos obliga a realizar un zigzag. Sigue un breve tramo horizontal, para realizar de un nuevo zigzag en bajada. Tras pasar junto a una enorme roca, el camino baja por una zona de piedras sueltas, seguida de un tramo casi horizontal que transcurre muy cerca del arroyo, por una zona de agradable paseo que concluye poco después de pasar las casas forestales y cruzar de nuevo el Río Manzanares, por el Puente de Cantocochino; 1030m (25 min. desde el Prado Peluca).

Los tiempos marcados en la descripción son netos de andar. A ellos hay que sumar los que se gasten para descansar, comer o simplemente admirar el paisaje. A modo indicativo se requiere entre 6h.45 min. y 7h. 15 min. para realizar el recorrido sin agobios.

© Guillermo Amores marzo 2005

Itinerario sobre fragmehto de mapa de la Tienda Verde

 

 

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