¿quieres participar en nuestras excursiones y actividades?

<< C. Madrid

Hoyo Cerrado
de Alameda del Valle

Hoyo Cerrado

Hoyo Cerrado de Alameda del Valle
(Por el Pico del Nevero y Peñacabra)

 
 
 
 
 

Hace algunos años decidí publicar las rutas que llevo haciendo por nuestras montañas, porque me parecía un poco triste que esos lugares que iba visitando y que de alguna manera me habían impactado no pudieran llegar también a otras personas. Para mí encontrar y disfrutar estas excursiones me ha hecho amar y respetar a la montaña de una forma determinante. Dicho esto, he de confesar que me ha costado mucho decidirme a publicar esta ruta. La sensación de soledad en este circo glaciar, que a pesar del tiempo y de las personas permanece intacto, me ha creado muchas dudas sobre sí debía o no publicar la ruta, ya que de alguna forma, este idílico entorno podría verse afectado por una afluencia masiva de visitantes.

Hoyo Cerrado tiene su propia defensa; primero, quien quiera llegar hasta aquí va a tener que emplear esfuerzo físico y segundo, va necesitar tener conocimientos de orientación si no quiere, no digo perderse, pero sí “enmarronarse”, ya que en la mayoría del recorrido no va a encontrar ni trazas de sendero . Esto es una suerte, porque creo que este ecosistema es tan delicado que no resistiría la masificación. Parece que hace tiempo, la Comunidad de Madrid quiso desbrozar un poco la subida y balizarla . Pero los vecinos de Alameda se opusieron y no pudo ser. Sabia gente la de aquí, que valora lo que tiene. En fin, espero no haberme equivocado y no tener nunca que arrepentirme de haber hecho pública esta ruta.

Ya habíamos elegido el objetivo, ahora solo faltaba buscar el itinerario. En algún sitio leímos que para llegar hasta Hoyo Cerrado se necesitaban alas y pensamos entonces que la mejor opción sería llegar desde arriba. A falta de referencias del recorrido, extendimos el plano sobre la mesa y trazamos un plan que nos llevaría hasta allí, atravesando un conjunto de recuencos glaciales que aún iban hacer más espectacular este bellísimo recorrido donde realizado en primavera, los arroyos manan en abundancia escanciando sus aguas puras sobre el río Lozoya y el contraste de colores del gris del granito, el blanco de la nieve, el verde de las praderas y el amarillo de los piornos, otorgan un escenario de absoluta belleza muy difícil de olvidar.

 

 
 
Piornos en las márgenes del arroyo del Palancar
 
 
La Peña del Cuervo
(fotografía de Ismael Jiménez)
 
 
Vista de Peñalara

Iniciamos el recorrido en el área recreativa de Las Lagunillas; 1766m marcada y situada a unos 400 metros antes de llegar al Puerto de Navafría. Desde aquí nos internamos en la zona de pinar más occidental ascendiendo por un senderillo que atraviesa una alambrera y pasando por una puerta giratoria dispuesta para tal uso. Enseguida encontramos una bifurcación que tomamos a la derecha siguiendo hacia poniente y ascendiendo suavemente metidos entre pinos por un camino bastante cómodo de andar. Se van atravesando una serie de arroyuelos que descienden desde Hoyo Grande hasta alcanzar una bifurcación que, en este caso, tomamos hacia la izquierda. El pinar empieza a desaparecer dando paso a los piornos que esta época del año están muy floridos. Llegamos a un punto donde se abre el arroyo del Palancar y destaca la solitaria Peña del Cuervo. En principio parece que se puede seguir directo hacia allí, pero no es así, y antes de llegar el camino realiza un par de zigzags para una vez ganada altura dirigirnos hacia la mole rocosa que queda un poco más abajo de donde nos encontramos. Merece la pena salirnos un poco del camino y descender unos metros para contemplar desde este excelente mirador que forma La Peña del Cuervo; 1944m (31 min. Desde el inicio) las vistas que se tienen del macizo de Peñalara, Cuerda Larga y del Valle del Lozoya. Uno no entiende muy bien por qué se han colocado unas barandillas alrededor de la roca

 
 
Hoyos de Pinilla

De vuelta al camino continuamos muestro itinerario hasta alcanzar una marcadísima vaguada por la que se abre paso el arroyo del Hornillo. Seguimos la senda un breve tramo hacia el noroeste hasta llegar a un punto donde se puede cruzar sin ninguna dificultad. Desde aquí continúa el camino al otro lado de la vaguada hasta alcanzar el muro de piedra que separa los términos de Lozoya y Pinilla, ambas del Valle. Saltamos al otro lado dejándola a nuestra derecha siguiendo muy cerca de ella. Enseguida empezamos a ver hitos de piedras que nos van indicando el mejor paso. Poco a poco nos vamos alejando de la valla y nos dirigimos hacia unos pinos achaparrados que vemos de frente. Tras un breve tramo de subida alcanzamos sin mayores problemas un lugar, que para el que escribe estas líneas, es de los más bucólicos que podemos encontrar en la sierra de Guadarrama, (para los más estrictos, Montes Carpetanos) se trata de Los Hoyos de Pinilla; 2095m (21 min. desde La Peña del Cuervo). Este circo glaciar encaramado justo debajo del Pico del Nevero, es un oasis de paz y tranquilidad formado según dicen por tres lagunas, aunque hoy por la cantidad de agua que tienen forman solamente dos.

 
...
En el Pico del Nevero (fotografía Francisco Román)
 
 
Hoyos de Pinilla desde el Pico del Nevero (fotografía Francisco Román)

Nos dirigimos ahora hacia la laguna más occidental para ascender por la loma donde un escueto sendero serpentea y gana altura en dirección al siguiente objetivo. La senda está jalonada por algunos hitos que nos conducen con fuerte pendiente hasta unas estribaciones rocosas que se superan por una canal que parece estar hecha a propósito y a partir de ella, salir a una pradera herbosa y ganar sin mayores problemas la cima del Pico del Nevero; 2209m (14 min, desde los Hoyos de Pinilla). La vista desde aquí supera todas las que hasta ahora habíamos conseguido y merece la pena dejarse caer un poquito hacia donde se encuentran las lagunas, para darnos cuenta del porqué algunos autores las han denominado como “Las lágrimas de primavera” o “Las hijas de los hielos”.

Hasta el Pico del Nevero no hemos tenido más dificultades que el pequeño esfuerzo que se pueda requerir para alcanzar su cima, ya que algunos de nosotros conocíamos el itinerario. Es a partir de aquí donde todo lo que nos encontremos hasta terminar la ruta es desconocido y desde donde tendremos que poner el mayor interés para encontrar el mejor camino que nos conduzca a los objetivos que nos hemos propuesto.

 
  Arroyo de los Hoyos (fotografía Ismael Jiménez)

Seguimos por la cuerda hacia el oeste perdiendo altura hacia una amplia escotadura que vemos algo por debajo de donde nos encontramos. Aunque no hay camino, nos abrimos paso entre los piornos sin ninguna dificultad, siguiendo siempre cerca de los restos de alambrera que marca el límite provincial y que seguimos hasta una extensa pradera que es en sí el Collado del Porrinoso. Desde este punto y si miramos hacia el sur nos veremos sorprendidos por una bellísima hendidura que forma el arroyo de Los Hoyos en su descenso hacia Alameda del Valle. Quedamos impresionados por la claridad de la huella glaciar y nos hacemos el propósito de recorrerla algún día.

Desde el Collado del Porrinoso volvemos a ascender, ahora hacia el suroeste, por un terreno fácil de andar y que poco a poco nos permite ganar altura hasta alcanzar la cima del Alto del Porrinoso, marcada con adoquín de granito. Desde aquí seguimos con dirección suroeste atravesando por los restos de trincheras de la Guerra “Incivil” hasta alcanzar un lacónico collado que antecede a Peñacabra. Sería posible bordear la cima, pero decidimos hacer cumbre ya que, como dije anteriormente, no habíamos estado nunca por estos lares y de alguna manera nos apetecía recorrerlos en su totalidad. Así pues, sin demasiado esfuerzo y marcada también con otro adoquín de granito, alcanzamos la cima de Peñacabra; 2159m (35 min desde el Pico del Nevero). Nunca pudimos hacer mejor elección al llegar hasta este lugar, ya que desde aquí se obtiene la visión más espectacular del objetivo que nos habíamos marcado hoy “Hoyo Cerrado” y algunos de los presentes nos emocionamos de manera apasionante con tal visión, de tal manera que casi, aunque solo casi, se nos olvida la amplísima panorámica que desde este punto se nos ofrece en todas las direcciones.

La cima de Peñacabra tiene forma de bota y si donde nos encontramos ahora sería la zona de la puntera, tomamos rumbo hacia el noroeste para dirigirnos a lo que podrá ser la caña de dicha bota.

 
 
Cubeta de Hoyo Cerrado
   
   

Tras pasar una zona de rocas se empieza a perder altura; justo aquí nos desviaremos hacia nuestra izquierda (oeste) para descender por una empinadísima vaguada llena de vegetación que se pierde hasta el fondo del barranco. Vemos unos hitos y eso nos da cierta confianza del posible descenso por esta zona. Se desciende bien pero con mucha pendiente y aunque no vemos más hitos seguimos perdiendo altura con la vista puesta en el fondo del barranco. Encontramos una estrecha canal en la que destaca una roca de colores verdosos y por donde intuimos que podemos encontrar el mejor paso (debemos de poner atención para no resbalar ente las piedras sueltas que ahora encontramos). Poco a poco vamos encontrando camino y se alternan zonas de abundante vegetación con otras de escalones rocosos y, aunque la inclinación es fuerte, no nos vamos encontrando con demasiados problemas para descender. Llegamos a un punto donde vemos la posibilidad de realizar una amplia travesía hacia nuestra derecha con el fin de no perder demasiado altura y alcanzar una zona de praderas, que tras una leve subidita y un descenso suave, nos lleva sin mayores problemas hasta el primer nivel de la húmeda y verde alfombra que se forma en Hoyo Cerrado; 1825m (23 min. desde Peñacabra). Hoyo Cerrado tiene como dos niveles: el hoyo principal y un vaso que está un poco por encima, en el que hay una lagunilla, suponemos estacional. Lo que se siente cuando se llega no es para describirlo con palabras. Es para sentirlo. Silencio, soledad, ambiente alpino en la mismísima provincia de Madrid.

 
 
Por la salida de Hoyo Cerrado

La salida de Hoyo Cerrado ha de hacerse por el desagüe natural del mismo, bajando por praderas escalonadas cubiertas antaño por los hielos glaciares y dejando la corriente de agua ligeramente a nuestra derecha. Tratamos de encontrar el mejor camino para ir perdiendo altura y siempre buscando el paso más natural, ya que no hay un sendero definido. Se alcanza una zona de pradera donde nuestro caminar es más llevadero, auque solo será un breve tramo ya que poco después volvemos a descender por otra parte más abrupta y siempre por el margen izquierdo del arroyo. Se alcanza una segunda pradera, esta bastante mas extensa,y donde descendemos ahora con suavidad y algo más alejados del riacho. A partir de aquí hay que estar muy atentos para localizar una piedra plana, a nuestra derecha donde hay lo que intuimos son unos hitos esparcidos sobre ella y poco después, ahora a nuestra izquierda, un hito bastante visible que nos indica que este es el momento de abandonar el arroyo y salirnos por la izquierda (sureste), punto que nosotros hemos denominado como Salida de Hoyo Cerrado; 1825m (26 min desde Hoyo Cerrado). Hay que estar muy atentos a este punto ya que si seguimos descendiendo por el arroyo, podríamos, como ya dije en la introducción, “enmarronarnos” de forma creo yo, que inevitable.

 
En este tramo se pierde el camino, nosotros en vez continuar hacia el sur-sureste (que es como creo deberíamos haber hecho), seguimos sureste dando un pequeño rodeo. Trataré de explicar por donde intuyo debe ir el camino real y después relataré como resolvimos el problema .Los usuarios de GPS, verán que he añadido al track real un track teórico por donde intuyo que puede ir el camino más directo, (waypoins del 7A al 7C).
   

Seguimos un senderillo, ligeramente borrado pero que se puede intuir y en el que a veces vamos encontrando hitos de piedras que nos aseguran nuestro itinerario. En algunos momentos el sendero es muy evidente, aunque en otros se pierde entre la vegetación. Se pasa un pino solitario que queda a nuestra derecha, mientras nosotros avanzamos realizando una larguísima diagonal hacia el sureste. Hay que estar muy atentos y a poco de alcanzar una leve loma perder altura hacia la derecha. (Esta zona según el mapa recibe el nombre de Sabucarejo) .

 
A continuación explico que hicimos nosotros para llegar a este mismo punto: Alcanzada la loma continuamos algo más de 200 metros manteniendo la misma dirección hasta llegar a un punto donde el camino (había hitos) descendía directamente hacia el arroyo de Varcialengua. Aunque el objetivo era cruzar ese arroyo no queríamos cruzarlo por ese punto si no mucho más al sur; así cambiamos de rumbo hacia el sur y tras atravesar una zona de piornos llegamos hasta los acebos que comentaba antes (para los usuarios de GPS waypoins del 7A- 7B y 7C).
   

Casi al inicio de alcanzar la loma se pierde el camino en una zona donde hay varios tumbaderos de jabalís, a partir de aquí, si miramos hacia el sur nos fijaremos en la loma que tenemos enfrente y buscaremos en una zona poblada de pinos de reforestación y nos dirigiremos hacia la parte más occidental de la misma como punto de referencia. Enseguida pasaremos por un pino grande y viejo tras el cual hay unos acebos de buen tamaño.

Desde los acebos parece que el camino es algo más evidente, pero solo lo parece, enseguida vuelve a desaparecer. Perdemos altura durante unos metros en dirección al arroyo de Hoyo Cerrado, pero pronto realizamos un giro hacia la izquierda (sureste) para acercarnos sin mayores problemas hacia el Arroyo de Varcialengua; 1590m (28 min. desde del punto marcado como “Salida de Hoyo Cerrado”). Una espléndida y frondosa salguera pegada a su orilla nos indicará el lugar por donde debemos cruzar el regato.

A partir de aquí, el camino ya es claro y ascendemos unos metros por lo que llaman la Ladera del Gato para bajar después hacia una zona de praderas y pastoreo conocida como Majada del Palancosillo; 1525m (16 min. desde el arroyo de Varcialengua), tras la cual se encuentra la pista de tierra que desciende hasta Alameda del Valle.

A partir de aquí la ruta no tiene mayor interés que descender por la pista durante más de cinco kilómetros, paseando cerca de los campos de pastoreo que utilizan los habitantes de esta zona y, tras realizar una serie de zigzag, llegar sin mayores dilaciones hasta la inmediaciones del serrano pueblo de Alameda del Valle;1116m (69 min desde el inicio de la pista; 4h 23 min de andar desde el inicio de la ruta)

Los tiempos indicados en esta descripción son netos de andar, a ellos habrá que sumar los que se gasten en descansar, hacer fotografías, comer o simplemente descubrir cada rincón. A modo indicativo para realizar esta ruta de casi de 17 Km. de distancia, con un desnivel positivo acumulado de 599 m y 1249 negativos, se requiere entre 7h. 15 min. y 7h 45 min. desde el inicio de la marcha para realizar el recorrido sin agobios. Hemos dispuesto también de dos coches, uno en el Área de “Las Lagunillas” y otro en Alameda del Valle.

© Guillermo Amores

 

 

<< C. Madrid