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Meandros del Lozoya - Poblado de la Presa del Atazar

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Distancia: 16.879 m.
Altitud máxima: 1.009 m.
Altitud mínima: 704 m.
Desnivel: 305 m.
Trazado: Circular
Dificultad: Baja
Duración del recorrido: 5 h. 19’ (con parada para comer)
   
 
   


Tras dejar el coche en la zona de parking que se encuentra junto a la presa del Portón de la Oliva, cruzamos la M-134, para llegar hasta esta. Desde este lado del Lozoya, y justo a la altura de la presa, se puede observar la primera de las señalizaciones del GR-88, en forma de una línea blanca sobre otra roja, como ya nos tienen acostumbrados los GR. La única dificultad de este recorrido la encontramos en los primeros metros, donde la senda es estrecha y trazada sobre una pendiente que, en combinación con el suelo arcilloso puede facilitarnos una caída inesperada. Pasado este corto tramo, la senda poco a poco se va ensanchando hasta llegar a un punto donde confluye con un camino mucho más ancho por el cual incluso pueden pasar vehículos.

Durante todo este tramo andamos junto al río disfrutando de paisajes siempre verdes, amenizados con el sonido del cauce del río y el piar de innumerables aves.

Sin abandonar nunca el GR pasaremos frente a la presa de Navarejos y, aproximadamente 1 Km. después, y a unos 100 m. antes de llegar al puente que cruza el río, tomaremos un sendero que se inicia ascendiendo la montaña que queda a nuestra izquierda. Es fácilmente identificable, pues su trazado corta con el verde suelo de la ladera de la montaña. Se inicia unos metros antes de una casa que se sitúa en el GR, y podemos reconocerlo también, por que en lo alto del primer tramo de este ascenso veremos una construcción en piedra antigua. Desde aquí comienza un ascenso hasta el Poblado de la Presa del Atazar señalizado con "monigotes" azules, y que, aunque no es muy largo, es recomendable tomarlo con calma debido a sus tramos de gran pendiente.

Sin pérdida posible, llegamos hasta el poblado, donde decidimos que es buen momento para hacer un alto, llenar un poco el estómago y, sobre todo, deleitarse con la impresionante vista de la presa del Atazar y del pueblo del cual, esta toma su nombre. Mientras contemplamos todo esto, sin duda damos por justificado el esfuerzo realizado hasta el momento.

Con las fuerzas algo recuperadas iniciamos el descenso por el borde de la M-134 que nos guía de forma bastante rápida y totalmente fiable hasta donde nos aguarda nuestro solitario y ya aburrido coche.

© Ricardo Ruesga ricardoruesga@hotmail.com

 

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