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Circuito de Las Machotas

En la Silla de Felipe II, con Ahisa
 

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Circuito de Las Machotas

En ocasiones, la gente a la que le gusta la montaña no acaba de terminar un recorrido cuando ya está preparando otro. Esto es lo que nos ocurrió en nuestro camino hacia la estación del Escorial después de haber subido al Pico Abantos. Según bajábamos por los jardines de la Casita del Príncipe, asomaban por nuestra derecha las Machotas. Ahí habían estado siempre, pero no sé porque razón, esta vez las veía de forma diferente. Posiblemente cuando se juntan las sensaciones de un gratificante día con un precioso atardecer veamos las cosas de una forma diferente o simplemente nos paremos a observarlas. De una forma u otra, ya sabíamos que el próximo recorrido sería por Las Machotas.

Cuando describo alguna marcha siempre me gusta recordar algo que para mí haya sido importante y, si bien es cierto que muchas veces la propia naturaleza te da motivos sobrados, esta ocasión me gustaría dedicarla a un compañero especial. Roberto tiene 10 años y es el hijo de Carlos, desborda vitalidad y le sobra energía. Hoy, como en otras ocasiones anteriores ha decidido venir a la montaña con nosotros y aunque es verdad que es bastante más pequeño (sobre todo que algunos) no sólo se ha integrado perfectamente en el grupo sino que, a la vez, ha sido capaz de aportarnos esa alegría tan especial que nos ha hecho transportarnos a momentos que también vivimos nosotros cuando teníamos su edad. Es una verdadera satisfacción para todos los que formamos el grupo tenerte a nuestro lado, compartir tus vivencias de montaña y disfrutar de tu compañía.

Situados en la salida de la Estación del Escorial; 918m., iniciamos la marcha siguiendo la amplia calle que hay de frente y que tras un breve tramo alcanza la Avenida de los Reyes Católicos. Al otro lado de la calzada se encuentra la puerta que da paso a los Jardines de la Casita del Príncipe. Entramos en ellos y seguimos por el Paseo del Príncipe, que como es natural y lógico lleva en primer término hasta la Casita del Príncipe. Desde aquí y en suave ascensión continuamos por el paseo hasta alcanzar la puerta de la salida; punto que ha a quedado marcado como Salida del Jardín; 995m. (13 min. desde la estación del ferrocarril).

Continuamos por la carretera que, en dirección Sur, va bordeando la tapia de un colegio de los Agustinos; el monasterio del Escorial queda a nuestra derecha. Tras recorrer unos 600 metros encontramos una bifurcación, tomamos la opción de la derecha y enseguida la carretera por la que vamos es atravesada por una barrera que impide el paso de vehículos. Nosotros, que nos vamos sobre ruedas, continuamos descendiendo por la carretera, atravesando una zona de abundante arbolado y dejando a nuestra izquierda el Vivero de la Herrería y las instalaciones de un albergue de la Comunidad de Madrid y a la derecha la valla metálica que delimita los campos de golf de la Herrería. Tras pasar el cauce de un arroyo, la carretera realiza un pequeño giro a la derecha y desemboca en una pequeña glorieta en la que confluye por la derecha otra carretera que no tomamos. Atravesamos la glorieta hacia la izquierda y tras pasar el puente de piedra que salva el arroyo del Batán, desembocamos perpendicularmente con la Carretera Madrid-Avila; 952m. (21 min. desde la Salida del Jardín).

Cruzamos con precaución al otro lado de la carretera para continuar por la que, en dirección Sur, continúa hacia la Silla de Felipe II. Enseguida alcanzamos una bifurcación en Forma de "V", en cuyo vértice hay un crucero de piedra, y tomamos la alternativa de la izquierda que, en suave pendiente, nos acerca hasta las inmediaciones de la Ermita de la Virgen de Gracia, que junto con una gran plazoleta en la que hay una fuente, queda a la derecha de la carretera. Poco después alcanzamos otra bifurcación, que también tomamos a la izquierda, para enseguida abandonar el asfalto siguiendo las marcas rojas y blancas del GR. 10, que nos conducen por una senda que salva las curvas de la carretera y serpenteando entre el arbolado se llega a La Silla de Felipe II; 1055m. (15 min. desde la carretera Madrid-Avila).

La Silla de Felipe II es una enorme peña donde según la leyenda, el Rey Felipe II contemplaba el desarrollo de las obras del Monasterio. Se trata de un fascinante enclave desde el que se puede contemplar una extraordinaria panorámica del incomparable conjunto que forman el monte Abantos, el pueblo de San Lorenzo y el Monasterio. Esculpida en la misma roca una escalera permite acceder hasta lo alto de la peña; allí hay tres asientos labrados a pico y en uno de ellos, destinado al monarca, todavía se pueden observar las siglas S.M.

Situados de nuevo en la plazoleta, tomamos un sendero (señales de GR. 10) que pasa por la derecha del quiosco que tenemos enfrente. Enseguida llegamos a una bifurcación que nosotros seguimos a la izquierda para ascender por unas escaleras que alcanzan el rellano donde está ubicada la Casa del Sordo, hoy en ruinas, que fue una de las muchas casas de guardabosques que hubo en el entorno escurialense desde el siglo XVI. La vista desde este lugar del contraste de la planicie madrileña con la Sierra del Guadarrama es espléndida.

Rodeamos la casa por la izquierda y tras recorrer un tramo bastante plano, iniciamos una suave bajadita que nos introduce en una zona de arbolado donde abunda el roble. Alcanzamos la entrada de la finca de la Casa de los Ermitaños de Arriba, que queda a nuestra izquierda, e iniciamos una subida bastante empinada pero bien señalizada con las marcas del GR. 10. En nuestro camino confluyen otros por la derecha, nosotros seguiremos siempre las alternativas de la izquierda, que ya con menos pendiente nos llevan a un punto, donde una enorme roca pegada a la valla de piedra, que nos ha servido de guía, parece que impide el paso. Este punto le hemos denominado como Cruce de la Valla de Piedra; 1140m. (16 min. desde la Silla de Felipe II). El lugar donde nos encontramos, es el vértice de unión de la valla que tenemos que cruzar con otra que se dirige hacia el sudoeste y nos guiará hasta el collado de Entrecabezas.

Seguimos las señales del GR. 10 van por el lado izquierdo de la nueva valla, atravesamos una zona despejada y casi horizontal, se cruza una nueva valla de piedra, para enseguida, tomar algo más de pendiente abriéndonos paso por la ladera. Se llega a un punto donde, a nuestra derecha, podemos ver las ruinas del Pajar del Bosque; 1190m. (9 min. desde el primer cruce de la valla), que quedan a nuestra derecha.

El camino gana nuevamente altura acercándose a la valla. Tras superar un tramo bastante empinado, la pendiente va perdiendo intensidad y nos acerca a una zona bastante despejada, cruzamos al otro lado de la valla de piedra por un hueco bastante evidente. Ya en el otro lado, volvemos a encontrar las señales del GR. 10 que por una zona de praderas inclinadas nos conducen hasta el Collado de Entrecabezas; 1274m. (9 min. desde el Pajar del Bosque).

En este punto abandonamos la valla que nos ha servido de guía y que ahora se dirige hacia la Machota Alta, descendiendo hacia el sur, para alcanzar la amplia vaguada que vemos algo más abajo. Casi al inicio del descenso, dejamos a nuestra izquierda una senda que se dirige hacia la Machota Baja y en la que vemos un cartel con una flecha que indica " A los Ermitaños". Nosotros continuamos perdiendo altura hasta alcanzar el centro de la vaguada que veíamos desde el collado. Poco después, llegamos a la zona de praderas en las que fluye sobre un pilón la Fuente de Entrecabezas; 1240m. (6 min. desde el Collado de Entrecabezas).

Desde la fuente el camino que traíamos se dirige hacia Zarzalejo, que vemos abajo a nuestra derecha. Nosotros en cambio seguimos a la izquierda de la fuente, superando un pequeño talud que hay cerca de la misma; empezamos a perder altura durante un corto tramo, donde el camino no es visible. Enseguida aparece una vereda que cada vez se va haciendo más evidente. El camino, de escasa pendiente, se abre paso entre abundante vegetación, mientras a nuestra derecha podemos observar algunas pistas de tierra que se dirigen hacia las fincas cercanas; también se ve claramente, la carretera que va de Zarzalejo a La Estación y Pajares, en la que destaca una aguda curva que queda justo enfrente a donde nos encontramos ahora. El descenso se hace bastante largo, ya que perdemos altura muy suavemente. Alcanzamos una valla de alambre que delimita una finca cercana; la seguimos a lo largo dejándola a nuestra derecha hasta alcanzar un punto donde hay una pista de tierra y por donde nos resulta fácil cruzar al otro lado de la cerca. Este punto está marcado en la tabla de datos cómo Cruce de la Valla Metálica; 1060m. (21 min. desde la Fuente de Entrecabezas).

Seguimos la pista hacia la izquierda, y pronto llegamos a la altura de un depósito de agua que dejamos a nuestra izquierda; poco después alcanzamos los primeros chalets de la población de Pajares que vamos dejando a nuestra derecha. Se alcanzan varias bifurcaciones a ambos lados de nuestra marcha. Nosotros continuamos de frente hasta llegar a una calle que toma cierta pendiente. Justo en este punto encontramos una bifurcación, a nuestra derecha, por la que descendemos hasta la cercana Carretera de la Estación; 998m. (13 min. desde el cruce de la valla metálica).

Estamos en una zona donde abundan los restaurantes y es el eje principal de la población. Seguimos la carretera hacia la izquierda, según hemos llegado. Tras pasar un ramal que se dirige a la estación de tren, llegamos a una zona de esparcimiento en la que hay una fuente. Continuamos por la carretera, dejando a nuestra izquierda un ramal de tierra, continuando por asfalto hasta el inicio de un paso elevado, cercano al poste del kilómetro 4 de la carretera y en la que ésta salva las vías del tren. Justo antes del paso elevado (marcas de GR. 10) abandonamos el asfalto por la izquierda para seguir por una ancha pista, que nosotros hemos denominado Camino del Escorial; 978m. (11 min. desde que seguimos la carretera de la Estación y Pajares).

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Calzada romana

Continuando por la pista alcanzamos un chalet bastante grande cuya puerta está marcada con el nombre de "Cien Domingos". Desde este punto la pista se empina un breve tramo para superar un pequeño alto, gira a la izquierda y se aleja de las vías del tren que quedaban a la derecha, muy cerca de nosotros. Tras alcanzar el alto, y mientras iniciamos el descenso, podemos observar una bonita panorámica de gran parte de la Sierra del Guadarrama. Bordeamos la valla de una finca que queda a nuestra izquierda y en breves instantes alcanzamos una bifurcación; el ramal de la izquierda se dirige hacia la Silla de Felipe II y el de la derecha, por el que seguimos, es el inicio de la Calzada Romana de las Machotas; 998m. (12 min. desde el inicio del Camino del Escorial).

La calzada romana, utilizada como cañada de ganados, se encuentra hoy en día muy destrozada y buen número de sus piedras de han utilizado para construir las vallas que delimitan los prados cercanos. No obstante, todavía afloran en el suelo pequeños tramos enlosados de indudable factura romana. Algunos autores sostienen que se trata de una parte de la calzada de la Fuenfría, construida en tiempos del emperador Vespasiano en el siglo I de nuestra era, y que durante 18 siglos comunicó Titulcia con Segovia y Valladolid cruzando la Sierra de Guadarrama por el Valle de la Fuenfría.

Continuamos por encima del enlosado de la calzada; es un corto tramo de algo menos de 100 metros de largo, muy bien conservado y jalonado por varios mojones a ambos lados. La calzada es ahora un ancho camino de tierra, surcado entre dos vallas de piedra. Poco después volvemos a encontrar vestigios de la calzada y varios mojones en el margen derecho. De nuevo continuamos por camino de tierra y poco más adelante vuelven aparecer nuevos restos de calzada y algunos mojones más. El itinerario no ofrece duda alguna, está delimitado entre vallas de piedra, es bastante ancho y cómodo de andar.

Alcanzamos una zona en la que debemos realizar una curva para salvar unas grandes rocas que sobresalen del suelo. Nuestro camino marca clara tendencia hacia el Noroeste y pasa junto a una finca, que queda a nuestra izquierda, que debe ser un criadero de rotwailers, ya que abundan los perros de esa raza. El camino de tierra sigue durante un buen tramo entre las vallas de las fincas colindantes y no vemos ningún rastro de la calzada romana. Alcanzamos la Casa del Chicharrón, finca dedicada a la cría de ganado vacuno que queda a la derecha del camino; a la izquierda hay otra finca de las mismas características. Nosotros continuamos nuestro camino, que enseguida inicia un marcado descenso, donde volvemos a encontrar resquicios de la antigua calzada. Desde este lugar podemos observar un precioso paisaje de gran parte de la Sierra de Guadarrama y una bonita estampa del monasterio, con el Pico Abantos como fondo.

Pasada la puerta de entrada a la finca del Chicharrón, alcanzamos una bifurcación que nosotros tomamos a la derecha para cruzar la vía del tren. Este punto ha quedado marcado en la tabla de datos como Cruce de la vía del tren; 940m. (35 min. desde el inicio de la calzada romana).

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El "Puente Romano"

Tras cruzar la vía, el camino continúa por la derecha de un edificio semiderruido; enseguida pierde altura y realiza un suave giro a la izquierda, seguido de otro a la derecha. Continuamos por una zona casi horizontal recorriendo las lindes de un sinfín de fincas, en muchas de las cuales abundan grandes prados. El camino se ensancha lo suficiente para permitir el paso a los vehículos que dan servicio a las fincas y alcanza un punto donde realiza un marcado giro a la izquierda, y tras recorrer unos 600 metros desemboca en una bifurcación. Tomamos el ramal de la derecha, poco después llegamos a la altura de un transformador, aquí el camino gira en ángulo recto a la izquierda y alcanza el Puente "Romano"; 890m. (31 min. desde el cruce de la vía del tren) que salva el cauce del arroyo de Batán y nos acerca la carretera Madrid-Avila.

Cruzamos al otro lado de la carretera y continuamos por la calle Bailén que está justo enfrente. Abandonamos esta calle por la siguiente a la derecha que nos acerca hasta la Avenida de los Reyes Católicos. Ya en la amplia avenida, la seguimos a nuestra izquierda hasta el final de la misma. Todavía nos queda atravesar de nuevo las vías del tren por pequeño túnel, en cuyo interior hay unas escalera a la derecha que salen directamente a la Estación del Escorial; 918m. (9 min. desde el puente romano; 3h. 41min. desde el inicio de la marcha).

Los tiempos indicados en esta descripción son netos de andar; a ellos hay que añadir los que se gasten en descansar, comer o simplemente admirar el paisaje. A modo indicativo requiere entre 5h 30 min. y 6 h para realizar el recorrido sin agobios.

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© Guillermo Amores

 

 

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