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La cuerda de La Mujer Muerta

Cuerda de la Mujer Muerta vista desde las proximidades de Segovia. © J. M. Deza
 

La cuerda de La Mujer Muerta

ˇMirad, mirad esa es La Mujer Muerta!. Corría el mes de Julio de 1966, cuando orgulloso enseñaba a mis padres el nombre de una montaña que teníamos justo enfrente. Estaba en una colonias de verano y ellos habían venido a visitarme en "el día de padres". Ellos escuchaban, pienso yo que con atención, todas las explicaciones que les estaba dando sobre aquella montaña de nombre tan especial. Creo recordar que todos vimos la cabeza, el pecho y los pies de La mujer Muerta. También creímos aquella leyenda que a mí me habían contado, sobre una mujer piloto de aviones que se estrelló en la cumbre de la montaña y producto de tal desaguisado, se formó esta cuerda de forma tan especial.

Pasados los años pude comprobar que aquel grupo de montañas que yo enseñaba orgulloso a mis padres, no podían ser de manera alguna el cordal de la Mujer Muerta; las colonias de verano estaban situadas en el pueblo de Guadarrama y desde allí es imposible que se viera. Aquel día me acordé de aquel monitor, de su montaña y de su leyenda y pensé que lo que yo había descrito a mis padres como la Mujer Muerta, era la cumbre de Las Peñota y la cuerda de la Peña del Arcipreste.

El macizo de La Mujer Muerta forma la silueta de una mujer yacente cubierta con un velo. Esta bonita visión se puede apreciar tanto desde la vertiente madrileña como de la segoviana, aunque para el que escribe estas líneas, el lugar ideal para observarla en toda su magnitud se encuentra en el pueblo segoviano de Riofrío.

La Mujer Muerta ha sido cuna de innumerables leyendas, y más que la que me contaron en aquella ocasión me gustaría relatar la descrita por Andrés Campos en el diario "El País".

<<Había una vez un rey en el Guadarrama, más o menos por lo que hoy llamamos La Losa, que era viudo y tenía una hija asaz fermosa y en edad de desbravar. Se cuenta que el soberano, como padre bueno y celoso, no veía varón en toda la sierra digno de zamparse semejante bombón; y que la princesa, como buena hembra, no veía llegado el día en que apareciese un apuesto jayán, caballero sobre corcel alado, y se la llevase montada. De modo que allá se subía la niña, al alto del Pasapán, y oteando la llanura pensaba en los inconvenientes de la monarquía, sobre todo si tu padre es un rey y un antiguo.

En éstas estaba la fogosa moza cuando por la linde del pinar asomó Hércules, quien, como todo el mundo sabe, vino por estos lares a fundar Segovia, y detrás de él Apolo, dios de la eterna juventud, el cual sin mediar salutación agarró a la zagala por la faja, le suministro un beso de tornillo y le propuso matrimonio y ella le dijo que bueno. A papá como era de esperar, la idea de casar a su princesita con el primer dios que pasara por La Losa no le hizo ni pizca de gracia, así que, aprovechando que el hijo de Zeus y Latona fue a echarle una mano a su forzudo compañero con los planos del acueducto, salió de paseo con su unigénita al monte y, en llegando al ápice, diole a elegir: "Apolo o yo". Y ella se ratificó: "Apolo o muerte". Y él, sintiéndolo mucho, la estrangulo.

Bodas se prometía Apolo y tuvo funeralias. Como era un dios, no sabemos si rezó. Sí sabemos que lloró lágrimas de hombre y que, arrodillándose ante el cuerpo desnudo y exánime de su prometida, insto a Hércules: "ˇFija en tu memoria estas formas admirables y talla luego en la montaña su imagen, para que yo pueda verla desde el Olimpo!. Hércules escucho y obedeció. Y así es como desde tiempos remotos se puede columbrar el perfil de una mujer yacente en una serrezuela vecina a la Fuenfría, siendo la testa el cerro de la Pinareja; el vientre y las manos, la peña del Oso; y los pies, el alto de Pasapán, do gustó la princesa el néctar del primer amor y la negra hiel de la muerte>>.

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En la Peña del Oso © Gullermo Amores

Iniciamos la marcha en el Puerto de Navacerrada; 1858 m, siguiendo la carretera asfaltada que pasa junto al telesilla del Telégrafo, que dejamos a la izquierda. Enseguida entramos en el pinar, superando un pequeño tramo de suave pendiente que nos lleva a una extensa explanada, donde un vallado de alambre delimita la pista de esquí del Escaparate, bordeamos los remontes siguiendo la valla y enseguida a la izquierda, vemos un letrero que nos indica el inicio del Camino Schmid; 1870m (7 min. desde el puerto de Navacerrada).

Pronto encontramos una bifurcación, seguimos el ramal de la derecha (marcas amarillas) y algo más adelante volvemos a encontrar otra, que también tomamos a la derecha. Metidos de lleno en el pinar, perdemos altura suavemente por un terreno fácil de andar. Atravesamos la pista de esquí del Bosque y su telesilla. Tras pasar un tramo casi horizontal, donde incluso ganamos algo de altura, nuestro camino continúa descendiendo por el espeso pinar. Alcanzamos otra bifurcación que nosotros tomamos a la derecha descendiendo con algo más de pendiente, por un tramo donde las raíces de los pinos hacen algo más incomoda nuestra progresión. El sendero sigue ahora un trazado en leve descenso, se pasan varios afloramientos rocosos y tras realizar un leve giro a la izquierda alcanzamos el Arroyo del Telégrafo; 1795m (13 min. desde el inicio del Camino Schmid).

Tras cruzar el arroyo, el camino asciende suavemente bordeando la ladera de siete Picos; de vez en cuando encontramos alguna bajadita, alternado con tramos casi horizontales y suaves ascensos. Abajo a la derecha vemos la amplia pradera de Navalusilla. A partir de aquí el camino es un auténtico tobogán, se alternan varias subidas y bajadas. Tras cruzar el cauce de un arroyo seco el camino toma algo más de pendiente ascendiendo entre raíces y rocas. Pasando otro tramo prácticamente horizontal, el camino asciende por un repecho algo mas empinado y después de pasar junto a una fuente, alcanzamos una clara bifurcación; el camino de la izquierda gana altura hacia el collado Ventoso; el de la derecha, por el que seguimos es la Senda de los Cospes; 1835m (25 min. desde el arroyo del Telégrafo).

La senda bordea sin perder altura el cerro Ventoso, allí hay un tramo donde no se encuentra traza de sendero, lo importante es no descender. Alcanzamos un punto donde vemos un camino ancho que desciende hacia la pradera de Navalviento, no hay que seguir por él. En este punto nos desviamos a la izquierda, siguiendo las señales amarillas que tenemos un poco más arriba de donde nos encontramos. Enseguida volvemos a encontrar otra bifurcación, hacia la izquierda gana altura un camino más ancho (que volveremos a encontrar un poco más adelante), en esta ocasión vamos a seguir la alternativa de la derecha por donde el sendero pierde altura entre piedras pero que no ofrece ninguna dificultad y que en breves minutos se vuelve a unir con el camino ancho que habíamos abandonado antes.

Continuamos a la derecha, según hemos llegado, la progresión ahora es bastante más cómoda y tras una rápida bajada desembocamos en una pista más ancha, es el camino de Lumbralejos. Lo tomamos a la izquierda, alcanzamos otra bifurcación donde vemos las señales rojas y blancas del G.R. 10 y algo más adelante, a nuestra izquierda, vemos la fuente de piedra de la Fuenfría, hacia la que seguimos. Tras un breve refresco, superamos el corto, aunque empinado, tramo que nos lleva hasta el Puerto de la Fuenfría; 1792m (28 min. desde el inicio de la senda de los Cospes).

Desde el puerto, hacia la derecha, según hemos llegado, vemos la ladera que asciende a Cerro Minguete. Remontamos un pequeño talud terroso, donde encontramos restos de una base aglomerada que sustentaba una escultura, hoy desaparecida, por allí sigue nuestra senda, entre matorrales bajos, ganando altura por la loma. La subida se hace pesada, y hay que tomársela con cierta tranquilidad. Tras salir de la zona de arbolado la pendiente se suaviza algo, poco a poco nuestros pasos nos llevan hasta la cumbre de Cerro Minguete. Tras una breve parada para observar el cordal de la Mujer Muerta, que ahora vemos en una estupenda panorámica, giramos hacia el norte, derecha según hemos llegado, para descender por el sendero que se abre paso entre piornos, pinos y enebros rastreros. El trazado de la senda se desplaza ligeramente hacia la derecha alcanzando enseguida el Collado del Minguete; 1992m (28 min. desde el puerto de la Fuenfría).

Vemos muy cerca la cumbre de "Montón de Trigo", pero esta vez no vamos a alcanzar su cima, nos dejamos caer un poco hacia la izquierda del collado para tomar un sendero marcado con hitos que faldea por la ladera sur de éste pico. El sendero aunque estrecho está muy marcado y no ofrece ninguna dificultad, estupendas vistas del Valle de Río Moros. Alcanzamos una bifurcación que nosotros tomamos a la izquierda, dirigiéndonos hacia un pino seco que vemos en la divisoria de la loma, le bordeamos por la derecha. A partir de aquí el sendero se pierde en ocasiones, aunque no representa ninguna dificultad bajar a media ladera hasta el Collado de Tirobarra; 1984m (26 min. desde el collado Minguete).

Desde este punto, hacia el noroeste, vemos claramente el sendero por el que vamos a ascender. Poco a poco vamos ganando altura. Mientras ascendemos por una zona de retamas y piornos, encontramos algunas balizas para la nieve. Tras alcanzar una cruz de metal comienza una zona de canchales rocosos por la que serpentea el sendero, poco a poco vamos girando ligeramente a la izquierda de la cumbre, para enseguida realizar otro giro, ahora a la derecha, que nos lleva sin mayores dilaciones a la cima de La Pinareja; 2197m (28 min. desde el collado de Tirobarra). Merece la pena pararse unos instantes para disfrutar de las estupendas panorámicas que se nos ofrecen desde este lugar, mirar en cualquier dirección te resulta tan placentero, que si no fuera por que todavía nos queda mucho recorrido por delante, nos quedaríamos horas enteras.

Continuamos por la cuerda, ahora hacia la izquierda, sudoeste, descendiendo por una zona de canchales muy revuelta e inclinada. Algunos hitos estratégicamente colocados nos ayudan a encontrar la parte más sólida en nuestro descenso. Perdemos altura rápidamente muy pegados a la pared rocosa que queda a nuestra derecha y poniendo cuidado en no resbalar, sobretodo cuando las rocas estén mojadas. La pendiente se suaviza y alcanzamos el colladito que veíamos desde la cumbre de la Pinareja. Continuamos por el cordal, ascendiendo por un terreno que ahora es bastante más cómodo de andar. Alcanzamos un grupo de rocas que bordeamos por la loma de la derecha, siguiendo muy pegados a moles rocosas y muy cerca de la línea de cumbres. Es una zona de canchales muy abrupta, aquí los numerosos hitos de piedras nos son de gran ayuda, y tras bordear un segundo grupo de rocas, giramos a la izquierda para salir a un pequeño estrechamiento, dando vista a la ladera sur del cordal. Ascendemos ahora por la misma línea de cumbres y alcanzando un promontorio rocoso. A partir de aquí el camino se hace mucho más cómodo de andar, continua ya por la ladera sur cordal, pero manteniéndonos siempre muy cerca de la divisoria del mismo.

Algo más adelante, nos volvemos a pasar a la ladera norte superando una nueva zona de canchales muy escabrosa, aunque afortunadamente no demasiado larga. Superado este tramo nos salimos otra vez a la ladera sur para continuar por el sendero que, ahora se abre paso por entre matorral bajo. Por fin la pendiente se suaviza y alcanzamos la extensa y redondeada cumbre de la Peña del Oso; 2196m (33 min. desde la Pinareja). En la misma cima, hay un vértice geodésico y una escultura de un oso y al igual que en la cima anterior, merece la pena pararse un poco para poder disfrutar del precioso paisaje que tenemos ante nosotros.

Descendemos de la cumbre con cierta tendencia hacia la derecha para alcanzar un sendero que serpentea entre la maleza. En nuestra bajada nos encontramos un amplio vivac que en caso de mal tiempo podría utilizarse a modo de refugio. El sendero realiza un giro a la derecha para salvar una amplia zona de rocas sueltas, aunque algo más adelante, nos vemos obligados a cruzarla en diagonal hacia la izquierda. Continuamos perdiendo altura, ahora con algo más de pendiente por una zona cubierta totalmente por piornos, donde el camino se abre paso semiescondido entre la abundante vegetación.

Atravesamos un colladito poco marcado, para enseguida, continuar descendiendo por la ladera. El sendero pasa junto a un agrupamiento rocoso, que bordeamos por la izquierda, para en breves instantes alcanzar un amplio collado en el que no es difícil encontrar vacas pastando. Cruzamos el collado de lado a lado para acometer la ultima ascensión del día. La ascensión se realiza por un sederillo que trepa a la izquierda de una valla, visible desde el collado y que nos lleva sin mayores dilaciones hasta la pequeña cumbre del Pico Pasapán; 2005m (38 min. desde la Peña del Oso), que rodeamos por la izquierda.

Nuestra marcha continúa por la ladera que da vista al Valle de Río Moros, bordeando por la izquierda los agrupamientos de rocas que vamos encontrando a nuestro paso, siguiendo nuevamente los hitos de piedra que nos ayudan a encontrar el mejor camino. Tras pasar un tramo donde el descenso se realiza entre escalones rocosos, el camino va perdiendo inclinación y nuestra progresión se hace algo más llevadera, alcanzando una pequeña meseta herbosa que nos lleva hasta el mismo Puerto de Pasapán; 1846m (20 min. desde el pico Pasapán). Justo en este punto cruza una pista forestal.

Atravesamos hacia el sur, vertiente madrileña de la pista, y nos salimos de ella por un senderillo que serpentea entre el matorral. El camino pierde altura y enseguida desaparece, nosotros giramos a la izquierda para alcanzar una vaguada cubierta de matorral, que aunque bastante inclinada, no plantea serios problemas para alcanzar de nuevo la pista que desciende desde el puerto. Ahorrándonos casi 1 kilómetro de andar por dicha pista, eso sí a costa de bregar entre piornos (ya sabéis aquello de los atajos dan trabajo), seguimos la amplia pista hacia el sudoeste, derecha según hemos llegado, y tras pasar una barrera que impide el paso de vehículos llegamos a una bifurcación ubicada justo antes del Alto del Casetón; 1725m (16 min. desde el puerto de Pasapán).

Seguimos la opción de la derecha, perdiendo rápidamente altura por un amplio cortafuegos que baja siguiendo el borde pinar y que es también una cañada de ganados. A nuestra izquierda una valla de alambre delimita una finca. Algunas señales rojas y blancas que encontramos a nuestro paso, nos confirman el itinerario. A estas alturas de la marcha, el descenso se nos antoja bastante largo y algo penoso, máxime cuando el terreno por el vamos además de ser bastante inclinado, el suelo es terroso y está bastante suelto. Pasamos ahora por un tramo casi horizontal que alivia nuestras cansadas piernas, pero desafortunadamente corto. Tras superar un trecho de empinado descenso alcanzamos nuevamente otro tramo horizontal, justo en el punto donde el cortafuegos roza una Curva de la Pista Forestal; 1445m (38 min. desde el alto del Casetón), que baja desde el puerto de Pasapán.

Sin seguir por la pista, nosotros continuamos de frente por el cortafuegos. Ahora nuestros pies descansan en un tramo bastante horizontal e incluso donde debemos superar algún pequeño desnivel.

Algunos caminos confluyen por la izquierda, nosotros seguimos siempre por el cortafuegos e inmersos en un frondoso pinar. El cortafuegos parece que no se va acabar nunca, cuando de pronto, nos encontramos con una empinadísima bajada, que nos hace pensar que ya no sentimos las piernas. Una vez superada nos llegamos hasta una valla, que se pasa avanzando junto a ella, por la izquierda, un corto tramo hasta que desaparece. Justo en este punto está el control de la guardería forestal del Valle del Río Moros y la entrada al Area Recreativa de la Panera; 1280 m (25 min. desde la curva de la pista forestal)

Entramos por el portalón y seguimos por la carretera, el Río Moros baja paralelo a nuestra izquierda. Se llega a una bifurcación que seguimos a la izquierda cruzando el río por el puente de la Panera. Avanzamos como 1 kilómetro dejando a nuestra derecha un paraje habilitado para domingueros, donde hay piscina, parrillas, bancos, mesas y aparcamiento, lugar ideal para salir corriendo y en breves minutos llegar al control de salida del área recreativa, justo en el lugar donde otra carretera se une por la derecha. Ya solo nos queda continuar de frente por la carretera que lleva hasta el pueblo. Alcanzar los primeros chalets, pasar junto a una iglesia, continuar hasta el fondo de la calle, salirnos a la izquierda, atravesar unos jardines y cruzar las vías del tren, que nos separan de La Estación de ff. cc. del Espinar; 1203m (50 min. desde que entramos en La Panera; 6 h. 15 min. desde el inicio de la marcha).

Los tiempos indicados en esta descripción son netos de andar, a ellos habrá que sumar los que se gasten en paradas, comidas o simplemente admirar el paisaje. A modo indicativo requiere entre 8 h. 15 min. y 8h. 45 min. para realizar la marcha sin apremios.

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© Guillermo Amores

 

 

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