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Patones - Torrelaguna

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Distancia: 17 Km.
Altitud máxima: 914 m.
Altitud mínima: 721 m.
Desnivel: 193 m.
Trazado: Circular
Dificultad: Baja
Duración del recorrido: 5h 39’ (con parada para comer)
Cartografía: Mapa “Sierra Norte” de La
Tienda Verde
 
 
 
Patones de Arriba

Llegamos a Patones con el coche siguiendo la M-320, carretera que abandonamos cuando una vez dentro del pueblo se nos indica el desvío hacia Patones de arriba. Siguiendo esta nueva carretera llegamos hasta una explanada que se encuentra justo delante de unas instalaciones deportivas, fácilmente identificable por un gran frontón verde. En este lugar abandonamos el coche, cogemos nuestro equipo y empezamos el ascenso siguiendo el PR-14, camino que nos llevará hasta Patones de Arriba remontando el arroyo de Patones. En el punto donde se cruza este camino con la carretera se puede Observar la primera marca que señaliza el GR-10, aproximadamente a mitad de camino entre los “dos Patones”.
Una vez llegamos a Patones de Arriba podremos observar dos señalizaciones distintas del GR. Una nos indica en dirección NE el camino hacia el Pontón de la Oliva y otra, en dirección O, nos señala el GR-10.1, que nos llevará hasta Torrelaguna. Debemos pues hacer caso a esta última. Cruzamos el arroyo de Patones y buscamos las señales blancas y rojas que nos harán abandonar el pueblo y nos acompañarán por un sendero, tramo algo escurridizo hoy, debido a las continuadas lluvias caídas durante los días previos a nuestra excursión.

Digamos que hasta aquí todo perfecto. La primera dificultad sucede cuando llegamos al arroyo de San Román. Supongo que de haber elegido otro día para nuestro recorrido no hubiésemos tenido este problema. El caso es que debido a las intensas lluvias, este arroyo baja bastante crecido y convierte, lo que debiera ser un paso sin problema, en un pequeño río con un caudal considerable y difícil de atravesar. Por este motivo nos vemos obligados a buscar un paso alternativo donde se estreche un poco el cauce. Una vez hallado este, unos metros por encima del paso original, proseguimos nuestro recorrido, esta vez en forma de ascenso por el pequeño sendero que se hace aun más escurridizo, pues en algunos tramos llega conducir agua hasta el arroyo de San Román. Tras coronar este repecho ya podemos ver el lugar donde acaba este sendero y comienza la pista que hará nuestro camino mucho más cómodo.

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Iglesia Parroquial de Santa Magdalena
Decidimos abandonar esta pista para entrar en el pueblo de Torrelaguna y buscar sitio para coger fuerzas comiendo algo. Más tarde retomaremos esta pista que habrá de ser nuestro camino de vuelta. Llegamos hasta la plaza que da acceso al ayuntamiento y la Iglesia Parroquial de Santa Magdalena. Aflojamos nuestras botas, preparamos un buen bocadillo, y tras tomar un café con leche en un bar al que se accede desde esta misma plaza, reanudamos nuestro camino dirigiéndonos hacia la pista, que esta vez discurre sobre el canal de El Atazar.

 

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Caída de agua procedente de el canal de El Atazar
El camino parece más llano con el estómago lleno, pero solo lo parece, pues llegamos a un punto donde el GR parece morir. No es así, pero de nuevo el arroyo de San Román parece que quiere darnos problemas. Llegamos aun punto donde una caseta marca el fin de la pista. Tenemos pues dos opciones. La primera de ellas es retroceder hasta el desvío que nos enseña un camino que atraviesa el arroyo por un puente, para luego volver a recuperar el GR unos metros más adelante (opción más aconsejable). La segunda posibilidad, por la que nosotros optamos, nos invita a descender casi en línea recta hacia el arroyo y atravesarlo por el puente que encierra el canal, para luego subir de nuevo y recuperar así la pista. Esta última es la menos recomendable, pues la pendiente para descender y, sobre todo para volver a subir, es muy pronunciada. Justo frente a nosotros, mientras atravesamos el arroyo, podemos observar una preciosa caída de agua procedente de el canal de El Atazar. Como anécdota, la marca de pintura blanca y roja que nos acompaña en nuestro recorrido, justo en el lugar desde donde se deja caer este agua.

De nuevo en la pista, retomamos el camino hacia nuestra meta. Casi en línea recta llegamos a la carretera de Patones, donde de nuevo tenemos dos opciones. Podemos descender por ella hasta el punto donde dejamos el coche, o ascender hasta el lugar donde se cruza con el PR que marcó nuestro principio de ruta. Esta segunda opción, que es la que nosotros tomamos, nos devuelve a nuestro punto de partida por un camino, que siempre será más interesante que cualquier carretera asfaltada.

© Ricardo Ruesga ricardoruesga@hotmail.com

 

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