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Circuito en torno a Siete Picos

Siete Picos desde la Senda Herreros © Guillermo Amores

Circuito en torno a Siete Picos

Ya habíamos recorrido el macizo Siete Picos por la línea de cumbres y pensábamos que era necesario hacer otro itinerario que lo rodeara completamente y así tener una perspectiva más amplia de este singular enclave de la sierra de Guadarrama.

El itinerario que proponemos une varias de las sendas más clásicas de nuestras montañas. Desde el puerto de Navacerrada enlazaremos con la Senda Herreros (PR-8) y atravesaremos la cara sur de Siete Picos (la más abrupta), disfrutando de impresionantes panorámicas sobre el valle Navalmedio y el de Siete Picos, y descenderemos hasta el Cóncavo de Siete Picos para alcanzar la Fuente de los de los Acebos, verdadero nacimiento del río Guadarrama. Muy cerca de aquí tomaremos la Senda de Majalasna, posiblemente una de las menos transitadas de la zona, desembocando en la Senda de los Alevines (PR-7) que enlaza las praderas de Majalasna y del Collado Ventoso por la zona donde la Fuenfría se une a Siete Picos. Desde aquí volveremos al puerto de Navacerrada por la Umbría de Siete picos, siguiendo el conocido y transitado Camino Schmid (PR-5).

Prácticamente la marcha se realiza entre pinar y en varios puntos del camino podemos encontrar agua, por lo que es un recorrido que se puede realizar en verano sin ningún tipo de problema.

Eso sí, cuidado con los mapas, sobre todo en las sendas que están en la cara sur del macizo; en casi ninguno están bien marcadas las sendas y hay desviaciones bastante considerables.

Iniciamos la marcha en el Puerto de Navacerrada; 1858m, encaminándonos hacia las casetas del telesilla que hay a la derecha de Venta Arias. Ascendemos por unas escaleras de madera que nos conducen hasta la parte inferior de lo que en invierno es la pista de esquí del Telégrafo. Desde este punto nos echamos monte arriba por la pista (en invierno hay que bordear por la izquierda la valla metálica que delimita el acceso por la pista de esquí). La pendiente es bastante fuerte, pero enseguida se llega a las Casetas de la estación superior del telesilla del Telégrafo.

Continuamos hacia el Oeste por un amplio camino casi horizontal, que se desliza por el alto de la loma y alcanza una bifurcación. Si tomamos la alternativa de la derecha bordearíamos el Alto del Telégrafo y alcanzaríamos la Pradera de Siete Picos por un itinerario más cómodo, pero en realidad esta bifurcación no es un camino, sino el trazado de una pista de esquí nórdico y en invierno los practicantes de este deporte se suelen poner de uñas con los que emplean este alternativa. Así pues, nosotros elegimos la opción de la izquierda para alcanzar, en leve ascensión, las rocas que forman la cumbre del Alto del Telégrafo; 1934m. (19 min. desde el inicio) y descubrir la curiosa Virgen de las Nieves que, portando sendos esquís sobre sus espaldas, contempla el bravío paisaje.

El camino continúa hacia el Oeste abriéndose paso entremedias de las rocas donde está situada la Virgen y otras que quedan a la derecha. Tras un suave descenso se sale a un pequeño collado que separa una segunda cumbre rocosa hacia la que nos encaminamos. La sorteamos por la derecha y tras superar un tramo, donde el camino serpentea entre las diferentes peñas, iniciamos un descenso algo más pronunciado que nos lleva hasta la Pradera de Siete Picos.

Cruzamos la pradera hacia el Oeste, enseguida vemos la pista de esquí nórdico que confluye por la derecha y poco después alcanzamos un amontonamiento de piedras, únicas señales de lo que un día fue un refugio del Club Alpino Español. Añosos pinos silvestres sobresalen de un mar de floridos piornos. Se alcanza el final de la pradera, donde unas enormes rocas, conocidas como Peñas Ventoleras, señalan el inicio de la Senda Herreros; 1946 m. (13 min. desde el Alto del Telégrafo).

El camino continúa hacia el oeste alcanzado enseguida un pequeño collado conocido como Hoyo del Redondillo. Giramos a la izquierda perdiendo altura por un amplio camino. Pronto el camino se estrecha y se convierte en una vereda, donde las marcas blancas y amarillas nos facilitan la progresión. Descendemos entre piornos a ambos lados. Tras superar un tramo algo erosionado, se pasa por una zona más llana y despejada y se alcanza el cauce de un arroyo. El camino gira ligeramente a la derecha, ascendiendo con fuerte pendiente, por una especie de cortafuegos bastante pedregoso. Pasados unos 100 metros, debemos estar atentos a una bifurcación a la izquierda marcada con hitos de piedras.

.La vereda ahora es estrecha a media ladera y cómoda de andar señalizada con numerosos hitos. Enseguida vuelven a aparecer las señales blancas y amarillas que nos certifican el itinerario. A partir de ahora el camino es menos evidente y hay que ir poniendo mucha atención a los hitos de piedras. Se gana nuevamente algo de altura entre el pinar, pero sin demasiada inclinación. La vereda sigue siendo estrecha, aunque bastante cómoda andar y tras alcanzar una zona de rocas, que superamos pasando por debajo de unos troncos caídos sobre el camino, alcanzamos un excelente mirador sobre el Valle de Navalmedio.

El camino continúa con un continuo tobogán donde se alternan pequeñas subidas con suaves bajadas. Viene a continuación un tramo bastante horizontal y tras un ligero descenso alcanzamos especie de pradera situada en la loma que baja desde el séptimo pico conocida como la Pimpolla Negra; 1955 m (21 min. desde el inicio de la Senda Herreros). Impresionantes vistas panorámicas sobre el Valle de Siete Picos.

A partir de aquí se comienza a perder altura, ligeramente hacia el sudoeste. Poco a poco la inclinación va aumentando y serpenteamos entre placas de rocas. Tras alcanzar una roca donde una flecha nos indica que debemos girar hacia la derecha. Alcanzamos una zona donde debemos ganar un poco de altura, desde la que se obtiene una buena vista del Cóncavo de Siete Picos. El camino ahora es más evidente y continuamos perdiendo altura pasando entre dos rocas de gran tamaño. Poco después viene un tramo horizontal que nos lleva hasta unas llambrías bastante lisas que debemos de cruzar, aunque en verano no representan ningún problema, mojadas podrían crearnos alguna dificultad.

A continuación descendemos por una especie de escalones rocosos para salir a un tramo donde el camino parece horadado en el suelo. Enseguida se vuelve a perder altura, ahora con más intensidad donde debemos poner bastante atención para no perder el equilibrio. Alcanzamos un punto donde la pendiente pierde intensidad, el camino se vuelve algo más transitable, alternado pequeñas subidas y bajadas. Enseguida volvemos a descender en continuos zigzags.

Tras alcanzar una roca negruzca y de gran tamaño, descendemos a pico entre escalones rocosos por una estrecha canal, donde una vez superada, el camino se torna más horizontal y cómodo de andar. Después de pasar un arrastradero de rocas se alcanza una zona rica en arbolado y maleza, llegando enseguida a la fuente de los Acebos que brota a nuestra izquierda junto a unos arbustos de igual nombre. Poco más tarde se cruza una escurrentería de aguas enmarañada entre vegetación y se comienza a subir. Enseguida encontramos una bifurcación, el camino de la izquierda, mucho más evidente; es el de La Pata de Cabra, que nos llevaría hacia Navalurraque; el de la derecha, que es el que seguiremos, es el Camino de Majalasna; 1705m (33 min, desde la Pimpolla Negra).

Ganamos altura entre pinos y helechos en dirección a la ladera de Siete Picos, realizado un zigzag izquierda- derecha por un terreno de buen firme. Alcanzamos una bifurcación que nosotros tomamos a nuestra izquierda en el sentido de la marcha, para continuar ganando altura por una zona herbosa que pasa junto a un arroyo. La pendiente pierde algo de inclinación hasta llegar a otra bifurcación, que ahora tomamos a la derecha y poco más adelante otra más que también seguimos a la derecha. El camino se hace mucho más ancho alcanzando una zona de explanada, por donde continuamos ascendiendo hacia el noroeste.

Los hitos de piedras nos van guiando en nuestro ascenso. Tras un breve tramo donde la inclinación pierde algo de intensidad, la vereda toma se torna algo más dura mientras superamos un tramo donde el camino está bastante erosionado. Se alcanza un pequeño rellano y la vereda se estrecha un poco. Alcanzamos un grupo de rocas que bordeamos por la izquierda siguiendo en dirección oeste. El terreno ahora es mucho más cómodo de andar y resulta un alivio para nuestras piernas caminar por esta zona herbosa, que aunque a veces no nos permiten ver bien la vereda, no ofrece ninguna dificultad.

Se llega a una torrentera que nosotros simplemente la cruzamos; seguimos unos 150 m en la misma dirección que traíamos por una zona herbosa en la que no hay ningún tipo de señal, pero que no ofrece ninguna dificultad, para desembocar enseguida, en un ancho camino que sube desde Navalurraque, el PR-7 o Senda de los Alevines; 1850m ( 20 min. desde el inicio de la Senda de Majalasna).

El camino, señalado con círculos amarillos es ahora bastante ancho y gana altura entre el pinar. Enseguida entramos en un tramo prácticamente horizontal, donde pasamos junto a unas rocas verdosas que quedan a nuestra derecha, dando vista a la carretera de la República. Tras recorrer unos metros por una zona de arena blanca, alcanzamos una marcada vaguada por la que en otras ocasiones hemos descendido hacia la pradera de Navalurraque. En esta ocasión la dejamos a nuestra izquierda continuando hacia el norte por la senda de los Alevines. Tras pasar junto a la fuente de Majalasma, alcanzamos la pradera del mismo nombre, que cruzamos en suave subida hacia el norte hasta alcanzar un amplio collado que separa el pico de Majalasma del segundo Pico. Poco antes de llegar encontraremos también unos hitos de piedra que hacia nuestra derecha nos indican la senda que asciende a la línea de cumbres y que en esta ocasión no vamos a utilizar.

Nosotros seguimos las señales amarillas que nos llevarán hasta el collado y a partir de aquí bordearemos el macizo por la parte que da al valle de la Fuenfría. El inicio del recorrido es prácticamente horizontal, siempre metidos entre el frondoso pinar. Enseguida debemos ganar altura sorteando numerosas rocas y peñas, que afloran en la ladera. Este tramo es algo incomodo de andar, pero no entraña ninguna dificultad. Enseguida la senda se vuelve más transitable y en suave descenso llegamos a la fuente de los Alevines, que corre a la derecha del camino, saliendo enseguida a la verde pradera la vertiente sur del Collado Ventoso;1896m (40 min. desde el que tomamos la Senda de los Alevines).

Ascendemos hasta el mismo collado, dejando a nuestra izquierda el monolito que marca la cota del la escotadura. A partir de aquí tomaremos el camino, también señalizado con círculos amarillos, descendiendo hacia el Nordeste por una amplia senda camino que se ve muy transitada. Se pierde altura rápidamente y en menos de cinco minutos alcanzamos una marcada bifurcación. Hacia la izquierda sigue la senda de los Cospes que nos llevaría hasta el puerto de la Fuenfría. Nosotros continuamos hacia la derecha, bordeando a media ladera el macizo de Siete Picos hacia el Este.

Tras cruzar el cauce seco e un arroyo, localizamos una pequeña fuente de la que, incluso en el mes de agosto, mana agua abundantemente. Se alcanza un tramo algo más horizontal donde se da vista a la cumbre de Peñalara. Se cruzan varios arroyos, alternado pequeñas subidas y bajadas por un terreno que se nos antoja bastante erosionado. En menos de veinte minutos dejamos a nuestra izquierda la sugerente pradera de Navalusilla. Sigue ahora un tramo casi horizontal y poco después el camino gana algo de altura pasando entre rocas y raíces, que nos lleva hasta el Arroyo del Telégrafo; 1795m (30 min. desde el collado Ventoso).

A partir de aquí se gana algo más de pendiente, aunque nunca de forma exagerada. Pasamos entre unos bloques de rocas, y nos encontramos con una bifurcación a nuestra izquierda que va hacia la pradera de Navalazor. Poco después vemos otra bifurcación, ahora a la derecha, que en realidad es una de las pistas de esquí de fondo. Nosotros continuamos a la izquierda por un tramo con menos desnivel y de piso más firme. Pasamos bajo el tendido del telesilla de la pista del Bosque y poco después atravesamos dicha pista. La subida es ahora bastante más suave y tras pasar dos bifurcaciones a la derecha, que también son pistas de esquí de fondo, alcanzamos la planicie del Escaparate, que cruzamos totalmente para tomar hacia la derecha la carretera asfaltada que nos lleva en suave descenso hasta el Puerto de Navacerrada; 1858m, (20 min, desde el arroyo del Telégrafo;5 h 20 min, desde el inicio de la marcha, contando, descansos, comida y el tiempo necesario para admirar el paisaje

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© Guillermo Amores

 

 

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