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Siete Picos y Herrén Cebrián

Cumbres de Siete Picos, al fondo la cuerda de La Mujer Muerta © Guillermo Amores


Siete Picos y Herrén Cebrián

Desde el pueblo de Cercedilla se obtiene la visión más auténtica de las cumbres de Siete Picos. Su altiva línea cimera se adueña de tal modo del panorama, que uno no puede remediar, mientras alza la vista sobre este Macizo, conocido en tiempos de Alfonso XI como Peña Caballera, imaginar que en ese mismo momento está recorriendo las cumbres más alpinas del alto Guadarrama.

Determinar la situación exacta de cada uno de los picos nos es tarea fácil. Si somos estrictos, podemos contar más de diez hacinamientos que sobresalen de la línea de cumbres, pero si tenemos en cuenta sólo los más elevados contaremos seis. El misterio radica en el pico Majalasma, un pequeño afloramiento rocoso, apartado hacia poniente, que cuelga sobre los pinares de la Fuenfría. También conviene enumerarlos correctamente, de oeste a este, desde el primero y más bajito (1934 metros) hasta el séptimo y más alto (2138 metros) y también más cercano al puerto de Navacerrada.

Por su sencillez y fácil acceso, es este recorrido uno de los más frecuentados del Guadarrama, y cuando asoma el primer sol del año, el volumen de transeúntes que a su paso te dedican salutaciones, es digno de verse. Pero esto no hurta sus encantos, entre los que sobresale un destacado interés paisajístico. No obstante, de todas las alternativas posibles para hacer este recorrido, hemos elegido la que en nuestra opinión es la más atractiva y, que por otra parte, nos aleja en medida de lo posible de las grandes romerías que a veces recorren estas crestas.

Iniciamos la marcha en el Puerto de Navacerrada; 1858m, encaminándonos hacia las casetas del telesilla que hay a la derecha de Venta Arias. Ascendemos por unas escaleras de madera que nos conducen hasta la parte inferior de lo que en invierno es la pista de esquí del Telégrafo. Desde este punto nos echamos monte arriba por la pista ( en invierno hay que bordear por la izquierda la valla metálica que delimita el acceso por la pista de esquí). La pendiente es bastante fuerte, pero enseguida se llega a las Casetas de la estación superior del telesilla del Telégrafo; 1934m (10 min. desde el inicio).

Continuamos hacia el Oeste por un amplio camino casi horizontal, que se desliza por el alto de la loma y alcanza una bifurcación. Si tomamos la alternativa de la derecha bordearíamos el Alto del Telégrafo y alcanzaríamos la Pradera de Siete Picos por un itinerario más cómodo, pero en realidad esta bifurcación no es un camino, sino el trazado de una pista de esquí nórdico y en invierno los practicantes de este deporte se suelen poner de uñas con los que emplean esta alternativa. Así pues, nosotros elegimos la alternativa de la izquierda para alcanzar en leve ascensión, las rocas que forman la cumbre del Alto del Telégrafo; 1934m. (9 min. desde la estación superior del telesilla) y descubrir la curiosa Virgen de las Nieves que, portando sendos esquís sobre sus espaldas, contempla el bravío paisaje.

El camino continúa hacia el Oeste abriéndose paso entremedias de la roca donde está situada la Virgen y otras que quedan a la derecha. Tras un suave descenso se sale a un pequeño collado que separa una segunda cumbre rocosa hacia la que nos encaminamos. La sorteamos por la derecha y tras superar un tramo, donde el camino serpentea entre las diferentes peñas, iniciamos un descenso algo más pronunciado que nos lleva hasta la Pradera de Siete Picos; 1940 m. (7 min. desde el Alto del Telégrafo).

Cruzamos la pradera hacia el Oeste, enseguida vemos la pista de esquí nórdico que confluye por la derecha y poco después alcanzamos un amontonamiento de piedras, únicas señales de lo que un día fue un refugio del Club Alpino Español. Añosos pinos silvestres sobresalen de un mar de floridos piornos. Se alcanza el final de la pradera, donde una enorme piedra señala el Cruce con la Senda Herreros; 1946 m. (6 min. desde el inicio de la Pradera de Siete Picos).

Antes de iniciar la ascensión por la loma que tenemos enfrente se llega a un colladito donde hay dos bifurcaciones a la izquierda; tomamos la segunda encaramando la cuesta más forzada del día. La subida se hace inicialmente por la parte izquierda de la loma donde los hitos de piedra, estratégicamente colocados, nos permiten seguir el sendero que hormiguea entre el espeso pinar. Algo más arriba realizamos un giro a la derecha para enfilar hacia el Oeste. Poco a poco el pinar se va aclarando y el sendero pasa entre dos árboles secos. Realizamos varios zigzags para seguir ganando altura por una zona donde se ven algunos pinos achaparrados delante de una zona rocosa que salvamos por la derecha, aquí se alcanza un alto desde donde se ve la cumbre a la que nos dirigimos. Tras un corto tramo en suave descenso, alcanzamos la Base del Séptimo Pico; 2120m (25 min. desde el cruce con la Senda Herreros). El Séptimo Pico es un amontonamiento de piedras de forma achaparrada. Se puede subir a su cumbre trepando por las terrazas y grietas que conducen hasta el vértice geodésico, desde donde podemos observar un amplio panorama; al norte, los pinares de Valsaín; al sur Cercedilla; al este, la Maliciosa, la Bola del Mundo y Peñalara; y al oeste, la Fuenfría y el resto de los Siete Picos.

Continuamos hacia la amplia escotadura que hay antes del Sexto Pico. Este, más que un pico propiamente dicho, es el conjunto de dos cumbres separadas por una pequeña brecha. Nos dirigimos hacia la que está situada más al norte y la bordeamos por la parte alta, perdemos unos metros de altura entre rocas y enseguida ganamos unos metros en dirección a una pequeña brecha que da vista a la cara sur. Descendemos un poco por la cara sur, aprovechado un canalizo con escalones rocosos, fáciles de pasar y poco después ganamos otra vez altura para alcanzar el pequeño Collado que separa el Sexto del Quinto Pico; 2086m (9 min. desde la base del 7 Pico).

Bordeamos el Quinto Pico por la ladera norte casi sin perder altura, por un terreno donde se mezclan las rocas y la vegetación. Sorteamos la hoya que nos separa del siguiente pico y en leve ascensión alcanzamos un collado que divide en dos la loma que baja del roquedo del Cuarto Pico, con otro pequeño alto, también rocoso, que queda a nuestra derecha. Este punto ha quedado marcado en la tabla de datos como Ladera del Cuarto Pico; 2077m. (11 min. desde el collado que separa el Sexto del Quinto Pico).

Superada la loma, nuestro camino continúa en suave descenso hacia la siguiente hoya, brincando entre rocas y sorteando los esqueletos de pinos resecos que vamos encontrando a nuestro paso. Sin perder demasiada altura alcanzamos el centro de la hoya que separa el Cuarto del Tercer Pico, que queda algo más alto a nuestra izquierda. Tras dejar atrás una bifurcación a la derecha, enfilamos el último tramo de ascensión que nos lleva a la amplia escotadura que separa los picos Tercero y Segundo. Este punto es el Collado de Bajada; 2070m, (9 min. desde la ladera del Cuarto Pico) tanto por la ladera Norte, con dirección al Collado Ventoso; como por la ladera Sur hacia la Pradera de Navalurraque.

Elegimos descender hacia el sur, itinerario menos frecuentado y en nuestra opinión más atractivo que la opción norte. El Collado de Bajada esta dividido en dos por un amontonamiento rocoso, bordeamos por la izquierda la zona de rocas y nos encaminamos hacia picacho que tenemos enfrente. Desde una pequeña portilla, anterior al citado pico, se obtiene una bonita panorámica de la cuerda de Siete Picos. Enseguida encontramos numerosos hitos de piedras que nos señalan el camino, que desciende hacia el sur por una evidente canal que baja desde la portilla. Pronto entramos en la zona de pinar, donde el sendero realiza varios zigzags con tendencia hacia la ladera rocosa del Segundo Pico. Se alcanza un terreno más llano, donde el sendero parece que se pierde entre el pinar, aunque el pico Majalasma que vemos enfrente, hacia la derecha, nos sirve de guía en nuestro recorrido. Se alcanza una zona más ancha y con menos vegetación, separación clara entre el Pico Majalasma y el Segundo Pico, donde en algunos pinos vemos las señales amarillas y blancas que nos indican que hemos alcanzado la Senda de los Alevines; 1920m (17 min. desde el Collado de Bajada). Esta senda une la Fuente de Los Alevines, cercana al Collado Ventoso, con la Pradera de Navalurraque, lugar hacia donde nos dirigimos.

Seguimos las señales hacia la izquierda, según hemos llegado. Enseguida llegamos a la Pradera de Majalasma, encantador lugar en la ladera este del pico del mismo nombre. Atravesamos la pradera hacia el sur en leve descenso, alcanzado los primeros pinos, las señales amarillas nos indican el sendero. Enseguida vemos una marcada vaguada que desciende hacia el sur. Justo en este punto hay una bifurcación; hacia el este, las señales amarillas y blancas marcan la alternativa por la Senda de la Fuente de los Acebos; 1880m (5 min. desde el cruce con la Senda de los Alevines) y por el centro de la vaguada, aunque no se ven señales, desciende una empinada pista de tierra, que en realidad es un arrastradero de troncos.

La Senda de los Alevines, que nosotros seguimos, desciende por la vaguada. Unos hitos de piedra, colocados en el margen izquierdo de la pista de tierra, nos indican que la mejor forma de bajar este tramo es saliéndonos de la pista. Alcanzado el centro de la vaguada, cruzamos la pista de tierra y nos alejamos de la misma, para continuar descendiendo por la loma que hay a la derecha de la vaguada. A partir de este punto, volvemos a encontrar las señales blancas y amarillas que marcan la Senda de los Alevines.

Tras pasar un tramo casi horizontal, la senda vuelve a tomar algo más de inclinación, perdiendo altura rápidamente. Se alcanza una zona algo más despejada, donde debemos sortear unas placas rocosas, fáciles de pasar. Superadas éstas, el camino serpentea entre el denso pinar y poco a poco la pendiente se atenúa y toma cierta tendencia hacia la derecha, donde alcanza sin mayores problemas la carretera de la República y la Pradera de Navalurraque, 1664m (21 min. desde la bifurcación con la Senda de la Fuente de los Acebos). La amplia pradera está ligeramente inclinada hacia el Oeste y en ella podemos encontrar agua fresca que mana en abundancia de la fuente de Díaz Duque.

Tras reponer fuerzas descendemos hacia el este por mitad de la vaguada, saliendo nuevamente a la carretera de la República, ahorrándonos la vuelta que ésta realiza al bordear la Loma del Monte. Unos metros más abajo, a nuestra izquierda sale un sendero marcado con señales rojas y un cartel con un letrero de "Vereda Alta" 1635m (3 min. desde la Pradera de Navalurraque). En algunos planos a esta vereda se le da el nombre de "Vereda de Enmedio", marcando como "Vereda Alta", una senda que baja directamente desde los "Miradores".

La Vereda se introduce de lleno en el pinar y pierde altura rápidamente. Tras dejar atrás una bifurcación a la derecha, la pendiente se suaviza bastante. En unos pocos minutos dejamos a la derecha la fuente del Pocito, para continuar perdiendo altura muy suavemente. Se trata de un agradable paseo por la parte alta del Valle de la Fuenfría, que nos permite completar la última parte de nuestro recorrido por un itinerario poco concurrido. El camino, siempre entre pinar y sin pérdida posible, alcanza una Bifurcación; 1500m (18 min. desde el inicio de la Vereda Alta).

De frente, vemos en un pino unas señales rojas en forma de "X" que nos indican que debemos tomar la alternativa de la derecha. Así pues, descendemos hacia el Oeste, perdiendo altura rápidamente por medio de unos amplios y bien trazados zigzag que nos llevan hasta un punto donde confluyen varios caminos y que, en la tabla de datos, hemos marcado como Encrucijada; 1440m (5 min. desde la Bifurcación).

Nosotros continuamos hacia el Sur, izquierda según hemos llegado. Avanzamos por un terreno casi horizontal y tras dejar atrás un camino ascendente, que aparece por nuestra izquierda, llegamos a la valla de piedras que delimita la finca de Herrén Cebrián. Seguimos la valla a la izquierda, según hemos llegado. El camino realiza una breve subidita pegado a la valla y poco después inicia un corto descenso que nos conduce hasta una bonita zona de robles donde se esconde el Collado de las Heras; 1378m (13 min. desde la "encrucijada").

Desde el mismo collado salen varios itinerarios, por la izquierda (Este) se desciende hacia Camorritos; por la derecha (Oeste), sigue una senda marcada con círculos amarillos que conduce hacia Cercedilla y las Dehesas, aunque da bastante más vuelta que la alternativa que vamos a tomar.

Desde la zona de robles, mirando a Cercedilla, vemos una senda sin señales que en principio se dirige hacia el Sur. Tomamos ésta, en pocos metros gira a la derecha, el camino es ahora más ancho y realiza algún zigzag ofreciendo varios atajos, que tomaremos a la izquierda. Poco antes de alcanzar una pista bastante ancha, vemos a nuestra derecha una fuente en excelente estado de conservación.

Alcanzada la pista la seguimos a la izquierda, una cañería metálica nos acompaña en el itinerario. Después de una curva no demasiado marcada, vemos de frente una valla con una Puerta Metálica; 1270m (22 min. desde el collado de las Heras).

Tras pasar al otro lado de la valla, encontramos a nuestra izquierda unas casas abandonadas y algo más adelante un depósito de agua. Poco después desembocamos en una carretera asfaltada que seguimos a la izquierda. Tomamos la primera calle a la derecha y unos metros más abajo giramos por otra calle a la izquierda, saliendo justo enfrente de las vías del tren eléctrico que sube a Navacerrada y Cotos.

Seguimos la carretera a la derecha, que pronto realiza una aguda curva, también a la derecha, y se separa de las vías del tren. Al llegar a la altura de un pequeño parque vallado encontramos una bifurcación, cruzamos de acera y dejamos a nuestra izquierda la primera calle (por la que continúa el parque), para tomar la siguiente bifurcación a la izquierda que nos va a llevar casi hasta la misma Estación de FF.CC. de Cercedilla; 1155m (17min. desde la puerta metálica; 3h. 27 min. desde el inicio de la marcha).

Los tiempos indicados entre los diferentes tramos de esta descripción son netos de andar, a ellos deben sumarse los que se utilicen en descansos, comida y observar el paisaje. A modo indicativo se requiere entre 5h. 45 min. y 6h. 15 min., para realizar la marcha sin apremios.

© Guillermo Amores

 

 

 

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