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Ascensión al Yelmo

El Yelmo de La Pedriza © Guillermo Amores

ASCENSIÓN AL YELMO

(POR EL BARRANCO DE LOS HUERTOS Y EL HUECO DE LAS HOCES)

No sabría decir a ciencia cierta cual fue el itinerario que utilicé la primera vez que me acerqué al Yelmo. Eran nuestros primeros inicios de escalada por la Pedriza y aunque bastante novatos, teníamos ya grandes ilusiones, una de ellas era ascender a ese maravilloso risco que veíamos allá en lo alto cada vez que nos acercábamos a Manzanares el Real.

Fue un fin de semana de primavera, alcanzamos la base de la cara sur del Yelmo por donde Dios nos dio a entender, 14 años no daban para más. Situados junto a la lisa e impresionante pared intuimos que el itinerario más lógico de subida era por la izquierda, así que nos encordamos e iniciamos nuestra primera ascensión al Yelmo. Con más suerte que otra cosa, alcanzamos la cumbre. Allí mismo nos encontramos a dos avezados montañeros, ┐por qué vía habéis subido? nos preguntaron, por allí dijimos al unísono señalando hacia la izquierda, esa es "La Valentina", nos informaron. Perdonad ┐ por dónde se baja?, preguntamos. Se miraron, sonrieron y dijeron venga seguidnos (les falto apostillar:... ímembrillos!).

Tras esta primera experiencia siguieron unas cuantas más. La ruta que propongo en esta ocasión es sin duda la que me es más gratificante, principalmente por que se sale un poco de los itinerarios más clásicos que nos acercan hasta el Yelmo. No resulta extraño hacer parte de este itinerario en solitario, en algunas ocasiones no hay camino claro, tienes que intuir por donde continuar, eso te transporta a los tiempos remotos donde los pioneros de "La Pedriza" exploraban estos lugares. El segundo motivo es personal, en "El Hueco de las Hoces" he pasado momentos inolvidables, fue la época de abrir nuevas vías de escalada, compartir días y días con compañeros de cordada, fue también aquí donde fragüe mi amistad con Juan Lupión (Capi) y desde este barranco, metidos en un pequeño vivac, que dejaba ver las siluetas de los riscos recortadas entre las estrellas, nacieron muchos proyectos de montaña que más tarde realizaríamos juntos.

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En la chimenea de la cara norte
 
En la cumbre del Yelmo

Iniciamos el recorrido en el Puente de Cantocochino; 1020m, que salva el río Manzanares algo más abajo de los merenderos. Al otro lado, seguimos a la derecha por una estrecha vereda que va entre el río y la valla de la Escuela Taller del Parque Regional. Se da vista a una amplia pradera que nosotros cruzamos en ligera diagonal hacia la izquierda hasta dar con otro puente de madera que salva el arroyo de Majadilla. Ya en el otro lado, salimos a un camino que viene perpendicular a nuestra marcha, le seguimos a la izquierda, (norte) según hemos llegado por un terreno casi horizontal durante algo más de 100 m.. Enseguida localizamos a nuestra derecha (este) una senda que serpentea con bastante pendiente entre las jaras.

Ascendemos por esta senda ganando altura en continuos zigzags y en ocasiones nos vemos forzados a utilizar las manos para superar algún tramo rocoso de menor importancia. Poco a poco vamos ganando altura alternando tramos de piedras, con otros de arenisca suelta. Tras pasar una roca de gran tamaño que queda a nuestra derecha, la ladera pierde un poco de pendiente. Enseguida, la vereda continúa por una zona muy hundida en el terreno, que nos hace pensar que vamos metidos dentro de una trinchera. La pendiente pierde intensidad mientras damos vista al Arroyo de los Brezos, que queda a nuestra izquierda, para a continuación separarnos del riacho hacia nuestra derecha y alcanzar sin mayor dilación la entrada del Barranco de los Huertos;1150m. (18 min. desde el inicio). El barranco de los huertos es una extensa hondonada que se forma entre el Cancho de los Brezos por el norte y de Cancho Losillo y Cancho Butrón por el sur.

Atravesamos la pradera hacia el este en un tramo casi horizontal que nos permite recuperar fuerzas. Alcanzamos una bifurcación que nosotros tomamos a la derecha ganado algo de altura hacia un evidente desplome que tenemos enfrente. Casi al llegar a la altura del desplome encontramos otro desvío; el camino más evidente, que no tomamos, gira hacia la derecha ascendiendo hacia la Cañada Real. Nosotros seguimos por el de la izquierda; una pequeña vereda que nos acerca hasta el techo inclinado que nos ha venido sirviendo de referencia desde que entramos en el barranco y que se puede utilizar a modo de vivac para cuatro o cinco personas.

El pequeño sendero continúa desde la misma entrada del vivac ganando altura ligeramente hacia la izquierda, en el sentido de la marcha. En nuestra progresión vamos encontrando hitos de piedras que nos ayudan a seguir por este enrevesado camino. Tras superar un tramo de fuerte pendiente, el sendero se muestra algo más claro ganando altura en pequeños zigzags. Poco a poco vamos girando hacia el norte buscando el mejor paso entre los bloques rocosos que nos rodean. Se llega a un punto (atención a los hitos de piedras) donde se tiene que descender cuatro o cinco metros, para rápidamente alcanzar un grupo de rocas, una de ellas con forma de corazón, que atravesaremos por un bonito túnel.

Ya en el otro lado, realizamos un giro a la derecha (norte), y continuamos ganando altura serpenteando entre las rocas. En todo este tramo es necesario poner atención para no perder los hitos, que estratégicamente colocados nos van ayudando en nuestro recorrido. A veces encontramos trazas de sendero que nos confirman que el itinerario que seguimos es el correcto. Poco a poco se va perdiendo pendiente y el sendero se muestra mucho más claro, saliendo enseguida a un colladito poco marcado desde el que ya damos vista al Hueco de las Hoces; 1300m. (21 min. desde el Barranco de los Huertos).

Continuamos ascendiendo hacia el Nordeste, pasando por un tramo en el que el suelo parece enlosado y que nos lleva hasta una encina que nace junto a una grieta por donde continua el sendero. Nuevos hitos de piedras nos ayudan en nuestra progresión y que entre rocas y vegetación nos vamos introduciendo ya más de lleno en el barranco, separándonos ligeramente del arroyo, que ahora queda algo abajo a nuestra izquierda. La pendiente va perdiendo intensidad y se llega a un punto donde empezamos a descender ligeramente hacia el arroyo, que cruzamos sin ninguna dificultad. Ya en la orilla izquierda, en el sentido de la marcha, continuamos por un tramo donde se mezclan pradera y rocas y que nos acerca hasta las paredes que tenemos a nuestra izquierda, aquí semiescondido entre las rocas se encuentra el pequeño vivac que comentaba en la introducción.

Continuamos por un terreno casi horizontal donde la senda es algo más evidente, acercándonos a las paredes que tenemos a nuestra izquierda. Pronto debemos de trepar un poco entre las rocas, la senda bastante más estrecha se deja ver de vez en cuando. En ocasiones es necesario ayudarse de la vegetación para superar algún tramo de escasa dificultad. Se alcanza una especie de covacha que sorteamos por la derecha perdiendo un poco de altura para salir a una zona algo más plana donde una enorme roca redondeada parece que nos impide el paso.

Bordeamos la roca por la izquierda ascendiendo hasta una encina retorcida, para descender enseguida entre bloques de piedra hacia el lado de la vaguada. Se continúa hacia el nordeste pasando bajo un pequeño techo que nos permite salir junto al arroyo. El camino ahora es bastante claro y transcurre por un tramo bastante horizontal de arenisca y siempre pegados a la paredes que tenemos a nuestra izquierda. Se cruza el arroyo y la pendiente se acentúa un poco mientras caminamos por una zona herbosa, para enseguida alcanzar la Bifurcación; 1640m. (24 min. desde que alcanzamos el Hueco de las Hoces), que separa los caminos que van a la cara sur y norte del Yelmo.

Nosotros seguimos la pequeña senda de la izquierda (nordeste) que se dirige a la vaguada que se forma entre el Pan de Kilo y el Elefantito del Yelmo (atención a los hitos de piedras). La senda pasa por entre dos grandes rocas para continuar ascendiendo más o menos por el centro de la vaguada. Poco a poco y serpenteando entre las rocas nos vamos acercando a la pared norte del Elefantito del Yelmo. Tras pasar una zona algo más cómoda, volvemos a ganar altura entre rocas y matorral bajo superando la sombría Torre de Valentina. La senda va girando hacia nuestra izquierda hasta alcanzar la base de Los Caballeros mientras, la pendiente va perdiendo intensidad. A partir de aquí el camino ya es mucho más claro y permite alcanzar sin ningún problema el collado de la pradera de la Hoz Cimera (28 min. desde la bifurcación), situada al pie del Yelmo.

Desde el mismo collado podemos alcanzar la chimenea de subida al Yelmo, trepando fácilmente por una cornisa diagonal bastante visible. En esta ocasión decidimos utilizar la alternativa mas común para dejar las mochilas por el mismo sitio que vamos a descender más tarde. Así, iniciamos un ligero descenso bordeando hacia el este la ladera del pico, una vez situados en la amplia canal en la que converge el itinerario normal de ascensión, no tenemos más que seguir los hitos de piedras (sudoeste) que nos llevan hasta los canchales que cierran la pared por este lado. Se superan fácilmente por la izquierda y sin mayores problemas alcanzamos la plataforma, visible desde cualquier punto de la canal, desde la que emerge la chimenea de subida.

Nos introducimos dentro de la misma quedando prácticamente encajonados. Se supera un corto tramo algo más vertical por oposición hasta ganar un escalón que forma una piedra empotrada. Tras superar otro tramo donde seguimos empotrados, la chimenea se abre un poco y podemos continuar unos metros sin mayores problemas. Nuevamente la chimenea se cierra y nos vemos obligados a ganar otro par de metros por oposición, para poco después continuar ya menos encajonados y alcanzar la portilla que da vista a la vertiente sur de la pared. Pasamos a las llambrías de la derecha por un puente de roca y, a partir de aquí, se ve claramente hacia el oeste el vértice geodésico situado en la cumbre del Yelmo; 1717m. (13 min. desde el Collado de las Vistillas), que alcanzaremos ya sin demasiados problemas después de una breve trepada. Impresionantes vistas panorámicas en todas las direcciones.

El descenso de la cumbre lo realizamos por el mismo lugar que hemos empleado en la subida. Se nos antoja que destrepar la chimenea resulta más cómodo que la subida. Alcanzamos el mismo punto de la canal desde donde iniciamos la ascensión al pico y continuamos perdiendo altura hacia las praderas que vemos en dirección sudeste. El camino, aunque bastante claro, está bastante erosionado. Se desciende rápidamente entre matorral y roca, alcanzando enseguida las praderas a la altura del Rompeolas. Cruzamos hacia el este y pasados unos metros, en las inmediaciones del oscuro Risco de la Fuente, a nuestra izquierda según vamos, localizamos el Manantial del Yelmo;1575m (17 min. desde la cumbre del Yelmo) del que corre un arroyuelo.

Continuamos por la pradera, para enseguida tomar un camino, bien marcado, que sale a nuestra izquierda con dirección sudoeste. Tras un breve tramo prácticamente horizontal, la pendiente se acentúa y se pierde altura rápidamente. Poco después la pendiente pierde intensidad e incluso durante un breve tramo se hace prácticamente horizontal. Tras otro breve descenso llegamos a unos bloques de piedra con una cueva que quedan a nuestra derecha. A partir de aquí la pendiente cobra de nuevo intensidad y se pierde altura en cortos zigzags alcanzando el Collado de la Encina.

El fuerte descenso continúa hasta alcanzar a un tramo bastante llano y cómodo de andar que es un alivio a estas alturas de la marcha, pero enseguida volvemos a bajar en zigzags, pasamos junto a un pequeño manantial y salimos poco después a la pradera de la Gran Cañada. Aquí comienzan dos caminos en la misma dirección separados no más de 5 metros. Algo más abajo hay otro, que no debemos seguir ya que nos llevaría hasta el Tranco. Los dos primeros convergen algo más abajo, nosotros elegimos el segundo que nos encontramos, según hemos llegado y al que hemos denominado Camino de Cantocochino; 1295m (35 min. desde el manantial del Yelmo).

El camino, aunque bastante erosionado, es ancho y pronto pierde altura entre la vegetación alcanzando un pequeño collado ubicado donde termina el cordal que forman Cancho Lusillo, Cancho Butrón y el Risco de las Tres Puntas, a la altura de este último y dando nuevamente vista al Barranco de Los Huertos, que queda a nuestra derecha, bastante más abajo. Vemos un ramal que desciende hacia el barranco. Nosotros continuamos por el camino principal pasando junto a Cancho Butrón, que queda a nuestra izquierda. Tras rebasar un grupo de rocas aisladas se llega hasta una valla de piedra, que se sortea por la izquierda. A partir de aquí se pierde altura con mayor rapidez, por una zona de arenisca y jaras que resulta bastante incomoda de andar. Se alternan tramos de rocas con otros terrosos y horadados en el suelo. La estrecha senda baja con mucha pendiente y tenemos que poner algo de cuidado para no resbalar. Se sale al camino que viene desde el Tranco, justo en frente del puente de madera que salva el Arroyo de la Majadilla y por donde hemos pasado casi al inicio de la marcha, para alcanzar poco después, el Puente de Cantocohino;1020m (38 min. desde que tomamos el camino de Cantocohino).

Los tiempos indicados en esta descripción son netos de andar a ellos hay que sumar los que se gasten en descansar, comer o simplemente admirar el paisaje. A modo indicativo se requiere entre 5h. 30 min. y 6 h. para realizar la marcha sin apremios).

 

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© Guillermo Amores

 

 

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