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Por el Ventisquero de la Condesa y el Río Manzanares
En el Ventisquero de la Condesa

 

PUERTO DE NAVACERRADA-MANZANAREAL EL REAL

Por el Ventisquero de la Condesa y el Río Manzanares

Hace ya muchos años que junto a un grupo de amigos realicé por primera vez este itinerario. Recuerdo un brillante día de primavera con el sol destellando sobre la nieve de las cumbres de la Maliciosa y Cabezas de Hierro, al fondo una profunda vaguada y en el centro de la misma un hilo de agua que serpenteaba hasta perderse en el horizonte. Al final del día todavía pude disfrutar de una última emoción, el tenue sol rojizo de un bonito atardecer proyectándose sobre el granito purpúreo de la Pedriza, el fascinante espectáculo de aquél color rojo inmaculado corriendo sobre las superficies de la montaña duró breves segundos, menos que un suspiro.

Siempre que puedo me rodeo de un grupo de amigos y repito este recorrido, deseoso de que los que me acompañan tengan la oportunidad de disfrutar de las mismas sensaciones que en mí afloraron cuando siendo un chaval descubrí que el río Manzanares tenía un tramo fascinante y distinto al que cruzaba por Madrid.

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Vista del río desde el Ventisquero de la Condesa
 
 
El Manzanares desde el Puente de los Manchegos
 
 
Cascadas en las cercanías de Arroyo Brezoso
 
 
Primeras vistas de La Pedriza Alta
   

Desde el Puerto de Navacerrada; 1864m, nos dirigimos hacia la caseta del telesilla. Tomamos la pista de cemento, antiguo camino de los ventisqueros, que sale a la izquierda de las instalaciones del telesilla para subir un tramo de fuerte inclinación. Tras pasar bajo los cables del telesilla la pista va girando hacia el Sur para realizar un zigzag pasando dos veces más por debajo de los cables. La pendiente se suaviza un poco mientras realizamos una larga diagonal hacia el Sur, que nos lleva hasta una curva a la izquierda, donde nace el camino que lleva hasta la Las Cabrillas, bonita cuerda rocosa situada hacia Sur-Sudoeste. Continuamos por la pista de cemento que ahora vuelve a tener fuerte pendiente, realizando una serie de zigzags, que nos acercan a la altura de la estación superior del telesilla, aunque algo más abajo. Tras pasar una bifurcación, en la que ambas opciones se juntan poco después, realizamos otra larga diagonal, ahora hacia hacia el Noreste que nos lleva hasta una nueva curva, nos salimos momentáneamente de la pista, superando un pequeño talud y alcanzamos un pequeño collado en el que volvemos a retomar la pista de cemento.

Continuamos hacia el Este superando un corto pero empinado tramo que nos sitúa en un altillo, pronto la pendiente se suaviza y poco antes de alcanzar las instalaciones de TVE, situadas en la cima del Alto de Guarramillas, nos salimos de la pista por la izquierda siguiendo por un amplio camino que bordea completamente los edificios, saliendo enseguida a la ladera Este de la cima, lugar por donde vamos a comenzar a descender siguiendo la Vereda del Ventisquero; 2255 m (55 min. desde el inicio de la marcha). El color del cielo es de azul intenso, ni una sola nube en el horizonte y una claridad tan especial que permite que nuestra vista alcance por el Oeste hasta las cumbres de Gredos. También al Oeste, pero más cerca, observamos la cadena de Siete Picos y la zona de Mujer Muerta; al N.O. los pinares de Valsaín y la Meseta Segoviana; Al Norte el Macizo de Peñalara; Al N.E. Valdemartín y Cabezas de Hierro; Al Sur la preciosa cumbre de La Maliciosa; y hacia el E.S.E., el embalse de Santillana y las moles rocosas de La Pedriza, hacia las que parece dirigirse la profunda vaguada en cuyo fondo corre el río Manzanares, por donde vamos a seguir.

La vereda en principio no está demasiado marcada, descendemos dejándonos caer ligeramente hacia la izquierda, pronto encontramos un estrecho caminillo que nos permite avanzar casi paralelos al muro de piedra del antiguo Ventisquero de la Condesa, que vemos algo más abajo de donde nos encontramos. El camino gira a la derecha, supera el muro de piedra y desciende hacia unas praderas inclinadas en las que manan varios arroyuelos que forman entre sí el nacimiento del río Manzanares. Cruzamos la pradera en dirección a una caseta de cemento, que vemos a nuestra derecha, alcanzando en breves instantes un arroyo donde el agua fluye en mayor cantidad. Perdemos altura por la orilla derecha del arroyo en dirección a una zona rocosa que vemos algo más abajo. Pronto aparecen hitos de piedra que nos ayudan a encontrar el mejor itinerario en nuestro descenso, que suele coincidir con las partes menos húmedas de las inclinadas praderas.

Alcanzamos una zona de piornos donde se mezclan la vegetación y las rocas. Dejamos a nuestra izquierda los piornos y perdemos altura por una marcada vaguada que hay entre éstos y los bloques rocosos que quedan a nuestra derecha. Tras descender un corto tramo poco marcado, volvemos a encontrar hitos de piedra que nos llevan ligeramente hacia nuestra izquierda, para continuar perdiendo altura por unos escalones rocosos. Cruzamos de nuevo a la orilla izquierda del arroyo principal, alcanzando poco después el apilamiento rocoso donde se asentaba el refugio del Ventisquero de la Condesa, hoy sólo podemos observar las ruinas de la antigua construcción de Club Alpino Español. A partir de aquí la vereda es más amplia y pierde altura por un terreno rocoso y algo erosionado que nos permite alcanzar, sin mayores problemas, la amplia Pradera del Ventisquero; 2040m (18 min. desde el inicio de la Vereda del Ventisquero).

Continuamos por la izquierda del cauce del río Manzanares por una zona de hierba casi horizontal. Pronto nos separamos ligeramente del río para superar una pequeña rampa que aparece ante nosotros, para enseguida seguir perdiendo altura suavemente por una zona herbosa. Frente a nosotros aparece una profunda vaguada por la que corre el arroyo del Cuerno; poco antes de alcanzar dicha vaguada giramos a la derecha para bajar directamente hacia al río Manzanares y cruzar a la orilla derecha. El camino está más marcado y pierde altura con escasa pendiente. Alcanzamos un punto donde el río realiza un pequeño meandro a la izquierda y, aprovechando los pedruscos que sobresalen del agua, volvemos a cruzar a la otra orilla.

El camino es ahora bastante claro y abundan los hitos de piedra. Nos alejamos del cauce del río ganando algo de altura mientras bordeamos la Loma que Valdemartín; superada ésta, volvemos a perder altura entre las rocas, mientras observamos una preciosa estampa que nos ofrece el Manzanares por nuestra derecha. Alcanzamos una amplia pradera horizontal en la que destaca un enorme círculo de rocas. Atravesamos la pradera hacia el Este saliendo al lugar donde el Arroyo de Valdeamartín;1810m (29 min. desde la Pradera del Ventisquero) vierte sus aguas sobre el Manzanares.

Cruzamos el arroyo de Valdemartín algo más arriba de que éste se junte con el Manzanares, para continuar por la marcada vereda que recorre la orilla izquierda del río que, justo en este punto, realiza una marcada curva a la derecha. El sendero, de escasa pendiente, se abre paso muy cerca del agua. Poco a poco nos vamos separando del río que ahora realiza un muevo meandro a la izquierda, superamos una pequeña rampa para bordear la Loma de Cabezas, por un terreno en el que avanzamos algo más incómodos. Abajo a nuestra derecha y a la otra orilla del río vemos una zona de agradables praderas, los primeros pinos en nuestro recorrido y un sendero que serpentea hacia Collado de las Vacas.

Perdemos altura realizando pequeños zigzags entre las rocas y, superada esta pequeña pendiente, alcanzamos un tramo horizontal bastante erosionado que nos acerca hasta una pista de tierra en la que el Puente de los Manchegos; 1720m (17 min. desde el arroyo de Valdemartín) salva el cauce del río. Merece la pena pararse un momento y volver la cabeza para ver la bonita estampa que desde este punto nos ofrece La Maliciosa y sus alrededores.

Seguimos por la pista de tierra hacia la izquierda, según hemos llegado. Pasados algo más de 100 metros nos salimos por la derecha por un sendero en el que vemos unos hitos de piedra. Perdemos rápidamente altura por un terreno de rocas sueltas y abundante vegetación que nos acerca a la orilla del río. De nuevo nos volvemos a alejar del cauce siguiendo los hitos de piedra que nos llevan a una zona de pinos frondosos que parece que nos van a impedir el paso. Continúa un tramo en el que se suceden suaves descensos y pequeñas pendientes por un terreno en el que abundan los helechos y las jaras, saliendo poco después a una zona más despejada que da vista a las cresterías de La Pedriza y algo más abajo de donde nos encontramos, encerrado en el fondo de la vaguada, el recorrido del Manzanares en un bonito espectáculo de toboganes de roca y agua, difíciles de imaginar a su paso por Madrid.

Tras pasar junto a un pino de gran tamaño, el sendero pierde altura con bastante inclinación con cierta tendencia a la izquierda de la loma que vamos bordeando. El sendero, casi escondido entre la abundante vegetación, se abre paso por unos escalones rocosos y alcanza una bifurcación que nosotros tomamos a la derecha para continuar descendiendo, siempre con fuerte pendiente, por un terreno bastante erosionado en el que debemos poner cuidado para no dar algún resbalón. Poco a poco la pendiente va cediendo dando paso a un tramo casi horizontal de espeso arbolado, el camino gira a la derecha muy cerca del lugar donde debemos cruzar el Arroyo Berzoso; 1590m (25 min. desde el Puente de los Manchegos), corriente tributaria del Manzanares.

El camino bastante separado del río es ahora una estrecha vereda que se abre paso entre la vegetación, donde a veces las raíces y las ramas de los árboles dificultan el paso. Despacio vamos realizando una larga diagonal más o menos paralela al río, aunque bastante más arriba que el curso de sus aguas. Tras pasar un tramo prácticamente horizontal volvemos a perder altura, siempre con suave pendiente, por una zona de escalones rocosos, pasando algo después por la cornisa de una enorme roca que hay ante nosotros, que no ofrece ninguna dificultad. Abajo a nuestra derecha vemos unas bonitas pozas que se forman en el río.

Entramos en el pinar, por un terreno llano y más cómodo de andar, atravesamos el cauce de un pequeño arroyo y salimos a un terreno bastante más despejado que nos permite ver desde lo alto una bonita sucesión de pequeñas cascadas que se forman en esta parte de río. El camino pierde altura en un corto tramo de rocas y arena, para poco después, continuar entre helechos y pinos, por una vereda bastante cómoda de andar, saliendo enseguida a una zona bastante despejada, donde termina la larga diagonal que venimos haciendo desde el arroyo Berzoso. Desde aquí podemos ver Colmenar Viejo y las torres Kio de Madrid brillando con el reflejo del sol.

Seguimos los hitos de piedra que, estratégicamente colocados, marcan claramente el lugar por donde vamos a comenzar a perder altura con bastante rapidez, realizando cortos zigzags por un tramo de camino empedrado. Poco después hacemos una larga diagonal hacia la izquierda en un tramo mucho más cómodo de progresar, donde abundan las jaras. Alcanzamos una bifurcación que tomamos a la derecha, descendiendo por un terreno lleno de arenisca y bastante resbaladizo; tras realizar un giro a la izquierda el camino se vuelve más transitable. Poco después la progresión vuelve a ser en terreno arenoso.

El camino pasa junto a un gran roble y más tarde por una brecha abierta entre dos grandes bloques de granito. Tras una serie de cortos zigzags que nos permiten seguir perdiendo altura más rápidamente, marcamos una diagonal hacia la izquierda, seguida de otra serie de zigzags que nos acercan hasta el río, donde ya vemos el lugar por el que le vamos a cruzar. Siguiendo las indicaciones de un cartel, nos desviamos ligeramente a la derecha para cruzar el río por un estratégico Puente de Madera; 1280m (50 min. desde el arroyo Berzoso).

Tras cruzar el puente, giramos a la izquierda siguiendo un ancho y cómodo camino que va paralelo al río. A nuestra izquierda, en la otra orilla del río, aunque bastante más altas de donde nos encontramos, podemos ver las cascadas que se forman en el Arroyo de Simón de los Chorros. Tras bajar por una escalerilla de piedra, el camino desemboca en la pista forestal de la Nava, que justo en este punto cruza el cauce del río en el lugar conocido como el Puente del Francés. Seguimos la pista de tierra a la derecha según hemos llegado durante unos 350 metros, para abandonarla por la izquierda, en el lugar en que unos hitos de piedra indican el inicio de la Vereda de Charca Verde; 1200m (13 min. desde el Puente de Madera).

La vereda pierde altura muy suavemente por una zona de jaras donde se abre paso, paralela a la pista de tierra y al cauce del río, que vemos algo más abajo a nuestra izquierda. Tras pasar una zona de rocas el sendero por el que vamos desaparece unos instantes; hay que procurar no bajar hacia el río y continuar a la misma altura. Enseguida la vereda se hace mucho más evidente, nos introducimos entre el arbolado, superamos un suave repecho y, tras realizar una curva a la izquierda, damos vista a la popular Charca Verde, que queda bastante más abajo de donde nos encontramos. Pronto el camino pierde altura por un terreno arenoso y con fuerte inclinación que nos lleva hasta el rellano donde termina el ramal asfaltado de la Carretera de Charca Verde; 1125m (15 min. desde el inicio de la Vereda de Charca Verde).

Seguimos por la carretera hacia la derecha, según hemos llegado, durante unos 400 metros, para abandonarla por la izquierda siguiendo una ancha pista que desciende directamente hacia el río. Cruzamos el río por un puente de piedra con barandillas de madera, ya en la otra orilla; seguimos un sendero que inicialmente va cercano a al río. Alcanzamos una bifurcación que seguimos a la izquierda, alejándonos del cauce e introduciéndonos de lleno en el pinar. Tras un corto tramo de suave ascenso, el camino vuelve a perder altura ligeramente y alcanza otra bifurcación que nosotros tomamos a la derecha. El camino es ahora mucho más ancho y se abre paso sin problemas entre el denso pinar acercándonos de nuevo hasta la orilla izquierda del río. Continuando paralelos al río, por la zona del pinar, nos encontramos inevitablemente con la valla del Centro de Repoblación Forestal y a la derecha el Puente de Cantocochino; 1030m (31 min. desde la Carretera de Charca Verde) que cruza el Manzanares.

Sin cruzar el puente, seguimos por la orilla izquierda del río por una vereda que bordea la valla de las casas forestales, en unos instantes salimos a una amplia pradera, que cruzamos en diagonal hacia la izquierda hasta alcanzar el cauce del arroyo de la Majadilla. Salvamos el arroyo por un puente de madera, justo enfrente vemos la senda que sube a la Gran Cañada. Nosotros continuamos a la derecha por un camino bastante claro, que discurre paralelo al margen izquierdo del arroyo de la Majadilla.

Tras alcanzar el punto donde el arroyo vierte sus aguas sobre el Manzanares, continuamos paralelos al cauce y alcanzamos el lugar donde éste realiza un meandro a la izquierda. Pasamos junto a un merendero, que dejamos a nuestra derecha para continuar por un tramo de camino empedrado ganando algo de altura hasta dar vista a una pequeña presa que bordeamos por la izquierda. Descendemos por unas placas de granito aprovechando una veta que las cruza en diagonal y que nos deja muy cerca de un murete de piedra. La parte superior del muro es bastante ancha, sirve a modo de camino y nos conduce sin mayores problemas hasta los merenderos de El Tranco; 960m (23 min. desde el Puente de Cantocochino).

Continuamos por la carretera que viene desde el pueblo, a nuestra derecha vemos un edificio sin terminar de construir conocido como "El Esqueleto", verdadera monstruosidad en tan maravilloso entorno. Caminamos ahora por una zona de Chalets y un descenso bastante pronunciado nos conduce hacia una curva a la derecha. Andar por asfalto a estas alturas del recorrido se hace algo pesado, pero si miramos hacia arriba a nuestra izquierda, la bonita panorámica que podemos observar de la mole del Yelmo nos ayudara a recorrer el último tramo que queda para llegar a Manzanares el Real; 915m (34 min. desde El Tranco; 5 h. 10 min. desde el inicio de la marcha).

Los tiempos indicados entre los diferentes tramos de esta descripción son netos de andar, a ellos deben sumarse los que se utilicen en descansos, comida y observar el paisaje. A modo indicativo se requiere entre 7h. 30 min. y 8h., para realizar la marcha sin apremios.

© Guillermo Amores

 

 

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