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altímetro
 

El punto B, de la imagen, soporta la presión del punto A, más la correspondiente a la columna de aire que media entre ellos.
Si calibaramos nuestro altímetro, basado en diferencias de presión, en el punto B y ascendemos hasta A, medirá allí una menor presión que expresará como una mayor altura. Pero como la presión varia no sólo en función de la altura, es conveniente ajustar nuestros altímetros con frecuencia.


La mayoría de los altímetros al uso son barómetros, que expresan las variaciones de presión atmosférica en una escala de unidades métricas referidas a la elevación con respecto del nivel del mar. Es decir; que en la medida en que disminuye la presión atmosférica, cosa que ocurre al asceder en ausencia de otros factores, el altímetro nos va dando los valores de las nuevas cotas alcanzadas; pero que si se producen variaciones meteorológicas sensibles, también puede señalarnos un cambio de cota a pesar de que no nos hayamos movido.

Es facil entender que la presión atmosférica disminuya en la medida que ascendemos: sencillamente la columna de aire sobre nosotros es menor, y a 3.000 metros de altura, tenemos 3.000 metros menos de aire sobre nuestras cabezas que cuando estamos a nivel del mar. El problema es que el peso específico del aire varia en función de las circunstancias meteorológicas y de ahí se derivan una serie de inexactitutes (*), que podemos paliar en gran parte ajustando nuestro altímetro cada vez que nos encontremos en una cota cierta. Al menos lo debemos hacer en la primera oportunidad que tengamos en nuestra jornada, pues por muy preciso que haya sido el ajuste realizado el día anterior, las circunstancias meteorológicas no serán las mismas, y en consecuencia habrá perdido validez.

Teniendo en cuenta las limitaciones señaladas, el altímetro será un buen complemento del mapa, para determinar nuestra posición, o contrastar los cálculos realizados con éste y la brújula.

 

© andarines octubre 2000

 

(*) Hay otras causas de inexactitudes como la diferente composición del aire, y en consecuencia diferente peso específico en diferentes capas de la atmósfera (no pesan lo mismo los cien metros de aire que hay entre la cota "0" y la "100" que los que hay entre la cota "2.000" y la "2.100") o el comportamiento de los materiales que puede variar con la temperatura; pero para las mediciones a realizar en una excursión "normalita" no es necesario tenerlas en cuenta.
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