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Cuando estamos perdidos

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ualquiera puede cometer un error, y en un momento determinado quedar perdido, o desorientado. La situación es especialmente complicada si hay niebla o circunstacias metereológicas adversas, en tal caso debemos evitar las zonas que puedan revestir peligro, y, si disponemos de telefonía movil, o cualquier otro sistema de telecomunicación, puede ser conveniente que hagamos saber nuestra situación e intenciones. Perderse no tiene por qué constituir un motivo de vergüenza. La precipitación y la obsesiva busqueda de quien fue la persona que tuvo la culpa, no suelen ser la mejor ayuda.

 


En caso de niebla, u oscuridad, el viento aun pudiendo cambiar de dirección, puede servirnos de referencia aunque no sea absolutamente fiable. Por ejemplo: si estamos caminando por un altiplano y, en un plazo razonable de tiempo, el viento que nos daba de forma constante por un lado va pasando a darnos por el opuesto, debemos contemplar la posibilidad de que estemos dando vueltas.

Con alguna visibilidad, los cauces de agua también pueden ser buenos puntos de referencia, y nos marcarán la dirección en la que se baja de cota, pero caminar muy cerca de ellos puede ocasionarnos algún problema, especialmente si están cercados por paredones.

Elementos no integrantes de la naturaleza (tendidos eléctricos, cortafuegos, etc. ) pueden ayudarnos a mantener un rumbo. Y los senderos y veredas, cuando se van agrupando para originar otros más consistentes y visibles, especialmente si esto ocurre en sentido descendente, es probable que nos lleven a lugares habitados.

 

© andarines febrero 2001

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